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Amor tormentoso

Entre él y yo había lo que muchos llaman una relación tormentosa, estábamos llenos de intensidad y se reflejaba en nuestros besos, peleas y forma de hacer el amor.

Sin importar que tanto podíamos llegar a pelear mi cuerpo volvía a sus manos y a su lugar.

Su nombre lo llevaba tatuado en mi piel, solo él era el dueño de todo mí estremecer.

Era un juego de pertenencia, celos y entrega y aunque las reglas me apuntaban a perder, tenerlo dentro era mi mayor placer.

No había necesidad de dar explicación, ni razón solo era dejarnos llevar por la pasión y revolcarnos en el colchón.
Entendía lo que necesitaba y en cada caricia me hacía gemir y pedirle que no se detuviera.

Mi parte favorita era cuando llevaba mis piernas arriba de sus hombros y mientras se adentraba a mí sus manos sujetaban mis pechos, haciendo que me derritiera completa.

Nunca supe si fue un suicido o mi reencarnación pero estando con él me sentía más viva que nunca.

abril 24, 2017 - 12:15 pm
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Por: Staff

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