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Derechos, democracia y seguridad para América

La globalización económica es un fenómeno que va contracorriente de la autonomía de los estados y que hace entrar en jaque las identidades nacionales, que hasta hoy sufren mucho más de lo que aprovechan las nuevas condiciones. En este sentido quizá, uno de los elementos que desde un inicio se pensaron como clave para lograr un acoplamiento adecuado al nuevo fenómeno fueron las organizaciones regionales, que se presentaban como garantes de los valores e identidades locales ante el efecto igualador que pretende, aún, la globalización. La idea de un mercado común en preferencias y valores se presentó como un elemento a desechar, lejos de aspirar a él. En América la Organización de Estados Americanos (OEA) ha vindicado el papel de agente de cohesión en nuestro continente, bajo principios de desarrollo equitativo entre los países de la región.

Pero los escenarios no han sido los mejores para la organización, los desafíos globales han puesto a prueba la vitalidad de la OEA y también su liderazgo. Frente a esta situación, debemos reafirmar nuestra confianza en el multilateralismo como el mejor camino para superar los retos que compartimos en los ámbitos regional e internacional. Y tal como ha sido la consigna desde el principio de esta etapa globalizadora, entendemos que lo importante es enfrentar estos desafíos a partir de los mismos valores que compartimos; es decir, con apego a las reglas y las normas de la democracia y en el marco de nuestras instituciones, ya sean nacionales, regionales o globales.

La reciente reunión de la OEA en nuestro país ha servido para reforzar el respeto y la diversidad ante la coexistencia de diferentes modelos políticos y económicos en el continente. Al respecto, hay diversas opiniones sobre los caminos a seguir, existen distintas maneras de organizarse para alcanzar las metas más, sin embargo, la pluralidad de nuestra región nunca ha sido, ni será, un obstáculo para ir juntos en búsqueda de sociedades igualitarias. Por el contrario, entendemos que la diversidad de nuestros países, en sus múltiples dimensiones, es una de nuestras mayores riquezas.

Se reconoce que tenemos asignaturas pendientes; la principal es superar la pobreza y abatir la desigualdad a partir de una mayor creación de riqueza y una distribución más equitativa, así como de la atención integral de los sectores vulnerables de nuestras sociedades. Sin embargo, también se ha reconocido que el desarrollo pasa por el ejercicio pleno de la democracia, de los derechos humanos y de la seguridad, por lo que sabemos que fortaleciendo estos, el crecimiento esperado llegará.

La democracia es un derecho de los pueblos y en la OEA se construye nuestra convivencia en torno a las libertades fundamentales de nuestra gente; la paz de nuestros pueblos depende de la fuerza de nuestros derechos, por tanto, la defensa internacional de la democracia, de los derechos humanos, de la seguridad y el desarrollo dependen de los mismos. Las representaciones del Continente han sido claras en que la conducción de la democracia es permanente por lo que exige, cada día, reasumir nuestros compromisos con los derechos de la participación política de los ciudadanos.

Esta visión estaos asumiendo en México donde entendemos que la democracia es un ejercicio que se comparte entre ciudadanos y gobernantes, donde el nuevo paradigma implica dejar atrás el establishment para dar paso a escuchar las voces de la sociedad que se gobierna. Esta asamblea de la OEA, ha marcado la ruta para saber que el camino de la democracia se construye a través de escuchar a todas las voces, de tratar todos los temas y haciéndolo siempre con una vocación clara a través del diálogo; a través del acuerdo podemos superar nuestros problemas y construir un mejor futuro para el continente.

Juntos en el camino hacia el 4.0

México y Alemania comparten, a partir de esta administración, muchas más cosas que la animadversión del Presidente Trump. En la reciente visita de la Canciller Alemana, Ángela Merkel, la vinculación entre nuestros países ha entrado en una nueva y promisoria etapa, habida cuenta de que se ha avanzado en un acuerdo para ir juntos en el camino hacia la Industria 4.0 y la Formación Dual 4.0. Estos conceptos aluden a la cuarta revolución industrial, un nuevo modelo de fabricación inteligente, en el que el diseño de los procesos gira en torno a la automatización e interconección, con el objetivo de reducir costos e incrementar la eficiencia.

En esta nueva era, se diluyen las clásica barreras de separación entre el mundo real y la realidad virtual, a través de la Internet de las Cosas, un espacio inédito de conexión de los procesos con las personas y las cosas, ya sea de manera inalámbrica o a través de cables. Tomarnos como socios por parte de Alemania va mucho más allá de mantener relaciones cordiales. El gobierno alemán entiende a la perfección que nuestro país entraña un enorme potencial de cara al futuro tecnológico, no solo por la infraestructura a desarrollar sino por la cantidad de recursos que puede ofrecer.

Como lo he señalado en anteriores ocasiones, las trece reformas estructurales concretadas al inicio del sexenio en nuestro país, más temprano que tarse, generarán impactos positivos. Una mirada rápida a nuestro alrededor es suficiente para perctarnos de que en estos momentos empieza a hacerse notorio el fuerte impulso de infraestructura en todo el país y que nuestro país está consolidándose como un importante destino para las inversiones. En los poco más de cuatro años y medio que van de esta administración, se ha registrado la llegada de más de 144 mil millones de dólares a nuestra economía. Para dar su justa dimensión a este hecho, conviene tener presente que se trata de una cifra 52 por ciento superior a la registrada en el mismo periodo de la administración anterior.

Sin lugar a dudas, México es un destino atractivo para un país que como Alemania busca espacios para el despliegue de sus grandes empresas. Es convicción propia que el tamaño y dinamismo de la economía alemana, aunado al entorno de estabilidad macro y el proceso transformador que está viviendo México, constituye una combinación atractiva para los siguientes años. Estoy cierto que este es el tipo de relaciones que nuestro país busca para lograr la entrada a la era de alta tecnología. Alemania quiere ser un buen socio de inversión en beneficio de ambas partes, recordemos que en nuestro territorio hay cerca de 1,900 empresas alemanas, que han creado 150 mil empleos en México, empleos de alta calidad, con trabajadores bien calificados.

Este sistema en el que hoy nos embarcamos conjuntamente se asienta en la percepción de que nuestro país es tierra fértil y nuestros socios están dispuestos a hacer mucho por él, al igual que nosotros. De inicio, en 2018 México será el país invitado de la Feria de Hannover, la mayor feria industrial del mundo, un foro importante para que los empresarios mexicanos puedan presentarse y aprovecharla para dar el salto hacia la nueva era de la industria 4.0 y la producción digitalizada.

Los que conocen y aprecian la producción digital tienen que velar porque países como el nuestro no sólo sean un taller para producir lo que otras grandes empresas de internet hayan encargado, sino que gran parte de la creación de valor se quede en la producción industrial, y esto tiene un significado muy importante para nuestro país porque queremos salir de la capa de ingreso medio para tener empleos cada vez mejor calificados. No tengo duda de que México es un socio importante para Alemania y de que existen compromisos y visiones compartidas: un comercio libre, justo y equitativo, que redunde en beneficio de todos. A través de estos espacios mucho he hablado de la necesidad, en esta transición económica que vivimos, de que nuestro país avance en la generación de empleos en los sectores de alta y media tecnología porque hoy, son los que más valor agregado dan a una economía. Tenemos ante nosotros el reto y la gran oportunidad de dar este paso; uno de los países más avanzados del mundo ha decidido ir con nosotros al futuro de la llamada cuarta revolución industrial, así que todo apunta a que las reformas estructurales aprobadas en esta administración están ya, cambiándole el rostro a México, en hora buena para todos los mexicanos.

Por la Educación de México

Hace unos años salía a la luz un estudio que mostraba el desempeño de dos economías similares, a saber, México y Corea del Sur.

El resultado principal de esta investigación señalaba que si bien, ambos países habían iniciado en la década de los 70´s con niveles de ingreso, educación y políticas públicas muy parecidas, la nación asiática hizo una modificación que cambio su destino: apostó por una transformación educativa para formar capital humano de alta calidad.

Después de 40 años los resultados son claros, Cora del Sur es una potencia mundial en el sector más rentable de la economía global: la alta tecnología. Nuestro país, por su parte, apenas está girando su actividad económica para dejar al sector petrolero como motor del desarrollo.

Quizá estamos empezando tarde este cambio, pero como menciona la sabiduría popular, más vale tarde que nunca.

Y lo importante es que estamos avanzando muy bien para lograr el cambio que nuestro país requiere, el primer paso se dio con la aprobación de la Reforma Educativa, ya que eso nos permitirá formar capital humano de calidad para insertarnos en las actividades de alta productividad en esta era global.

Lejos de lo que muchos piensan esta reforma no está agotada, estamos viviendo en el país un proceso genuinamente de transformación profunda en lo que tiene que ver con la educación de calidad que queremos que reciban las nuevas generaciones.

Hoy estamos transformando la educación para darle a los niños y jóvenes del país las herramientas, los conocimientos y sobre todo, enseñarles a aprender y actualizarse permanentemente en todo lo que deban saber para poder tener una vida de éxito, un espacio de oportunidad en el mundo que está cambiando de forma muy acelerada.

El Nuevo Modelo Educativo, entre otras muchas, tiene la virtud de que se pone a la altura de la sociedad del conocimiento, y ofrece respuestas a la enorme velocidad con el que la información de hoy se vuelve obsoleta en un futuro cada vez más cercano.

Así, más que por proveer nuevos contenidos educativos, éste se caracteriza por dar un vuelco de 180 grados hacia la competencia más valiosa: aprender a aprender.

Las maestras y los maestros poco a poco han venido haciendo suyo este nuevo modelo, fue un gran reto que ellos asumieron, lo hicieron suyo y sabían que era para bien de sus educandos y para bien de ellos mismos en su desempeño profesional.

Este nuevo paradigma educativo ha venido acompañado no solo de cambios en lo profesional sino que ha iniciado una nueva época para la infraestructura educativa del país que, siempre había estado en segundo plano.

Estamos en la ruta para llegar a 33 mil escuelas reconstruidas, remodeladas y con toda la infraestructura necesaria para que las niñas y los niños se sientan contentos, disfruten de estar en la escuela; estas 33 mil escuelas son el 40 por ciento de las escuelas del país que tienen mayor deterioro.

De igual manera se ha hecho un esfuerzo importante para que más escuelas hoy operen de tiempo completo; no es menor el esfuerzo que se ha hecho para que más escuelas se incorporen a esta modalidad, había seis mil en 2012, y a cuatro años y medio de distancia hoy son 25 mil Escuelas de Tiempo Completo.

Podemos decir que en la presente Administración Federal se han ejercido 42 mil millones de pesos de inversión en infraestructura escolar; esto comparado con los dos gobiernos anteriores, que invirtieron 16 mil 500 millones de pesos, implica que el gasto en cinco años se ha casi triplicado.

En general, si sumamos lo que se ha invertido en educación media superior y superior, y lo que falta de inversión de aquí a que concluya su Administración, estamos hablando de una inversión de más de 80 mil millones de pesos en infraestructura educativa, algo histórico para una administración federal.

Este es un Gobierno que verdaderamente se ha comprometido con la educación y lo estamos acreditando; se lograron concretar distintas Reformas en ámbitos económicos que a México le van a dar un horizonte de crecimiento y de desarrollo, pero la más importante, la que sienta la base central para el desarrollo futuro del país es la Reforma Educativa, que es una realidad y que está en marcha, como las acciones mencionadas lo constatan.

Buenas perspectivas económicas

El trabajo no ha sido fácil y tampoco exento de retos y adversidades. Pasar de una economía y un modelo fiscal basada en la industria del petróleo a unos diversificados, ha implicado voluntad férrea de cambio y disciplina fiscal, cuestiones que muchos han criticado por los impactos que la disminución del gasto social ha provocado. En países como el nuestro, el gasto público ha sido visto como uno de los elementos más importantes para impulsar el bienestar humano y el crecimiento.

Tan cierto como ello es que los recursos fiscales son escasos en comparación con las necesidades y expectativas sociales por atender. Ante esto, el gobierno federal optó por un modelo de política económica disonante con la visión tradicional y ha implementado una serie de reformas para impulsar y consolidar sectores que hoy son rentables y muestran los signos de una economía pujante y diversificada; y, por añadidura, menos vulnerable a los vaivenes de la economía global.

México no podía permanecer pasivo ni atado a los convencionalismos ante los signos de la globalización y el imperativo de una nueva ruta de navegación hacia el desarrollo sustentable.

A inicios de año, el común de las predicciones de crecimiento de la economía mexicana eran a la baja y, en función de ellos, lo lógico sería que los indicadores actuales mostraran una tendencia declinante, lo cual no está sucediento.

Tal parece, pues, que las medidas adoptadas por nuestro gobierno empiezan a dar resultados y la economía hoy muestra signos de salud y solidez, que contrastan con otras experiencias internacionales, como las de Brasil y Argentina, por ejemplo.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó las cifras crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre de 2017, que ubican en 2.8 por ciento el índice de crecimiento anual. Este crecimiento, cabe señalar, es superior al observado en 2016, situado en de 2.3 por ciento; y al observado en el primer trimestre del año anterior, que alcanzó el 2.2 por ciento.

En los albores del año, la economía de México muestra un desempeño favorable y superior a las expectativas del sector privado, en un entorno externo de elevada incertidumbre.

En este sentido, la mejoría en las perspectivas de la economía global y la resiliencia al contexto global adverso se han reflejado en una evolución positiva de la economía, cuyo motor ha sido la demanda interna en años recientes y donde el sector exportador muestra una mejor dinámica en meses recientes.

Nuestro mercado interno, por cierto, es uno de los determinantes junto con la generación de empleos formales, que durante durante abril muestran un incremento anualizado del 4.3 y 3.8 por ciento, respectivamente.

Esto representa un crecimiento acumulado de 16.7 por ciento y una creación de más de 2 millones 726 mil de empleos; asimismo, la tasa de desocupación se redujo a 3.4 por ciento de la PEA durante los primeros tres meses del año, la más baja desde el segundo trimestre de 2007 y que se compara favorablemente con el 4.0 por ciento registrado en el mismo periodo del año anterior. Congruente con ello se muestran las ventas al mayoreo, que registraron en marzo un crecimiento anual de 11.4 por ciento.

Se trata del crecimiento más alto para un mes de marzo desde 2009; mientras que las ventas al menudeo se incrementaron 6.1 por ciento a tasa anual.

En relación a las exportaciones, durante este primer periodo de corte el sector agropecuario muestra un crecimiento del 6.6 por ciento; por su parte, en la producción industrial destacan los factores externos y el sector petrolero.

El primer factor fue la producción industrial en México, que se recuperó parcialmente asociado al desempeño de la producción industrial de Estados Unidos y que nos llevó a tener un crecimiento trimestral de 4.8 por ciento de las manufacturas en México y en el incremento anual de 9.2 por ciento de las exportaciones manufactureras.

El segundo factor fue la disminución en la plataforma petrolera de 2.5 por ciento entre el primer trimestre del año y el cuarto trimestre del año pasado que continúa afectando el crecimiento total; así, al excluir la producción de petróleo y las actividades relacionadas, el crecimiento anual de la producción industrial en México para el primer trimestre de 2017 fue de 3.8 por ciento, el mayor en los últimos ocho trimestres. Estos sólidos indicadores económicos han hecho que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público aumente su estimación de crecimiento del PIB para 2017 a un rango de 1.5 por ciento a 2.5 por ciento.

Estos signos dan una idea de que nuestro país estará por encima del estimado de crecimiento de América Latina, que para este año espera una tasa del 1.2 por ciento anual. El sacrificio de la política fiscal muestra que México está en el camino correcto y si los datos empíricos no fallan, en la medida en la que tengamos mayor crecimiento nuestros indicadores sociales reflejaran esto de manera positiva para todos los mexicanos, esa es la importancia de crecer.

Una noble labor

Quizá muchos de nuestros más gratos recuerdos que tenemos como personas se han dado en el contexto de nuestra educación.

En las aulas suceden tantas cosas que marcan nuestras vidas; tal vez, conocimos a la mujer con la que hoy compartimos vida; vivimos una experiencia de terror al pasar a dar un tema; bailamos por primera vez para nuestros padres y; porque no, tuvimos consejos de nuestros maestros que nos dieron fuerza para seguir hacia el futuro.

La noble labor de educar moldea la vida de quien la lleva y se vuelve parte de la experiencia humana toda vez que es un proceso necesario para poder integrarnos productivamente a la sociedad que servimos.

Pero realizar esta tarea no es un tema sencillo para ningún país aunque, el nuestro, ha dado un paso muy importante para hacer que la educación cumpla el cometido de brindar más y mejores oportunidades a los jóvenes mexicanos.

Durante esta administración el modelo educativo ha sufrido una transformación que sin duda, es la tarea de mayor trascendencia que ha impulsado esta administración y, estoy cierto que este cambio, no se hubiera realizado sin el apoyo, y decidido compromiso, de las maestras y maestros de México así como del esfuerzo de alumnos y los padres de familia.

La llamada Reforma Educativa va más allá de sólo una evaluación ya que, considera una responsabilidad de la autoridad educativa asegurar la debida capacitación y la debida formación para que las maestras y maestros puedan presentar sus exámenes, y cuando no los acrediten, tengan la debida capacitación nuevamente para que vuelvan a acreditar los conocimientos, y eso nos asegure que estén debidamente formados.

El nuevo modelo educativo reconoce que los maestros son clave en el proceso de enseñanza-aprendizaje y por lo mismo impulsa también la formación y capacitación de los docentes; a través de esto, se iniciaran nuevos proyectos como el Programa Aprende 2.0, que inicia el próximo ciclo escolar y en su primera fase contará con tres mil escuelas, para apoyar la educación digital tanto de los maestros como de los alumnos.

Este nuevo modelo educativo entiende el gran esfuerzo que hacen las maestras y los maestros para cambiar, mejorar y buscar la excelencia, por lo que incluye una política para fortalecer su salario en función del mérito.

Por ello, quienes obtienen una calificación destacada en la evaluación tienen un incremento del 35 por ciento sobre el sueldo base y a lo largo de los años, estos incrementos pueden llegar, incluso, hasta un 180 por ciento sobre su salario base.

Se editarán nuevos libros de texto que se harán acordes con el nuevo modelo educativo y con esto, se va a recuperar algo que se había perdido: el Libro del Maestro, que permite ayudar a los docentes sobre cómo educar a las niñas y niños.

Además, en estos días, se ha dado a conocer el lanzamiento del Premio Nacional de Innovación Educativa Jaime Torres Bodet, que se otorgará a las maestras y maestros que en forma destacada impulsen prácticas pedagógicas que logren mejorar el aprendizaje de los alumnos.

Los docentes que en el futuro obtengan este Premio habrán de ser reconocidos por su visión y compromiso para impulsar esta noble misión.

El cambio de modelo educativo en México era impostergable en un mundo globalizado donde la competencia es intensa y se requiere competir y ganar con quien sea, en donde sea y en cualquier lugar.

Llevar a cabo la tarea no ha iniciado de manera fácil pero la historia nos dice que las maestras y los maestros de México han logrado las hazañas que se han propuesto. Eso nos los dice la historia y también la experiencia.

Los cambios permiten reforzar los incentivos de quienes nos educan, porque, a donde vayamos, encontraremos historias de maestros que han decidido cambiar su vida por ser forjadores de la vida futura de México, de nuestra historia y ser los artífices del cambio en base al conocimiento que hoy demandamos todos los mexicanos.

Felicidades a todos los maestros de nuestro país que día a día engrandecen esta noble labor, muchas veces llena de sacrificios pero, también, llena de satisfacciones.

El reto del empleo en México

Conmemoramos un año más el Día Internacional del Trabajo y tal parece, que hoy nuestro país tiene muchos motivos para celebrar las batallas históricas que han dado derechos laborales a las mujeres y hombres de este planeta.

Vivimos tiempos donde cada vez más, las turbulencias económicas mueven a placer las oportunidades de emplearse de las personas, donde la estabilidad en este sector se complica cada día por la forma en que las empresas, en su afán por aumentar su productividad, encuentran maneras de disminuir sus demandas de mano de obra y, en general, vivimos una época donde el empleo es un reto para cualquier país.

Pero no obstante este escenario, tal parece que nuestro país, muy a pesar de lo que todos observan como un entorno complicado, ha desarrollado una política sólida en el aspecto del empleo al grado que hemos tenido en este año uno de los mejores inicios en el sector.

El corte a los primeros cuatro meses de este año nos muestra cifras muy alentadoras en el trabajo mismas que sustentan la política impulsada por la administración del presidente Peña.

De acuerdo a cifras oficiales del INEGI, el PIB nacional creció a una tasa del 2.5 por ciento anual en el primer trimestre del año, un crecimiento superior al esperado por los especialistas; el sector exportador creció a un ritmo del 11 por ciento en el mismo periodo, lo que significa que es la tasa más alta de los últimos 5 años; la confianza de los inversionistas está en aumento y se refleja en una mayor generación de empleo ya que, en el primer trimestre de 2017, se crearon 377 mil 694 puestos de trabajo formales lo que hizo posible llegar a la cifra de 2.7 millones de empleos en lo que va de la administración y; la Tasa de Desocupación ha bajado de 5 por ciento en noviembre de 2012, a 3.2 por ciento en marzo de 2017, que es la tasa más baja en 9 años. Nunca antes en la historia de México se habían creado tantos empleos como los que hasta ahora se han generado en este gobierno.

Creo que hay que aprovechar esta fecha histórica para retomar un aspecto que viene acompañando a esta celebración ya que, los empleos no han llegado solos y también se han ampliado muchos de los derechos básicos de quienes laboran.

En lo que va de la administración, el salario promedio de cotización de los trabajadores asegurados en el IMSS ha crecido 3.6 por ciento en términos reales; el salario mínimo ha tenido una recuperación en su poder de compra del 12.2 por ciento lo que es muy relevante considerando que, en los dos sexenios anteriores juntos, la recuperación de este fue de sólo 2.5 por ciento. Gracias a la Reforma Laboral, en esta administración, el Infonacot ha entregado más de 4.2 millones de créditos por un valor superior a los 55 mil millones de pesos lo que nos lleva a decir que hoy los trabajadores tienen acceso a más crédito para el consumo, a tasas preferenciales.

La vivienda ha sido un sector que también ha detonado muchos beneficios para los trabajadores ya que, en esta administración el Infonavit y el Fovissste han entregado más de 2.8 millones de créditos para vivienda destacando que, de los créditos que se han otorgado en lo que va de esta administración, casi 4 de cada 10 han sido para trabajadores jóvenes menores de 31 años y una tercera parte, para trabajadoras jefas de familia.

Esta administración empezó con 16.2 millones de empleos registrados en el IMSS; actualmente, se superan los 19 millones con los generados en abril y se tiene la meta de cerrar en noviembre de 2018 con 20 millones de empleos formales en el país, lo cual es muy viable dado el alentador inicio de año.

Nadie duda que el reto del empleo en México sigue siendo muy importante y que aún falta mucho por hacer pero, también hoy, podemos decir con orgullo que gracias a la unidad, al esfuerzo y al trabajo responsable de todos, nuestro país sigue adelante y así lo demuestran los resultados que juntos hemos alcanzado en estos primeros cuatro meses del año y que son muy alentadores.

El flagelo de la corrupción

Todos estamos de acuerdo en que que el fenómeno de la corrupción en nuestro país dista mucho de ser un tema entre otros y, más aún, que se ha entronizado en nuestras mentes y en nuestras conversaciones cotidianas. Quizás cueste trabajo admitirlo, pero la corrupción es un tema adictivo, una especie de espiral que se autoalimenta y crece exponencialmente. Si alguna duda cabe al respecto, se disipa echándole una mirada al último reporte sobre la corrupción en el mundo, uno de cuyos hallazgos más llamativos es el incremento de la percepción de que problema en el país va en aumento.

Lo anterior resulta entendible a la luz de los últimos acontecimientos que se han presentado en torno al caso del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, que en estos días vio crecer el expediente de acusaciones, por la atinada labor de la PGR. El punto es que la tela de dónde cortar es excesiva. Si no son gobernadores, son los dirigentes de los partidos o los empresarios. Y para muestra de que el flagelo crece y se extiende por doquier, hace unos días circulaba un video donde se veía a la candidata Eva Cadena Sandoval recibiendo dinero para apoyar las aspiraciones presidenciales de un personaje político.

En fin, la lista es larga, quizás hasta inagotable. Se sabe de otros ejemplos donde varios políticos se han visto inmiscuidos. Es tiempo de entender y, más aún, de asumir que estas prácticas están generando vacíos peligrosos, que de no ser llenados, pudieran dar lugar a que políticos oportunistas hicieran su agosto, vendiéndose como actores no-políticos, cuando en realidad son podrían ser lobos con piel de oveja. En tal viertud, considero muy importante la posición que el Gobierno Mexicano ha tomado en torno a este tema al señalar que aquí no hay espacios para la impunidad. La tarea no es sencilla ya que algunos especialistas señalan que la corrupción no es una causa sino una consecuencia de los defectos del diseño institucional mexicano y que para combatirla, no es suficiente perseguir y sancionar individuos corruptos, sin modificar a la vez las normas, procesos y entornos institucionales en los que se origina.

Nuestro país ha avanzado en este camino. Hoy tenemos una reforma jurídica, que dio paso al Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) y a la modificación de normas y procesos, cuya aplicación, en casos como los ocurridos con varios gobernadores, será decisiva para su consolidación. No está de más comentar que el SNA tiene el objetivo de evitar la corrupción y que, en tal virtud, apuesta a las fórmulas de empoderamiento de las representaciones ciudadanas, crea instituciones fuertes y autónomas para prevenir y castigar la corrupción, además de que prevé que se eliminen los trámites innecesarios. Sus pilares de desarrollo son la Coordinación, referida a los mecanismos por los cuales los actores sociales y las autoridades de los distintos órdenes de gobierno puedan articular esfuerzos a fin de prevenir, investigar y sancionar la corrupción; el Comité Coordinador, encabezado por un ciudadano; la Prevención,

soportada en mecanismos aptos para anticiparse y neutralizar los actos de corrupción, de entre los que vale la pena destacar los códigos de ética, los protocolos de actuación y los mecanismos de autorregulación; el Control, órgano en el que confluyen diversos instrumentos que permiten una rendición de cuentas clara y efectiva como la Plataforma Digital Nacional, el Sistema Nacional de Servidores Públicos y Particulares Sancionados, el Sistema Nacional de Fiscalización, el Directorio de Servidores Públicos que Participan en Contrataciones Públicas y las Denuncias Públicas por faltas Administrativas y Hechos de Corrupción; y el último y muy importante es la Sanción, misma que se establece por los actos u omisiones en que pueden incurrir tanto servidores públicos como particulares, Faltas Administrativas Graves (competencia del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa) Faltas Administrativas no

Graves y Actos de Particulares vinculados con Faltas Administrativas Graves. El SNA es relativamente nuevo y tendrá que caminar completo para ver su eficacia pero en tanto, puedo decir que estos resultados que hemos observado, sobre detenciones de funcionarios públicos, se suman a los cambios institucionales que esperamos operar a través de este nuevo sistema. El seguimiento a las detenciones, que hemos observado recientemente, representa avances que cuentan con el respaldo de millones de mexicanos que buscan vivir en un país de leyes e instituciones, de derechos y libertades; un país con un Estado de Derecho sólido y eficaz.

Sin espacio para la impunidad

En nuestro país, la justicia se erige como una de las asignaturas que acusan las más hondas brechas entre las expectativas ciudadanas y los rendimientos que las instituciones les ofrecen. La conciencia acerca de ello y los sentimientos de agravio, sin lugar a dudas, son una de las razones principales que llevaron al presidente Peña a ahondar los esfuerzos para la implementación de la reforma del sistema de justicia, que hoy es una realidad a lo largo y ancho del país. Uno de los objetivos estratégicos del nuevo sistema de justicia penal es ofrecer justicia pronta y expedita, así como terminar con la impunidad con la que algunos funcionarios públicos actúan al amparo de los cargos que ostentan.

Recientemente se han acentuado las noticias acerca de excesos y abusos que involucran a exgobernadores locales, que han indignado a la sociedad mexicana: desvío de recursos, enriquecimiento ilícito, corrupción en torno a sentencias acusatorias, etc. En buena medida, dichos excesos han sido posibilitados por el marco legal e institucional que confiere autonomía a los órdenes de gobierno. En al contexto, muchos gobernantes creen que sus actuaciones no serán sancionadas por otros poderes, sin darse cuenta de que si bien tienen esta autonomía, están suscritos a un pacto federal donde se debe rendir cuentas de sus acciones además de que hoy, más que nunca, el actuar de un gobierno está bajo el escrutinio público.

En virtud de lo anterior, considero necesario aprovechar este espacio para referirme a la detención de dos exgobernadores buscados por la justicia mexicana: Tomás Yarrington y Javier Duarte. Al respecto, se podrá decir, y no sin cierta razón, que se trata de dos victorias pírricas en un mar de abusos y excesos. Sin menoscabo de ello, igualmente cierto resulta, o más, que se trata de una señal inequívoca de ya no hay más espacio para la impunidad en México. Si de algo estoy cierto es que, con independencia de las circunstancia, quienes quebrantan la ley deberán responder por sus actos. En este sentido, las recientes detenciones de Tomás Yarrington y Javier Duarte son un mensaje firme y contundente del Estado mexicano contra la impunidad.

Hoy todos quienes estamos en el servicio público debemos asumir la demanda sentida que hay entre la sociedad mexicana y entre la sociedad mundial, de demandar del servidor público, invariablemente, integridad, probidad y honestidad, como diariamente lo hacen, y hay que reconocerlo y hay que decirlo, millones de mexicanos. Estamos frente a una nueva realidad del estado mexicano donde estos resultados, o estos operativos realizados, se suman a los cambios institucionales que también habrán de representar el Sistema Nacional de Transparencia y el Sistema Nacional Anticorrupción.

A través de este espacio he hecho referencia a varios hechos muy positivos del avance que como nación hemos tenido y de lo cual a veces poco se dice o poco se reconoce, pero las cosas buenas cuentan, y cuentan mucho, y cuenta mucho el comportamiento honesto, el comportamiento comprometido que millones de mexicanos tienen todos los días y que hoy por mencionar, se refleja en un aspecto tan importante como el empleo que está teniendo un crecimiento no visto en muchos años y esto, es reflejo de lo que en verdad como país somos y que muchos capitales extranjeros observan.

Estos avances cuentan con el respaldo de millones de mexicanos que buscan vivir en un país de leyes e instituciones, de derechos y libertades; un país con un Estado de Derecho sólido y eficaz. Y como hemos hecho también referencia en este espacio hoy nuestro país requiere de unidad para observar las cosas como son y no con ópticas distorsionadas, estamos ante un acto de justicia y por esto quiero sumarme al reconocimiento que se ha hecho a las agencias y unidades de inteligencia, seguridad y procuración de justicia por su profesionalismo y compromiso con el país. Nadie debe tener dudas en estos días de que en México estamos cerrando los espacios a la impunidad en cualquier sector social; en esta asignatura estamos dando pasos muy firmes, muy decididos y comprometidos, precisamente para consolidar nuestro Estado de Derecho.
Zona de los archivos adjuntos.

Construyendo el futuro

El curso evolutivo de los acontecimientos de la realidad nacional hace recordar el dicho clásico de los economistas: “el tiempo es el más escaso de todos los recursos”. Y lo es, en efecto, porque las expectativas de los seres humanos operan en plazos determinados y, cuanda se frustran, las reacciones de la contraparte difícilmente se hacen esperar. Lo mismo ocurre en la complejidad de los intercambios entre los agentes económicos que en las relaciones entre gobernantes y gobernados. El tiempo, ni duda cabe, no sólo es unidad de medida, también es la inexorable circunstancia en la que discurren la totalidad de las interacciones sociales.

A estas alturas del año, tenemos más información sobre el comportamiento de las variables decisivas y, por ello, los cálculos sobre el cumplimiento de lo proyectado al inicio son cada vez menos esperanzadores. Mover las expectativas a la baja dista mucho de ser una concesión gratuita, pero es peor proceder de espaldas a la realidad. Lo mismo en la economía que en la política, los cambios estructurales entrañan un imperativo de supervivencia, pero suponen a la vez altos costos en el arranque. Los cambios estructurales de inicio del sexenio son la viva muestra de ambos lados de la moneda: ruptura necesarias que vulneran intereses creados y provocan reacciones que siembran dudas. En el caso de nuestro país, dejamos atrás un modelo de dependencia financiera de los ingresos provenientes de los hidrocarburos, lo que ha implicado una reestructuración de las finanzas públicas y los consecuentes patrones de captación y gasto fiscal. El arranque no ha sido fácil, pero estoy seguro que los mejores tiempos están por venir y que habrá buenos dividendos en los próximos años.

Más por necesidad que por elección, de la mano de una estrategia de diversificación, hemos avanzamos durante estos meses en el proceso de ruptura de la co-dependencia comercial con los vecinos del norte y una , y esto ha implicado un costo que se refleja en esta tendencia de crecimiento. En suma, estamos dejando atrás dos pilares de nuestro desarrollo reciente, sin embargo, estoy cierto de que las medidas para suplir a estos darán resultados positivos, en el corto plazo, a todos los mexicanos. A pesar de lo ya mencionado, nuestra moneda es la que mejor ha reaccionado a los vaivenes económicos, hoy después de haber rebasado la barrera de los 22 pesos, el tipo de cambio se sitúa en los 19 pesos; el empleo formal sigue comportándose de manera positiva frente a otras administraciones; y, lo que no es menos importante, nos estamos consolidando como un país de oportunidades para distintos capitales extranjeros. Esto último no es obra de la casualidad, nuestro país ha trabajado en áreas estratégicas para el capital y una de ellas es la infraestructura, que no solo es un incentivo a este, sino que impulsa la economía interna a través del empleo.

En esta administración se ha hecho una inversión sin precedentes en infraestructura para construir un país más unido y conectado; el Programa Nacional de Infraestructura es el más ambicioso en la historia del país: 743 proyectos por una inversión total de 7.7 billones de pesos. La inversión destinada a este propósito duplicará la realizada durante la administración anterior y si bien, la construcción de hospitales, escuelas, puertos, caminos, carreteras, obra hidráulica, además de promover el crecimiento de nuestra economía, permite ofrecer servicios de mayor calidad y la generación de empleos bien pagados; el gran objetivo que perseguimos es que, en este entorno internacional, nuestro país se transforme en una plataforma logística global y centro de producción de manufacturas de alta tecnología.

Una muestra de que estamos en el camino correcto es el desarrollo de la Terminal Especializada de Contenedores II del Puerto de Lázaro Cárdenas, misma que se ha inaugurado en estos días y que promete ser un sitio logístico importante para el tránsito de mercancías que vienen al país y a otros mercados consumidores. Esta Terminal se llevó a cabo con una inversión privada de la empresa danesa MAERSK de más de 7 mil 400 millones de pesos, y junto con otras obras complementarias que se llevaron a cabo en el Puerto de Lázaro Cárdenas suma una inversión total de 10 mil millones de pesos.

Construir un nuevo futuro es señalar que estamos apostando por el libre comercio, por abrirnos al mundo, porque los productos hechos en nuestro país puedan conquistar a otros mercados y porque seamos un destino desde el cual puedan comerciarse mercancías de otras partes del mundo para México y para otros países, particularmente América del Norte; esto implica trabajar en nuestra infraestructura. Entendemos que debemos destruir las barreras al comercio; no debemos construir nuevos muros ni barreras porque no se trata de un juego suma cero, sino que tiene que ver con darle a todo mundo la oportunidad de ganar, a todos los mexicanos la oportunidad de mejores expectativas económicas.

Un México de justicia

Encuentro un verdadero llamado de atención en varias de las noticias que han saturado durante las últimas horas los medios de comunicación y las redes sociales, pero específicamente en dos: el asesinato de una mujer periodista, Miroslava Breach, aparentemente ejecutada por el crimen organizado, a causa de su labor profesional; y la controversial sentencia del juez Anuar González, quien calificó de “incidental” y “no-lascivo” el comportamiento de Diego Cruz, quien presuntamente habría participado en la violación de la joven Daphne Fernández. Y la lista, si uno se empeña en seguirle buscando, podría crecer y crecer; por ejemplo, añadiendo el magnicidio de un virtual presidente de la República, Luis Donaldo Colosio.

Personalmente, debo admitir no sé qué sea peor, si el asesinato a mansalva de una mujer digna, profesional y brillante, como Miroslava; o la vejación de una adolescente, otra mujer finalmente, a la que pretenden arrebatarle su tranquilidad, su autoestima y su expectativa de ser debidamente protegida. Se trata, sí, de dos mujeres, a las que la justicia de nuestro país parece haberles fallado; y todo ello frente a las miradas estupefactas, recelosas e indignadas, de quienes pugnamos por construir un México mejor para éstas y las próximas generaciones.

Por cierto, a más de 20 años de su inspirador discurso, es necesario reconocer que el México de agravios e injusticias que palpaba Luis Donaldo dista mucho de ser historia superada. Como padres de familia, ¿qué podemos decirle a Daphne y su familia sobre las razones de un juez para desestimar una vejación? ¿Qué podemos decirle al padre de Daphne, que desestimó sus afanes de venganza y optó por confiar en el sistema de justicia? Estamos muy lejos del país que podemos forjar y nos merecemos: un país en el que le vaya bien a la gente que obra bien.

El asesinato de Miroslava es una afrenta gravísima a la libertad de expresión, a la democracia misma y a la condición de género. Las peores agravantes que pueden imaginarse se condensan aquí. Lo peor de todo es que la historia no concluye aquí y que quizás la brecha entre lo que el presente nos impone y el futuro que anhelamos es muy grande.

Por mi historia familiar, por mi convicción como político y como ser humano, he sostenido siempre que una de las condiciones del cambio posible y positivo para nuestro país es hacer equipo con las mujeres. Me es imposible imaginar un cambio genuino si nos apartamos de este ideal. Desde el decir de hacer equipo, que perfila mi compromiso y mi convicción desde hace mucho tiempo, no puedo menos que admitir que estamos frente al dilema urgente e insoslayable de fortalecer en el corto plazo esfuerzos y compromisos, para aportar soluciones. El México de justicia que todos anhelamos o es con la participación activa y en buenas condiciones de las mujeres, o no será.

Coordinación entre órdenes de Gobierno

Sin duda estamos pasando una etapa de la humanidad que está demostrando que la evolución del gobierno es tan necesaria como la evolución de la sociedad.

En los últimos 40 años hemos pasado desde los sistemas de Gobierno conocidos como comunistas, capitalistas, hasta la llamada tercera vía y la Nueva Gestión Pública, que teorizan sobre la forma de mejorar la Administración Pública.

Toda ha sido válido y la experiencia demuestra, en la mayoría de los casos, que los logros no han sido siempre los esperados. El ejercicio de gobierno y de lo público, sin duda, es algo complejo que con el paso del tiempo se hace más complicado porque, la mayoría de los países en el mundo está en situación desfavorable para atender la necesidad de sus ciudadanos.

En México hemos experimentado varias de las modas de Gobierno que han existido en el mundo, sin embargo, creo que hoy estamos ante una fase que no habíamos explotado y que puede redituarnos más beneficios que todas estas teorías que, sin menospreciar, hasta hoy no han dado los resultados esperados.

Hablo de la estrategia que se ha venido implementando en esta Administración y es impulsar la coordinación entre órdenes de gobierno, procurando siempre respetar los principios de autonomía de cada uno de ellos. Hace unos días firmamos un Convenio de Colaboración entre la Sedatu y el Gobierno del Estado de Puebla con el objetivo de hacer operativo en nuestra entidad el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y Protección de la Economía Familiar, que tiene como objetivo principal detonar la vivienda para los más vulnerables.

Puebla es una entidad con un déficit importante en el sector, de acuerdo a la Conavi necesitamos construir cerca de 200 mil casas para satisfacer nuestra demanda y como es de esperarse, la tarea no será sencilla en medio de una crisis económica por los cambios que vivimos en el mundo y la forma de sustentar nuestro gasto público.

La importancia de esta colaboración no está en juicio, es claro que los poblanos tenemos que trabajar para cambiar el estatus que tenemos en el tema por lo que, la firma de este convenio, se vuelve una oportunidad para hacerlo.

Puebla fue el primer Estado en firmar un convenio de este tipo con lo que muestra la disposición que tiene su Gobierno para avanzar en el tema, es algo que es importante resaltar porque gracias a esta voluntad podemos decir que vamos a trabajar para impulsar el sector vivienda para que seamos un modelo a nivel nacional.

Quizá todo pareciera sencillo en este acto pero, la coordinación entre órdenes de Gobierno ha sido un tema que ha dado al traste con iniciativas tan importantes como hablar de un mando único en temas de seguridad.

Hemos dado un primer paso que es de gran importancia para lograr objetivos claros para todos los poblanos y deberemos de seguir en este camino de concertación si queremos tener efectividad en lo planteado, además, es necesario integrar al último nivel de gobierno, él municipio, lo cual está pensado en la Nueva Ley General de Asentamientos Humanos y Desarrollo Urbano.

Estoy cierto de que los representantes municipales en el Estado tendrán la misma disposición que ha tenido el Gobierno Estatal porque hoy estamos contribuyendo a beneficiar a los habitantes poblanos al hacer realidad el principio de gobierno básico que le da sentido al federalismo mexicano; ejercer una coordinación con funciones definidas para cada orden de Gobierno.

Hoy no generamos una nueva forma de gobierno, hoy encontramos una operatividad del principio que da sentido a nuestra federación, en la voluntad de cada nivel de gobierno para trabajar de manera coordinada y con atribuciones específicas, podemos optimizar el ejercicio político; Puebla y la Federación hoy dan muestra de ello en pro de la vivienda para los poblanos.

Un enfoque integral de la vivienda

El entorno internacional, como bien sabemos, ha sido poco propicio para el crecimiento de nuestra economía y la mejora en las condiciones de vida de los que menos tienen. Por desgracia, las situaciones adversas suelen dañar mucho más a los que menos tienen y, de paso, recrudecer los círculos viciosos del atraso y la pobreza. Y si bien es cierto que nuestra economía dista mucho de ser la excepción a la regla de sujeción a los vaivenes y la incertidumbre de la economía internacional, igualmente cierto es que existen siempre áreas de oportunidad para mitigar y compensar los impactos negativos, a condición de mostrar entereza y confianza en las capacidades propias.

En el contexto descrito, cobra plena relevancia el paquete de compromisos signado recientemente por el sector vivienda, en el marco del Acuerdo por el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar. Se trata, a entender propio, de un instrumento con pretensiones integrales y de indudable apertura al reconocimiento de la naturaleza multidimensional del sector vivienda. Aquí, además de su implicación como una de las principales y más sentidas causas sociales entre los sectores de más bajos ingresos, con todo lo que ello implica en materia de justicia y seguridad social, se parte del reconocimiento del enorme potencial que el sector de la vivienda tiene como palanca para el fortalecimiento del mercado interno y la reactivación de la economía en su conjunto.

Si alguna duda cabe sobre lo anterior, puede disiparse teniendo en cuenta que el sector representa cerca del 6% del PIB, cuyos alcances involucran 32 ramas y 78 clases de actividad económica, que actualmente dan lugar a casi tres millones de empleos. Si a ello se suma el hecho de que, contrario a lo que pasa en otras esferas de la economía nacional, la inversión en el rubro de la construcción residencial ha experimentado en los últimos dos años un crecimiento sostenido cercano a los 4.5 puntos porcentuales por año.

Así las cosas, existen enormes áreas de oportunidad para los diversos actores públicos y privados que inciden en este sector. Por ejemplo, a través de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) y la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), la Sedatu otorgará subsidios para 130 mil acciones de vivienda y la creación de un fondo de garantías que permitirá realizar 10 mil acciones de vivienda nueva; en abril, el Infonavit incrementará los montos máximos de los créditos; Fovissste atenderá aproximadamente a 40 mil familias con esquemas de reestructura para liquidación de adeudos y preservación del patrimonio familiar, promoverá el segundo crédito para los trabajadores en activo y con el apoyo de la Sociedad Hipotecaria Federal por 12 mil millones de pesos asignará 30 mil créditos; el INSUS implementará un programa de condonación de cartera vencida por adeudos de escrituración por 410 millones de pesos, en beneficio de 18 mil familias, firmará convenios para escriturar más de 100 mil viviendas, en apego a los criterios establecidos en la Política Nacional del Suelo.

Por su parte, la industria de la construcción se compromete a mantener los ritmos de construcción, inversión y generación de empleo, lo que se traducirá en la construcción de cerca de 400 mil viviendas en 2017; y, por su parte, los desarrolladores de vivienda afiliados a Canadevi continuarán con sus esfuerzos de construcción de vivienda para personas de bajos ingresos. Así, mediante la acción concertada de las empresas y las instituciones públicas del sector vivienda, se espera potencializar su efecto dinamizador y su contribución a los cerca de tres millones de empleos. En suma, el sector vivienda seguirá siendo el ejemplo palpable de que satisfacer causas nobles y promover el desarrollo económico no son actividades contrarias sino perfectamente compatibles.

Una agenda intergeneracional

El cambio, advertían los griegos, es la forma natural de los fenómenos del mundo. Más que una elección, aunque a veces tardemos en darnos cuenta, el cambio constituye una circunstancia. El dilema genuino, pues, no estriba en cambiar o no cambiar, sino en sí aspiramos a dirigir las transformaciones o a padecerlas. A este respecto, más que una excepción, la política confirma la regla. La estadística humana, por ejemplo, ha venido dando cuenta puntual de cómo la población mexicana ha venido transitando de un estructura de población mayoritariamente infantil a una mayoritariamente adulta.

Las implicaciones de la transición demográfica son diversas y complejas. Cuantitativamente, por ejemplo, existe claridad en relación al peso signifocativo que tendrán las y los jóvenes que en las elecciones de 2018 ejercerán por primera vez su derecho a votar. La parte que no nos resulta tan clara a quienes ejercemos la política es lo que eso significa en cuestión de cambios sustantivos en los modos de entender la vida y construir las expectativas sobre el desarrollo personal. Sondeos como la Encuesta Nacional sobre Culturas Políticas y Prácticas Ciudadanas (ENCUP) o el Informe País de la Calidad de la Ciudadanía auspiciado por el INE muestran fehacientemente el poco entusiasmo y la escasa confianza de los jóvenes hacia las instituciones políticas y los discursos convencionales de los políticos. Consiste con ello igualmente resulta que las jóvenes generaciones marcan su distancia con las expresiones de acción colectiva tradicionales, tales como los sindicatos y los partidos políticos, que a los adultos nos atraían.

En efecto, en lo cualitativo, de esto trata el cambio demográfico: generaciones adultas que, en lo general, no alcanzamos a comprender bien a bien los modos juveniles de entender la vida y las relaciones interpersonales, las preferencias por la libertad interior, el ocio y el goce presente por sobre las altas remuneraciones, la estabilidad laboral esclavizante y el sacrificio presente en aras de un mejor futuro. En efecto, de esto trata la fractura comunicativa entre las generaciones adultas y las jóvenes: experiencias de vida que se traslapan sin tender puentes entre sí. De políticos e instituciones convencionales que se pasman y, por lo mismo, descalifican las expresiones juveniles, por disonantes y sin sentido.

En la forma en que yo lo veo, desde la vocación política que profeso, uno de los desafíos principales estriba en el cambio propio por emprender en tanto que condición de posibilidad para conectar con las jóvenes generaciones y construir en conjunto con ellas un mejor porvenir. En tal sentido, valga la insistencia, los jóvenes nos imponen a los políticos adultos un reto formidable y, a la vez, nos ofrecen una oportunidad inmejorable de poner en práctica eso que llamamos política: el arte de construir acuerdos con base en la diversidad.

Es tiempo de darle la vuelta a la tortilla y comenzar por lo que no se ha hecho: justipreciar las jóvenes generaciones, darles la voz y aprender de ellas. De los pasos que demos en esa dirección dependerá que los jóvenes hagan lo propio con nosotros y nos den la oportunidad que no nos hemos ganado de construir lazos intergeneracionales, que amplíen las posibilidades de forjar un mundo plural que dé cabida a las muy naturales y legítimas formas de entender y practicar la vida.

Nunca como hoy, el diálogo entre las generaciones ha revelado tamaña urgencia e importancia, quizás porque el cambio por dirigir exija ser un concierto a múltiples voces y con entenderes generacionalmente distintos. Si esto se traduce en la confección de una agenda política intergeneracional, habremos dado un paso adelante en las frases huecas, que se refieren a los jóvenes como la esperanza del futuro sin voz en el presente.

“Ojo por ojo”, respeto a la Soberanía Nacional

Si bien el Gobierno de Trump se preserva en la lógica incendiaria de sus dichos de campaña, igualmente cierto resulta que sus embestidas hacia México han ido a la baja, quizás en parte debido a las reacciones internas de rechazo y en parte a los yerros en la implementación de sus famosos decretos ejecutivos. Para muestra, unos botones. Recientemente Ford aclaró que la anulación del proyecto de creación de su planta en San Luis Potosí había sido una decisión de rentabilidad, ajena a las amenazas de Trump.

A modo de confirmación, anunció inversiones en plantas ya existentes y abrió la posibilidad de trasladar, en un futuro cercano, mas partes de su producción a nuestro territorio. En un primer momento Canadá anuncio que no necesitaba de México para renegociar con Estados Unidos el Tratado de Libre Comercio (TLC), sin embargo hace unos días modificó sustancialmente su postura, remarcando su interés en nuestro país como socio y amigo y vindicando la renegociación del TLC como un asunto trilateral. En propio suelo Estadounidense, los comercios que han logrado posicionarse en el gusto latino y que hoy trabajan con muchos migrantes, hicieron un paro para expresar su rechazo a la política antimigratoria de Trump.

Congruente con sus posturas públicas de apertura al diálogo y la negociación, la actitud del Gobierno de México ante estas muestras de apoyo y solidaridad fue de reserva y mesura, hablando siempre de seguir adelante en la construcción de una relación bilateral de respeto y acompañamiento mutuo. Y tal parece que en la Casa Blanca se encendieron algunas alertas ya que, con el marco que nos había dejado la llegada de Trump, se esperaría que la soberbia siguiera reinando en contra de nuestro país pero, lejos de eso, el Gobierno Norteamericano ha dado muestras de tener otras intenciones.

Recientemente, a pesar de que el Presidente Peña rechazara visitar a Trump, hemos tenido una visita de trabajo con funcionarios de alto rango a nuestro país, como el Secretario de Estado Tillerson, en busca de destrabar la agenda que se tiene de ambos países. Esta es la primera reunión que se da como grupo de trabajo y tan sólo a escasas semanas de que asumieran el cargo los Secretarios de Estado y Seguridad Interna de los Estados Unidos; sin duda esto es un reflejo claro que para el Gobierno Norteamericano es importante la relación con México, como lo es la relación con Estados Unidos importante para México.

Todo apunta a que, como solemos decirlo, después de la tempestad viene la calma y finalmente, nuestros vecinos saben que México no solo es parte de un gran mercado con rendimientos crecientes para ellos y sus empresas sino que, somos parte de sus aliados estratégicos en muchos temas. Por mencionar, en estas mesas de trabajo se reconoció que México ya no es un país de migrantes sino uno de paso para nuestros hermanos centroamericanos y que si se piensa detener la migración hacia Estados Unidos, nuestro país debe ser aliado de las estrategias que ellos generen.

Se han expresado opiniones comunes y los titulares han reconocido la importancia que tiene la relación bilateral para ambos países y subrayan el sólido andamiaje institucional que sustenta la relación en diversos temas, entre los que se encuentran comercio, inversión, competitividad, migración, protección consular, seguridad, procuración de justicia, infraestructura fronteriza y aduanas. El buen signo de la visita es que los mercados se han estabilizado y el tipo de cambio ha ido a la baja con este tipo de señales, lo cual incentiva a seguir en una política de respeto pero, de no ceder soberanía hacia nuestros vecinos. Y siguiendo en este tenor, esta semana se ha delineado que nuestro país no dejará el tema comercial de lado, de hecho se habla de aplicar la ley del talión que dice “ojo por ojo” en caso de que las amenazas sobre este sector se lleven a cabo, sólo que al pensarse dirigidas nuestros vecinos tendrán que calcular muy bien sus consecuencias.

Sabemos que uno de los sectores más sensibles en Estados Unidos es el primario dada la cantidad de subsidios que requiere para su desarrollo y su cantidad de deuda que ha generado, así que si se insiste en grabar productos nacionales nosotros grabaríamos los bienes primarios que hoy compramos a los norteamericanos lo cual, no es menor para ellos ya que compramos cerca de 2,500 millones de dólares anuales con lo que superamos en más de un 40% las compras hacia ellos de países como Japón, segundo cliente, en este sector. No es nuestro mejor escenario el que esto se lleve a cabo, nuestro país ha privilegiado una política exterior de amistad y de respeto hacia todos los países con los que tratamos pero, que nadie dude que tengamos capacidad para también responder ante políticas hostiles aún de nuestro mejor socio comercial y vecino. “Ojo por ojo” si es necesario ante nuestra soberanía expuesta, esperando siempre que la vía del dialogo lleve a un camino menos agrietado en esta relación que no esperábamos pero, que estamos construyendo de nuevo con nuestros amigos del norte.

TLC, una negociación de tres bandas

El escenario de negociación del Tratado de Libre Comercio parece enfilarse por una ruta mucho más promisoria de la que podía preverse la semana anterior. He aquí una muy buena noticia para nuestro país. La apuesta por el diálogo y la negociación, que ha sido la directriz trazada y comprometida de manera reiterada por nuestro presidente comienza a dar frutos tangibles. Los acercamientos diplomáticos con Canadá, el otro socio comercial, han sido un factor decisivo para modificar el enfoque en la negociación con los Estados Unidos. Gracias a ello, la canciller canadiense Chrystia Freeland, en una conferencia celebrada en Toronto expresó con todas sus letras “Canadá no renegociará el Tratado de Libre Comercio sin México. Creemos firmemente que el TLCAN es un acuerdo de tres naciones y que cualquier negociación tiene que ser a tres bandas”.

Así, en lugar de una negociación uno-a-uno, ahora se vislumbra la alta probabilidad de entrar en un proceso de acuerdos bajo una orientación estratégica distinta, que en lugar de ver el engrandecimiento de alguna de las partes lo haga hacia el de América del Norte. Si tal giro se concreta, como los indicios permiten suponer, le habremos dado “vuelta a la tortilla”, al trasmutar el escenario fatalista de un juego de suma negativa en uno de ganar-ganar. Ya sólo por eso, vaya a la diplomacia mexicana un reconocimiento especial por su atinada gestión y a la diplomacia canadiense por su solidaridad, el aprecio que manifiestan hacia nosotros como socio comercial y por su visión estratégica.

Sin menoscabo de lo anterior, justo es reconocer que prevalecen desafíos cruciales por superar. El acercamiento con la diplomacia canadiense y la posibilidad de un enfoque de negociación distinto no abole el énfasis estadunidense de una revisión bilateral de los impactos de las nuevas clausulas en los patrones de intercambio comercial, lo que necesariamente implicará someter a una evaluación las zonas en las que las asimetrías son mayores.

A propósito de lo anterior, para nadie es un secreto que el énfasis estadounidense girará en torno a la reversión del déficit comercial con México, cuyas implicaciones prácticas son amplias y de enorme complejidad. Tan cierto como ello resulta que existen buenas razones para evitar el pánico. El tamaño del déficit con México es un problema menor, comparado con el que tienen con China, India, Japón y Alemania, de tal suerte que es posible encontrar salidas recíprocamente aceptables y que permitan dinamizar ramas de la economía que hasta ahora no han sido debidamente aprovechadas.

Hasta donde es posible entrever, los cambios siempre deparan oportunidades. A la distancia de más de 20 años, se requiere una buena dosis de necedad para no aceptar que existen necesidades de evaluación y ajustes, con posibilidades de mejora. La lección histórica para quienes sostuvieron que la firma del TLC nos llevaría a la ruina, dado su entender corto de que “el pez grande siempre se come al pequeño”, es que el futuro está abierto a las posibilidades y el ingenio creativo. Mi apuesta es que hoy, como al inicio, saldremos fortalecidos.

Diálogo por la paz

La política internacional, como la vida misma, se parece mucho más a un juego de múltiples jugadas y larga duración que a uno de “todo o nada” en una sola jugada. La diferencia es importante. Particularidades aparte, la regla dorada es siempre la misma: se juega para ganar. Más allá de ello, la lógica de acción en las relaciones duraderas ofrece a los partícipes incentivos para el juego limpio e incluso para la cooperación, habida cuenta de la clara conciencia de que sin competidor enfrente, incluso motivado y con opciones al triunfo, el juego se extingue.

La doctrina mexicana de las relaciones internacionales encuentra su anclaje histórico en el entendimiento radical de que las diferencias entre los países, inagotables y hasta legítimas como son, pueden negociarse mediante el diálogo, teniendo como precepto el respeto irrestricto y como fin insoslayable la preservación de la convivencia pacífica. Frente a dicha doctrina, nada más disonante que el fenómeno Trump, no sólo por la falta de cuidado en las formas y los valores de la comunidad internacional, sino por su presunción de que el único juego que entiende y está dispuesto a jugar es uno que, sea como sea, le asegure el triunfo.

Así, en el contexto inédito de amenaza explícita y sistemática al interés nacional y a los derechos humanos de nuestros connacionales, cobra realce la afirmación que Enrique Peña Nieto externara en el marco de la conmemoración del 50 Aniversario de la Firma del Tratado de Tlatelolco, en el sentido de que “ningún Estado, por poderoso que sea, puede imponer su voluntad”.

Puesta en el contexto de los megaproblemas públicos que agobian a la comunidad internacional y los riesgos de ruptura de los equilibrios y la paz mundiales, la afirmación de nuestro presidente ha de entenderse en una doble y compleja significación. Descriptivamente, por un lado, el referido “no puede el poderoso imponer su voluntad” constituye un juicio de hecho, que atiende a la consabida verdad de que, sea cual sea el nivel de asimetría entre el poderoso y el débil, siempre habrá incertidumbres y vulnerabilidades que operen a favor de la posible víctima. En el caso de nuestra relación con los Estados Unidos, nada más cercano a la realidad de que la estabilidad y desarrollo de nuestro país representa para nuestros vecinos un tema sensible de seguridad nacional, amén de los nexos recíprocos de interdependencia comercial. Y, normativamente, por el otro, dicha afirmación contraviene los valores más apreciables de nuestra civilización: el respeto a la dignidad humana, la justicia y la libre determinación.

Congruente con nuestra tradición y postura diplomáticas, pero además con la convicción de que para que un conflicto tenga lugar hacen falta al menos dos voluntades que operen en ese sentido, vale apreciar la firmeza de nuestro gobierno por preservar abiertos los canales del diálogo y la negociación y con nuestro vecino del norte. Por cierto, nadie dice que la eventual negociación del Tratado de Libre Comercio vaya a ser un día de campo para nuestro país, como tampoco lo fue en el origen. A final de cuentas, la política es un juego complejo en el que los resultados, lejos de coincidir con la voluntad de alguna de las partes, dan lugar a consecuencias diversas, porque, sin importar lo poderoso que se sea, la voluntad del otro irrumpirá de algún modo u otro.

Enhorabuena por la firmeza y la claridad que EPN mostró en el evento mencionado. El mensaje implícito para los interlocutores de los Estados Unidos y de nuestro país es claro y simple: se privilegiará siempre el diálogo sobre la ruptura, siempre en el marco de la firmeza a los altos principios de la convivencia internacional y con la convicción de que, sin menoscabo del poderío de nuestro interlocutor, tenemos recursos de los cuales echar mano para hacer valer el interés nacional y honrar nuestra vocación de país pacifista y cooperador.

Virtud negociadora

En la perspectiva simplista de Trump, lo mismo en la economía que en la política, los intercambios son equiparables a los de cualquier juego: de lo que se trata, en palabras propias, es de aplastar al enemigo. Ciertamente, nuestro personaje distingue dos estrategias, que dependen de su cálculo sobre la fuerza del adversario o competidor en turno. Si éste es débil, la estrategia pertinente es aplastarlo primero y negociar después; en cambio, si el oponente es fuerte, lo conducente es negociar primero y aplastarlo después.

Podemos criticar a Trump de narcisista, psicópata, xenófobo y muchas otras cosas negativas más, pero difícilmente de incongruente. Sus dos primeras acciones en relación con México se inscriben dentro de lo señalado por él a lo largo de su campaña presidencial: renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) y construir o completar el muro a lo largo de la frontera con México. En ambos casos, el objetivo explícito era colocar los intereses de los Estados Unidos por encima de los mexicanos. Específicamente, en el caso del TLC el objetivo consiste en eliminar el millonario superávit comercial mexicano, mediante nuevas reglas de intercambio que, con independencia de la eficiencia económica, fuercen ese resultado; mientras que en el caso del muro la pretensión se torna aún más extrema: ellos lo construyen para su supuesto beneficio y nosotros lo financiamos.

Cualquier duda inicial sobre el cálculo de Trump sobre qué tipo de interlocutor somos los mexicanos parece estar suficientemente despejada. Sus alusiones reiteradas a renegociar el tratado bajo la premisa de anteponer sus intereses a los mexicanos e impulsar un trato bilateral con nuestro país, previa aceptación del compromiso a pagar por el muro, son pruebas fehacientes de que su pretensión es aplicarnos la estrategia de primero ser aplastados, para después negociar.

En este contexto, la pregunta obligada es si en algo modifica el cálculo de Trump la inédita decisión de Enrique Peña Nieto, nuestro presidente, de anunciar la cancelación de la visita ya programada a los Estados Unidos. Lejos de cualquier apariencia, tal decisión dista mucho de ser un asunto menor; por el contrario, para ser justo con los hechos, se trata de un episodio sin precedentes en la historia diplomática contemporánea. Aún con las hondas transformaciones en la correlación de fuerzas en la era global, los Estados Unidos siguen siendo la principal potencia económica y militar del planeta, de tal suerte que amerita especial aprecio una decisión como la de nuestro presidente de cancelar o posponer la visita a uno de los líderes políticos más influyentes en la actualidad.

En el entender de los opinadores más connotados de los Estados Unidos, que suscribo cabalmente, así, el saldo del primer episodio deja un balance positivo a nuestro país y a nuestro presidente. Más aún, las filtraciones dolosas a la conversación telefónica se inscriben en el contexto de la molestia de Trump por la decisión de Enrique Peña Nieto, y podemos suponer que forman parte de una estrategia trapera para debilitarle. Hasta donde es posible observar, tras la sorpresa inicial, ha venido en ascenso en nuestro país la conformación de un amplio consenso político y social en torno a la unidad nacional y la defensa de la soberanía. Así, contrario al cálculo de debilidad que hizo Trump sobre nuestro presidente y nuestro país, lo que se ha generado es un proceso ascendente de solidaridad, parecido al ocurrido en ocasión del sismo de 1985, pero sin precedentes por cuanto a su extensión e intensidad.

Lo que viene por delante, sin lugar a dudas, son tiempos difíciles, pero de enormes oportunidades para nuestro país. La incertidumbre con nuestro vecino del norte nos ha acicateado para mirar y apreciar las enormes fortalezas y oportunidades que como sociedad tenemos. Más de 40 tratados comerciales para potencializar y una energética voluntad de unirnos frente a las adversidades. Con una posición de mayor vigor que al inicio y con la abierta disposición a negociar sobre bases de reciprocidad y respeto con nuestro principal socio comercial, es perfectamente viable una salida airosa y en mejores términos. Después de todo y en contra de los agoreros de la catástrofe, la férrea voluntad de nuestro presidente en su decisión de preferir el diálogo a la confrontación, pese a los modales poco probos de Trump, dará frutos en el corto plazo. Al tiempo.

Solidaridad mundial con los mexicanos

Si hubiera que escoger una frase para resumir los primeros 10 días de la gestión de Donald Trump, lo haría entre las “de sorpresa en sorpresa”, o bien, “una tras otra”. Tal parece que el propósito que a este curioso presidente le anima es ofender y vulnerar a diestra y siniestra, sin consideración alguna a los altos valores en que se cimienta su país, la primera democracia del mundo contemporáneo. Y, en efecto, llama poderosamente la atención el hecho de que el movimiento antisistema más peligroso que hayamos visto esté ocurriendo precisamente en uno de sus núcleos de más importancia, sino es que el más importante: los Estados Unidos.

En este andanar de amenazas y golpes de mano, a los mexicanos nos ha tocado el lugar más difícil e incómodo: ser el conejillo de indias en la brutal estrategia regresiva de Trump, cuyo cometido estriba en sustituir el libre comercio, aquí incluido el TLC, e imponer mecanismos bilaterales que le otorguen ventajas y le permitan revertir los déficit comerciales que tiene con las principales economías del planeta: China, Alemania, Japón y México. De lo anterior se desprende que la construcción del muro y la renegociación del TLC, amén de las amenazas de las deportaciones masivas de nuestros paisanos, si bien tienen dedicatoria en contra de nuestro país, representan una honda amenaza a las conquistas civilizatorias de los últimos 50 o 60 años: las libertades y la dignidad humana, así como el libre flujo de mercancias.

He aquí en pocas palabras el escenario adverso a los intereses de nuestro país, con el precedente de un tuit grosero sobre la falta de sentido del encuentro con nuestro presidente, tras la firme declaración de EPN en el sentido de que por ningún motivo pagaríamos por el muro, que derivó en el acuerdo posterior entre ambos para cancelarla o posponerla. Tras estos eventos, la sopresa positiva es la emergencia de una oleada de solidaridad nacional, como pocas veces se ha visto en los últimos tiempos.

A este respecto, debo decir que hoy más que nunca comparto mi orgullo de ser mexicano y pertenecer a un pueblo que ha demostrado orgullo, dignidad y solidaridad frente a la amenaza de la primera potencia económica y política del planeta, que hoy se ha hecho merecedora del respaldo de la comunidad internacional. En este noble esfuerzo de cerrar filas en torno a las medidas tomadas por Trump, nuestro Gobierno ha tomado decisiones que han reforzado lo que como sociedad demandamos. Por un lado, cancelar la reunión por parte del Presidente Peña y enviar un mensaje claro de exigencia de respeto. Igualmente importante fue el anunció de canalizar mil millones de pesos a los consulados en los Estados Unidos, para ser utilizados en las estrategias de apoyo frente al obrar ilegal e inmoral de Trump.

Sin duda tenemos grandes retos, pero estamos preparados para afrontarlos. Me sumo a lo dicho por el ex presidente Felipe González en torno a que Trump quizá no entiende lo que es México y es necesario recordarlo; nuestro país tiene un lugar de primera importancia en todo el mundo y mantiene acuerdos comerciales con más de 40 naciones, lo que habla de nuestra apertura económica y del potencial de intercambios que podemos aprovechar con América Latina, Europa y Asia; de hecho, gracias a la productividad de los trabajadores mexicanos y a la competitividad de las empresas establecidas aquí, nuestro país es una de las 15 mayores economías del mundo. La solidaridad mostrada en estos momentos es el fruto de nuestra política exterior que se caracteriza por defender la paz, respetar a todas las nacione, promover la convivencia y la cooperación. Subrayo que estos valores se han demostrado porque nuestro país ha demostrado que tiene un gran activo: su unidad nacional. La unidad nacional ha sido la gran fuerza de México a lo largo de su historia y esta es la piedra angular de nuestra estrategia y de nuestras acciones, hacia dentro del país y hacia el exterior. Reitero hoy más que nunca me siento orgulloso de ser mexicano y de pertenecer a este gran pueblo.

Los retos de las Metrópolis

El proceso de urbanización en el mundo ha sido acelerado y si bien, apenas en 2007 el mundo inclino la balanza de la población urbana, para el año 2050 se espera que el 70 por ciento de la población mundial viva en ciudades. La concentración de personas en el espacio ha sido una constante para la subsistencia del sistema económico dominante y esto ha propiciado que el crecimiento urbano haya encontrado nuevas configuraciones como la de las metrópolis.

La definición de estas hace referencia al crecimiento de una ciudad más allá de sus límites administrativos, en el caso de México hablaríamos de una población que en su expansión se ha unido a otra que pertenece a un municipio distinto. Para darnos una idea de este proceso en nuestro país, debemos decir que contamos con 59 zonas metropolitanas y que estas concentran a poco más del 60 por ciento de la población lo que nos hace pensar en la necesidad de buscar soluciones reales a los retos que enfrentan estos espacios.

La política de desarrollo económico y social del México del siglo XXI pasa entonces por temas que tienen que ver con grandes espacios urbanos por lo que hoy, más que nunca, debemos replantear el papel de temas como la planeación urbana ya que las metrópolis pondrán presión sobre temas como el agua, el medio ambiente, el transporte masivo, la vivienda, etc., pero también pondrán presión sobre un tema que nos ha costado demasiado asimilar y es, el de la gestión y administración pública de estos espacios que traspasan límites políticos. Y quizá esto último no se perciba en su importancia, pero para valorarlo, debemos entender que nada podrá lograrse si no hay acuerdos que permitan verdaderas gestiones metropolitanas.

En la Sedatu entendemos la responsabilidad que como dependencia rectora del tema tenemos por lo que, hemos tomado muy en serio lo propuesto en Hábitat III de sentar las bases para una gestión metropolitana incluyente y de resultados.

La gobernanza metropolitana depende de que exista coordinación entre los diferentes órdenes de gobierno, por esto a nivel federal estamos en el entendido de que debemos ser los gestores de esta vinculación y hemos trabajado para que esto hoy sea una obligación. Dejo claro que no hay intensión en esto de eliminar derechos de los municipios sino de lograr que los temas que afectan en común a los municipios metropolitanos se resuelvan así, en común.

Es claro que en la Sedatu tenemos la convicción de que las políticas públicas deben dejar de lado su visión sectorial y adoptar una territorial. La confluencia de las políticas en el territorio determina en buena medida la calidad con la que el Estado mexicano garantiza los derechos de las personas.

En Puebla contamos con dos zonas metropolitanas, a saber, la de Tehuacán y la de Puebla-Tlaxcala, lo que nos muestra que tenemos trabajo que hacer para potencializarlas y dar la calidad de vida que sus habitantes merecen. Los retos de nuestras metrópolis son distintos y esto debemos considerarlo para lograr una buena gestión; por un lado, en Tehuacán tenemos dos municipios de nuestra entidad, pero por otro, en la Puebla-Tlaxcala, hablamos de la vinculación de dos entidades, lo que sin duda derivara en un tipo de gestión distinta donde tenemos a nivel federal mayor responsabilidad.

Desde mi posición en la Sedatu estaré atento a impulsar estas agendas para lograr que nuestra entidad se vuelva un modelo de la gestión metropolitana, sin duda habrá mucho por resolver pero, si logramos coordinarnos los retos minimizaran su dificultad y podremos avanzar por entornos urbanos sustentables, productivos e incluyentes.

Arranca la era Trump

Estamos a menos de cien horas del arribo formal de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Existen sobradas razones para sostener que se abre una nueva era en la relación de nuestro país con los Estados Unidos y, muy probablemente, una nueva época en las relaciones internacionales, signada por el quiebre de la hegemonía del proyecto neoliberal en el planeta y el regreso del proteccionismo de cuño nacionalista, que encontró en el Brexit inglés su plataforma de lanzamiento y que ahora parece proyectarse con mayor vigor hacia el mundo desde la cuna misma de la democracia contemporánea y el principal mercado de consumo del planeta.

Sobre el perfil psicológico-político de Trump se ha dicho ya lo relevante: egoísta, megalómano, autocrático, narcisista, intolerante a la crítica, escasamente empático y tendencialmente sociópata, xenófobo, racista, etc. A discusión está cuál de los epítetos lo describe más acabadamente o de mejor manera, lo que está fuera de duda es la pertinencia parcial de todos ellos para dar cuenta de alguno de los diversos ángulos de su compleja personalidad. En cambio, menos relevancia de la necesaria es la que se ha dado a lo que, como mexicanos, está en nuestra cancha y podemos hacer frente al despliegue práctico de sus amenazas.

A estas alturas del partido, con la información disponible, resulta poco inteligente, además de escasamente responsable, ponerse a dudar sobre la disposición de Trump a llevar adelante sus amenazas racistas, xenofóbicas y proteccionistas. La agudeza para observar las circunstancias y las consecuencias de sus actos u omisiones no está dentro de los atributos propios de su síndrome de personalidad; más consistente con la evidencia empírica es asumir como cierta su proclividad a confundir sus deseos con la realidad y a proceder prácticamente montado en dicha confusión.

En tales circunstancias, encuentro mucho más que justificadas la zozobra, la incertidumbre y el temor experimentados por nuestros compatriotas mexicanos y paisanos poblanos en el lapso posterior al triunfo electoral de Trump. Mi comprensión y solidaridad con todos ellos en estos momentos difíciles y, de forma especial, con las comunidades pujantes, exitosas y trabajadoras de poblanos, asentadas en Nueva York, Florida, Georgia, Illinois, Oklahoma, Oregón, Idaho, Ohio, y California, entre otros.

Tan sostenible como la certeza de que muchas de las amenazas de Trump, obviamente no todas, pronto se traducirán en acciones resulta que las comunidades mexicanas disponen de fortalezas reconocidas, tales como sus nexos familiares y comunitarios, su ingenio y laboriosidad, entre otras. Hasta ahora, ha privado entre los mexicanos de dentro y fuera del país mucho más el temor y el desencanto que el reconocimiento de nuestras potencialidades y la construcción de estrategias factibles de respuesta en el corto, mediano y el largo plazos. Dicho con toda crudeza: lo que hasta hoy hemos exhibido es consecuencia directa de una perspectiva errónea y derrotista: que enfrentamos un enemigo cuasi omnipotente e invencible y de cuyas acciones depende nuestro futuro.

El poder, lo sabemos bien, no es atributo de persona alguna, sino cualidad dialéctica de las relaciones. La magnitud de la fuerza de Trump es una función directa de la debilidad que asumimos como contraparte. Ahora que comienza la era Trump, el primer paso de los mexicanos y los poblanos es desechar el entender erróneo de que el futuro propio depende de la voluntad de aquél, por poderoso que parezca. Hay muchos enemigos potenciales de Trump dentro de los Estados Unidos con los cuales unir fuerzas, esperanzas y estrategias de acción. Los líderes políticos que operamos en México estamos frente al desafío de acercarnos con nuestros compatriotas y actuar como facilitadores de la inteligencia y la capacidad de acción colectiva de nuestros connacionales en el exterior. En la era de la información, nada más a nuestro alcance que ampliar y fortalecer las redes para enfrentar la crisis y salir fortalecidos.

Tan relevante como lo anterior es avanzar aceleradamente en la construcción de mecanismos que amplíen las oportunidades de quienes opten por la repatriación. Cualquiera sea el caso, el diálogo y el trabajo en equipo están llamados a ser la clave a la hora de enfrentar los tiempos difíciles por venir. Desde mi trinchera actual o cualquiera en la que me toque estar, mi solidaridad con los compatriotas es y será en el plano de las palabras y los hechos. Juntos somos mucho más que cualquier amenaza o desafío, incluido Donald Trump.

Los retos de la Nueva Agenda Urbana

Hablar de la Nueva Agenda Urbana (NAU), como lo he venido comentando en este espacio, es hablar de una declaratoria de principios para la formulación de políticas públicas, planes y programas a nivel local, regional y nacional.

Los ejes que guían este documento rector son: Vivienda para construir ciudades; desarrollo regional para combatir la desigualdad; un nuevo marco legal para la gobernanza de las metrópolis; construcción de ciudades compactas y productivas; gestión eficiente del suelo con nuevas tecnologías y transparente para brindar seguridad jurídica; promoción de una nueva cultura del espacio público y la movilidad; ciudades sostenibles para cuidar nuestro entorno y resilientes ante los desastres naturales.

Es claro que esta nueva propuesta replantea los principios que han guiado el desarrollo urbano de la mayoría de los países en el mundo y como todo cambio, este implica un reto para su implementación por el sistema económico que nos guía, además de que debe tomar en cuenta las condiciones de cada entorno para su desarrollo.

En el caso de nuestro país considero que los puntos críticos para lograr una buena implementación están dados en las siguientes líneas: primero, todo lo que tiene que ver con la normativa que se aplica en el entorno urbano es decir, reglas y regulaciones urbanas porque los resultados en términos de calidad de un entorno urbano dependen de cómo se implementan las mismas además, de que es necesario el sustento del Estado de Derecho; una vez que tenemos un marco legal base del cual partir, debemos establecer una provisión adecuada de bienes comunes, incluyendo calles y espacios abiertos, en conjunto con un patrón eficiente de lotes edificables, es decir necesitamos principios claros de planificación y diseño urbano; hay un punto que en realidad considero es medular para los propósitos planteados, hablo de lo que tiene que ver con los recursos que van a permitir mantener las acciones de planeación, hablamos de finanzas municipales porque para tener un manejo y mantenimiento eficiente de la ciudad, los sistemas fiscales locales deberían redistribuir partes del valor urbano generado; por ultimo necesitamos tener una consideración hacia Políticas Urbanas Nacionales, las cuales establecen una conexión entre la dinámica de la urbanización y el proceso general del desarrollo nacional y para esto, hay que preservar la esencia de este Gobierno que va en el sentido de mantener una fuerte coordinación entre los diferentes niveles de gobierno, debemos de apoyar la coordinación intergubernamental para estar todos en un mismo objetivo.

Aquí considero adecuado que esta coordinación nos permita hacer de nuestra Puebla una entidad modelo en la aplicación de la NAU. Necesitamos trabajar en primer lugar en la revisión de nuestro marco legal, observo que Puebla tiene dos áreas de oportunidad en este sentido, la legislación urbana necesita actualizarse y es momento de incluir los principios de la NAU y en segundo, esta misma legislación debe responder a la metropolitización de Puebla con Tlaxcala, por lo que este año es fundamental concretar estos objetivos y ser el primer Estado alineado a la NAU.

Tenemos que trabajar también en la parte técnica para alinear los planes de desarrollo urbano a los principios de la agenda y tenemos que coordinar esfuerzos los tres órdenes de Gobierno.

Tenemos un reto muy importante por delante, hacer de Puebla el primer Estado que sigue la NAU pero, estoy cierto que desde la Sedatu lograremos integrar a los distintos órdenes de Gobierno para lograr una agenda que permita cumplir con los ejes rectores de esta porque, el hacerlo implica incidir en la mejora de nuestras ciudades, de la vinculación metropolitana con nuestro vecino y de, sobre todo, hacer valer el Derecho a la Ciudad de todos nosotros los Poblanos.