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Andar ligero

En estos días he vivido sin horarios para despertar, dormir o comer.
He caminado bajo la lluvia, saltado en charcos y olvidado planes y mapas.
Uso pantalones cortos, en los que no llevo ni cartera, ni compromisos.
Me he alimentado de dulces, chocolates y galletas. Pero especialmente de risas, abrazos y caricias al alma.
He dormido siestas de 15 minutos, o de una hora y hasta de dos.
Me duelen las piernas de tanto caminar, pero más me duele la cara por reír, mirar al sol y admirar la luna.
He fotografiado sin filtros, hablado sin adjetivos y disfrutado, por la simple razón de querer hacerlo.
Me he asombrado, ilusionado y llenado de adrenalina.

He olvidado miedos, prejuicios y condicionamientos
He tocado lugares que visité con mi familia de origen y luego con la nuclear.
He esperado sin prisas, caminado a paso lento y corrido para llegar, no para vencer.
Me he detenido donde he querido y pasado de largo, sin recriminaciones.
He platicado, pero especialmente he escuchado.
He aventado máscaras, cantado, bailado y gritado.
En estos seis días, he andado ligero, muy ligero.
Así deseo seguir andando…

Julio 19, 2016 - 7:16 pm
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Por: Carlos Palafox

Columnistas