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Festival en el Tepalcayotl del Equinoccio de Primavera

Es realizado por la Asociación Telpacayotl originaria de San Francisco Totimehuacán, son un grupo de personas cuya finalidad es rescatar y preservar la cultura, costumbres y tradiciones de su pueblo originario.

La inquietud por estudiar este tema en esta región, surge al descubrir asentamientos de la cultura Olmeca Xicalanca, la cual se compone de ocho montículos piramidales, los cuales hacen que la asociación tenga un compromiso para preservar su cultura.

La asociación tiene bajo su custodia el ex convento franciscano del siglo XVI en el que cual se han realizado talleres de náhuatl, y conferencias arqueológicas, además de la primera feria cultural que enmarco unos murales que narran la historia de San Francisco; incluyendo el descubrimiento de huesos paleontológicos de un mamaut columbus. El concurso de ofrendas involucra a los grupos representativos del lugar y se involucra al sistema educativo de la región. En el 2018 se realizó la primera andanza de muertos.

Tienen 5 años trabajando en dar a conocer y difundir la importancia de su historia y tradiciones, durante ese tiempo cada año realizan el festival del equinoccio de primavera en el que se realiza una danza y ofrenda a la madre tierra, también se hace un concurso de fotografía antigua, y vuelos de papalote, cuyo propósito también es ofrendar al dios del viento papalotl.

Las danzas se realizan en el cerro del Tepalcayotl ya que es un centro energético a nivel de tierra. Durante estos días la tierra entra en un nuevo ciclo, por lo que se realiza una petición de lluvias y fertilidad de la tierra a los cuatro puntos, cuatro direcciones o cuatro vientos, entra la energía del equinoccio de primavera, el viento de oriente llega y la energía solar se intensifica para un nuevo nacer. El equinoccio es acompañado por Tlaloc, a quien se le pide por el néctar sagrado que vienen a fecundar a la tierra. La tierra se honra, la energía sagrada del agua cae en la superficie terrenal. Se realiza por parte de las danzantes un tendido a la madre tierra u ofrenda, mientras se honra con música para despertar a la tierra por parte de los hombres. Se sube a la punta del cerro a las 12:00 hrs, para hacer la petición de permiso para que los guardianes de los cuatro puntos acompañen y no falte la semilla y la cosecha en los hogares de los que ahí habitan.

La intensión de este festival y en específico de esta representación prehispánica es ofrendar aliento de vida con semillas, fruta y flores para la madre tierra, con la finalidad de que con este inicio la tierra sea más fértil y siga produciendo maíz como ejemplo de elementos básico de la alimentación.

Después de cada equinoccio se ofrece comida de origen prehispánico y originaria de la región: tlatlapas, habas, elotes asados, gorditas, alaches, mezcal y pulque. Las tlatlapas son frijoles quebrados acompañados con bolitas de masa y nopales, y se les pone una ramita de cilantro y se acompañan de chile tostado seco o rajas fritas con cebolla.

El evento tiene un programa de tres días donde se realizan talleres explicando la tradición y la elaboración de los papalotes, hay conferencias, exposiciones y el curso de Pedro Cuacuas artesano y primer lugar de concurso de papalotes en el museo de arte popular de la ciudad de México.

Gran labor por parte de la asociación y su representante Rosendo Muñoz a quien agradezco me haya invitado a vivir esta bella tradición y por compartirme de su historia y conocimiento.

La Talavera Poblana

La Talavera signo distintivo de las construcciones coloniales del centro histórico de Puebla. La decoración de la mayólica o talavera ha sido estudiada desde el punto de vista estético y artístico resaltando su original estilo.

En el siglo XVI llegan los primeros loceros traídos por los frailes dominicos a Puebla quienes enseñan el oficio de la loza estanífera a los alfareros. Se dice que los principales alarifes y arquitecto de la época fueron Alonso Díaz, Pedro de Arganda, Pedro López Florín y el capitán y arquitecto Francisco de Aguilar. Gaspar de Encinas el viejo, uno de los primeros loceros españoles asentados en Puebla quien logro una gran expansión de su oficio en la calle de los herreros. Las lozas que predominaban en esta época eran: vidriada, bruñida, y mayólica.

Para el siglo XVII nuestra ciudad ya estaba constituida como uno de los centros productores más importantes de las variantes de cerámica, realizándose desde entonces los azulejos en la arquitectura.

Innumerables y espectaculares cúpulas, fachadas fueron parte del barroco poblano en con junto con el ladrillo y la cantera. En el siglo XVIII la loza blanca adquiere el nombre de talavera o mejor dicho talavera poblana, en honor de la ciudad española donde floreció su industria.

El rápido desarrollo de esta industria dio pauta para la creación del gremio quienes pronto tuvieron a su santo patrono San Antonio de Padua y después a San Marcos. Las ordenanzas decían que solamente los españoles o los artesanos con ascendencia española podían ser maestros alfareros. Realizaban un examen anual en base a practica con los veedores, maestros loceros. Utilizaban tres clases de loza: la fina, la común y la amarilla, y cada locero dependiendo de su experiencia se especializaba solo en una.

En el siglo XIX se mantuvo la tradición de talavera alisada, predominante en la Cholula prehispánica, se realizaban cómales, cazuelas, ollas, cantaros y ánforas de tres asas. Utilizada básicamente para almacenaje y cocción de alimentos, mientras que la mayólica era para el servicio de alimentos y bebidas.

En el siglo XX la elaboración cambia un poco, se empiezan a utilizar tornos eléctricos, y hornos de petróleo, gas o electricidad, aunque nunca se pierde el contacto de las manos del artesano al dar forma o decorar cada pieza hasta que la talavera conserve el gran valor que le ha caracterizado desde hace más de cuatro siglos.

La vemos en tonos azules, amarillo y verde principalmente, con diversas formas geométricas o florales, vemos en las fachadas el petatillo o el panalillo de ladrillo, la continuación de la jamba en las cornisas, las estucos y balcones esquineros, las enormes cubiertas de cúpulas, retablos espectaculares, cocinas, haciendo honor al trabajo de los gremios poblanos.

La manufactura se ha mantenido estable, la decoración refleja las diversas corrientes artísticas y estilísticas imperantes en cada época jugando como siempre un papel muy importante en términos de identidad e ideología para las practicas alimentarias, en cuanto a formas, estilos decorativos y función para la comunidad de una cultura. Por su belleza y calidad ha trascendido fronteras conservando la importancia de su producción desde la época colonial hasta nuestros días. Ha sido hilo conductor de una serie de procesos económicos, políticos, culturales y religiosos que a lo largo de su devenir histórico se ha desarrollado en el territorio de Puebla, permitiendo la trascendencia de la organización artesanal.

El Barrio de El Alto

Parte de los barrios indígenas o barrios fundacionales, conformado como una comunidad auténtica, casi independiente física y funcionalmente de la ciudad, se encontraba separado por áreas y huertas y se integraba por calles reales y veredas en la época fundacional de la ciudad de Puebla.

Puebla nace como un centro de comercio entre España y la ciudad de México, pero donde se hacían las primeras vendimias entre el trayecto de Veracruz a la gran capital fue aquí mismo, por lo que el área del mercado ahora denominado El Alto, gran centro mercantil, entre lo popular y lo europeo. La tradición continua, el mercado antes de pescados y mariscos ahora se vuelve de gastronomía y cultura.

La vida de los habitantes de los barrios era sencilla, sus construcciones primerizas se levantaron con paredes de tapias o lodo comprimido, techos de dos aguas con zacate y algunas con tejamanil, puertas de madera un poco toscas y a veces ornamentadas por las manos de los artesanos del barrio.

Las fiestas religiosas tenían tanta importancia como las fiestas profanas, en San Francisco se realizaba el Vía Crucis en Semana Santa, tradición que desde hace uno o dos años se ha ido rescatando por la arquidiócesis de Puebla, las capillas se encuentran casi completas y el recorrido aún se puede realizar caminando empezando en la iglesia de San Francisco y terminando en El Calvario.

Fue el asiento físico de la Diócesis de Tlaxcala y el primer edificio catedralicio, único sitio barrial que conserva el edificio del cabildo indígena (El Portalillo) y la plaza, aunque ahora ahí se encuentra el mercado de El Alto. El diseño urbano obedece a los pequeños grupos de manzanas en torno a un conjunto conventual, la plaza y el cabildo. Dentro del conjunto se encuentran otros templos importantes como el: Ecce Homo, Santa Cruz, que da al antiguo camino real, o camino a los ranchos o haciendas de los pueblos de La Resurrección, San Sebastian de Aparicio y San Miguel Canoa, Iglesia de Fátima, Balvanera y La Candelaria de Xonaca.


Foto por Daniela Calderón

Es importante mencionar que dentro del Templo de San Francisco uno de los más importantes o emblemáticos de la zona se encuentra también la capilla del Beato Sebastián de Aparicio, dentro de lo que fuera la antigua capilla de la Virgen Conquistadora traída por Hernán Cortés cuando llego a conquistar las tierras.

Ahora conocido como centro cultural, gastronómico, hito y lugar más representativo de los famosos Mariachis y también de los Huehues, por contar con una de las cuadrillas más importantes que en esta época del año, mezclan la vida pagana y las prácticas religiosas católicas, así como el sincretismo cultural de elementos indígenas, mestizos y europeos y danzan para imitar y ridiculizar a los españoles y se dice que es en preparación para la Semana Santa.


Foto por Guillermo Reynoso

Una tarde en el Centro Histórico de Puebla

Una tarde de sábado, probablemente para muchos sea diferente, pero para mi ir al centro y recorrer sus calles es una combinación de emociones y recuerdos. Desde chica al llegar al centro el primer lugar que tocábamos era el atrio de Catedral, nuestra hermosa Catedral Metropolitana cuya construcción con la llegada de Juan de Palafox y Mendoza en 1640 tuvo una aceleración consagrándose aun sin torres y techumbres un 18 de abril del mismo año.

Recuerdo jugar con las palomas del atrio con mis primos y correr cuando volaban, escuchar el significado de la puerta del perdón o puerta central, ubicada frente al altar dedicado a la Virgen que lleva el mismo nombre, curiosamente se abre cada 25 años o en eventos especiales. A los lados de la puerta también se encuentran San Pedro y San Pablo, en la parte alta San José, Santiago, el relieve de Santa Rosa de Lima, algunas letras esculpidas en cantera (anagramas), ángeles y arcángeles y específicamente un escudo español.

El siguiente punto a visitar siempre fue la Biblioteca Palafoxiana, uno de los lugares más impresionantes en nuestra ciudad, imperdible y del cual como poblanos debemos sentirnos muy orgullosos. Herencia y tradición intelectual con mas de 45000 ejemplares, conserva aún una rueda de lectura que siempre me llamo la atención, la portada conserva dos escudos modelados en argamasa: el del amor a Cristo crucificado, elegido por Palafox para su obispado y el del Marquesado de Ariza, título nobiliario que heredó de su padre. El diseño es el famoso conocido como “Biblioteca de Salón” destacando elementos del Siglo XVIII. En el 2005 fue inscrita en el programa “Memoria del Mundo” de la Unesco.

Después de recorrer estos monumentales lugares de la ciudad el recorrido ideal de fin de semana es hacia los sapos, ya sea por la 5 oriente o por la 3 bajando por la John Lennon y cruzar por el callejón de los sapos. Como evitar comprar las papas con limón y salsas, dulces típicos y hasta chapulines y cacahuates de las cubetas metálicas que venden los señores en las esquinas. Caminar con la música urbana, ver los colores de la calle y el remate de los puestos de antigüedades donde puedes estar horas y probablemente no comprar nada.

Me declaro fanática de las famosas pasitas que se dice existen desde 1916 de la esquina del callejón, lugar que para muchos poblanos es un misterio, nunca se sabe si está abierto o cerrado, nunca se sabe que ingredientes llevan las bebidas, pero lo que si sabemos es que siempre está el señor ya un poco grande atendiendo de manera rápida y haciendo bromas. La última vez que fui descubrí que es queso de cabra el que acompaña al licor artesanal de uva-pasa. También hay otras 21 bebidas que se sirven en caballitos tequileros con nombres muy coloquiales y de los cuales mi favorita es la crema a go- go, sus ingredientes son un misterio pero lleva canela en la parte de arriba.

Después de la caminata y de comer todo lo que te encuentras, lo ideal es comer unas chalupas en algún restaurante del mismo cuadro. El mejor para mi es en el que una señora se viste de china poblana y baja cantando un repertorio de música mexicana, más tarde, justo cuando es la hora del postre llegan los vendedores de merengues con su tabla de variedades que nunca puedo ignorar y donde tiene gaznates, merengue en vaso o con galleta, y pido lo mismo siempre, las duquesas, con una base de coco y merengue encima. Imposible recorrer el Centro Histórico y pasar por el zócalo, ver los globos, imaginar cómo eran antes esos recorridos que tanto nos cuentan, los hombres de un lado, las mujeres del otro, pasar por el Palacio Municipal siempre fue de gran incertidumbre, antes no sabía que se podía entrar o conocer hasta que quede impresionada con todo el simbolismo y ejemplo de la arquitectura del Porfiriato.

Esto solo es un recuerdo de lo que antes vivía al recorrer el centro histórico y de lo que ahora sigo haciendo, seguramente había cosas que ahora ya no existen, pero lo monumental de la arquitectura y la rectitud de las calles es algo que siempre me ha asombrado. La dulcería frente al atrio de catedral atendida por la señora desde que tengo uso de razón, era un paso obligado al terminar el recorrido, lugar que en mi vida laboral mínimo tres veces a la semana visito. Es importante mencionar que los fines de semana son muy diferentes a la vida laboral durante la semana, el flujo de gente aumenta mucho, el ruido y el descuido al final es muy evidente, pero tenemos una ciudad viva y que nos pertenece a todos, es nuestro compromiso cuidarla, mantenerla y sentirnos orgullosos de ella.

Casa de Alfeñique, nuestro patrimonio

Fachada de la Casa de Alfeñique.

“Pero también puedo enseñaros casa de más suntuoso atavío; mirad este amplio edificio que forma esquina a la calle de raboso. ¿Os llama la atención ese revestimiento de los muros, esa combinación de azulejo y ladrillo? Es típico de Puebla; la mitad de las casas lo tiene; y observas la sabiduría que encierra; el muro no reverbera con la luz solar absorbe el calor y la irradiación; protege nuestros ojos y protege al habitante de la casa; desempeña el mismo oficio que el tezontle DE México, pero hay que también como estés, ha sido bárbaramente pintado con cal en gran número de casas. La composición de la fachada es admirable.” [ …]

“Si queréis subir conmigo a uno de los balcones del piso alto os encantara la gracia de los adornos que en su fragilidad dan nombre a la casa. A lo largo de las pilastras, como fantástico y proteiforme monstruo marino rampa el relieve. Es bajo y sencillo al principio; es una simple guirnalda que va transformándose como si se diera a un íntimo anhelo de voluptuosidad. Pasado el dintel de la puerta, pierdes casi toda disposición arquitectónica, solo vive un asignamiento de adornos, de volutas, de conchas, de rocallas que parecen sostener, por milagro, la vastedad de los doseles que cubren los anchos balcones. La consistencia de los adornos todos hechos de mezcla y afinados por la altura como, dan el conjunto el aspecto más delicado; semeja seguramente un alfeñique: un dulce hecho únicamente de azúcar, frágil y traslucido como una porcelana.”
Manuel Toussaint

Vivimos en una ciudad considerada patrimonio cultural de la humanidad, reflexionar sobre ello es entender una responsabilidad de que nosotros, los poblanos y los que estamos en este territorio somos custodios con una gran trabajo de difusión, con la idea de transmitir a las generaciones futuras lo que hemos sido y lo que seremos en el futuro de la humanidad. Hablar de la importancia de la cultura poblana, de la tradición, arquitectura, urbanismo es hablar y entender la memoria del mundo, es entender el carácter y la fuerza de los que construyeron la ciudad, de los que la han mantenido y de los que nos han demostrado los elementos propios del carácter y de la forma que han representado cada uno de los gremios cada uno de los grupos sociales cada uno de los pensamientos, políticos religiosos y de familia que nos dan el carácter de mantener este legado histórico.

Puebla, ciudad que dedica mucho del estudio, preservación y conservación al tema cultural principalmente de museos, mediante políticas públicas que incitan al público y turistas a ser parte de esta mezcla de patrimonio tangible e intangible en un espacio físico con instalaciones adecuadas, información académica fundamentada y como atracciones de nuestra historia siendo algunos referentes internacionales gracias a su arquitectura única y representativa de un estilo emblemático de la ciudad, como lo es el Barroco.

La Casa de Alfeñique, elemento de identidad como poblanos y poseedora de atribuciones únicas que dan valor como conjunto social, parte elemental del repertorio de la memoria plasmada a través de objetos artísticos e históricos considerados el patrimonio de los poblanos, herencia de generaciones pasadas, ubicado en el primer cuadro del Centro Histórico, ahora institución cuya historia, testimonio de épocas y colecciones son elementos que hoy en día están ahí para la comunidad, sin duda herramienta de un muy vasto bagaje cultural por compartir.

“El inmueble recibe este nombre por la fachada decorada con argamasa que asemeja al dulce de alfeñique. El 5 de mayo de 1962, se convirtió en el primer Museo Regional del Estado. En la planta baja se encuentran códices del siglo XVI y en el entrepiso, pinturas de personajes históricos como Ignacio Zaragoza, Porfirio Díaz, Benito Juárez y el traje de un personaje célebre en la cultura nacional; La China Poblana. En la planta alta se representa el uso de la casa habitación de los siglos XVIII y XIX.” (Puebla es mi Destino; 2016. Pg. 40).

En la actualidad Puebla mantiene símbolos de sus momentos de tradición y representatividad tanto de la forma de ser de la sociedad como el reflejo en sus imágenes de la arquitectura, la pintura, la escultura, entre otras y uno de estos referentes junto con Santo Domingo, la capilla del Rosario, el neoclásico de la Catedral, el Ochavo y los cambios que se dan en la decoración poblana es la Casa de Alfeñique, que es un referente del barroco poblano.

Casa de Alfeñique ubicada en la 4 Oriente #416

Castro E. Mauleón G. (2010). Museo Casa de Alfeñique. Gobierno del Estado de Puebla. México

Elementos pictóricos en Puebla

En Puebla, debemos mencionar que el color sirvió como parte fundamental en el entendimiento de la vida social, de interpretación y conocimiento del carácter poblano, así determinamos la semblanza y estilos representativos. Las épocas anteriores al virreinato se presentaron como ejemplos pictóricos dedicados a la religiosidad, al entendimiento de relación entre la vida y la muerte, a las hazañas de festividades y guerras que sucedieron en cada lugar, las fiestas de los bebedores en Cholula mezcladas entre símbolos marinos y animales mitológicos, muestran su gran conocimiento de los movimientos celestes, los murales de Cacaxtla donde se representan danzantes, símbolos de fertilidad y una gran batalla cósmica, nos determinan el lugar sagrado en todos el conocimiento de la pigmentación y de las proporciones de la escala humana, son el principio de una gran cronología que tenemos que reconocer en la continuidad del muralismo de la época virreinal.

Pintura Mural Los Bebedores de Cholula

Así las primeras edificaciones en el principio de esa época se relacionaron como un libro de enseñanza en sus muros de claustros y templos interpretando siempre el conocimiento de la nueva religión con una perfecta interpretación de la escala humana, la interrelación del conocimiento de la técnica indígena con la técnica exportada por los nuevos pobladores y la composición y mezcla de los productos del color que dan vida a todo el conocimiento de la antigüedad, principalmente antes de la llegada de las nuevas interpretaciones en el uso de los materiales como la carpintería en sus grandes retablos, la argamasa en las formas y movimiento o los lienzos pictóricos aunque en cada uno de ellos también usaron la pintura entre el estofado y el labrado para darle vida a sus imágenes representativas.

Pintura Mural de Cacaxtla. Tlaxcala

La grandeza del espíritu que alcanzaron las comunidades de Puebla de los Ángeles y sus ciudades circunvecinas produjo un arte en permanente abrazo con la naturaleza, proveedora de una gran variedad de maderas y derivados, de animales como el hueso el marfil, el nácar y el carey, así como una riquísima decoración complementada con pinturas y todo ello elaborado por hábiles maestros, herreros, talladores y cerrajeros. Todo esto se sumó a la hábil mano de obra de los artesanos, pintores, carpinteros y ebanistas que contribuyeron a la fabricación de la integración de los espacios en la fabricación del mobiliario que se usó y distribuyo en la capital más representativa del México criollo.” (Pérez, 2009: pag 9).

En la arquitectura civil del S. XVII, la mejor interpretación del color es la Casa del Deán, donde se nos presenta la enseñanza del viejo y nuevo testamento, las historias del Petrarca, la sabiduría, la muerte, la soberbia y la pureza, siempre reflejadas en la historia de la vida humana, pero las técnicas siguen siendo las mismas que vienen desde las épocas antiguas llamadas prehispánicas.

En dicho siglo, el color y la pintura continúan siendo parte de la representación en el entendimiento de las interrelaciones sociales, en la arquitectura se siguen usando la combinación de colores aunque ya aparecen lienzos y esculturas decorados con pigmentos de color, en la arquitectura civil, poco se refleja personajes, pero el color da vida a los elementos floridos y es integrador de la naturaleza, nuestro ejemplo, la Casa Aguayo, nos demuestra ese gran decorado entre flores como un edén, que además por sus movimiento es como un principio de Barroco popular que entre rosetones y símbolos determinan el gran Tlalocan o paraíso de un lugar sagrado (primer centro de reunión del poder indígena).

“En el rescate de la restauración de la Casa denominada Aguayo se preserva la decoración mural de la casa del capellán de la Verónica y otros frescos y temples que en ella se encuentran y que forman parte del conjunto de pinturas que tienen detalles de alto valor artístico y de referencia para el estudio de la ornamentación mural en la nueva España, en especial en Puebla durante la época del Virreinato.” (Barquero.2001:pag.90)

En el siglo XVII el Barroco es parte de la composición pictórica, se entrelaza con las argamasas y le da movimiento como si la propia pigmentación nos hablase y nos interrelacionase con la naturaleza que combina, nuevos elementos como el brillo del dorado, como elementos de gran influencia los templos de Tonanzintla, Acatepec, o la propia capilla del Rosario, todo esto también reflejado en la casa del Alfeñique la cual demuestra evidencias de cada uno de los usos de estos elementos en sus decoraciones, cenefas, y en cada uno de los elementos pictóricos que aquí se desarrolla.

Casa de Alfeñique ubicada en la 4 Oriente #416

Barquero R. (2001). Casa Aguayo. Gobierno del Estado de Puebla. México.
Pérez S.F. (1963). Historia de la Pintura en Puebla. Imprenta Universitaria. México.

Un reflejo de la pintura en la historia de la humanidad

El concepto de la pintura es un idioma, un medio de interpretación, es el legado más grande que existe desde el principio de la civilización, es científico, representa la forma de ser de la vida humana, gracias a la pintura podemos reconstruir la historia, podemos reinterpretar la forma de vida y podemos entender el uso de los materiales; la pintura es la representación de una expresión del sentimiento, conceptualizarlo es relacionarlo a su uso y así poder entender la historicidad en el diseño de sus formas.

La pintura, como la debemos entender, es un método de interpretación, es una forma de diálogo, es un método lingüístico, es un confort para la vida. Como elemento de representación, nos interpreta la enseñanza de técnica, del uso del color y forma de pigmentarlo y genera un ejemplo de lo que se puede dar en la actualidad.

“Desde las primeras pinturas rupestres realizadas hace 30,000 años hasta el arte abstracto del siglo XX, desde que el hombre es hombre, el ser humano ha sentido la imperiosa necesidad de representarse a sí mismo, y su mundo a través de imágenes, de dioses inmortales, animales u objetos abstractos, así se recrea la inmensa diversidad y muestra los vínculos que unen a las obras creadas a lo largo de los milenios en los distintos confines del mundo.” (Valle R.2008; pág. 3).

La pintura habla, la pintura transmite, la pintura define la función del espacio y el comportamiento humano. En la vida de la humanidad la transmisión de formas se debe al concepto de ver y sentir los métodos de interpretación, esto se refleja en la pintura como un elemento universal que comprende la fe y puede ser el drama del entendimiento de una acción, puede ser la redención como un acto de esperanza, pero lo más importante es que la pintura nos refleja la espiritualidad de lo espontáneo, sus tonos y formas nos condenan a reconocer episodios, que confluyen directamente en la memoria colectiva, plasmada por los artistas en un método de interpretación.

Las artes en color siempre han sido el reflejo de la vida en esas épocas, la flora y la fauna, así como los momentos de vida cotidiana, se observan y determinan en cada espacio, y así gracias a estos vestigios entendemos un pasado, y podemos preparar su conservación para un futuro inmediato.

Podemos determinar que la combinación de métodos, técnicas y formas, crean el conocimiento de interpretación del valor de la cultura social y nos dan un mensaje que se repite en todos los momentos de la vida, desde el pasado más remoto y que podemos leer y reinterpretar hasta nuestros días.


El Bisonte de la Cueva de Altamira


Pintura Mural de la Casa del Deán


Pintura Mural de la Casa de Alfeñique

Valle R. Caminero N. Dolors G. (2008).30,000 Años de Arte, la Historia de la Creatividad Humana a través del tiempo y del espacio. Phaidon press limited. China

“San Jerónimo Caleras un lugar donde festejar es vivir” (Parte 2)

Continuamos con los festejos en la junta auxiliar de San Jerónimo Caleras, el 5to viernes de cuaresma los comisionados de las fiestas patronales son invitados a la fiesta patronal del pueblo de la Trinidad San Torum en el vecino municipio de Cuatlancingo, donde desde hace siglos existe esta hermandad, San Jerónimo lleva un regalo y se realiza una procesión, misa y convivencia.

Llegando al 6to viernes todos se preparan poniendo su altar en honor a la Virgen de Dolores y así dan inicio las actividades de Semana Santa, con el Domingo de Ramos entre más de medio kilometro de alfombras de aserrín, bendición de palmas, procesión y misa, durante la semana se realizan varios rosarios y preparativos hasta llegar al miércoles Santo donde los niños acompañados de sus padres llevan a cabo su viacrucis y de igual manera alfombras, altares y con la cooperación de los pobladores les regalan unas frutas y dulces, jueves y viernes se escenifica desde hace más de un siglo la obra de teatro de la “Pasión de Jesús” llamada “El martirio de Nazareno” y al mismo tiempo la Parroquia tiene otras actividades.

Terminan estas fiestas con la gran Vigilia Pascual, con una solemne celebración, la siguiente semana la comunidad regresa a las calles en honor al Señor de la Misericordia, entrando a una temporada de descanso entre los meses de Abril, Mayo, Junio y Julio, así llegamos al mes de Agosto para ser más exactos el día 15 donde después de un año de catecismo, un poco más de 250 niños con motivo de la fiesta de la Asunción de la Virgen María al Cielo, celebran las primeras comuniones y confirmaciones siendo la fiesta religiosa mas grande.
Así llegamos al mes más festejado, el primero de septiembre 5:00 am se da inicio con el repique y quema de cohetes, los domingos siguientes en el zócalo de la cabecera se llevan a cabo actividades culturales, juegos chuscos y palo encebado. El domingo previo al 30 del mes, la comunidad se desborda en alegría con la fiesta del Convite donde se sale a invitar a los pueblos vecinos a la feria culminando con una verbena popular, el 29 de septiembre a las 10:00 pm se realiza la tradicional misa con amanitas, entre mariachis, tamales, atole y pastel celebrando la memoria de San Jerónimo Doctor de la Iglesia Católica.

El día 30 hay misa con música de viento, teponascle y quema de pirotecnia, llegado el día domingo todo el pueblo prepara arroz, mole, frijoles, tortillas, pulque, cervezas y tequila, se recibe a los amigos y familiares y el lunes se continua celebrando al segundo patrón de la comunidad el Beato Sebastián de Aparicio, ya que este personaje vivió en la comunidad, en la octava es llevado el cambio de mayordomía para el siguiente año con procesión y misa.

Así llegamos a la última parte de este recuento como en todo pueblo se hacen ofrendas para el día de muertos y llegado el día 12 de diciembre muchos calerenses ya sea caminando, corriendo o en bicicleta acuden a la Basílica de Guadalupe en la CDMX, al final entre posadas y convivios terminamos nuestro recuento de año de fiestas en San Jerónimo Caleras.

Una vez más agradecemos la colaboración de nuestro amigo Marcos Alberto Poblano Rosas por sus relatos y gran aportación.

San Jerónimo Caleras, un lugar donde vivir es festejar

Antes quiero agradecer a Marcos Alberto Poblano Rosas, quien ha sido invitado especial en el programa Los Secretos de Puebla y nos comparte acerca de las fiestas de la junta auxiliar a la que pertenece, aparte de invitarnos a vivirlas de cerca y conocer más de sus tradiciones.

Las fiestas en San Jerónimo Caleras:

Hablar de un Pueblo desde sus raíces y en particular de sus festividades como las que se llevan acabo en particular en San Jerónimo Caleras es remontarnos décadas atrás.

Comenzamos con enero, el día 25 de este mes, la hermandad de los devotos del Sr. Jesús de las tres caídas de Tepalcingo, celebran la bendición de la ermita ya que los devotos llevan acabo vigilia de oración y el día de la fiesta hay procesión por las principales calles de la población para culminar con la celebración eucarística y la convivencia con alimentos, baile y algo de pirotecnia.

El 2 de febrero, como lo marca la iglesia católica, se lleva la imagen del Niño Dios al templo parroquial en un canasto con romero, flores y una veladora. Hasta hace algunas décadas también se presentaban las semillas que servirían para la siembra del campo, se preparan los tradicionales tamales y se convive con la familia y “compadritos”.

De acuerdo a la primera luna llena de primavera y 40 días atrás, da comienzo la cuaresma en estos meses y con ello el tradicional carnaval, los tres días previos al miércoles de ceniza salen los huehues o charros a bailar por las calles ejecutando sus danzas las cuales invitan a festejar y sirven para pedir por las lluvias y obtener mejores cosechas. Cabe destacar que hace algunos años el primer día de carnaval los danzantes acudían al atrio parroquial para bailar y recibir la bendición del párroco y así comenzar la preparación hasta su cierre el martes de carnaval y continuar con las actividades de cuaresma donde todos los habitantes católicos reciben la imposición de la ceniza.

Una fiesta grande en este tiempo es el Santo Jubileo que se extiende a lo largo de 4 días donde los barrios y colonias de la cabecera acuden en romería culminando con una procesión por las calles de la junta auxiliar. Más adelante el Segundo Viernes de cuaresma se celebra la fiesta religiosa en honor del Sr. Santo Entierro, venerando Con una imagen muy bella que data los inicios de la reevangelización en México . El siguiente domingo se juntan dos eventos importantes, el primero, el cierre del carnaval de los inditos en el cual tanto hombres como mujeres y niños se disfrazan, ese mismo día a las 9:00 de la noche inician su caminata hacia el templo parroquial de Tepalcingo en el estado de Morelos.

(Hasta aquí la primera parte)

Es importante reconocer que es nuestro deber salvaguardar este gran patrimonio intangible que son las tradiciones, seguramente han sufrido cambios, y seguramente ahora son pocas las personas que las transmiten, pero mediante la difusión, documentación y comprensión de las mismas podemos hacer que se conozcan y que la gente se interese en asistir a estos lugares a vivir las fiestas de cada lugar.

Una vez más agradezco a Marcos Alberto Poblano Rosas por su colaboración.

“Rescatando una tradición, el topetón”

Se realiza en el centro histórico de Puebla, desde hace tiempo, cada 3 de octubre, víspera de la fiesta de San Francisco, organizado por la Arquidiócesis de Puebla, la Parroquia de Santa Clara, las Ordenes Terciarias Franciscanas, Dominicas, Mercedarias Carmelitas, el Consejo de la Crónica del gobierno del estado, el H. Ayuntamiento y el Centro de Estudios Guadalupanos de la UPAEP.

El topetón consiste en que cada una de las imágenes, de San Francisco y Santo Domingo sale de su templo en procesión, acompañados por sus órdenes, cofradías y fieles devotos, quienes entre cantos, presentes y flores esperan en encuentro de ambos santos a las puertas de la Parroquia de Santa Clara (6 oriente 201).

No se tiene mucha referencia sobre esta celebración, aunque se nos ha comentado por parte de la gente de San Jerónimo Caleras hace algún tiempo también ahí se realizaba y en San Felipe Hueyotlipan. Se tiene también un tríptico de 1926 de la Cd. De México donde cuenta la historia del topetón y una reliquia francesa con un grabado decorativo en filigrana de 1850 donde se relata el abrazo de Santo Domingo y San Francisco.

La historia que nos cuentan en la Parroquia de Santa Clara (Padre Sergio Valdivia) es que Santo Domingo vio en sus sueños que la ira de Dios iba a enviar castigos sobre el mundo, pero que la Virgen María señalaba a dos hombres que con sus obras iban a interceder ante Dios y conseguirían calmarlo. Uno era Domingo y el otro era un desconocido, vestido casi como un indigente. Y al día siguiente, cuando Santo Domingo oraba en el templo, vio llegar al personaje del sueño, y era San Francisco de Asís. Entonces, Santo Domingo, lo abrazó y le dijo: “Los dos tenemos que trabajar muy unidos, para conseguir el Reino de Dios.”

Es importante mencionar que el número de personas que asisten cada vez que se realiza ha ido aumentando, esperando para este 3 de octubre a las 4:00 pm aproximadamente a 5000 personas, a quienes también se les obsequia un cocol como parte de la tradición. Este año se estrena un canto especialmente dedicado a este encuentro, a este símbolo realizados de paz y hermandad, letra y música por Armando Orozco.

Corre la leyenda
Del sueño, del encuentro
De dos grande misioneros de la fe

Domingo de Guzmán y Francisco
de Asís
Se unieron en brazo y trabajo
Por el sueño del Reino de Dios

Sosteniendo con sus hombros
Las columnas de la Iglesia
Con oración y predicación.

Topetón
Abrazo fraterno al encuentro
Con mi hermano en la fe

Topetón
Sostenido con la fuerza del Señor
El testimonio de la fe

Topetón
Compartiendo el pan
En la ciudad de los ángeles de Dios.


Twitter: @DanyCaPo

Lo que fue el Puente de Bubas

El Banco del Herrador.

Durante las últimas décadas del siglo XVIII se localizaron en esta calle varios propiedades del Capitán de Caballos Don Manuel del Toro. Entre éstas se encontraba un meson, donde los viajeros podían descansar, alimentarse y pernoctar en camino al Puerto de Veracruz-Ciudad de México o viceversa. Adyacente al meson y junto al Puente de Bubas funcionó una casa con Banco para Herrar, donde los caballos y bestias de carga recibían baño, alimento y se les ajustaban las herraduras o eran cambiadas por nuevas, pues debian llevar a buen destino a los amos.


Puente de Bubas

Puebla como ciudad española se funda en el paraje llamado Cuetlaxcoapan, que en lengua indígena significa lugar donde cambian de piel las serpientes, del otro lado del río de San Francisco en Huitzilapan “río de colibríes”, que fue el territorio de los pueblos fundacionales indígenas, debían integrarse a través de una serie de puentes que servían como sitio de paso para cruzar y controlar el acceso a la ciudad española entre los cuales encontramos al “puente de bubas” que presenta el lado del rompeolas y el área de cruce del río, su nombre es derivado de una enfermedad que existía en la época de la colonia, su longitud es de 15 mts en los cuales se observa la construcción histórica de los siglos XVII, XVIII Y XIX lo cual nos demuestra el crecimiento de la ciudad, en el interior se observa una vida de la Puebla antigua y el escudo más antiguo que fue dado por la corona española, a un lado fue fundado un hospital con el mismo nombre en el cual se trataba a los enfermos contagiosos y un estanco de caballos donde los viajeros cambiaban herraduras con la intención de no contaminar la ciudad.

Una mirada hacia la arquitectura civil en Puebla

Puebla de funda en año de 1531, conceptualizar la ciudad es definir un análisis tanto del urbanismo como de la arquitectura del siglo XVI, el primer cabildo, tuvo que determinar la forma de su conceptualización, llegaron las reglas de las leyes de indias y plantearon un esquema de proyecto de la ciudad española, manzanas de 8 predios, corredores de plazas y jardines, se definieron los espacios de los templos, parroquias y catedral y se estructuraron por norma y ordenanza los espacios de educación y servicio así como de la propia salud de la ciudad.

Analizar un predio para uso habitacional en el siglo XVI es entender que su arquitectura era bajo las normas del renacimiento, casas que se determinaron con patios y crujías laterales, al principio quizás de una sola planta por eso el tamaño del predio, recordando que cada cuadra o manzana es de 168 por 60 transformándolo al sistema métrico, ya que se media en varas, en cada casa existía un portal de acceso que llevaba al pórtico, el primer patio junto con crujías que daban a la calle eran para el comercio, y posteriormente los traspatios eran para almacenaje , caballería y servicio, sus fachadas eran del predominio del macizo sobre el vano el cual era en forma longitudinal y su portada casi siempre era de estilo plateresco, sobresalen en puebla, la casa del que mato al animal, la casa de Alfeñique, las cabecitas y la propia Casa de Alhóndiga ubicada en el Pasaje del Ayuntamiento y 2 Oriente, la casa del Deán de la plaza que controlaba la construcción de todo el primer patio.

El siglo XVII se plantea en lo relativo a la casa habitación como de construcción precaria ya que en Puebla fue la época de construcción de templos, conventos, hospitales y escuelas que absorbían toda la mano de obra, no obstante se empezaron a generar en el interior en sus patios grandes portales, se construyeron segundos pisos y se determinó la importancia de las escalinatas las cuales se cubrían como una característica principal con bóvedas esféricas que eran muy semejantes a las bóvedas de los templos.

En el siglo XVIII se describe en el concepto del propio barroco poblano, se pierden los grandes patios arcados, y ahora son sustituidos por elementos de piedra, ménsulas que sostienen grandes baldosas de piedra para conformar una circulación horizontal de la planta alta. Petatillo en combinación con Talavera poblana azulada que engalanan con hermosas marquesinas de yesería sutilmente tratadas por manos artesanales. Patios interiores que encierran majestuosidad, bellas fuentes labradas en piedra que se integran al trabajo de cantería por la mano de los artífices de los barrios fundacionales. Espacios arquitectónicos que muestran la cotidianeidad de la sociedad, y que reflejan con el paso del tiempo el interés y gusto artísticos por la ornamentación y la pintura que decoran y dan vida.


Casa del Deán, ubicada en la 16 de Septiembre #505 (S.XVI)


Casa del que mato al animal, ubicada en calle 3 Oriente y 2 Sur (S.XVII)


Casa de Alfeñique, ubicada en la 4 Oriente #416 (S.XVIII)

El regreso del Justo Juez a San Roque

Recorrer las calles de Puebla, del centro histórico pero ahora en honor al Justo Juez quien el 19 de septiembre del 2017 tuvo que salir de su casa o templo por seguridad. Entre cantos, el padre encargado del templo, grupos de custodios, mujeres encabezando la procesión, pañuelos rojos y azules y la música del mariachi lo acompañamos a su hogar después de haber sido reconstruido.

El Justo Juez: enmarcado en flores recorriendo la ciudad camino a su casa, el protector, la justicia, el salvador y redentor, así lo vemos en la imagen, portando una corona de espinas, una caña y un faldón de manta dorados. Un destino convertido en justicia, la corona de la sabiduría la ley divina con el bastón de mando reflejado por la caña, alto relieve como escultura del pensamiento externo y realista, que llegara y hará justicia en tus peticiones.

Peregrinos y pobladores le piden porque saben lo justo y sabio que es. Saliendo de San Pedro, subiendo hacia la 2 norte viendo el amanecer, bajando por la Juan de Palafox, con la gran perspectiva de la traza perfecta que caracteriza nuestra ciudad, el primer cuadro lleno de luces en tonos amarillos del amanecer que acompaña al Justo Juez. Como olvidar el paso de la imagen por la Iglesia de la Compañía bañada en tonos naranjas, un momento muy conmovedor, la gente sale de sus casas y se une en el camino, todos cantan las alabanzas y siguen el olor del incienso abriendo camino.

Las campanas cada vez se escuchan más cerca y esperan la llegada, el canto cada vez es más alto y una emoción enorme se siente al ver la imagen siendo cargada por custodios para entrar a su templo, el templo de San Roque. Una misa de recepción engalana el momento junto el mariachi el canto del justo juez especialmente dedicada y compuesta para el, nos habla de la protección y justicia que el siempre promete.

Los dorados de la ornamentación neoclásica del templo, los nichos y el retablo brillan más que nunca y el altar luce intacto hasta su llegada, las flores y los fieles llegan a recibirlo. Su regreso es un milagro para los seguidores, el regreso a su casa abandonada, su techo casi desplomado, la reconstrucción y embellecimiento le dan ahora más categoría y así podemos visitarlo y alabarlo para lograr la justicia bajo el mandamiento del gran Justo Juez.

La procesión

Twitter: DanyCaPo

Indumentaria de la China Poblana

“De las Chinas me llamaba la atención su brillo, su candor, porque realmente para mí tiene una dulzura muy especial la China Poblana y yo creo que para toda la gente, es una figura muy representativa de nosotros en cualquier parte.” Nos cuenta María Guillermina Moreno Córdoba durante el programa de Los Secretos de Puebla, autora del libro Rescatando tradiciones Indumentaria de La China Poblana.

Parte y memoria de la cultura popular tradicional mexicana, parte de nuestra región y parte del acervo que esta en grave peligro de perderse, parte también de algunas prácticas, información y expresiones que van cayendo en desuso y olvido. En busca del rescate de nuestras tradiciones, de una revisión sobre uno de los trajes más emblemáticos del folclor nacional, el de la China Poblana. Registros pictóricos nos han dado referencia de esta tradicional vestimenta probablemente creadas a partir de la llegada de la casa de los Borbón  como reyes de España, cuando los pintores del siglo XIX ubicados dentro de la corriente costumbrista nos permiten tener una imagen de los personajes de la historia entre ellos el Charro y la China Poblana como lo decretó Porfirio Díaz.

El traje ha estado sujeto  cambios y modificaciones a través del tiempo, desde sus orígenes sus impresiones y dibujos en el atuendo han variado hasta la fecha, tanto en el diseño como en los materiales.

Se sabe que el traje es mestizo, no indígena, al ser mestizo el vestido por lógica tiene influencia española, y la influencia española pues también tiene otras influencias y así sucesivamente. El arte de la costura es algo admirable del trabajo manual de elaboración. Es importante destacar los elementos de una China: Peinados y joyas, blusas y bordados, rebozo y ceñidor, faldas, enaguas y zapatos. La falda no debe de ser tan larga, ni tan tupido el bordado, se habla de un trabajo fino y detallado pero no saturado, no debe tener tanto vuelo, esto quiere decir que no lleva crinolina. Era para la mujer trabajadora o que andaba en la calle.

El traje de la China Poblana siempre será hermoso, todo lleva parte de nuestra naturaleza, parte de nuestro país, de nuestros bordados, de nuestra esencia que nos conjuntan como ser mexicano, como ser mexicana.

Más que un hito de la arquitectura barroca poblana: la Casa de Alfeñique

Vivimos en una ciudad considerada patrimonio cultural de la humanidad, reflexionar sobre ello es entender una responsabilidad de que nosotros, los que vivimos y los que estamos en este territorio somos custodios, con un gran trabajo de difusión, con la idea de transmitir a las generaciones futuras lo que hemos sido y lo que seremos en el futuro. Hablar de la importancia de la cultura poblana, de la tradición, arquitectura, urbanismo es hablar y entender la memoria del mundo, el carácter y la fuerza de los que construyeron la ciudad, de los que la han mantenido y de los que nos han demostrado los elementos propios del carácter y de la forma que han representado cada uno de los gremios, cada uno de los grupos sociales cada uno de los pensamientos, políticos, religiosos y de familia.

Puebla, ciudad que lucha por la preservación y conservación del tema cultural, mediante políticas públicas que incitan al público y turistas a ser parte de esta mezcla de patrimonio tangible e intangible en un espacio físico con instalaciones adecuadas, información académica fundamentada y como atracciones de nuestra historia siendo algunos referentes internacionales gracias a su arquitectura única y representativa de un estilo emblemático de la ciudad, como lo es el barroco.

La Casa de Alfeñique representa toda una composición de elementos que se conjugan en cada una de sus partes, hablando desde su arquitectura, el sitio ideal donde se construyó desde el punto de vista del urbanismo, de cómo fue mezclando cada uno de sus elementos compositivos entre ladrillos argamasas, decoraciones que como su nombre lo dice parece dulce de azúcar o dulce de alfeñique, pero va más allá, integra elementos de herrería, carpintería, cantería y pintura que poco a poco al irlo reconociendo nos dan en una forma narrativa como si hablara de la arquitectura de la puebla del siglo XVII y XVIII, el barroco poblano.

Es por ello que los poblanos sin la Casa de Alfeñique no podríamos reconocer y conceptualizar el significado del arte barroco, el arte de la integración y expresión máxima, de un elemento de arquitectura que habla, que se integra al lugar mismo donde fue concebido, entre la parte aristócrata de la ciudad con una colindancia de barrio donde la mano de obra fue parte fundamental para entender este sentido de interpretación de la Puebla en el barroco mundial.

Twitter: @DanyCaPo

Los Chiles en Nogada

En el 2010 la cocina mexicana fue declarada patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco, en base a criterios apegados a la cultura, antigüedad, biodiversidad, la historia, carácter ceremonial y ritual de elaboración, identidad y cohesión social. En la declaratoria es importante recalcar que tuvo una aportación fundamental la gastronomía poblana.

El platillo barroco por excelencia y más importante de los poblanos mejor conocido como Chile en Nogada, representa la patria, la poblanidad y el orgullo de un gran legado gastronómico, un platillo temporal entre julio y septiembre, aproximadamente.

Según la historia data de 1821, apareciendo por primera vez en libros de cocina en 1831, elaborado por primera vez por las monjas del convento de Santa Mónica, ubicado en el Centro Histórico de la ciudad entre la 5 de mayo y la 18 poniente. La leyenda narra que Agustín de Iturbide visitó la Ciudad de Puebla un 28 de agosto coincidentemente día de su santo, cuando se dirigía a Córdoba, Veracruz a firmar los tratados de Independencia de México, por tal motivo, el ayuntamiento decidió ofrecerle una comida en su honor.

Las monjas fueron las encargadas del gran banquete para que el platillo tuviera los colores del ejercito trigarante y que estuviera preparado con ingredientes regionales, europeos y asiáticos. En su preparación utilizaron chiles de la zona de San Martín Texmelucan rellenos de picadillo de carne con fruta de esa temporada: pera de leche, manzana panochera, plátano macho y durazno. El chile relleno se cubriría con nogada, salsa hecha a base de nuez de castilla, queso y jerez, y decorado con perejil y granada.

Debemos valorar y poner en alto nuestra cocina, nuestra gastronomía poblana, debemos sentirnos orgullosos de la complejidad y ritual de preparación de nuestros platillos, de la unión familiar que propicia la elaboración de este gran platillo de temporada, de lo que nuestra tierra y las manos poblanas saben y pueden producir y promovamos el consumo de nuestros productos y por supuesto de nuestra cocina. Recordemos siempre que los chiles en nogada son CAPEADOS.

Twitter: @DanyCaPo
Foto: Es Imagen / Jafet Moz

“La China Poblana”

Todos conocemos a la famosa China Poblana, todos sabemos que es un hito de la sociedad. La reconocemos como uno de los personajes que ha dado identidad a los poblanos. Su origen durante años ha sido elemento de algunos mitos y leyendas, algunos dicen popularmente que “ni fue china ni fue poblana”, sus características han cambiado con el paso del tiempo, y su vestimenta tan interesante y tradicional ha sido referencia o representación de Puebla a nivel internacional.

Se dice que la China Poblana nació en 1602 en la India, fue una esclava asiática, capturada por piratas y se llamaba Mirra. Por el comercio producido por la Nao de China llega al puerto de Acapulco, después a Puebla siendo el dueño Miguel de Sosa, donde también se caso y tomo los hábitos, se le conoció con el nombre de Catarina de San Juan, murió en la pobreza y nunca dejo su carácter de esclava. En su funeral se dieron cita muchos poblanos que querían tener una reliquia de esta mujer ya que al llegar a Puebla se hizo famosa por sus visiones de santos, ángeles, la Virgen María y Jesús, dejo en su testamento un crucifijo, algunos cuadritos, una cazuela y la ropa que portaba. Era considerada Santa por la población y por esta razón su cuerpo fue sepultado en el altar de la antigua Iglesia del Espíritu Santo o de la Compañía.

En la guía de patrimonio religioso se menciona que la confusión entre Catarina de San Juan y la “China Poblana” radica en que durante el siglo XIX a algunas poblanas se les decía chinas, relacionándolas con las ropas tan llamativas y coloridas que utilizaban. Estas mujeres eran conocidas así en la ciudad de Puebla, Ciudad de México, Oaxaca y Guadalajara. Por esta razón se creyó que la “China de poblana” era la que había inventado esos trajes. Así es como a principios del siglo XX su imagen comenzó a ser utilizada y promovida como elemento del nacionalismo mexicano.

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La arqueología en “Los Secretos de Puebla”

Siempre hemos buscado a través de la historia algunas verdades, la razón de la existencia de lo que hoy vemos como una realidad, nos imaginamos el contexto, la vida en ese momento y probablemente la razón o el porqué de lo que ahora somos, pero cuando corroboramos científicamente aquellos datos que se nos ha dado es causa de una gran satisfacción. Eso es lo que ha ocurrido con “Los Secretos de Puebla” y su descubrimiento, ahora entendemos esas historias del pasado, ahora las podemos vivir y entender que son una realidad porque tenemos como comprobarlo, tenemos datos e investigación científica.

La arqueología es una ciencia reciente que mediante objetos o elementos materiales estudia las civilizaciones de la antigüedad y es también una de las mejores herramientas para reconocer las verdades guardadas en la historia. Hoy en día en Puebla se cuenta con un grupo de arqueólogos que trabajan con gran profesionalismo y entusiasmo por encontrar asas verdades, por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia realizan los trabajos adecuados en un tiempo determinado y en base a una metodología específica para llevarnos la información real de una investigación detallada.

Y así es como comienza la historia del trabajo arqueológico en el Pasaje 5 de Mayo… En las obras de construcción del viaducto Zaragoza en el año 2011, fue localizado uno de los muros de contención del antiguo río de San Francisco, y sobre este muro, hacia el lado norte de la vertiente, un arco tapiado que, al ser explorado resulto ser una galería subterránea que va en dirección al barrio de Xanenetla, el cual se dice llegaría hasta los Fuertes.

Esta misma galería fue utilizada en el siglo XIX como escondite o polvorín, cuando el edificio anexo fue cuartel de las Fuerzas de Seguridad Pública de Puebla, mejor conocido como “Cuartel de Rurales”. Durante el siglo XX los vecinos del barrio hicieron algunas horadaciones sobre la bóveda del pasaje para conectar a ella alcantarillas, que desembocaban en el río de San Francisco.

Varios años después llega un equipo de arqueólogos cuando se decide realizar la excavación e investigación por un comité de expertos comisionado específicamente a “Los Secretos de Puebla”, conformado por historiadores, arquitectos, ingenieros, museógrafos y arqueólogos encargados por parte del INAH.

En las múltiples excavaciones realizadas en la zona se encontraron objetos que fueron registrados, entre ellos destacan: cerámica, hueso, metal vidrio y piel que se pueden dividir en tres grupos, dependiendo de su uso. El primero relacionado con la práctica militar, sobresalen elementos como cartuchos de diferentes calibres. El segundo corresponde al rubro de la salud, ya que se encontró un número considerable de ampolletas de diferentes tamaños. El tercer grupo de uso utilitario compuesto por: vasijas, platos, ollas, cazuelas, que funcionaron para la elaboración y servicio de comida.

Es interesante reflexionar sobre los artículos que evidencian la existencia de ciertas actividades, es posible considerar que el material arqueológico antes descrito puede relacionarse temporalmente a las primeras dos décadas del siglo XX, ya que no se localizó indicio alguno, al menos en las excavaciones que nos remita a manifestaciones bélicas posteriores. El hallazgo de una cantidad significativa de basureros creados por los mismos militares nos deja entrever la reutilización, reinterpretación del espacio que generaron durante un determinado momento los mitos y leyendas fueran consideradas ciertas.

Twitter: @DanyCaPo
Fotos: Es Imagen / Ángel Flores

Patio de los Azulejos

La Puebla de antes planteó las nuevas formas de identidad, ello hizo que se fundaran colegios y se determinaran ejercicios para el mejoramiento en la calidad de vida, ideas que se mezclaron entre indígenas y los nuevos pobladores, así nacen los edificios que nos dan esta nueva simbología como la que representa el famoso “Patio de los Azulejos”, “Patio de ejercicios” o “Patio de la Concordia”.

La construcción de este espacio está ligada a la actual iglesia de la Concordia edificada el 3 de junio de 1670 por el arquitecto Carlos García Durango sobre la antigua iglesia de la Santa Veracruz. (1535)

Ubicado en el Centro Histórico de la ciudad de Puebla en la 11 Poniente #110, su acceso pasa desapercibido pero debido a sus particularidades es ejemplo de las edificaciones más importantes construidas en la época virreinal. Estilo regional fuertemente marcado por la mezcla de técnicas novohispanas con modelos extranjeros en lo que algún día fue la Casa de Ejercicios de La Concordia de Sacerdotes del Oratorio de San Felipe Neri.

En alguna época el edificio conocido como Casa de Ejercicios le fue segregada una parte sustancial al sur- oriente, donde se edifico un anexo de estilo decimonónico que invadió parte del patio central, el resto quedo intacto. El patio conservó la mayor parte de sus fachadas ornamentadas poblanamente con un azulejo colorido que simboliza y representa algunos elementos vegetales , estrellas, cenefas, marcos, hojas, etc. Los colores se armonizan con la inserción de estos elementos dispuestos en patrón bicolor para dar las diferentes formas, la simbología de los colores esta basada en la cultura occidental, el uso de duplas de colores puede añadir diferentes significados de oposición, cada color aporta un simbolismo específico: el azul con blanco simboliza a la Virgen María, el amarillo con azul refleja la sabiduría divina, el amarillo con verde la masculinidad o formas orgánicas en lo terrenal y el amarillo por sí solo simboliza divinidad o sagrado.

Existe ritmo en los elementos arquitectónicos, en la balaustrada revestida de talavera azul, en las cornisas, pináculos que refuerzan el sentido de agrupación para llegar a un equilibrio y estabilidad emocional propia de un espacio barroco.

Cada elemento que compone el patio representa algo, la composición de fachadas y el espacio en general, reflejan una fuerza arquitectónica que unida con el misticismo permiten entender que estamos hablando de un lugar dedicado a la espiritualidad, sin duda busca conmover al espectador.

En su arquitectura existe una ortogonalidad, un equilibrio como meta espiritual, hablamos de un espacio místico en el que existen elementos representativos horizontales en proporción de las fachadas frente a un repetitivo uso de columnas verticales, el uso de los colores, la geometrización de lo orgánico y la distinta profundidad de los paramentos, permiten tener una visión y percepción diferente para nuestros sentidos. Complejidad en el diseño y gran experiencia estética.

El Patio de los Azulejos hito dentro de las obras arquitectónicas más representativas de Puebla, integrador de valores históricos de su fábrica y valores intangibles del pensamiento novohispano. Testimonio físico de la habilidad técnica de quienes lo edificaron y reflejo de las necesidades espirituales de quienes le dieron uso en su tiempo.

Los Secretos de Puebla: Pasaje Histórico 5 de mayo

El pasaje 5 de mayo es un espacio que constituye y responde a los mitos y leyendas fecundadas desde antaño en la ciudad de Puebla. Representa la imagen de esa metrópoli enigmática, cargada de misterio, donde se develan escenarios, pasadizos que evocan elementos míticos, históricos, políticos y sociales. Este rescate arqueológico implanta en la ciudad espacios que dan un giro al concepto dela Puebla como urbe angelical llena de la luz en el exterior; paradójicamente en sus raíces esa ciudad de empodera con dedicadas técnicas de construcción, es un espacio propicio para el resguardo de la milicia, algo impensable hace unos años.

La grandeza de este descubrimiento es lo que representa un hito en la historia de la Ciudad, que nos introduce en una burbuja en donde nos es imposible preguntarnos ¿Quién pudo realizar esto? ¿Cómo puede ser tan artístico con solo piedra como recurso que integra admirablemente un hecho del pasado histórico? El proyecto de vertiente para discusión, misterio y asombro, no habla de historia si no de historias, ya que entrar al pasaje 5 de mayo es reconstruir un pasado que está abierto a la imaginación de todos, los ecos que resuenan de lo que no se dijo y la materia en cada muro que nos permiten revelar en cada cavidad historias que podrían ser solo eso, historias, pero que ahora son realidades que enaltecen nuestro Estado.

Durante mucho tiempo se han contado en Puebla experiencias sobre incursiones, rumores e incluso descripciones de pasajes subterráneos, sin embargo fue hasta el siglo XX cuando Don Enrique Cordero y Torres investigó, describió, y lanzó la primera y única hipótesis sobre la red de comunicaciones subterráneas de nuestra Ciudad.

La presa de San José

Las evidencias arqueológicas nos indican ocupación humana sobre las áreas ribereñas del río de Almoloya, posteriormente llamado San Francisco, desde hace casi 3500 años. Esto significa que el agua era aprovechada y partes del río eran navegables. En la época virreinal se construyeron presas que canalizaban el agua de San Francisco a varios molinos.

Las exploraciones arqueológicas del viaducto Zaragoza en el año 2012 sacaron a la luz parte de la cortina de la Presa de San José, donde se observaron etapas constructivas de varios siglos, la última de 1889. Fue por su relevancia histórica, trasladada al actual lago de la Concordia, y podemos admirarla al final de nuestro recorrido. También se localizó la entrada a un pasaje subterráneo, que fue abierto en diciembre del 2016 y que, después de un año de investigaciones, se amplió al público con un recorrido más completo.

Este comienza bajando al nivel del pasaje (501.51 metros de largo entre 2.17 y 2.50 de ancho y una altura entre los 2.60 y 3.64) aquí podemos observar arcos y bóvedas de estilos diversos, contrafuertes y aplanados que dejan ver la pericia de los antiguos constructores poblanos y su alta calidad en la aplicación de diversos materiales y sistemas constructivos, cuya época de construcción es entre los siglos XVIII y XIX.

Ésta arquitectura subterránea hace de éstos lugares un fiel reflejo de la monumentalidad de la Puebla que recorremos día a día, allá, en el exterior.

Este pasaje se encuentra ubicado en las faldas del Amacueyatepec o cerro de Loreto, el barrio se caracterizó por la benevolencia de su terreno, ya que también hay bancos de arena y de barro para el desarrollo de la alfarería que distingue a Xanenetla y una cantera de xalnene, (roca arenisca con la que fue edificada gran parte de la Puebla de los Ángeles).

Una vez decretadas las Leyes de Reforma, al pasar a manos del Gobierno las propiedades del clero, muchos edificios fueron reutilizados como fortificaciones, cuarteles e instalaciones militares de diversa índole, como el edificio que actualmente alberga la Escuela de Artes del Estado de Puebla (localizada justo sobre nosotros), que fue utilizado como cuartel de las fuerzas de Seguridad Pública de Puebla, mejor conocido como el “Cuartel de los rurales”.

En el siglo XIX la Ciudad enfrentó nuevos retos derivados de la Independencia, además de resistir a invasiones extranjeras, crisis económica, hambre, desastres naturales y epidemias. En 1847 soportó un sitio de 28 días por la intervención norteamericana, que dejó destrucción y hambre a su paso. La Batalla del 5 de Mayo de 1862 sólo retardó la inminente invasión francesa y en 1863 el ejército galo volvió y la ciudad fue entregada en 1864 a Maximiliano y Carlota de Habsburgo.

Estás en uno de los túneles abiertos más largos del mundo, testigo de episodios importantes en el devenir de Puebla y de México, que van desde la fundación de la Ciudad, en 1531, a la Revolución Mexicana, pasando por la heroica batalla del 5 de mayo de 1862 y el sitio de Puebla en 1867.

A veces recorridos por monjes, a veces por soldados, imagina cómo se usaron para defender a la Ciudad; la caballería del General Zaragoza, la artillería del Ejército de Oriente y los hombres del vecino cuartel de rurales, corriendo por aquí.

Por los tramos más anchos y altos paso la caballería, en su trayecto al campo de batalla, las trincheras y los Fuertes de Loreto y Guadalupe, detente un momento y piensa en los héroes que pasaron por aquí, mexicanos anónimos que junto a sus fusiles, portaban el orgullo de la patria, el día que “las armas nacionales se han cubierto de gloria”.

Recorrer el Pasaje 5 de mayo es como estar dentro de un “Túnel del Tiempo” en el que tu imaginación te puede transportar a diferentes épocas y acontecimientos que son parte de nuestra historia.

Fotos: Es Imagen / Jafet Moz / Ángel Flores

Los Barrios Indios

Nace la ciudad entre el Huitzilapan, el río de los colibríes, protegido por bosques, jardines, manantiales y lagos donde la serranía del Acueyamatepec (“donde la tierra colorea”, hoy cerro de Loreto y Guadalupe) y el Centepec (“el del maíz, hoy cerro de San Juan o La paz), donde sus formas naturales son la entrada a la gran ciudad, rodeada de barrios.

Los barrios; elementos de conocimiento de la vida, pequeñas poblaciones de gran calidad humana, que hasta hoy conservan costumbres y tradiciones, pero sobretodo la mano de obra generacional, nacidas de la fusión española e indígena de la época de contacto en el siglo XVI. Conformados como auténticas comunidades independientes física y funcionalmente de la ciudad. Separados no sólo por la delimitación barrial, también por áreas de cultivo y huertas, integrados por las calles reales y veredas.

En la formación de cada barrio se asientan todas las características, pero también es importante analizar su desarrollo, la vida de sus habitantes, actividades, las labores y sobretodo revivir las artesanías que algunos todavía siguen realizando.

Desde su concepto urbano existen transformaciones, diferente infraestructura y diferente estilo de vida o integración en la vida. Es importante reconocer los barrios indios entender la fuerza, identidad y arraigo con el que hasta hoy se mantienen ahí, en esa parte de la ciudad, como un hito histórico, como un icono de desarrollo, evolución, conjunto urbano. Es necesario valorarlos, revivirlos, entenderlos para poder conservarlos y que nunca se pierda su esencia.

Esto es una invitación a caminar nuestra ciudad, a conocer la historia, nuestra historia, de donde venimos, reconocer las bellezas que tenemos en la ciudad fundacional, reconocer la calidad de vida, observar la arquitectura, los detalles, nichos, jambas, puertas, balcones, parques, fuentes, esculturas, gastronomía, redescubrir las calles de nuestra ciudad para entender como podemos mantener el sistema de los pueblos o barrios indios en la Puebla de hoy.

Twitter: @DanyCaPo