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Un México de justicia

Encuentro un verdadero llamado de atención en varias de las noticias que han saturado durante las últimas horas los medios de comunicación y las redes sociales, pero específicamente en dos: el asesinato de una mujer periodista, Miroslava Breach, aparentemente ejecutada por el crimen organizado, a causa de su labor profesional; y la controversial sentencia del juez Anuar González, quien calificó de “incidental” y “no-lascivo” el comportamiento de Diego Cruz, quien presuntamente habría participado en la violación de la joven Daphne Fernández. Y la lista, si uno se empeña en seguirle buscando, podría crecer y crecer; por ejemplo, añadiendo el magnicidio de un virtual presidente de la República, Luis Donaldo Colosio.

Personalmente, debo admitir no sé qué sea peor, si el asesinato a mansalva de una mujer digna, profesional y brillante, como Miroslava; o la vejación de una adolescente, otra mujer finalmente, a la que pretenden arrebatarle su tranquilidad, su autoestima y su expectativa de ser debidamente protegida. Se trata, sí, de dos mujeres, a las que la justicia de nuestro país parece haberles fallado; y todo ello frente a las miradas estupefactas, recelosas e indignadas, de quienes pugnamos por construir un México mejor para éstas y las próximas generaciones.

Por cierto, a más de 20 años de su inspirador discurso, es necesario reconocer que el México de agravios e injusticias que palpaba Luis Donaldo dista mucho de ser historia superada. Como padres de familia, ¿qué podemos decirle a Daphne y su familia sobre las razones de un juez para desestimar una vejación? ¿Qué podemos decirle al padre de Daphne, que desestimó sus afanes de venganza y optó por confiar en el sistema de justicia? Estamos muy lejos del país que podemos forjar y nos merecemos: un país en el que le vaya bien a la gente que obra bien.

El asesinato de Miroslava es una afrenta gravísima a la libertad de expresión, a la democracia misma y a la condición de género. Las peores agravantes que pueden imaginarse se condensan aquí. Lo peor de todo es que la historia no concluye aquí y que quizás la brecha entre lo que el presente nos impone y el futuro que anhelamos es muy grande.

Por mi historia familiar, por mi convicción como político y como ser humano, he sostenido siempre que una de las condiciones del cambio posible y positivo para nuestro país es hacer equipo con las mujeres. Me es imposible imaginar un cambio genuino si nos apartamos de este ideal. Desde el decir de hacer equipo, que perfila mi compromiso y mi convicción desde hace mucho tiempo, no puedo menos que admitir que estamos frente al dilema urgente e insoslayable de fortalecer en el corto plazo esfuerzos y compromisos, para aportar soluciones. El México de justicia que todos anhelamos o es con la participación activa y en buenas condiciones de las mujeres, o no será.

Coordinación entre órdenes de Gobierno

Sin duda estamos pasando una etapa de la humanidad que está demostrando que la evolución del gobierno es tan necesaria como la evolución de la sociedad.

En los últimos 40 años hemos pasado desde los sistemas de Gobierno conocidos como comunistas, capitalistas, hasta la llamada tercera vía y la Nueva Gestión Pública, que teorizan sobre la forma de mejorar la Administración Pública.

Toda ha sido válido y la experiencia demuestra, en la mayoría de los casos, que los logros no han sido siempre los esperados. El ejercicio de gobierno y de lo público, sin duda, es algo complejo que con el paso del tiempo se hace más complicado porque, la mayoría de los países en el mundo está en situación desfavorable para atender la necesidad de sus ciudadanos.

En México hemos experimentado varias de las modas de Gobierno que han existido en el mundo, sin embargo, creo que hoy estamos ante una fase que no habíamos explotado y que puede redituarnos más beneficios que todas estas teorías que, sin menospreciar, hasta hoy no han dado los resultados esperados.

Hablo de la estrategia que se ha venido implementando en esta Administración y es impulsar la coordinación entre órdenes de gobierno, procurando siempre respetar los principios de autonomía de cada uno de ellos. Hace unos días firmamos un Convenio de Colaboración entre la Sedatu y el Gobierno del Estado de Puebla con el objetivo de hacer operativo en nuestra entidad el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y Protección de la Economía Familiar, que tiene como objetivo principal detonar la vivienda para los más vulnerables.

Puebla es una entidad con un déficit importante en el sector, de acuerdo a la Conavi necesitamos construir cerca de 200 mil casas para satisfacer nuestra demanda y como es de esperarse, la tarea no será sencilla en medio de una crisis económica por los cambios que vivimos en el mundo y la forma de sustentar nuestro gasto público.

La importancia de esta colaboración no está en juicio, es claro que los poblanos tenemos que trabajar para cambiar el estatus que tenemos en el tema por lo que, la firma de este convenio, se vuelve una oportunidad para hacerlo.

Puebla fue el primer Estado en firmar un convenio de este tipo con lo que muestra la disposición que tiene su Gobierno para avanzar en el tema, es algo que es importante resaltar porque gracias a esta voluntad podemos decir que vamos a trabajar para impulsar el sector vivienda para que seamos un modelo a nivel nacional.

Quizá todo pareciera sencillo en este acto pero, la coordinación entre órdenes de Gobierno ha sido un tema que ha dado al traste con iniciativas tan importantes como hablar de un mando único en temas de seguridad.

Hemos dado un primer paso que es de gran importancia para lograr objetivos claros para todos los poblanos y deberemos de seguir en este camino de concertación si queremos tener efectividad en lo planteado, además, es necesario integrar al último nivel de gobierno, él municipio, lo cual está pensado en la Nueva Ley General de Asentamientos Humanos y Desarrollo Urbano.

Estoy cierto de que los representantes municipales en el Estado tendrán la misma disposición que ha tenido el Gobierno Estatal porque hoy estamos contribuyendo a beneficiar a los habitantes poblanos al hacer realidad el principio de gobierno básico que le da sentido al federalismo mexicano; ejercer una coordinación con funciones definidas para cada orden de Gobierno.

Hoy no generamos una nueva forma de gobierno, hoy encontramos una operatividad del principio que da sentido a nuestra federación, en la voluntad de cada nivel de gobierno para trabajar de manera coordinada y con atribuciones específicas, podemos optimizar el ejercicio político; Puebla y la Federación hoy dan muestra de ello en pro de la vivienda para los poblanos.

Un enfoque integral de la vivienda

El entorno internacional, como bien sabemos, ha sido poco propicio para el crecimiento de nuestra economía y la mejora en las condiciones de vida de los que menos tienen. Por desgracia, las situaciones adversas suelen dañar mucho más a los que menos tienen y, de paso, recrudecer los círculos viciosos del atraso y la pobreza. Y si bien es cierto que nuestra economía dista mucho de ser la excepción a la regla de sujeción a los vaivenes y la incertidumbre de la economía internacional, igualmente cierto es que existen siempre áreas de oportunidad para mitigar y compensar los impactos negativos, a condición de mostrar entereza y confianza en las capacidades propias.

En el contexto descrito, cobra plena relevancia el paquete de compromisos signado recientemente por el sector vivienda, en el marco del Acuerdo por el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar. Se trata, a entender propio, de un instrumento con pretensiones integrales y de indudable apertura al reconocimiento de la naturaleza multidimensional del sector vivienda. Aquí, además de su implicación como una de las principales y más sentidas causas sociales entre los sectores de más bajos ingresos, con todo lo que ello implica en materia de justicia y seguridad social, se parte del reconocimiento del enorme potencial que el sector de la vivienda tiene como palanca para el fortalecimiento del mercado interno y la reactivación de la economía en su conjunto.

Si alguna duda cabe sobre lo anterior, puede disiparse teniendo en cuenta que el sector representa cerca del 6% del PIB, cuyos alcances involucran 32 ramas y 78 clases de actividad económica, que actualmente dan lugar a casi tres millones de empleos. Si a ello se suma el hecho de que, contrario a lo que pasa en otras esferas de la economía nacional, la inversión en el rubro de la construcción residencial ha experimentado en los últimos dos años un crecimiento sostenido cercano a los 4.5 puntos porcentuales por año.

Así las cosas, existen enormes áreas de oportunidad para los diversos actores públicos y privados que inciden en este sector. Por ejemplo, a través de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) y la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), la Sedatu otorgará subsidios para 130 mil acciones de vivienda y la creación de un fondo de garantías que permitirá realizar 10 mil acciones de vivienda nueva; en abril, el Infonavit incrementará los montos máximos de los créditos; Fovissste atenderá aproximadamente a 40 mil familias con esquemas de reestructura para liquidación de adeudos y preservación del patrimonio familiar, promoverá el segundo crédito para los trabajadores en activo y con el apoyo de la Sociedad Hipotecaria Federal por 12 mil millones de pesos asignará 30 mil créditos; el INSUS implementará un programa de condonación de cartera vencida por adeudos de escrituración por 410 millones de pesos, en beneficio de 18 mil familias, firmará convenios para escriturar más de 100 mil viviendas, en apego a los criterios establecidos en la Política Nacional del Suelo.

Por su parte, la industria de la construcción se compromete a mantener los ritmos de construcción, inversión y generación de empleo, lo que se traducirá en la construcción de cerca de 400 mil viviendas en 2017; y, por su parte, los desarrolladores de vivienda afiliados a Canadevi continuarán con sus esfuerzos de construcción de vivienda para personas de bajos ingresos. Así, mediante la acción concertada de las empresas y las instituciones públicas del sector vivienda, se espera potencializar su efecto dinamizador y su contribución a los cerca de tres millones de empleos. En suma, el sector vivienda seguirá siendo el ejemplo palpable de que satisfacer causas nobles y promover el desarrollo económico no son actividades contrarias sino perfectamente compatibles.

Una agenda intergeneracional

El cambio, advertían los griegos, es la forma natural de los fenómenos del mundo. Más que una elección, aunque a veces tardemos en darnos cuenta, el cambio constituye una circunstancia. El dilema genuino, pues, no estriba en cambiar o no cambiar, sino en sí aspiramos a dirigir las transformaciones o a padecerlas. A este respecto, más que una excepción, la política confirma la regla. La estadística humana, por ejemplo, ha venido dando cuenta puntual de cómo la población mexicana ha venido transitando de un estructura de población mayoritariamente infantil a una mayoritariamente adulta.

Las implicaciones de la transición demográfica son diversas y complejas. Cuantitativamente, por ejemplo, existe claridad en relación al peso signifocativo que tendrán las y los jóvenes que en las elecciones de 2018 ejercerán por primera vez su derecho a votar. La parte que no nos resulta tan clara a quienes ejercemos la política es lo que eso significa en cuestión de cambios sustantivos en los modos de entender la vida y construir las expectativas sobre el desarrollo personal. Sondeos como la Encuesta Nacional sobre Culturas Políticas y Prácticas Ciudadanas (ENCUP) o el Informe País de la Calidad de la Ciudadanía auspiciado por el INE muestran fehacientemente el poco entusiasmo y la escasa confianza de los jóvenes hacia las instituciones políticas y los discursos convencionales de los políticos. Consiste con ello igualmente resulta que las jóvenes generaciones marcan su distancia con las expresiones de acción colectiva tradicionales, tales como los sindicatos y los partidos políticos, que a los adultos nos atraían.

En efecto, en lo cualitativo, de esto trata el cambio demográfico: generaciones adultas que, en lo general, no alcanzamos a comprender bien a bien los modos juveniles de entender la vida y las relaciones interpersonales, las preferencias por la libertad interior, el ocio y el goce presente por sobre las altas remuneraciones, la estabilidad laboral esclavizante y el sacrificio presente en aras de un mejor futuro. En efecto, de esto trata la fractura comunicativa entre las generaciones adultas y las jóvenes: experiencias de vida que se traslapan sin tender puentes entre sí. De políticos e instituciones convencionales que se pasman y, por lo mismo, descalifican las expresiones juveniles, por disonantes y sin sentido.

En la forma en que yo lo veo, desde la vocación política que profeso, uno de los desafíos principales estriba en el cambio propio por emprender en tanto que condición de posibilidad para conectar con las jóvenes generaciones y construir en conjunto con ellas un mejor porvenir. En tal sentido, valga la insistencia, los jóvenes nos imponen a los políticos adultos un reto formidable y, a la vez, nos ofrecen una oportunidad inmejorable de poner en práctica eso que llamamos política: el arte de construir acuerdos con base en la diversidad.

Es tiempo de darle la vuelta a la tortilla y comenzar por lo que no se ha hecho: justipreciar las jóvenes generaciones, darles la voz y aprender de ellas. De los pasos que demos en esa dirección dependerá que los jóvenes hagan lo propio con nosotros y nos den la oportunidad que no nos hemos ganado de construir lazos intergeneracionales, que amplíen las posibilidades de forjar un mundo plural que dé cabida a las muy naturales y legítimas formas de entender y practicar la vida.

Nunca como hoy, el diálogo entre las generaciones ha revelado tamaña urgencia e importancia, quizás porque el cambio por dirigir exija ser un concierto a múltiples voces y con entenderes generacionalmente distintos. Si esto se traduce en la confección de una agenda política intergeneracional, habremos dado un paso adelante en las frases huecas, que se refieren a los jóvenes como la esperanza del futuro sin voz en el presente.

“Ojo por ojo”, respeto a la Soberanía Nacional

Si bien el Gobierno de Trump se preserva en la lógica incendiaria de sus dichos de campaña, igualmente cierto resulta que sus embestidas hacia México han ido a la baja, quizás en parte debido a las reacciones internas de rechazo y en parte a los yerros en la implementación de sus famosos decretos ejecutivos. Para muestra, unos botones. Recientemente Ford aclaró que la anulación del proyecto de creación de su planta en San Luis Potosí había sido una decisión de rentabilidad, ajena a las amenazas de Trump.

A modo de confirmación, anunció inversiones en plantas ya existentes y abrió la posibilidad de trasladar, en un futuro cercano, mas partes de su producción a nuestro territorio. En un primer momento Canadá anuncio que no necesitaba de México para renegociar con Estados Unidos el Tratado de Libre Comercio (TLC), sin embargo hace unos días modificó sustancialmente su postura, remarcando su interés en nuestro país como socio y amigo y vindicando la renegociación del TLC como un asunto trilateral. En propio suelo Estadounidense, los comercios que han logrado posicionarse en el gusto latino y que hoy trabajan con muchos migrantes, hicieron un paro para expresar su rechazo a la política antimigratoria de Trump.

Congruente con sus posturas públicas de apertura al diálogo y la negociación, la actitud del Gobierno de México ante estas muestras de apoyo y solidaridad fue de reserva y mesura, hablando siempre de seguir adelante en la construcción de una relación bilateral de respeto y acompañamiento mutuo. Y tal parece que en la Casa Blanca se encendieron algunas alertas ya que, con el marco que nos había dejado la llegada de Trump, se esperaría que la soberbia siguiera reinando en contra de nuestro país pero, lejos de eso, el Gobierno Norteamericano ha dado muestras de tener otras intenciones.

Recientemente, a pesar de que el Presidente Peña rechazara visitar a Trump, hemos tenido una visita de trabajo con funcionarios de alto rango a nuestro país, como el Secretario de Estado Tillerson, en busca de destrabar la agenda que se tiene de ambos países. Esta es la primera reunión que se da como grupo de trabajo y tan sólo a escasas semanas de que asumieran el cargo los Secretarios de Estado y Seguridad Interna de los Estados Unidos; sin duda esto es un reflejo claro que para el Gobierno Norteamericano es importante la relación con México, como lo es la relación con Estados Unidos importante para México.

Todo apunta a que, como solemos decirlo, después de la tempestad viene la calma y finalmente, nuestros vecinos saben que México no solo es parte de un gran mercado con rendimientos crecientes para ellos y sus empresas sino que, somos parte de sus aliados estratégicos en muchos temas. Por mencionar, en estas mesas de trabajo se reconoció que México ya no es un país de migrantes sino uno de paso para nuestros hermanos centroamericanos y que si se piensa detener la migración hacia Estados Unidos, nuestro país debe ser aliado de las estrategias que ellos generen.

Se han expresado opiniones comunes y los titulares han reconocido la importancia que tiene la relación bilateral para ambos países y subrayan el sólido andamiaje institucional que sustenta la relación en diversos temas, entre los que se encuentran comercio, inversión, competitividad, migración, protección consular, seguridad, procuración de justicia, infraestructura fronteriza y aduanas. El buen signo de la visita es que los mercados se han estabilizado y el tipo de cambio ha ido a la baja con este tipo de señales, lo cual incentiva a seguir en una política de respeto pero, de no ceder soberanía hacia nuestros vecinos. Y siguiendo en este tenor, esta semana se ha delineado que nuestro país no dejará el tema comercial de lado, de hecho se habla de aplicar la ley del talión que dice “ojo por ojo” en caso de que las amenazas sobre este sector se lleven a cabo, sólo que al pensarse dirigidas nuestros vecinos tendrán que calcular muy bien sus consecuencias.

Sabemos que uno de los sectores más sensibles en Estados Unidos es el primario dada la cantidad de subsidios que requiere para su desarrollo y su cantidad de deuda que ha generado, así que si se insiste en grabar productos nacionales nosotros grabaríamos los bienes primarios que hoy compramos a los norteamericanos lo cual, no es menor para ellos ya que compramos cerca de 2,500 millones de dólares anuales con lo que superamos en más de un 40% las compras hacia ellos de países como Japón, segundo cliente, en este sector. No es nuestro mejor escenario el que esto se lleve a cabo, nuestro país ha privilegiado una política exterior de amistad y de respeto hacia todos los países con los que tratamos pero, que nadie dude que tengamos capacidad para también responder ante políticas hostiles aún de nuestro mejor socio comercial y vecino. “Ojo por ojo” si es necesario ante nuestra soberanía expuesta, esperando siempre que la vía del dialogo lleve a un camino menos agrietado en esta relación que no esperábamos pero, que estamos construyendo de nuevo con nuestros amigos del norte.

TLC, una negociación de tres bandas

El escenario de negociación del Tratado de Libre Comercio parece enfilarse por una ruta mucho más promisoria de la que podía preverse la semana anterior. He aquí una muy buena noticia para nuestro país. La apuesta por el diálogo y la negociación, que ha sido la directriz trazada y comprometida de manera reiterada por nuestro presidente comienza a dar frutos tangibles. Los acercamientos diplomáticos con Canadá, el otro socio comercial, han sido un factor decisivo para modificar el enfoque en la negociación con los Estados Unidos. Gracias a ello, la canciller canadiense Chrystia Freeland, en una conferencia celebrada en Toronto expresó con todas sus letras “Canadá no renegociará el Tratado de Libre Comercio sin México. Creemos firmemente que el TLCAN es un acuerdo de tres naciones y que cualquier negociación tiene que ser a tres bandas”.

Así, en lugar de una negociación uno-a-uno, ahora se vislumbra la alta probabilidad de entrar en un proceso de acuerdos bajo una orientación estratégica distinta, que en lugar de ver el engrandecimiento de alguna de las partes lo haga hacia el de América del Norte. Si tal giro se concreta, como los indicios permiten suponer, le habremos dado “vuelta a la tortilla”, al trasmutar el escenario fatalista de un juego de suma negativa en uno de ganar-ganar. Ya sólo por eso, vaya a la diplomacia mexicana un reconocimiento especial por su atinada gestión y a la diplomacia canadiense por su solidaridad, el aprecio que manifiestan hacia nosotros como socio comercial y por su visión estratégica.

Sin menoscabo de lo anterior, justo es reconocer que prevalecen desafíos cruciales por superar. El acercamiento con la diplomacia canadiense y la posibilidad de un enfoque de negociación distinto no abole el énfasis estadunidense de una revisión bilateral de los impactos de las nuevas clausulas en los patrones de intercambio comercial, lo que necesariamente implicará someter a una evaluación las zonas en las que las asimetrías son mayores.

A propósito de lo anterior, para nadie es un secreto que el énfasis estadounidense girará en torno a la reversión del déficit comercial con México, cuyas implicaciones prácticas son amplias y de enorme complejidad. Tan cierto como ello resulta que existen buenas razones para evitar el pánico. El tamaño del déficit con México es un problema menor, comparado con el que tienen con China, India, Japón y Alemania, de tal suerte que es posible encontrar salidas recíprocamente aceptables y que permitan dinamizar ramas de la economía que hasta ahora no han sido debidamente aprovechadas.

Hasta donde es posible entrever, los cambios siempre deparan oportunidades. A la distancia de más de 20 años, se requiere una buena dosis de necedad para no aceptar que existen necesidades de evaluación y ajustes, con posibilidades de mejora. La lección histórica para quienes sostuvieron que la firma del TLC nos llevaría a la ruina, dado su entender corto de que “el pez grande siempre se come al pequeño”, es que el futuro está abierto a las posibilidades y el ingenio creativo. Mi apuesta es que hoy, como al inicio, saldremos fortalecidos.

Diálogo por la paz

La política internacional, como la vida misma, se parece mucho más a un juego de múltiples jugadas y larga duración que a uno de “todo o nada” en una sola jugada. La diferencia es importante. Particularidades aparte, la regla dorada es siempre la misma: se juega para ganar. Más allá de ello, la lógica de acción en las relaciones duraderas ofrece a los partícipes incentivos para el juego limpio e incluso para la cooperación, habida cuenta de la clara conciencia de que sin competidor enfrente, incluso motivado y con opciones al triunfo, el juego se extingue.

La doctrina mexicana de las relaciones internacionales encuentra su anclaje histórico en el entendimiento radical de que las diferencias entre los países, inagotables y hasta legítimas como son, pueden negociarse mediante el diálogo, teniendo como precepto el respeto irrestricto y como fin insoslayable la preservación de la convivencia pacífica. Frente a dicha doctrina, nada más disonante que el fenómeno Trump, no sólo por la falta de cuidado en las formas y los valores de la comunidad internacional, sino por su presunción de que el único juego que entiende y está dispuesto a jugar es uno que, sea como sea, le asegure el triunfo.

Así, en el contexto inédito de amenaza explícita y sistemática al interés nacional y a los derechos humanos de nuestros connacionales, cobra realce la afirmación que Enrique Peña Nieto externara en el marco de la conmemoración del 50 Aniversario de la Firma del Tratado de Tlatelolco, en el sentido de que “ningún Estado, por poderoso que sea, puede imponer su voluntad”.

Puesta en el contexto de los megaproblemas públicos que agobian a la comunidad internacional y los riesgos de ruptura de los equilibrios y la paz mundiales, la afirmación de nuestro presidente ha de entenderse en una doble y compleja significación. Descriptivamente, por un lado, el referido “no puede el poderoso imponer su voluntad” constituye un juicio de hecho, que atiende a la consabida verdad de que, sea cual sea el nivel de asimetría entre el poderoso y el débil, siempre habrá incertidumbres y vulnerabilidades que operen a favor de la posible víctima. En el caso de nuestra relación con los Estados Unidos, nada más cercano a la realidad de que la estabilidad y desarrollo de nuestro país representa para nuestros vecinos un tema sensible de seguridad nacional, amén de los nexos recíprocos de interdependencia comercial. Y, normativamente, por el otro, dicha afirmación contraviene los valores más apreciables de nuestra civilización: el respeto a la dignidad humana, la justicia y la libre determinación.

Congruente con nuestra tradición y postura diplomáticas, pero además con la convicción de que para que un conflicto tenga lugar hacen falta al menos dos voluntades que operen en ese sentido, vale apreciar la firmeza de nuestro gobierno por preservar abiertos los canales del diálogo y la negociación y con nuestro vecino del norte. Por cierto, nadie dice que la eventual negociación del Tratado de Libre Comercio vaya a ser un día de campo para nuestro país, como tampoco lo fue en el origen. A final de cuentas, la política es un juego complejo en el que los resultados, lejos de coincidir con la voluntad de alguna de las partes, dan lugar a consecuencias diversas, porque, sin importar lo poderoso que se sea, la voluntad del otro irrumpirá de algún modo u otro.

Enhorabuena por la firmeza y la claridad que EPN mostró en el evento mencionado. El mensaje implícito para los interlocutores de los Estados Unidos y de nuestro país es claro y simple: se privilegiará siempre el diálogo sobre la ruptura, siempre en el marco de la firmeza a los altos principios de la convivencia internacional y con la convicción de que, sin menoscabo del poderío de nuestro interlocutor, tenemos recursos de los cuales echar mano para hacer valer el interés nacional y honrar nuestra vocación de país pacifista y cooperador.

Virtud negociadora

En la perspectiva simplista de Trump, lo mismo en la economía que en la política, los intercambios son equiparables a los de cualquier juego: de lo que se trata, en palabras propias, es de aplastar al enemigo. Ciertamente, nuestro personaje distingue dos estrategias, que dependen de su cálculo sobre la fuerza del adversario o competidor en turno. Si éste es débil, la estrategia pertinente es aplastarlo primero y negociar después; en cambio, si el oponente es fuerte, lo conducente es negociar primero y aplastarlo después.

Podemos criticar a Trump de narcisista, psicópata, xenófobo y muchas otras cosas negativas más, pero difícilmente de incongruente. Sus dos primeras acciones en relación con México se inscriben dentro de lo señalado por él a lo largo de su campaña presidencial: renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) y construir o completar el muro a lo largo de la frontera con México. En ambos casos, el objetivo explícito era colocar los intereses de los Estados Unidos por encima de los mexicanos. Específicamente, en el caso del TLC el objetivo consiste en eliminar el millonario superávit comercial mexicano, mediante nuevas reglas de intercambio que, con independencia de la eficiencia económica, fuercen ese resultado; mientras que en el caso del muro la pretensión se torna aún más extrema: ellos lo construyen para su supuesto beneficio y nosotros lo financiamos.

Cualquier duda inicial sobre el cálculo de Trump sobre qué tipo de interlocutor somos los mexicanos parece estar suficientemente despejada. Sus alusiones reiteradas a renegociar el tratado bajo la premisa de anteponer sus intereses a los mexicanos e impulsar un trato bilateral con nuestro país, previa aceptación del compromiso a pagar por el muro, son pruebas fehacientes de que su pretensión es aplicarnos la estrategia de primero ser aplastados, para después negociar.

En este contexto, la pregunta obligada es si en algo modifica el cálculo de Trump la inédita decisión de Enrique Peña Nieto, nuestro presidente, de anunciar la cancelación de la visita ya programada a los Estados Unidos. Lejos de cualquier apariencia, tal decisión dista mucho de ser un asunto menor; por el contrario, para ser justo con los hechos, se trata de un episodio sin precedentes en la historia diplomática contemporánea. Aún con las hondas transformaciones en la correlación de fuerzas en la era global, los Estados Unidos siguen siendo la principal potencia económica y militar del planeta, de tal suerte que amerita especial aprecio una decisión como la de nuestro presidente de cancelar o posponer la visita a uno de los líderes políticos más influyentes en la actualidad.

En el entender de los opinadores más connotados de los Estados Unidos, que suscribo cabalmente, así, el saldo del primer episodio deja un balance positivo a nuestro país y a nuestro presidente. Más aún, las filtraciones dolosas a la conversación telefónica se inscriben en el contexto de la molestia de Trump por la decisión de Enrique Peña Nieto, y podemos suponer que forman parte de una estrategia trapera para debilitarle. Hasta donde es posible observar, tras la sorpresa inicial, ha venido en ascenso en nuestro país la conformación de un amplio consenso político y social en torno a la unidad nacional y la defensa de la soberanía. Así, contrario al cálculo de debilidad que hizo Trump sobre nuestro presidente y nuestro país, lo que se ha generado es un proceso ascendente de solidaridad, parecido al ocurrido en ocasión del sismo de 1985, pero sin precedentes por cuanto a su extensión e intensidad.

Lo que viene por delante, sin lugar a dudas, son tiempos difíciles, pero de enormes oportunidades para nuestro país. La incertidumbre con nuestro vecino del norte nos ha acicateado para mirar y apreciar las enormes fortalezas y oportunidades que como sociedad tenemos. Más de 40 tratados comerciales para potencializar y una energética voluntad de unirnos frente a las adversidades. Con una posición de mayor vigor que al inicio y con la abierta disposición a negociar sobre bases de reciprocidad y respeto con nuestro principal socio comercial, es perfectamente viable una salida airosa y en mejores términos. Después de todo y en contra de los agoreros de la catástrofe, la férrea voluntad de nuestro presidente en su decisión de preferir el diálogo a la confrontación, pese a los modales poco probos de Trump, dará frutos en el corto plazo. Al tiempo.

Solidaridad mundial con los mexicanos

Si hubiera que escoger una frase para resumir los primeros 10 días de la gestión de Donald Trump, lo haría entre las “de sorpresa en sorpresa”, o bien, “una tras otra”. Tal parece que el propósito que a este curioso presidente le anima es ofender y vulnerar a diestra y siniestra, sin consideración alguna a los altos valores en que se cimienta su país, la primera democracia del mundo contemporáneo. Y, en efecto, llama poderosamente la atención el hecho de que el movimiento antisistema más peligroso que hayamos visto esté ocurriendo precisamente en uno de sus núcleos de más importancia, sino es que el más importante: los Estados Unidos.

En este andanar de amenazas y golpes de mano, a los mexicanos nos ha tocado el lugar más difícil e incómodo: ser el conejillo de indias en la brutal estrategia regresiva de Trump, cuyo cometido estriba en sustituir el libre comercio, aquí incluido el TLC, e imponer mecanismos bilaterales que le otorguen ventajas y le permitan revertir los déficit comerciales que tiene con las principales economías del planeta: China, Alemania, Japón y México. De lo anterior se desprende que la construcción del muro y la renegociación del TLC, amén de las amenazas de las deportaciones masivas de nuestros paisanos, si bien tienen dedicatoria en contra de nuestro país, representan una honda amenaza a las conquistas civilizatorias de los últimos 50 o 60 años: las libertades y la dignidad humana, así como el libre flujo de mercancias.

He aquí en pocas palabras el escenario adverso a los intereses de nuestro país, con el precedente de un tuit grosero sobre la falta de sentido del encuentro con nuestro presidente, tras la firme declaración de EPN en el sentido de que por ningún motivo pagaríamos por el muro, que derivó en el acuerdo posterior entre ambos para cancelarla o posponerla. Tras estos eventos, la sopresa positiva es la emergencia de una oleada de solidaridad nacional, como pocas veces se ha visto en los últimos tiempos.

A este respecto, debo decir que hoy más que nunca comparto mi orgullo de ser mexicano y pertenecer a un pueblo que ha demostrado orgullo, dignidad y solidaridad frente a la amenaza de la primera potencia económica y política del planeta, que hoy se ha hecho merecedora del respaldo de la comunidad internacional. En este noble esfuerzo de cerrar filas en torno a las medidas tomadas por Trump, nuestro Gobierno ha tomado decisiones que han reforzado lo que como sociedad demandamos. Por un lado, cancelar la reunión por parte del Presidente Peña y enviar un mensaje claro de exigencia de respeto. Igualmente importante fue el anunció de canalizar mil millones de pesos a los consulados en los Estados Unidos, para ser utilizados en las estrategias de apoyo frente al obrar ilegal e inmoral de Trump.

Sin duda tenemos grandes retos, pero estamos preparados para afrontarlos. Me sumo a lo dicho por el ex presidente Felipe González en torno a que Trump quizá no entiende lo que es México y es necesario recordarlo; nuestro país tiene un lugar de primera importancia en todo el mundo y mantiene acuerdos comerciales con más de 40 naciones, lo que habla de nuestra apertura económica y del potencial de intercambios que podemos aprovechar con América Latina, Europa y Asia; de hecho, gracias a la productividad de los trabajadores mexicanos y a la competitividad de las empresas establecidas aquí, nuestro país es una de las 15 mayores economías del mundo. La solidaridad mostrada en estos momentos es el fruto de nuestra política exterior que se caracteriza por defender la paz, respetar a todas las nacione, promover la convivencia y la cooperación. Subrayo que estos valores se han demostrado porque nuestro país ha demostrado que tiene un gran activo: su unidad nacional. La unidad nacional ha sido la gran fuerza de México a lo largo de su historia y esta es la piedra angular de nuestra estrategia y de nuestras acciones, hacia dentro del país y hacia el exterior. Reitero hoy más que nunca me siento orgulloso de ser mexicano y de pertenecer a este gran pueblo.

Los retos de las Metrópolis

El proceso de urbanización en el mundo ha sido acelerado y si bien, apenas en 2007 el mundo inclino la balanza de la población urbana, para el año 2050 se espera que el 70 por ciento de la población mundial viva en ciudades. La concentración de personas en el espacio ha sido una constante para la subsistencia del sistema económico dominante y esto ha propiciado que el crecimiento urbano haya encontrado nuevas configuraciones como la de las metrópolis.

La definición de estas hace referencia al crecimiento de una ciudad más allá de sus límites administrativos, en el caso de México hablaríamos de una población que en su expansión se ha unido a otra que pertenece a un municipio distinto. Para darnos una idea de este proceso en nuestro país, debemos decir que contamos con 59 zonas metropolitanas y que estas concentran a poco más del 60 por ciento de la población lo que nos hace pensar en la necesidad de buscar soluciones reales a los retos que enfrentan estos espacios.

La política de desarrollo económico y social del México del siglo XXI pasa entonces por temas que tienen que ver con grandes espacios urbanos por lo que hoy, más que nunca, debemos replantear el papel de temas como la planeación urbana ya que las metrópolis pondrán presión sobre temas como el agua, el medio ambiente, el transporte masivo, la vivienda, etc., pero también pondrán presión sobre un tema que nos ha costado demasiado asimilar y es, el de la gestión y administración pública de estos espacios que traspasan límites políticos. Y quizá esto último no se perciba en su importancia, pero para valorarlo, debemos entender que nada podrá lograrse si no hay acuerdos que permitan verdaderas gestiones metropolitanas.

En la Sedatu entendemos la responsabilidad que como dependencia rectora del tema tenemos por lo que, hemos tomado muy en serio lo propuesto en Hábitat III de sentar las bases para una gestión metropolitana incluyente y de resultados.

La gobernanza metropolitana depende de que exista coordinación entre los diferentes órdenes de gobierno, por esto a nivel federal estamos en el entendido de que debemos ser los gestores de esta vinculación y hemos trabajado para que esto hoy sea una obligación. Dejo claro que no hay intensión en esto de eliminar derechos de los municipios sino de lograr que los temas que afectan en común a los municipios metropolitanos se resuelvan así, en común.

Es claro que en la Sedatu tenemos la convicción de que las políticas públicas deben dejar de lado su visión sectorial y adoptar una territorial. La confluencia de las políticas en el territorio determina en buena medida la calidad con la que el Estado mexicano garantiza los derechos de las personas.

En Puebla contamos con dos zonas metropolitanas, a saber, la de Tehuacán y la de Puebla-Tlaxcala, lo que nos muestra que tenemos trabajo que hacer para potencializarlas y dar la calidad de vida que sus habitantes merecen. Los retos de nuestras metrópolis son distintos y esto debemos considerarlo para lograr una buena gestión; por un lado, en Tehuacán tenemos dos municipios de nuestra entidad, pero por otro, en la Puebla-Tlaxcala, hablamos de la vinculación de dos entidades, lo que sin duda derivara en un tipo de gestión distinta donde tenemos a nivel federal mayor responsabilidad.

Desde mi posición en la Sedatu estaré atento a impulsar estas agendas para lograr que nuestra entidad se vuelva un modelo de la gestión metropolitana, sin duda habrá mucho por resolver pero, si logramos coordinarnos los retos minimizaran su dificultad y podremos avanzar por entornos urbanos sustentables, productivos e incluyentes.

Arranca la era Trump

Estamos a menos de cien horas del arribo formal de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Existen sobradas razones para sostener que se abre una nueva era en la relación de nuestro país con los Estados Unidos y, muy probablemente, una nueva época en las relaciones internacionales, signada por el quiebre de la hegemonía del proyecto neoliberal en el planeta y el regreso del proteccionismo de cuño nacionalista, que encontró en el Brexit inglés su plataforma de lanzamiento y que ahora parece proyectarse con mayor vigor hacia el mundo desde la cuna misma de la democracia contemporánea y el principal mercado de consumo del planeta.

Sobre el perfil psicológico-político de Trump se ha dicho ya lo relevante: egoísta, megalómano, autocrático, narcisista, intolerante a la crítica, escasamente empático y tendencialmente sociópata, xenófobo, racista, etc. A discusión está cuál de los epítetos lo describe más acabadamente o de mejor manera, lo que está fuera de duda es la pertinencia parcial de todos ellos para dar cuenta de alguno de los diversos ángulos de su compleja personalidad. En cambio, menos relevancia de la necesaria es la que se ha dado a lo que, como mexicanos, está en nuestra cancha y podemos hacer frente al despliegue práctico de sus amenazas.

A estas alturas del partido, con la información disponible, resulta poco inteligente, además de escasamente responsable, ponerse a dudar sobre la disposición de Trump a llevar adelante sus amenazas racistas, xenofóbicas y proteccionistas. La agudeza para observar las circunstancias y las consecuencias de sus actos u omisiones no está dentro de los atributos propios de su síndrome de personalidad; más consistente con la evidencia empírica es asumir como cierta su proclividad a confundir sus deseos con la realidad y a proceder prácticamente montado en dicha confusión.

En tales circunstancias, encuentro mucho más que justificadas la zozobra, la incertidumbre y el temor experimentados por nuestros compatriotas mexicanos y paisanos poblanos en el lapso posterior al triunfo electoral de Trump. Mi comprensión y solidaridad con todos ellos en estos momentos difíciles y, de forma especial, con las comunidades pujantes, exitosas y trabajadoras de poblanos, asentadas en Nueva York, Florida, Georgia, Illinois, Oklahoma, Oregón, Idaho, Ohio, y California, entre otros.

Tan sostenible como la certeza de que muchas de las amenazas de Trump, obviamente no todas, pronto se traducirán en acciones resulta que las comunidades mexicanas disponen de fortalezas reconocidas, tales como sus nexos familiares y comunitarios, su ingenio y laboriosidad, entre otras. Hasta ahora, ha privado entre los mexicanos de dentro y fuera del país mucho más el temor y el desencanto que el reconocimiento de nuestras potencialidades y la construcción de estrategias factibles de respuesta en el corto, mediano y el largo plazos. Dicho con toda crudeza: lo que hasta hoy hemos exhibido es consecuencia directa de una perspectiva errónea y derrotista: que enfrentamos un enemigo cuasi omnipotente e invencible y de cuyas acciones depende nuestro futuro.

El poder, lo sabemos bien, no es atributo de persona alguna, sino cualidad dialéctica de las relaciones. La magnitud de la fuerza de Trump es una función directa de la debilidad que asumimos como contraparte. Ahora que comienza la era Trump, el primer paso de los mexicanos y los poblanos es desechar el entender erróneo de que el futuro propio depende de la voluntad de aquél, por poderoso que parezca. Hay muchos enemigos potenciales de Trump dentro de los Estados Unidos con los cuales unir fuerzas, esperanzas y estrategias de acción. Los líderes políticos que operamos en México estamos frente al desafío de acercarnos con nuestros compatriotas y actuar como facilitadores de la inteligencia y la capacidad de acción colectiva de nuestros connacionales en el exterior. En la era de la información, nada más a nuestro alcance que ampliar y fortalecer las redes para enfrentar la crisis y salir fortalecidos.

Tan relevante como lo anterior es avanzar aceleradamente en la construcción de mecanismos que amplíen las oportunidades de quienes opten por la repatriación. Cualquiera sea el caso, el diálogo y el trabajo en equipo están llamados a ser la clave a la hora de enfrentar los tiempos difíciles por venir. Desde mi trinchera actual o cualquiera en la que me toque estar, mi solidaridad con los compatriotas es y será en el plano de las palabras y los hechos. Juntos somos mucho más que cualquier amenaza o desafío, incluido Donald Trump.

Los retos de la Nueva Agenda Urbana

Hablar de la Nueva Agenda Urbana (NAU), como lo he venido comentando en este espacio, es hablar de una declaratoria de principios para la formulación de políticas públicas, planes y programas a nivel local, regional y nacional.

Los ejes que guían este documento rector son: Vivienda para construir ciudades; desarrollo regional para combatir la desigualdad; un nuevo marco legal para la gobernanza de las metrópolis; construcción de ciudades compactas y productivas; gestión eficiente del suelo con nuevas tecnologías y transparente para brindar seguridad jurídica; promoción de una nueva cultura del espacio público y la movilidad; ciudades sostenibles para cuidar nuestro entorno y resilientes ante los desastres naturales.

Es claro que esta nueva propuesta replantea los principios que han guiado el desarrollo urbano de la mayoría de los países en el mundo y como todo cambio, este implica un reto para su implementación por el sistema económico que nos guía, además de que debe tomar en cuenta las condiciones de cada entorno para su desarrollo.

En el caso de nuestro país considero que los puntos críticos para lograr una buena implementación están dados en las siguientes líneas: primero, todo lo que tiene que ver con la normativa que se aplica en el entorno urbano es decir, reglas y regulaciones urbanas porque los resultados en términos de calidad de un entorno urbano dependen de cómo se implementan las mismas además, de que es necesario el sustento del Estado de Derecho; una vez que tenemos un marco legal base del cual partir, debemos establecer una provisión adecuada de bienes comunes, incluyendo calles y espacios abiertos, en conjunto con un patrón eficiente de lotes edificables, es decir necesitamos principios claros de planificación y diseño urbano; hay un punto que en realidad considero es medular para los propósitos planteados, hablo de lo que tiene que ver con los recursos que van a permitir mantener las acciones de planeación, hablamos de finanzas municipales porque para tener un manejo y mantenimiento eficiente de la ciudad, los sistemas fiscales locales deberían redistribuir partes del valor urbano generado; por ultimo necesitamos tener una consideración hacia Políticas Urbanas Nacionales, las cuales establecen una conexión entre la dinámica de la urbanización y el proceso general del desarrollo nacional y para esto, hay que preservar la esencia de este Gobierno que va en el sentido de mantener una fuerte coordinación entre los diferentes niveles de gobierno, debemos de apoyar la coordinación intergubernamental para estar todos en un mismo objetivo.

Aquí considero adecuado que esta coordinación nos permita hacer de nuestra Puebla una entidad modelo en la aplicación de la NAU. Necesitamos trabajar en primer lugar en la revisión de nuestro marco legal, observo que Puebla tiene dos áreas de oportunidad en este sentido, la legislación urbana necesita actualizarse y es momento de incluir los principios de la NAU y en segundo, esta misma legislación debe responder a la metropolitización de Puebla con Tlaxcala, por lo que este año es fundamental concretar estos objetivos y ser el primer Estado alineado a la NAU.

Tenemos que trabajar también en la parte técnica para alinear los planes de desarrollo urbano a los principios de la agenda y tenemos que coordinar esfuerzos los tres órdenes de Gobierno.

Tenemos un reto muy importante por delante, hacer de Puebla el primer Estado que sigue la NAU pero, estoy cierto que desde la Sedatu lograremos integrar a los distintos órdenes de Gobierno para lograr una agenda que permita cumplir con los ejes rectores de esta porque, el hacerlo implica incidir en la mejora de nuestras ciudades, de la vinculación metropolitana con nuestro vecino y de, sobre todo, hacer valer el Derecho a la Ciudad de todos nosotros los Poblanos.

Apoyando al campo mexicano

México es un país de gran tradición agraria y por tanto el tema siempre es uno de los ejes más importantes a desarrollar para cualquier Administración.

A unos días del 102 Aniversario de la Promulgación de la Ley Agraria del 6 de Enero de 1915, en la Sedatu estamos trabajando para cumplir con el objetivo de este Gobierno de transitar de una política meramente asistencialista, basada exclusivamente en subsidios, a una política sustentada en incentivos, que permita elevar y democratizar la productividad en el sector agroalimentario.

Y puedo decir que una de las áreas que más apoyan este propósito es la resolución de conflictos agrarios ya que, la falta de solvencia jurídica detiene proyectos e inversiones en el campo mexicano por lo que, desde sus inicios, en la Sedatu un tema fundamental ha sido agilizar las vías de solución a los problemas del campo.

Así, en lo que vamos de esta administración, a través del Programa de Atención a Conflictos Sociales en el Medio Rural (COSOMER) se han resuelto 190 conflictos agrarios, regularizando la superficie de 95 mil hectáreas, en beneficio de más de 46 mil familias campesinas; tan sólo en el año que pasó, se participó en la solución de 67 conflictos agrarios, en beneficio de más de 28 mil familias campesinas, siendo los estados de Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Chihuahua, Puebla y Jalisco los que tuvieron el mayor impacto; debo mencionar que dentro de estas acciones generadas se logró atender un conflicto de casi 90 años y que era uno de los más emblemáticos del país: el del Ejido Casas Grandes y los municipios de Casas Grandes y Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, que inició en 1927.

El año 2016 nos dejó, también, la instalación de los 32 Consejos Estatales de Desarrollo Agrario, uno en cada entidad federativa de la República Mexicana; estos tenían el objetivo de atender a la gente del campo a través de una agenda estratégica, en estos participaron 429 consejeros federales y 188 estatales, se atendieron 527 asuntos, con lo que se dio solución a diversos problemas relacionados con la tenencia de la tierra, brindando seguridad y certeza jurídica en beneficio de los sujetos agrarios.

En total llevamos a cabo 48 audiencias y talleres de capacitación en 28 estados de la República Mexicana, donde se atendieron a cerca de 6 mil sujetos de 629 núcleos agrarios y donde no solo se captaron sus necesidades, también se dio seguimiento y se gestionó ante la Procuraduría Agraria (PA), el Registro Agrario Nacional (RAN), la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (CORETT), y en menor medida, con las delegaciones de la Sedatu lo que solicitan para darle una solución integral; una gran novedad en estas audiencias agrarias es que, si un asunto tiene solución inmediata ahí mismo se le da, y si no se brinda capacitación a los integrantes de los órganos de representación de los ejidos y de las comunidades.

Estoy cierto que con la Ley Agraria del 6 de enero de 1915 comenzó a escribirse una nueva etapa de desarrollo para el campo y de construcción de instituciones que protegieran la tenencia de la tierra.

Hoy, a través de diferentes dependencias y en base a nuestras atribuciones, seguimos apoyando los ideales de la misma y estamos llevando soluciones a lo que en el pasado eran conflictos de años.

Puebla ha sido de las entidades que más beneficios han recibido en cuanto a soluciones agrarias por parte de esta Secretaria así que no me queda más que decir que comprometo mi esfuerzo para seguir apoyando a mi Estado en la resolución de sus conflictos agrarios porque, la certeza jurídica es el primer paso para engrandecer nuestro campo.

Sé que estamos ante un panorama complicado en este inicio de año pero, hago un llamado a todos los poblanos a trabajar en unidad para tener las oportunidades que deseamos, recordemos que juntos podremos lograr las mejores soluciones a los problemas de todos.

Foto: Es Imagen / José Castañares

El año que viene, de lo individual a lo colectivo

Estamos a pocos días de cerrar un año más para los que tenemos la dicha de estar pensando en que nos depara el 2017. Este año que termina, sin duda, ha sido de triunfos y desencuentros para todos pero, al final del día nos debe permitir reflexionar sobre cuáles son nuestras metas a futuro, personales y colectivas. Todos tenemos propósitos y lo más importante, todos debemos de tener una estrategia para llevarlos a cabo, saber que la fuerza de voluntad habrá de cumplir las metas propuestas.

Un final de ciclo, como lo es la terminación de un año, siempre nos deja un incentivo para poner en la balanza las experiencias de vividas en este lapso de tiempo, para poner empeño en mejorar las cosas que consideramos hemos dejado de lado, es decir, nos permiten formularnos objetivos claros hacia lo que deseamos en el año que viene. El término de un año nos deja echar nuestra mirada hacia delante y futurear, es decir, poner en palabras nuestros anhelos y ensueños sobre el porvenir propio, de nuestros seres queridos, nuestra comunidad, nuestro país, el mundo en que vivimos.

Y en este escenario de algo estoy muy consciente y es que todos podemos mejorar en mucho de manera colectiva tanto nuestro país como nuestra entidad, solo debemos entender que los esfuerzos personales al final se traducen en esfuerzos colectivos cuando los fines se encaminan hacia mejorar en nosotros. Creo que es tiempo de entender algo que siempre me han preguntado y es ¿Cómo podemos mejorar de manera colectiva tanto a nivel nacional como en nuestra entidad?

Todos creemos que los grandes cambios vienen con grandes acciones colectivas pero, hoy quiero aprovechar este espacio para decirles que yo soy un convencido de que los grandes cambios vienen a partir de pequeñas acciones individuales. Desde mi punto de vista, todos los mexicanos somos muy buenos para juzgar pero no tenemos tiempo para analizar de qué forma actuamos, es decir, esperamos que las cosas cambien pero no observamos que hacemos nosotros para cambiarlas. Creo que todos debemos trabajar para poner en la mesa juicios internos antes que externos y así, lograr pequeños cambios que sumados nos permitan observar cambios de mayor magnitud.

No tengo duda de que las disyuntivas, dramáticas como suelen ser, imponen restricciones pero también posibilidades de elegir. Para mi, la vida tiene sentido en función de los propósitos o misión muy personal que nos planteamos, siempre en relación con los demás; porque entra en juego la posibilidad de dejar nuestra huella indeleble en el mundo y experimentar la satisfacción de que hacemos lo suficiente por trascender el límite temporal de nuestra vida.

Muchos pensaran que el entender que los pequeños cambios mueven al mundo es un sueño pero quiero decirles que creo que si bien, soñar es riesgoso, porque nada nos eximen de la posibilidad de frustrarnos, el darnos la posibilidad de cambiar algo es un sueño porque depende de uno iniciarlo sin esperar respuesta de nadie. Así, contrastar los propósitos con los logros puede resultar doloroso, pero no hay mejor ruta hacia la madurez, el éxito y la realización. Quienes soñamos podremos de vez en vez arribar a la conclusión de que existen hondas brechas entre lo deseado y lo logrado, pero tendremos elementos para saber cuándo y por qué nos apartamos del camino, y lo que debemos hacer para retomar el cauce. Quienes actúan de espaldas a sus potencias de imaginar una situación distinta y mejor, en cambio, optan por aliarse a las circunstancias que no desean.

En este sentido y en mi entorno colectivo, lo que yo veo hacia el final de año y del ciclo de la primera alternancia en nuestro Estado, es una Puebla consciente de las promesas incumplidas. Lo que yo palpo son las energías y la esperanza de un cambio. Resta por darle forma colectiva al sueño de una Puebla progresista, plural e incluyente, pero sobre todo generosa con sus personas y sus familias. Lo que falta es construir en equipo la voluntad colectiva de cambio y traducirla participativamente en programas de acción. Lo que yo veo y propongo, a partir del próximo año, es una Puebla unida y en equipo, caminando hacia un horizonte de progreso, con un presente y un futuro mejores.

En base a esto hoy quiero desearte lo mejor para ti y tus seres queridos en este año nuevo. Y a la vez que te deseo lo mejor te quiero invitar a que pienses las cosas de manera propositiva e individual entendiendo que lo colectivo no debe ser una suma de voluntades sino de acciones pensada en el bienestar de todos. Por esto, estoy convencido que tus anhelos personales y grupales de bienestar son el ingrediente sustancial del impulso de cambio y de la forja de una Puebla como la que tú y tus seres queridos quieren y se merecen.

Migración, escenario complicado

México es el segundo país del mundo, solo detrás de la India, con mayor número de migrantes, poco más de 12 millones.

Y si bien de acuerdo a los últimos datos existe una diversificación de los lugares de destino de los mexicanos, por ejemplo, Canadá y España concentran actualmente poco más del 4 por ciento de estos, todos sabemos que Estados Unidos sigue siendo el destino principal de la migración nacional.

Se estima que hay cerca de 6 millones de migrantes mexicanos ilegales en suelo americano y sabemos que, de 2010 a 2015 hubo una tasa de deportación de 2 millones de estos, situación que esperamos se agrave con la llegada de Trump al Gobierno de Estados Unidos.

En término económicos nuestro país es el cuarto receptor a nivel mundial ya que para 2015, estas representaron poco más de 25 mil millones de dólares que ingresaron por este concepto a nuestro territorio. Como lo mencionaba, la llegada de Trump supone que el tema de la migración sufra cambios que nos afectarán directamente, el escenario es complejo.

Desde su campaña el Presidente electo de los Estados Unidos hizo comentarios de odio contra la migración ilegal y en especial en contra de nosotros; todo apunta a que cumplirá parte de sus amenazas de hecho, al tomar posesión mencionó que una de sus primeras acciones será deportar a 3 millones de migrantes y creo que no tardaremos en ver que esto se cumpla.

Las expectativas que visualizo ante las acciones mencionadas ejercerán gran presión social a nuestro país; por un lado tendríamos una disminución de las remesas y por otro, vamos a necesitar medidas extraordinarias para emplear a muchos de los que regresan y si bien sabemos, que en esta Administración el empleo ha tenido un gran desempeño, las posibilidades de absorber esa mano de obra en tiempo serán pocas; esto hace pensar que la informalidad y el crecimiento de la violencia pueden aumentar considerablemente.

Ahora bien, la situación será difícil en todo el país, pero, habrá Estados que deberán tomar medidas en función de la población que mantienen en el país vecino.

Nuestra entidad es una de las que debe estar pensando ya en medidas ante una posible oleada de regreso de migrantes por deportación o convicción propia ante las políticas que se impulsen los americanos.

Puebla ocupa el cuarto lugar en número de migrantes hacia los Estados Unidos por lo que se espera que sea también una de las entidades que más reciba deportados.

Esto debería ocuparnos de inmediato ya que, nuestro Estado ocupa el quinto lugar nacional en términos de población pero, según el INEGI, es la número 22 en desarrolló económico además de ser la quinta peor en productividad. Somos un Estado con una gran población, pero con indicadores de empleo y de productividad muy bajos lo que nos muestra que, de no tomar medidas inmediatas para prever una posible ola de deportación de migrantes, la situación de nuestra comunidad puede agravarse rápidamente.

Nadie tiene certeza aún de lo que la política migratoria en nuestro vecino del norte hará porque, si bien he mencionado que el escenario ante la posibilidad de cumplir las amenazas de Trump es complejo, creo que esta complejidad al que menos le convine es precisamente a los estadounidenses ya que somos mutuamente dependientes no sólo en términos económicos sino también en términos de seguridad, eso no debemos olvidarlo.

Pero lejos de estas suposiciones lo que es un hecho es que como Nación y como Estado debemos de empezar a trabajar para soportar con oportunidades a las generaciones futuras, con Obama hubo más de 2 millones de mexicanos deportados y con Trump debemos esperar más.

Finalmente, debo mencionar que en el marco del Día Internacional del Migrante mis votos están porque la migración sea un medio de desarrollo en el mundo y no uno de odio racial propagado por la falta de consenso en las políticas migratorias de los países en desarrollo, que si bien lo saben, no aceptan que necesitan de nuestra mano de obra.

Derechos humanos, derechos de todos

Para muchos de nosotros hablar de Derechos Humanos en nuestro país es acotar el tema a la simple exposición de estos como recurso en distintos procesos legales, es decir creo que hemos acotado estos a una esfera de defensoría legal cuando, sin duda, estos van más allá.

Por esto quiero aprovechar este espacio para reconocer hoy la decisión del Gobierno de la República de entregar el Premio Nacional de los Derechos Humanos, post mortem, a Rodolfo Stavenhagen, académico y luchador incansable por los derechos de los pueblos indígenas.

Sociólogo, y hasta hace unos días Profesor Investigador de El Colegio de México, el Dr. Stavenhagen fue un académico reconocido en lugares tan importantes como París, Harvard y Stanford, por mencionar algunos, a donde llevó sus invaluables aportaciones en la defensa y protección de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas de México.

Tarea nada sencilla para una vida donde el fantasma de la globalización siempre ronda la extinción de los valores de las comunidades originales, por eso es aún de mayor valor, considero, el premio asignado.

Nuestro país es uno lleno de tradiciones y de presencia de pueblos indígenas, somos una de las mezclas más ricas en el mundo entre modernidad y tradiciones lo que nos ha permitido, dar una cara al mundo llena de misticismo que atrae a muchos visitantes extranjeros año con año y que nos permite, ser uno de los países con mejor oferta turística a nivel mundial.

Esto es un ejemplo de que la modernidad y la cultura no son incompatibles por lo que, el dedicar una vida a mostrar la valía de nuestros pueblos indígenas, sus derechos y su capacidad de desarrollo es una tarea que hoy, con la entrega de este premio, se ve reconocida.

Y debo mencionar que esta visión ha estado dentro de esta Administración desde sus inicios ya que, el Gobierno de la República ha respaldado a los pueblos originarios para mejorar sus ingresos y su calidad de vida, sin que pierdan su identidad cultural ni tengan que poner en riesgo el patrimonio natural de la nación.

Puedo decir que desde la Sedatu hemos trabajado para que nuestros programas puedan beneficiar a nuestras comunidades indígenas, de hecho hoy tenemos un programa de vivienda que ha permitido apoyar a más de 14 mil familias con un hogar de dos recamaras pero, con la característica de responder a la cultura de cada lugar.

Así cada quien desde nuestros puestos en esta Administración estamos trabajando para que 15 millones de indígenas en nuestro país puedan ejercer sus derechos plenamente.

A través de programas dirigidos a mejorar sus oportunidades y su calidad de vida, y con avances fundamentales en materia de identidad, a través de la expedición de actas en su lengua original, y en materia legal, a través de juicios y apoyo de abogados bilingües, sin duda estamos apoyando la visión de gente como el hoy Premio Nacional de los Derechos Humanos.

En algún grado todos los Estados de nuestro país concentran a cierta cantidad de pobladores indígenas y debo decir, que Puebla es la cuarta entidad con más población de este tipo al concentrar a 17.6 por ciento de indígenas como parte de sus habitantes, es decir tenemos a poco más de 1 millón de personas que pertenecen a grupos originales.

Creo que el tener una población tan basta y ser uno de los principales portadores de acervo cultural a nuestro país nos presenta un desafío importante para mantener esta población a través de acciones que muestren la importancia de mantener nuestra cultura y su diversidad.

Tal parece que si bien hay acciones para mejorar las condiciones de nuestros pueblos indígenas aún necesitamos trabajar para impulsar una visión de desarrollo como la planteada por el Dr. Stavenhagen en nuestro Estado pero, considero que estamos a tiempo de impulsar las medidas necesarias para que las acciones de política pública sean coherentes con la cantidad de población que tenemos dentro de estos grupos originales, es decir debemos de tratar de asignar recursos en proporción a lo que nos representa la población indígena, debemos aumentar el gasto en ellos para lograr la no discriminación, la inclusión, la igualdad de género, la legalidad y la tolerancia que queremos para los poblanos.

En Pro de la Diversidad Biológica

Para todo el mundo el tema del medio ambiente se ha vuelto parte de su desarrollo porque, finalmente estamos entendiendo que nuestro planeta no es finito y que como especie dependemos de un entorno natural equilibrado.

La década de los 80 fue un parte aguas muy importante en el tema al enunciar el concepto de sustentabilidad por primera vez, a partir de eso y hasta nuestro días, se ha apoyado la idea de que la sustentabilidad es importante pero no solo depende de modificar pautas de consumo sino, de mantener la biodiversidad de los ecosistemas para que su reproducción sea adecuada y funcional.

Esta semana se lleva a cabo la Conferencia de las Partes en Cancún, COP13, y se aborda el tema de la biodiversidad como un elemento a integrar en la política sectorial de todos los países miembros.

Estoy cierto de que México será un factor clave en esta cumbre ya que, a nivel nacional, ha hecho un esfuerzo para lograr que el tema de la sustentabilidad esté presente en la política de desarrollo que seguimos.

Tal es la visión de nuestro país en el tema que la propuesta clave que tenemos es, incluir como tema central de esta reunión la integración de la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad en los planes sectoriales e intersectoriales con énfasis en los sectores agrícola, forestal, pesquero y turístico.

Importante aportación porque considero que estas integración implicará que la biodiversidad deba ser considerada parte del funcionamiento de los sectores productivos y esto los valorara para reducir los impactos negativos en ellos y por tanto, se generarán beneficios a la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.

Guardando las dimensiones que tiene el problema de un mercado para los recursos naturales y su valoración creo, que esta es una medida simple pero que puede tener efectos muy positivos si logramos tener conciencia de la importancia de la biodiversidad para el sistema productivo de nuestro mundo.

Trascendente lo que viviremos a través de esta Conferencia de las partes pero creo que igual de trascendente será poder llevar a cabo acciones inmediatas a nivel estatal y municipal por lo que, debemos estar atentos para saber que hemos hecho en nuestros estados para apoyar el medio ambiente. Puebla tiene 3 Áreas Naturales Protegidas de jurisdicción estatal que contribuyen con poco más de 72 mil hectáreas y tiene, poco más de 1,200 hectáreas clasificadas como reservas ecológicas.

Esto a mí me dice que tenemos un reto muy grande como Estado, me dice que tenemos que tener las antenas puestas para en el muy corto plazo implementar lo que se acuerde en esta COP13, y la razón que me lo dice es muy sencilla, las áreas protegidas de Puebla no representan más del 2.3 por ciento de la superficie total de nuestro Estado.

Sin duda creo que estos números no le hacen justicia a todas las bellezas naturales con que contamos, considerando nuestras sierras hasta nuestras zonas semidesérticas.

A pesar de esto, observo que este no es el único reto que tenemos, la ciudad de Puebla tiene un problema muy similar donde menos del 3 por ciento de la superficie corresponde a áreas verdes y el resto corresponde a distintas construcciones; hoy se reconoce que la ciudad ha incumplido la recomendación de la OMS de tener cuando menos doce metros cuadrados de áreas verdes por persona.

Soy un convencido de que la diversidad biológica que se valora, conserva, restaura y utiliza de manera racional aporta al bienestar humano y ayuda a reducir la pobreza.

A nivel nacional se está trabajando y se tiene una propuesta que, estoy convencido, debemos llevar a nuestro estado y sus municipios, pensando siempre en que los beneficios que podemos obtener serán mayores que permanecer estáticos; estamos ante un área de oportunidad que nos permitirá romper con un status quo que entiendo, no es el mejor para los poblanos, trabajemos juntos para cambiarlo.

Alternativas

Vivimos tiempos difíciles, ni duda cabe. Los problemas por resolver se vuelven cada vez más rebeldes para dejarse colocar en las cauces de las soluciones convencionales y de probada efectividad. Y por si eso fuese insuficiente, vemos que en lugar de ampliarse, se restringen cada vez más los márgenes de acción para quienes aspiramos a construir visiones compartidas y a ensanchar los horizontes de posibilidad para la forja de acuerdos genuinamente colectivos.

Dicha cerrazón, en parte, tiene que ver con la sobrerregulación de la política, la pesada hipoteca proveniente de la era de la transición democrática, que bajo el estandarte de la equidad en la contienda electoral, terminó por colocar en el cajón de lo sospechoso, a veces hasta de lo ilegal, el ejercicio cívico de promover la deliberación abierta e incluyente de los problemas públicos. Quizás no hemos reflexionado lo suficiente a este respecto, pero tengo el presentimiento, quizás hasta la certeza, de que la equidad electoral, por mal entendida, está acabando con el espíritu mismo de la democracia, que estimula la competencia, premia la creatividad e impone castigos a la mediocridad.

En mi entender de la política, su esencia es simple: la comunicación. Por un lado, hay, ha habido y habrá actores sociales vindicando causas, visibilizando problemas; y por el otro, hay, ha habido y habrá líderes dispuesto a abogar por soluciones que impulsen el bienestar común. La política, así, es el arte por el cual las causas socialmente deseables se tornan materialmente posibles. En tal virtud, estoy convencido de más que en lugar de restringir la política y promover la indiferencia, urge echar abajo los fantasmas de la mediocridad.

Personalmente, en la disyuntiva de practicar el mutismo o la deliberación sobre los problemas nacionales y de Puebla, confieso mi preferencia por lo segundo. Optar por el mutismo, cobijado de autocensura, sea para honrar falsamente el precepto de la equidad o por temor a ser acusado de una ilegalidad electoral, conduce a un desenlace seguro: la impotencia. Entiendo y aprecio la legalidad electoral, pero igualmente sé que la política no se reduce a campañas y elecciones, sino que se trata de una actividad existencial, sin la cual la vida civilizada entraría en colapso.

En la disyuntiva de practicar la pasividad frente a los problemas sociales que avasallan a nuestra entidad federativa o la movilización de la opinión pública y política de los poblanos, prefiero mil veces lo segundo. Por experiencia propia, sé que la derrota es el desenlace inevitable para un partido político que, por miedo a la crítica, renuncia a hacer política. Por experiencia propia, sé que la derrota en las urnas no ha sido gratuita en nuestra querida entidad, sino consecuencia directa de darle la espalda a nuestros militantes y seguidores así como a las personas y grupos que demandan soluciones a sus anhelos de bienestar.

En la disyuntiva de un partido que se victimiza por las circunstancias o de uno proactivo, apto y sensible para hacer equipo, causa común, con las mujeres, los jóvenes, los discapacitados, las personas de la tercera edad, los ambientalistas, los obreros, los campesinos, los defensores de los derechos de los animales, etc., prefiero mil veces lo segundo.

La Puebla que yo veo clama por un cambio y está a la espera de un partido político que entienda las aspiraciones de hoy, el hartazgo con las falsas promesas y se comprometa; un partido político que abandone sus inercias pasivas de la historia reciente y deje de “nadar de a muertito”. En la coyuntura presente de Puebla, ni los propósitos se inscriben en la arena electoral ni el tema relevante es el candidato. Se trata de una cuestión básica: la movilización del partido de cara al desafío y la oportunidad histórica de una nueva alternancia. Sin un PRI fuerte, las posibilidades se extinguen. Mi apuesta no es por llevar flores a la tumba de la derrota en 2018, sino por colocar a nuestra fuerza política en el lugar que le corresponde. El desafío, pues, estriba en hacer equipo entre nosotros y con la sociedad. Estamos a tiempo y claro que se puede.

Hacía una verdadera reforma urbana

México es un país impresionante en muchos sentidos y como muestra tenemos la gran transformación que hemos sufrido en términos urbanos en menos de medio siglo ya que, en ese tiempo, pasamos de ser predominantemente rurales a ser un país urbano es decir, donde la mayoría de la gente hoy vive en ciudades.

Más aún, el proceso ha sido tan rápido que hoy tenemos un sistema de ciudades que cuenta con más de 300 de ellas y tenemos más de 55 Zonas Metropolitanas que se caracterizan por la expansión de la mancha urbana que traspasa límites político-administrativos; la expansión territorial de las ciudades creció siete veces de 1980 a 2010 para darnos una idea de lo que hablamos.

Este proceso de consolidación urbana desafortunadamente no contó con el acompañamiento de políticas claras que dieran rumbo a los entornos urbanos por lo que hoy existen muchos problemas para quienes habitan ciudades: un transporte urbano deficiente; recorrido de grandes distancias del trabajo al hogar por el crecimiento extensivo y horizontal; perdida de espacios abandonados en zonas centrales; contaminación; disminución de productividad; etc.

Frente a estos hechos, el gobierno del presidente Peña, desde el inicio de la Administración, mostró el interés de retomar la rectoría en el tema del territorio mexicano y creó la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), con el gran objetivo de que el Estado recuperara su papel como el gran rector de la planeación y del crecimiento de nuestras ciudades.

Así, a través de la Política Nacional de Vivienda y de Desarrollo Urbano, que impulsa esta Secretaría, se ha buscado la coordinación entre los tres órdenes de gobierno para impedir que organismos de vivienda sigan su propia lógica y en cambio, fortalecer todo lo relacionado con la gestión del suelo a partir de un principio elemental, el municipio, para evitar el expansionismo y el crecimiento horizontal que son causantes de la mayoría de los males en las ciudades.

Este esfuerzo inicial hoy se ve complementado con la propuesta y aprobación de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano que significa un paso trascendental para el país, la renovación de un marco legal que tenía una vigencia de 40 años y que ya no correspondía a la realidad actual de México; a través de esta se reforzará la coordinación de los tres niveles de gobierno y algo muy importante, será el sustento para seguir construyendo ese gran proyecto que conocemos como la Nueva Agenda Urbana que surgió de la Cumbre de Hábitat III.

En este espacio hemos tocado los temas de esta nueva agenda y hemos hecho referencia a que esta nueva ley es un instrumento único en los países de la región por lo que, los ojos de muchos están puestos en la aplicación de la misma y sus resultados.

Ya nuestro país ha hecho la tarea de presentar en distintos foros las ideas que acompañan esta nueva visión de Estado sobre el territorio y estamos en tiempo de empezar a aterrizar en políticas reales lo que los postulados legales han aprobado; es tiempo de generar acciones que logren la percepción de que todos tenemos Derecho a la Ciudad; de escuchar a la sociedad civil; de que concibamos nuestros centros y espacios urbanos como bienes públicos, como motores de desarrollo económico y social, accesibles para todos y donde se respeten los derechos de todos y todas.

En muy corto tiempo el Gobierno de la República ha logrado el primer objetivo de retomar el control del desarrollo urbano desde una Política Nacional por lo que, es necesario empezar el trabajo que permita que las nuevas leyes en la materia se inserten en las legislaciones de los niveles estatal y municipal para que los temas de viviendas más amplias, cerca de fuentes de empleo o de medios de transporte y con servicios y equipamiento urbano; resiliencia; sustentabilidad; gobernanza metropolitana; perímetros de contención; etc., sean un derecho de todos los mexicanos.

Hay un cambio de paradigma en el tema de lo urbano y debemos trabajar en llevar el discurso a políticas públicas efectivas, para lograr la visión del Derecho a la Ciudad ya que, a través de esta, mejoraremos la calidad de vida de todas y todos los mexicanos urbanos de este gran país.

México, posicionándose internacionalmente

Ante el hecho del triunfo de Trump en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos los mercados internacionales se han mostrado nerviosos por las posibles políticas que se impulsen de ahora en adelante en el país más poderoso del mundo; la muestra más clara de esto ha sido el proceso devaluatorio que muchas monedas han sufrido en estos días.

El peso no ha sido la excepción y se ha colocado en números históricos si bien, la paridad se ha ido normalizando.

El mercado mexicano ha encontrado tranquilidad porque el Gobierno ha señalado que tomará una actitud de mesura hasta conocer a fondo las políticas a impulsar por el nuevo presidente americano.

Adicionalmente a este manejo debemos señalar que nuestro país ha tenido un buen manejo internacional de su política de desarrollo lo que, ha generado un entorno positivo para los países que buscan mercados estables para invertir; tal como se lo planteó el Gobierno del Presidente Peña nuestro país se ha posicionado nuevamente como un actor global.

Dos acciones esta semana nos hablan de como se ha conseguido este objetivo, por un lado, la visita del Presidente de Panamá a nuestro país y por el otro, la 14a Cumbre de Negocios de México.

La relaciones bilaterales entre Panamá y México datan de más de 100 años y hoy tienen una visión compartida ante los retos globales; nuestro país es el tercer socio comercial de los panameños en América Latina y el Caribe, y el sexto a nivel mundial; somos el octavo usuario del Canal de Panamá que es un gran centro logístico de toda América; el flujo turístico ha crecido en cerca del 30 por ciento en los últimos años y hoy se tienen cerca d 100 vuelos semanales entre ambos países y; hoy existe una importante presencia de empresas mexicanas en Panamá, con inversiones superiores a los 2,500 millones de dólares.

Esta visita ha dado resultados importantes en materia agrícola y de protección para actividades ganaderas para ambos países, que aumentarán la productividad de estos sectores, y debemos resaltar dos puntos a trabajar; se ha acordado revisar los mecanismos de cooperación aduanera, fiscal, de aviación civil y seguridad; se iniciarán negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre cooperación y asistencia mutua en asuntos aduaneros y; ante el incremento de flujos migratorios registrados recientemente, se ha confirmado el compromiso de atender el fenómeno desde un enfoque de corresponsabilidad y protección de los derechos humanos de los migrantes.

Esta semana se lleva a cabo también la 14ª Edición de “México Cumbre de Negocios: Adentrarse a la nueva era tecnológica”. Aquí se ha mencionado que el Gobierno de la República genera certidumbre para los inversionistas y para el buen desarrollo de negocios en México, y se trabaja en tres frentes centrales: primero, continuar ofreciendo un ambiente de certidumbre macroeconómica; segundo, dar certidumbre en la aplicación de cada una de las Reformas Estructurales y; tercero, dando certeza en la aplicación del Estado de Derecho.

Algunas noticias dan cuenta que nuestro país es un entorno favorable a las inversiones extranjeras: empresas nacionales y globales siguen confiando e invirtiendo en México, un ejemplo es Toyota que inició la construcción de una nueva planta, destinada a producir y exportar autos hacia Estados Unidos; hoy el país cuenta con niveles históricamente bajos de inflación; se han logrado generar más empleos que en cualquier otra administración de hecho, el IMSS ha dado a conocer que, en octubre, se registró un crecimiento de más de 171 mil empleos formales, es decir, 17 por ciento más que la cifra registrada en el mismo mes de 2015 y; en lo que va de la administración, se han generado 2 millones 503 mil nuevos empleos, esto es casi el triple de los empleos creados, durante los primeros 4 años de la administración anterior (848 mil 667 empleos).

Hoy tenemos razones para ser cautelosos en las políticas a impulsar ante la incertidumbre que el proceso electoral ha generado en el mundo, pero, también hoy queda claro que hay razones para ser optimistas.

Acciones como las observadas en estos días deben hacernos ver, tal como lo ha señalado el Presidente Peña, que hacia adelante, tenemos confianza en nosotros mismos, así como certeza en el futuro que juntos estamos construyendo.

Ante el reto, la fortaleza nacional

Tal como lo comentamos en nuestra más reciente colaboración, hoy el mundo está viviendo procesos de votación donde las tendencias no se han confirmado conforme a lo dicho por las encuestas.

El BREXIT, la firma del acuerdo de paz en Colombia y ahora con las elecciones en Estados Unidos y el triunfo de Trump, observamos que los procesos de votación no se dan en entornos de razonamiento puro del voto como se suele suponer sino que, las emociones son un factor que tiene una incidencia alta en la forma de elegir de los ciudadanos como muestra, recordemos que los debates cambian intenciones del voto y hechos como el de hace unos días, de la investigación del FBI sobre la candidata demócrata, Clinton, parece que cerraron la brecha en este último momento de la elección.

Trump logró la simpatía de todos los norteamericanos más allá de los grupos sociales y convenció a la mayoría de los blancos que hoy se sienten olvidados en su país y exigen un cambio radical, mientras que Hillary perdió el gusto de los votantes en el último momento.

Los retos para observar tendencias se vuelven complejos a la vez que la sociedad está más informada y sabe que tiene hasta el último minuto para tomar una decisión.

Los resultados observados en esta elección han generado grandes retos para el mundo, los mercados han mostrado su nerviosismo con un aumento del costo de las divisas y el fortalecimiento del dólar, pero en especial, plantean un gran reto para el Gobierno de México por la fuerte vinculación económica con el mercado norteamericano.

El precio del dólar ha rebasado los 20 pesos después de conocer los resultados de este proceso y esto haría pensar que nuestro país debería estar tomando decisiones para bajar el costo de la divisa y evitar un posible choque económico de consecuencias inmediatas pero, lejos de esto, creemos que debemos de guardar cordura.

En este sentido, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, y el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, han enviado un mensaje de calma al señalar que nuestro país está en una posición de fortaleza para enfrentar este nuevo entorno, esto basado en el comportamiento de los mercados que ha sido ordenado y conscientes de que nuestro país tiene una estrategia de manejo de deuda que no requiere apoyo externo en lo que resta de este año y el próximo.

Este entorno de serenidad que podemos manejar ante el reto que plantea el triunfo de Tump se ve reforzado por el proceso de reformas estructurales que hemos llevado a cabo ya que, hoy, la fortaleza fiscal de nuestro país se ve en el aumento de casi cinco puntos porcentuales en los últimos años de la recaudación tributaria.

La fortaleza de la economía mexicana es clara ante eventos como la incertidumbre generada por temas como la elección de nuestro vecino del norte y podemos tomar el reto con tranquilidad si bien, eventos como este sean motivo para enfrentar otros retos u oportunidades, depende de la forma en que queramos visualizarlo.

Es el momento para que nuestro país refuerce su política de desarrollo basada en un mercado interno que poco a poco vaya dejando la dependencia de un mercado exterior; es hora de que hagamos operativos muchos tratados que hemos logrado este sexenio para diversificar mercados y así, evitar también la dependencia de una sola economía como lo hemos hecho durante años.

Estamos viviendo tiempos de cambio donde afortunadamente tenemos fortalezas que nos permiten tomar estos de la mejor manera así que, hoy debemos de replantearnos si estas ventajas nos pueden ayudar a impulsar una política de crecimiento donde nuestro mercado interno sea el motor del desarrollo.

Es tiempo de cambios y debemos aprovecharlos a través de la unidad de todos los mexicanos en torno al proyecto de nación que hemos construido, todos hacía un mismo lado con la solidaridad que nos caracteriza.