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A solas

Todo en ella era placer, desde los vestidos ajustados que usaba cada vez que nos veíamos hasta la manera en que jugaba con su pelo mientras me miraba de arriba abajo mordiéndose el labio inferior incitándome a llevarla a un lugar más privado.

Nunca olvidare la forma en que me bailaba poco a poco mientras se desnudaba, en cada encuentro llevaba la mejor lencería, ideal para el jugueteo y las caricias.

Gozaba cuando se recostaba en la cama, levantando los brazos para dejarme poseerla.

Le encantaba que le mordiera la piel entera y que mis manos perdieran el control al tocarla.

Me pedía que le dijera al oído todas esas cosas que no podía decirle frente a las personas, era como frenar el mundo, el tiempo, solo existíamos ella, yo y nuestros deseos…

Junio 14, 2016 - 1:33 pm
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Por: Staff

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