¡Escúchanos por internet!

¡Abre la maldita puerta!

En los últimos días,  hemos escuchado insistentemente el nombre de Andreas Lubitz. Junto con las autoridades alemanas hemos revisado su historial médico, la casa de sus padres, su departamento, la relación con su ex novia, su computadora y hasta las últimas palabras que le dirigieron en vida: «¡Abre la maldita puerta!».

Hemos buscado explicaciones razonables, entrevistado a sus vecinos y apuradamente propuesto reglamentos para que nunca se quede un cabina de avión con un solo tripulante. Lo que no hemos hecho es enfrentar un profundo miedo que ha tenido la humanidad, desde sus orígenes: las enfermedades mentales.

Las hemos trivializado, evadido, satanizado, estigmatizado y lo peor, ocultado. No hemos querido reconocer que una de cada cuatro personas en México ha presentado al menos un trastorno mental y una de cada tres personas habrá tenido una enfermedad mental al momento de cumplir 65 años, según el estudio Trastornos psiquiátricos en México: prevalencia a lo largo de la vida en una muestra representativa nacionalmente, coordinado por la Dra. María Elena Medina Mora.

El estudio refleja además, que 12% de las personas consultadas presentaron dos o más trastornos mentales alguna vez en su vida y el 5% había presentado tres o más trastornos. Destaca que uno de cada tres mexicanos experimentará un trastorno psiquiátrico a lo largo de su vida. En un restaurante con 100 comensales, encontraremos a 33 que tienen algún trastorno. En un salón con 20 alumnos, 7 tendrán alguna enfermedad mental. En una oficina con 10 empleados, 3 están sufriendo algún problema psiquiátrico.

Pero éste no es el principal problema. La cuestión es que a pesar de la gravedad de la situación, nos negamos a verla, y por supuesto, a atenderla. La Organización Mundial de la Salud ha presentado “Stigma: A Guidebook for Action”, para establecer una estrategia de lucha contra el estigma hacia las enfermedades mentales, que considera el tipo de acciones, el ámbito territorial, el público objetivo, los modelos y los mensajes. Un grupo de trabajo de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, compuesto por el Dr. Manuel Muñoz, la Dra. Eloísa Pérez-Santos, la Dra. María Crespo, y Ana Isabel Guillén investigaron el ESTIGMA SOCIAL Y ENFERMEDAD MENTAL: Análisis de las Actitudes de Rechazo Social y Estigmatización que sufren las personas con enfermedad mental grave y crónica. Esta investigación analiza las actitudes existentes en la población general hacia las personas que padecen algún tipo de enfermedad mental grave y crónica.  Algunas de sus conclusiones fueron:

 Existe cierta confusión de la enfermedad mental con el Retraso Mental (el 56% de la población general creen que el retraso mental es una enfermedad mental crónica).

 Los datos cuantitativos muestran que el estereotipo de peligrosidad es el más frecuente en población general, siendo menor y muy escaso entre profesionales.

 El nivel de estigma se asocia con la edad (a mayor edad mayor estigma), y el nivel de conocimiento (a mayor nivel de conocimiento menor estigma).

 El estigma sobre la psicosis es menor que el existente respecto a otras condiciones de salud, como la adicción a la cocaína o el SIDA, pero mayor que el de otras enfermedades mentales como la depresión y muy similar al que se asocia al retraso mental.

 Las reacciones más frecuentes ante las personas con enfermedad mental son miedo y sobre todo, compasión. Estas reacciones se traducen en comportamientos de sobreprotección (en los familiares) y rechazo, evitación y actitudes de segregación (entre la población general).

 El análisis cualitativo mostró que las personas con enfermedad mental crónica tienen numerosas experiencias de rechazo y discriminación, especialmente en el ámbito laboral, los amigos y la familia extensa: el 44% informa haber tenido experiencias de discriminación en el área laboral, el 43% en las relaciones con los amigos y el 32%, con los
vecinos. El 37% ha tenido experiencias de discriminación dentro de su propia familia.

 Las personas con enfermedad mental crónica viven con gran intensidad el rechazo social que, según ellos, les lleva a incrementar el aislamiento y la desesperanza. Aunque, de acuerdo al estudio cualitativo, quizá la estrategia más frecuentemente empleada por las personas con enfermedad mental crónica y sus familiares sea el ocultamiento de la enfermedad mental.

 En el estudio de medios realizado se halló que los medios de comunicación tratan muy poco este tema, prácticamente no hay noticias sobre la enfermedad mental crónica y cuando las hay se asocian a sucesos negativos. Sin embargo, existe un abuso de términos relacionados con las enfermedades mentales graves y crónicas (derivados de la palabra loco y otros más peyorativos) aplicados a situaciones y objetos (sobre todo en noticias de cultura, deportes o políticas) o personas (también unido a actos violentos o delictivos). Los datos indican que, aunque la información no suele ser imprecisa o errónea, sin embargo, mantiene un tono general negativo, especialmente en aquellas noticias que hacen referencia a personas.

¡Vaya situación! Sufrimos un grave problema social, al que no nos atrevemos siquiera a nombrar.

Hace mucho que es tiempo de unirnos como sociedad, como una verdadera comunidad, para atender el tema de las enfermedades mentales. Para conocerlas, reconocerlas, comprenderlas, sumirlas y atenderlas. Todos estamos expuestos a ellas, y no hay ningún sector inmune.

Así que cuando escuchemos el nombre de Andreas Lubitz, aprovechemos el trágico suceso para abrir la maldita puerta de la ignorancia y hacernos presentes, con responsabilidad y solidaridad, al lado de quienes requieren una red de apoyo, de investigación, de atención y de comprensión.

abril 14, 2015 - 10:10 pm
Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Email this to someone

Por: Carlos Palafox

Columnistas