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Construir la ruta ciudadana

En cada rincón de nuestra ciudad, he escuchado el anhelo de cientos de familias de contar con mayores oportunidades y con calles en las que se pueda caminar con tranquilidad. Están en lo correcto: la Ciudad de Puebla es única, particular y dinámica. Entender esto permite entregar buenas cuentas.

​El pasado jueves 10 de septiembre, rendí un Segundo Informe Ciudadano en medio de una pandemia que ha venido a modificar muchos aspectos de nuestra vida: desde la forma de saludarnos, hasta la forma en la que interactuamos. Ahí pude rendir cuentas y anunciar resultados. La razón es sencilla: nos hemos dedicado a innovar y consolidar nuevas formas de tomar decisiones.

​Este aspecto es fundamental para nuestro proyecto. Creemos que ha llegado el momento de que nuevas generaciones tomen las riendas de la ciudad. La ciudadanía pide nuevas visiones, caras y propuestas que sean capaces de, entre otras cosas, utilizar la tecnología para mejorar el día a día de la gente.

​Una y otra vez, la vieja política ha salido a pedir la confianza de poblanas y poblanos. El resultado ya lo conocemos. Hay agendas que han tomado su rumbo y que no pueden detenerse como la garantía de derechos de nueva generación, la participación ciudadana o la generación de comunidades digitales.

​Como defensor y promotor de este Relevo, sé que nuestra militancia debe ser ciudadana y nuestro esfuerzo debe ser de tiempo completo. Los grandes retos como la recuperación de la paz, la erradicación de la corrupción o la construcción de sociedad igualitarias, se superarán con alternativas que marquen distancia de los errores de quienes siempre han ocupado las sillas.

​Estamos próximos a arrancar el último tramo de la Legislatura del Congreso de Puebla. Más allá de formalismos, este momento es importante porque da la oportunidad a diputadas y diputados de ponerse al corriente. Frente a la emergencia, necesitamos soluciones como el Ingreso Mínimo Vital o el fortalecimiento de nuestro sistema de salud. Hay pendientes que deben escapar de las agendas partidistas y resolverse desde las prioridades ciudadanas. Nuevos enfoques, nuevas generaciones.

Ingreso Mínimo Vital: la oportunidad de salir adelante frente a la pandemia

La pandemia exhibe algo más que un problema de salud pública: sus consecuencias han permeado en los bolsillos de millones de familias en el Mundo y, por supuesto, en la economía internacional. Esto se debe a las condiciones extraordinarias en las que hemos tenido que relacionarnos; el distanciamiento social, así como el freno en las actividades de distintos sectores productivos, han dado como resultado una emergencia económica de alto impacto.

Según datos del Banco Mundial, 100 millones de personas serán empujadas a la pobreza extrema en el Mundo y más de 30 millones de personas serán expulsadas de las clases medias en América Latina. De hecho, nuestra región tiene un pronóstico poco alentador: la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha estimado que las personas latinoamericanas en situación de pobreza pasen de 185 a 200 millones, así como de 67.4 a 90 millones en pobreza extrema.

Por supuesto que México y Puebla no escapan de esta realidad: no sólo las condiciones macroeconómicas han sido difíciles, que han llevado a tomar medidas de reactivación económica en los tres ámbitos de gobierno, sino que hemos podido ser testigos de la transformación del día a día de la ciudadanía. Por eso, decidí impulsar una reforma constitucional para reconocer el derecho al ingreso mínimo vital en Puebla.

¿En qué consiste el Ingreso Mínimo Vital? En que cada persona vulnerable frente a la emergencia sanitaria y económica, pueda recibir una transferencia de dinero mensual que le permita salir adelante y cubrir gastos urgentes. ¿Esto sería permanente? En principio, únicamente aplicaría para enfrentar la pandemia, aunque la propia CEPAL ha recomendado analizar la viabilidad de que sea un esquema permanente.

La cantidad de dinero tendría que fijarse en función de nuestra propia realidad, por lo que el Congreso debe ir paso por paso: primero el reconocimiento del derecho en nuestra Constitución, después una ley para su aplicación. En gran medida, esta propuesta está en sintonía con iniciativas de legisladores federales de distintos partidos. Entonces, ¿por qué proponerla en Puebla? Simple y sencillamente porque las familias poblanas no pueden esperar a que el Congreso federal se ponga de acuerdo. Aquí se necesitan apoyos inmediatos.

Tengo la convicción de que podemos salir adelante. Ya lo hemos hecho; ésta no será la excepción. De que se puede #ChePuede

Más allá de la Ley de Educación: un Congreso sin partido

La democracia es algo más que elecciones: es un estilo de vida como lo establece la Constitución. Esto significa que hay un conjunto de principios y valores que deben regir el debate público: el entendimiento de que la sociedad es plural y que en ésta conviven múltiples opiniones y preferencias, la necesidad de garantizar mecanismos de inclusión y, por supuesto, la obligación de tomar las decisiones más relevantes con amplios procedimientos deliberativos.

La deliberación pública busca construir consensos desde el intercambio robusto de argumentos con múltiples participantes. Por esta razón, a nivel nacional e internacional ha avanzado la agenda de apertura gubernamental, que nos enseña que la sociedad y la clase política deben tener mayores canales de comunicación. Esto fortalece la legitimidad en asuntos de alta trascendencia, como lo es la Ley de Educación del Estado de Puebla, que ha sido cuestionada por aspectos de origen: la forma en la que se debatió y se procesó.

En general, considero que los alcances de la Ley de Educación de nuestro estado son cuestionables porque no hay un entendimiento compartido sobre los alcances jurídicos de ésta. Por un lado, existen voces que argumentan violaciones a derechos humanos fundamentales, mientras que también hay participantes que sostienen la validez de distintas disposiciones.

Considero que un error fundamental en este debate ha sido el análisis basado en consideraciones estrictamente partidistas y, por lo tanto, electorales. Lo relevante debería ser que en el Congreso del Estado tuviéramos un espacio idóneo para atender las preocupaciones de la sociedad civil y definir si es necesaria la modificación de la nueva ley. Herramientas hay, como la iniciativa que presenté para lograr este objetivo.

Se venció el plazo legal para poder presentar una controversia constitucional. Desde mi punto de vista, este medio de control es útil, pero su construcción debe articular posicionamientos de una diversidad de legisladoras y legisladores. Lamento mucho que el intento de presentar este recurso haya replicado los mismos vicios criticados: en mi experiencia, me solicitaron la firma al cuarto para la hora límite. No hubo un esfuerzo colectivo, sino un intento político.

La Constitución escapa de coyunturas: su defensa debe partir de la aplicación de sus valores. Por eso creo que hay opiniones, como la de mi amigo Enrique Núñez, que deben ser más exhaustivas en su análisis. Aún hay caminos viables, como el de la reforma a la Ley: no vamos a quitar el dedo del renglón.

Al Congreso le conviene no tener partido, para que sus decisiones sean objetivas y democráticas. Muchos que siguen usando lentes con graduación del pasado, tienen que acostumbrarse a un Diputado Sin Partido.

La Ley de Educación: un pendiente democrático

Desde el pasado 19 de mayo, entró en vigor la nueva Ley de Educación de Puebla. Una nueva disposición que ha dado mucho de qué hablar a nivel nacional y, por supuesto, en nuestro estado. La razón es sencilla: grupos de la sociedad civil organizada, así como el Consorcio Universitario, demandaron al Congreso del Estado mayor apertura en el debate de esta Ley para atender sus planteamientos y preocupaciones; sin embargo, el proceso fue apresurado y no contempló acciones contundentes de Parlamento Abierto.

Esta Ley se ha convertido en algo más que una causa ciudadana. ¿A qué me refiero? A que se ha puesto en debate el contenido democrático del día a día de nuestro Congreso del Estado: no sólo por la dinámica entre quienes somos diputadas y diputados, sino por la capacidad de incidencia de la sociedad poblana en nuestras decisiones. Se ha normalizado, hasta un punto crítico, el monopolio de los partidos políticos para tomar las decisiones más importantes.

La Ley de Educación hoy es un símbolo que representa dos visiones de democracia: una reducida a los números, otra que se expande a la deliberación, la inclusión y el debate amplio. La fuerza contra la razón.

Por eso es importante que las diputadas y los diputados realicemos una enmienda a la Ley que, con un claro sentido de urgencia, convoque a todas las personas interesadas a debatir propuestas para eliminar vaguedades jurídicas, que hoy representan estados de incertidumbre. Esto me ha llevado a presentar, desde el pasado 29 de mayo, una iniciativa de reforma, que atiende las principales preocupaciones educativas.

Quienes integramos la Legislatura tenemos que ser el conducto del sentir ciudadano. En el tema educativo, se exigen soluciones eficaces y oportunas: la política de los partidos ya tuvo su tiempo, así que tenemos que poner manos a la obra.

Más allá de las caretas: cuidar a quienes nos protegen

La salud es un derecho humano: así está reconocido por el artículo 4 de la Constitución federal, así como por diversos tratados internacionales. Se trata de uno de los derechos más importantes para cualquier sociedad; la razón de esto es sencilla: nuestro bienestar, tanto físico, como mental, se entiende como una necesidad básica, que una vez que es garantizada nos permite realizar nuestros proyectos de vida en condiciones de libertad. En resumen: la salud es indispensable para el futuro de cualquier persona.

​La pandemia que vivimos nos deja muchas lecciones. Hay que decirlo: una de las más importantes es la de la solidaridad. Quedarnos en casa, hacer llegar apoyos e instrumentos a quienes más lo necesitan, exigir rendición de cuentas a las autoridades responsables de contener esta emergencia de salud pública, son algunos ejemplos de cómo podemos protegernos entre ciudadanas y ciudadanos.

​Otra lección importante es la evidente y urgente necesidad de fortalecer nuestro sistema de salud pública; día con día se reportan casos de familias alarmadas por la hospitalización de algún familiar, día con día son más los hospitales que anuncian haber llegando a su capacidad máxima. Esto tiene una explicación: según el Panorama de Salud 2019 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, “México ocupa el último lugar entre los miembros de la OCDE en lo referente a la inversión sanitaria promedio por ciudadano. En términos porcentuales, México invierte aproximadamente el 71% menos que otros países”. El mismo estudio arroja otro dato preocupante: “Las familias tienen un gasto de bolsillo en salud promedio que llega hasta el 40% de sus ingresos y del 100% de citas médicas canceladas o retrasadas el 75% corresponde a personas con menos recursos económicos”.

​Esta falla en la asignación de recursos impacta severamente en los insumos con los que cuenta el personal de la salud. Este hecho ha generado un sinfín de donaciones de cubrebocas, caretas, guantes, bastas, entre otros. Sin embargo, existen casos en los que se entregan materiales que no cubren con la calidad y características necesarias para proteger al personal de la salud frente al virus Covid-19.

​En nuestro caso, hemos realizado una investigación sobre qué materiales son los indicados para donar caretas, lo que nos ha permitido entregar varias de éstas elaboradas con grafeno (un carbón tan fuerte como el acero, muy similar a un chaleco anti-balas, que se usa en en muchos industrias). Actualmente, hemos visitado 8 instituciones de salud pública en Puebla: Hospital IMSS de La Margarita; ISSSTEP; Hospital del Norte; Hospital del Sur; Hospital para El Niño Poblano; Hospital de Traumatología y Ortopedia; 6/o Regimiento Blindado de Reconocimiento de la Zona Militar y la noble institución Cruz Roja Puebla.

Nuestra meta es entregar 1,350 caretas protectoras con grafeno, hecho que se inscribe en una diversidad de propuestas y acciones que hemos presentado en el Congreso del Estado para prevenir, atender y contener las consecuencias de esta pandemia. Nuestra responsabilidad es cuidar a quienes nos protegen. #NoBajesLaGuardia

Cuidar a quienes nos protegen

La salud mental es un derecho humano: así ha sido reconocido a nivel internacional y por la jurisprudencia nacional.

​En el presente, las problemáticas en esta materia han escalado y ocupado un importante espacio en el debate público. El incremento consecutivo de las tasas de suicidio, ansiedad y depresión, han convocado a la realización urgente de esfuerzos gubernamentales para contener y resolver esta crisis de salud pública.

​Los factores que inciden en este fenómeno son muchos, pero destacan aquellos que se refieren a factores estructurales como el estrés cotidiano, la desigualdad (incluida la pobreza) y condiciones de vulnerabilidad.

​Esto ha provocado que la Organización Mundial de la Salud convoque a la comunidad internacional a emprender medidas para garantizar la salud mental de la población en el contexto de la nueva pandemia y, en específico, al personal de la salud. Las razones son evidentes: según la ex Directora del Instituto Nacional de Psiquiatría, María Elena Medina Mora, gracias a la experiencia de China, se observan síntomas de estrés en un 74% de trabajadoras y trabajadores del sector, depresión en la mitad, ansiedad en el 45% e insomnio en un 13%.

Una situación que tenemos que visibilizar y que amerita soluciones urgentes. Se trata de cuidar a quienes nos protegen y evitar que se generen lesiones morales que violenten su bienestar subjetivo. Como lo ha explicado Neil Greenberg, profesor del King’s College de la ciudad de Londres, la garantía de la salud mental requiere de acciones concretas como protocolos y reglas, especialmente para aquellas personas que padecen un trastorno mental o se encuentran en una situación vulnerable. Además, hay que hacer énfasis especial en el personal de salud tiene que tomar decisiones difíciles desde el punto de vista ético, cómo los proceso de admisión del hospital, incluso a quién le es asignado un respirador.

​Sé que la salud mental es un asunto de atención urgente. Por eso, desde el Congreso del Estado, exhorté oportunamente a la Administración Pública a atender todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en materia de salud mental bajo el contexto del COVID-19, especialmente la que se refiere a la atención psicológica para el personal médico y sus familiares. Reconozco que el Gobierno del Estado ha avanzado en la materia con la apertura de una línea telefónica para la ciudadanía que requiera apoyo emocional; no obstante, debemos ir más allá y brindar atención especializada.

​Este tema debe ocupar una agenda prioritaria en Puebla. Por eso seguiré impulsando medidas para lograr un sistema legislativo capaz de garantizar el derecho a la salud, que cuente con medidas específicas para quienes lo requieran.

Estar en sintonía: Ciudadanía frente al coronavirus

El coronavirus sigue avanzando en nuestro país. Estamos próximos a la inauguración de la Fase III y esto querrá decir que nuestro sistema de salud estará trabajando a marchas forzadas. El personal médico requerirá de respaldo financiero, administrativo y social, para poder atender a cada persona que ingrese a los hospitales de nuestro país. Para el 5 de abril, la Secretaría de Salud federal nos informaría más de 2 mil casos confirmados y 94 defunciones: la estimación es que estos números sigan una tendencia al alza durante un tiempo considerable.

​Sin embargo, la pandemia también ha probado la fragilidad de la economía internacional y, por supuesto, ha exhibido profundas desigualdades. Tan sólo en Puebla, las familias cuentan con una preocupación legítima, que se refiere a conservar sus empleos, mantener sus negocios y generar ingresos.

​En gran medida, hubo quienes apostaron a la intervención del Presidente de la República para emitir su Plan de Reactivación Económica. Después de la conferencia de ayer, el resultado fue la caída de nuestra moneda nacional y la cotización del dólar en 25.75 pesos mexicanos.

​Vendrán muchos retos para la ciudadanía, que tendremos que superar con respaldo permanente entre nosotros. La pandemia debe ser un llamado a reencontrarnos y a hacer de la empatía un valor activo.

​Tenemos en nuestras manos la protección del futuro. Esto significa cumplir con lo que nos toca en lo individual, como permanecer en casa o seguir las medidas recomendadas, como usar cubrebocas y gel antibacterial.

​Pero, también tenemos un llamado a la acción comunitaria: a entender que nuestra responsabilidad ética va más allá de las cuatro paredes en las que habitamos. Hoy es momento de nivelar la balanza: apoyar al de al lado, que tal vez estará en apuros económicos; cooperar con comida a quienes pudieran necesitarlo; en su caso, promover la estabilidad laboral de quienes participen en las actividades económicas de las que formamos parte, entre otros aspectos. Acciones más allá de nuestra esfera personal.

​Frente a la ausencia o las restricciones gubernamentales, tenemos que estar a la altura. Es nuestro momento para salir adelante. Sé que podremos.

Proteger al personal de salud: una cuestión de principios

El ritmo de transmisión de la pandemia del Covid-19 se acelera: así lo ha afirmado la Organización Mundial de la Salud. En nuestro país, estamos por alcanzar los 1,000 casos confirmados, por lo que el subsecretario Hugo López-Gatell ha anunciado el inicio de la “Fase II”, que se acompaña de medidas para promover que la ciudadanía se quede en su casa y, de esta forma, aplanar la curva de transmisión. El objetivo es claro: no saturar las instituciones de salud de nuestro país.

Sin embargo, en las conferencias de prensa vespertinas hemos podido escuchar, una y otra vez, que los esfuerzos realizados no impedirán que el sistema de salud atraviese por una situación compleja y complicada, que en gran medida tendrá que se afrontada por médicas, médicos, enfermeras y enfermeros. Con honestidad, aunque la pandemia trascienda de los hospitales, en estos encuentra su epicentro. Por eso es fundamental la protección del personal de la salud: sus necesidades deben traducirse en soluciones.

Lamentablemente, nos hemos enterado que existen indicios de que un fallecido por Covid-19 en nuestro estado era camillero de una institución de salud privada, que intervino en la atención de personas contagiadas por el nuevo virus. Esta situación, además de lamentable, debe servir como recordatorio urgente y contundente de las estrategias que deben emprenderse de forma inmediata.

Como lo he reiterado, desde el 2 de marzo de este año, antes de que llegáramos al punto de inflexión de la tasa de contagios, presenté un punto de acuerdo en el Congreso del Estado, que en uno de sus resolutivos proponía realizar un diagnóstico urgente de las necesidades de los centros de salud en Puebla para que, de esta forma, pudieran tomarse las medidas administrativas y presupuestales correspondientes. A pesar del rechazo a debatir esta propuesta, insistí en establecer un mecanismo estatal que, entre otras cosas, atendiera las necesidades del personal de la salud como un asunto prioritario cuando se declare una pandemia.

Una y otra vez, insistiré que este asunto debe escapar de cálculos electorales. Cuidar la salud es cuidar el futuro de Puebla. Por eso, desde este medio, invito quienes integran el servicio público, así como los sectores social y empresarial, a que promovamos medidas para que todo el personal de la salud tenga sus necesidades cubiertas: equipo, protocolos, respaldo financiero, información útil… es nuestra responsabilidad.

Puebla frente al coronavirus

El avance del coronavirus en el mundo se está acelerando: así lo sostiene la Organización Mundial de la Salud (en adelante “OMS”), que reportó que tan sólo en 67 días, desde el primer caso reportado de COVID-19, se alcanzaron los primeros 100 mil contagios; 11 días para los 200 mil y sólo cuatro días para los 300 mil. En resumen, para el 23 de marzo existen 332,930 casos confirmados y 14,510 fallecimientos relacionados con el nuevo virus.

​Esta situación ha llevado a diferentes países a tomar medidas extraordinarias para proteger a sus poblaciones y contener el impacto negativo sobre la economía. Italia, país con más de 59 mil casos y 5,400 muertes, ha desplegado a elementos de seguridad, ha restringido el acceso a parques y las caminatas largas y, recientemente, ha suspendido actividades económicas no esenciales. Alemania, que suma más de 24 mil casos y 94 muertes, ha decretado un plan económico millonario para atender la contracción económica que acompañará a esta pandemia, que apoyará a la industria y a la clase trabajadora de esa nación. Finalmente, Canadá, que reporta más de 1,300 casos y 19 muertes, ha decidido cerrar sus fronteras para impedir el acceso de personas que no sean ciudadanas o residentes y ha exhortado reiteradamente a evitar reuniones y acercamientos entre la población.

​México se encuentra todavía en la primera fase de transmisión interna del coronavirus. Este 23 de marzo, el Gobierno de México reportó 316 casos confirmados, 793 casos sospechosos y 2 muertes; Puebla se encuentra en la categoría de estados con un margen de entre 11 y 20 personas infectadas. Aunque el primer caso se anunció el pasado 28 de febrero y la OMS definió a este fenómeno como una pandemia el 11 de marzo, no fue hasta el 19 de marzo que se reuniría el Consejo de Salubridad General, entidad nacional con capacidad de instrumentar lineamientos y homologar acciones a nivel nacional. En esa sesión, se determinó que el COVID-19 constituía una “enfermedad grave de atención prioritaria”; sin embargo, esta resolución no ha sido debidamente publicada en el Diario Oficial de la Federación, por lo que no podemos conocer los alcances.

​Estas condiciones institucionales impulsaron a diseñar una iniciativa de reforma a la Ley Estatal de Salud de Puebla. Como Diputado Sin Partido propuse que nuestras instituciones de salud realicen acciones de forma inmediata y oportuna frente a la declaración de pandemia por un organismo internacional. De esta forma, en las familias poblanas podrán estar protegidas mediante y contar con herramientas desde el primer momento en que se presente un caso de contagio en el país relacionado a una pandemia, aunque las autoridades federales no aceleren los procedimientos correspondientes. Se trata de activar mecanismos como campañas informativas, protocolos de actuación en lugares concurridos (como escuelas, centros de trabajo o aeropuertos) y ajustes presupuestales.

​El tiempo es oro en estas circunstancias. Espero que el Congreso del Estado tenga a bien debatir y aprobar esta propuesta. Para enfrentar el coronavirus, la unidad es requisito fundamental, por lo que el cálculo electoral no tiene cabida. Seguiré impulsando acciones que busquen proteger a Puebla frente a la evolución del coronavirus. Hay mucho por hacer y quienes tenemos la obligación de servir a la gente debemos acelerar el ritmo para prevenir, contener y atender.

8 y 9 de marzo: Lecciones para Puebla

Las calles han sido tomadas por miles de mujeres, que continúan exigiendo justicia e igualdad. En cada punto del país, ha quedado exhibido un sistema cómplice de la violencia de género, que trasciende de ideologías, partidos políticos y gobiernos: se trata del machismo.

Las protestas de este 8 de marzo se realizaron después de la comisión de terribles feminicidios como el de Ingrid y el de Fátima, que se suman a los 3,700 casos reportados desde 2015. Crímenes que exhiben una violencia estructural motivada por razones de género: en México, se sigue asesinando a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres.

Lamentablemente, Puebla se coloca entre los estados con mayor violencia de género, según las “Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujeres” publicadas por el INEGI en 2019. Por eso, miles de mujeres arribaron al Zócalo de nuestra Capital para demandar acciones concretas que pongan un freno total a esta situación: pañuelos verdes y morados se unieron bajo el lema “Ni una más”.  

Este año es diferente: el Día Internacional de la Mujer se acompañará de un paro nacional, que ocurrirá hoy gracias a la articulación del movimiento digital #UnDíaSinMujeres #UnDíaSinNosotras. Durante 9 de marzo se buscará visibilizar la alta relevancia de las mujeres en el día a día de nuestro país mediante un alto total en sus actividades cotidianas.

Frente a esto, quienes tenemos el deber de representar a la población, tenemos la obligación ética de hacer de esta causa una prioridad fundamental de nuestras actividades públicas. La ciudadanía poblana esperaría que el Congreso del Estado aprobara todas las iniciativas e instrumentos que contribuyeran a erradicar cualquier modalidad de la violencia de género.

Sin embargo, esto no sucede así: durante la sesión del pasado 4 de marzo, la mayoría del Congreso decidió ignorar distintas peticiones para garantizar el derecho a la libre decisión de las mujeres para participar en el paro nacional de este 9 de marzo. En lo particular, ingresé un punto de acuerdo con la debida anticipación y oportunidad, que buscaba exhortar a todas las instituciones públicas de nuestro Estado a facilitar la decisión de las trabajadoras que decidieran sumarse a este acto de protesta. El asunto fue tratado sin la importancia que se merecía: no fue votado, mucho menos debatido.

Estoy convencido que hay asuntos de alta relevancia para México y para Puebla que deben ser puntos de encuentro que superen las diferencias coyunturales y políticas. La erradicación de la violencia de género debe ser uno de estos. El Congreso del Estado debe apostarle a la apertura, la pluralidad y la inclusión: hay temas que quedan fuera del debate por simples cálculos erróneos de la mayoría parlamentaria. Espero que esta dinámica se corrija: las calles nos han vuelto a dar una lección significativa.

La colonia Romero Vargas

El pasado miércoles fue un día sumamente importante para el Congreso del Estado. No sólo por la designación del Fiscal General, que tendrá la responsabilidad de proteger a las víctimas del delito en Puebla, sino por la amplia movilización de estudiantes de la BUAP y la UPAEP. Desde un día anterior, vimos cómo en las redes sociales surgía el hashtag #NiUnaBataMenos. La razón ya todos la conocemos: el terrible multihomicidio en contra de los estudiantes Ximena, José, Francisco y del ciudadano Josué.

Un grupo de diputadas y diputados recibimos a una Comisión de estudiantes. Sus señalamientos fueron muy claros: “basta de discurso, queremos resultados”. La reunión se realizó en medio de muchos protagonismos: parecía un debate electoral. Los políticos hablaron mucho, hasta que una estudiante afirmó que “aquí ya se ha dicho todo”.

La lección es clara: la política necesita de empatía. Las historias se encuentran en las casas, no en las burocracias. En cada colonia, se encuentran casos que exhiben la grave situación que enfrenta nuestro estado y, por supuesto, el Municipio de Puebla. Casos que nos enseñan que es más importante escuchar y resolver, que pronunciar discursos eternos.

Durante el pasado viernes 21 de febrero, visité la colonia Romero Vargas. Ahí conocí a doña Mary, quien ha hecho hasta lo imposible para encontrar a Daniela, de 17 años, y a Itzamara, de dos años, que están desaparecidas desde julio de 2019. Caso que se inscribe en una dinámica nacional muy preocupante, que ha exhibido terribles crímenes como los cometidos contra Ingrid y Fátima.

Doña Mary vive con preocupación y tristeza. Su historia debe ser algo más que un expediente o un número. En este caso, como en tantos otros, no basta con levantar una denuncia. Sabemos que cada segunda cuenta… y lo que se exige son respuestas, acompañamiento y empatía.

Sé que la Comisión de Búsqueda de Personas de Puebla ya ha asumido el caso. A los demás servidores públicos nos corresponde ayudar y hacer todo lo que esté en nuestras manos para generar soluciones.

Estoy convencido que el trabajo institucional debe acompañarse del contacto permanente con la ciudadanía. Cuando nos reunimos a platicar, suceden cosas increíbles: encontramos nuevas soluciones y nos apoyamos para sanar las heridas del día a día.

El caso de doña Mary no puede quedar impune. Las y los diputados tenemos que continuar caminando y escuchando, para que nuestras propuestas y exigencias partan de historias, no de intereses de grupo. En mi caso, continuaré haciendo lo que me corresponde.

Los mercados poblanos como ejemplo de comunidades autónomas

Durante el pasado sábado, estuve en el mercado de la Acocota y puedo afirmar que es un modelo de éxito. Lo hago no sólo por la calidad de cemitas que se venden ahí, sino por su capacidad de generar comunidad para resolver desafíos compartidos y articular los esfuerzos de sus integrantes.

​La fundación de “La Acocota” se realizó en el año de 1965 y respondió a la dinámica económica de la Ciudad de Puebla: nuestro centro histórico concentró gran parte del comercio y de la movilización de personas, por lo que fue necesario construir establecimientos con capacidad de atender las necesidades de consumo de la población.

​Con el paso de los años, fue evidente que era indispensable llevar a los mercados más allá del epicentro de nuestra ciudad, por lo que se elaboraron distintos planes y programas para construir una variedad de establecimientos, como la central de abastos, cuya ubicación está fuera del centro histórico. Podemos afirmar que el mercado de la Acocota fue un modelo a seguir en ese proceso.

​En el presente, tenemos una realidad compleja: han pasado muchos años desde la fundación de este mercado emblemático, por lo que los retos de infraestructura, como la necesidad de una red de drenaje eficiente, están a la vista. De igual forma, las problemáticas comunes como la inseguridad se han hecho presentes.

​No obstante, existen condiciones particulares en “La Acocota”, que nos obligan a analizar su capacidad de respuesta y organización. Frente a la delincuencia, sus integrantes han instalado cámaras y sistemas de video vigilancia; frente a la necesidad de impulsar las actividades del mercado, se impulsan acciones concretas para mejorar su certificación. Su alto componente social es la confianza, por lo ha ganado autonomía y vida propia.

​La capacidad de implementar soluciones compartidas en el mercado de la Acocota, nos debe convocar a entender las condiciones que permiten su alto nivel de integración. ¿Para qué? Sencillo: para poder recoger las mejores prácticas de este modelo de éxito y replicarlas para solucionar retos tan importantes como el de la inseguridad. En lo particular, la oportunidad de poder recorrer este mercado me llenó de alegría: refuerzo mi convicción de que sólo a través del empoderamiento ciudadano, así como del uso de la tecnología para acercar a la gente con sus gobiernos, podremos recuperar la paz y tranquilidad que tanto hacen falta en Puebla.

​En el mercado de la Acocota vi una ciudadanía fuerte y activa. Sus comerciantes conformaron una familia sólida, que se cuida a sí misma y que es capaz de dialogar para resolver. En cada colonia de Puebla, debemos replicar este modelo. “La Acocota” ha sido y seguirá siendo un ejemplo del orgullo poblano.

Construyendo una sociedad de igualdad

La igualdad entre mujeres y hombres es el punto de partida para consolidar una sociedad justa. Durante los últimos años, este objetivo ha logrado cambios importantes como las reformas constitucionales que lograron la paridad en la postulación de candidatas y candidatos, así como en la participación de mujeres en espacios de toma de decisión. La razón es sencilla: se trata de garantizar el acceso jurídico y real a los mismos derechos y oportunidades, así como de terminar con brechas y barreras motivadas por prejuicios y conductas misóginas.

​Sin embargo, para consolidar estos avances debemos resolver una tarea pendiente. Según datos de la Fiscalía General del Estado, durante 2019 se denunciaron 13,020 delitos relacionados con la violencia de género, que derivaron en el reconocimiento de 13,285 víctimas. Los municipios que encabezaron la lista fueron Puebla (4,997 delitos), Tehuacán (858) y San Andrés Cholula (436). No habrá igualdad hasta que no erradiquemos la violencia.

​Como lo sostuve en la publicación anterior, los retos pueden tener soluciones institucionales y adaptativas. En este caso, a nivel nacional y local hemos aprobado la transformación del sistema legal, para contar con leyes en materia de igualdad y erradicación de la violencia contra las mujeres, y se han implementado acciones gubernamentales como la declaración de las alertas de género. No obstante, estoy convencido que estas acciones deben acompañarse de un cambio adaptativo, que convoque a la ciudadanía a terminar con cualquier comportamiento que promueva la violencia de género, así como a promover un modelo de nuevas masculinidades.

​Estas convicciones nos han llevado a impulsar estas causas en cada recorrido que realizamos por las colonias, así como a establecer acciones específicas: el pasado jueves 16 de enero, dimos inicio a un conversatorio titulado “Plática entre amigas: Alto a lo que no está bien”, que se llevó a cabo desde nuestra Casa de Gestión en Bosques de San Sebastián y fue impartida por Lizedth Moreno. Esta actividad (que será constante) busca difundir conocimiento y experiencias para identificar todos los tipos de violencias, promover soluciones comunitarias, fomentar la denuncia y compartir experiencias para generar un ambiente seguro y de confianza.

​Sé que a través del cambio social podremos rescatar la paz y la seguridad de Puebla. La agenda de género nos compete a todas y todos.

Una nueva cultura ciudadana

Arrancó el año en Puebla y lo hicimos con grandes retos. No sólo la ciudadanía enfrenta la dura cuesta de enero, sino que se entera que el INEGI califica a Puebla como la ciudad con mayor percepción de inseguridad en el país. Un escenario complejo que nos convoca a ponernos de acuerdo para recuperar la paz y la tranquilidad de las familias poblanas.

Hace años, en la clase del profesor Ronlad Heifetz, conocí el concepto de “Liderazgo adaptativo”. Un reto técnico se resuelve con capacidad, trabajo en equipo y disciplina: tienen que ver con procesos y recursos, por lo que su resolución puede ser eficiente si se acompaña de especialización. En gran medida, los problemas que enfrenta cualquier gobierno se refieren a este tipo.

Por eso, como diputado sin partido avalé y brindé un voto de confianza para impulsar la reestructuración de la Administración Pública conforme a la nueva estrategia que planteo el Gobierno del Estado.

En otro sentido, los retos adaptativos son mucho más complejos de identificar y resolver: su resolución requiere de un cambio de comportamiento de personas articuladas bajo una planeación ordenada y de largo aliento. Se refieren a la complejidad del día a día en cualquier comunidad: hábitos, dinámicas y formas de relacionarse. Así que para buscar soluciones adaptativas, debemos promover el intercambio de ideas y la articulación de esfuerzos. Esta es la razón que justifica mi vocación de recorrer las Colonias de Puebla: se trata de entender que la política institucional debe acompañarse de la política comunitaria.

Este año arrancamos en la casa de Doña Lupita, que vive en La Resurección, acompañados de su familia trabajadora y muy unida. Fue un convivio cercano, que nos permitió hablar sobre el futuro de sus hijos y cómo podemos llevar las alarmas vecinales para seguir empoderando a la gente. El tradicional brindis de año nuevo, los chiles rellenos con ayocotes y los abrazos entre amigos no pudieron faltar.
Continuamos el 6 de enero, fecha en la que visité dos colonias de la capital: La Rivera Anaya y La Margarita.

Compartimos la tradicional roscas de reyes para pasar un buen rato con vecinas y vecinos para seguir construyendo nuevas soluciones frente a la inseguridad que vive Puebla.

A lo largo de 7 meses, en todas las conversaciones, convivios y encuentros que hemos realizado en diversas colonias, la inseguridad ha sido el común denominador. Por supuesto que cada persona atiende esta realidad de forma distinta: hay quienes, pese a la dificultad, muestran apertura y energía; de igual forma, hay quienes tienen un comportamiento cerrado. Entendibles ambas posiciones, pero sé que en ambos escenarios el objetivo de sacara adelante a las colonias es compartido.

Nuestras actividades se han ganado voz propia. La razón es sencilla: hablamos de resultados, de acciones concretas. La instalación de Alarmas Vecinales une, por sí misma, esfuerzos que antes eran individuales. Estamos creando comunidad para garantizar seguridad.

De eso conversamos y lo seguiremos haciendo. Por cierto, me saqué el muñeco seis veces… así que mi regreso será inminente.

Este año redoblaremos nuestra presencia en las Colonias. La razón es muy sencilla: en Puebla urge un cambio de cultura ciudadana, que se acompañe de autoridades eficaces para atender y resolver las problemáticas de seguridad. Llegaremos a este objetivo involucrando a más personas en la toma de decisiones. El 2020 arrancamos con fuerza y lo terminaremos de la misma forma.

El Diario de las Colonias: lecciones de igualdad

Cada familia tiene una historia. Recientemente me tocó conocer la de Enrique y Armano: dos hermanos unidos por algo más que un lazo de sangre. Ellos conocen un estilo de vida distinto, uno que enseña mucho, pero que también tiene muchos retos: el de la discapacidad.

Eran tres en el hogar. Hace meses vivieron la pérdida de su madre, que tenía 87 años; desde ese momento, los hermanos son responsables de mantener su hogar y una miscelánea pequeña que tienen para trabajar y vivir. Sin embargo, la rehumas se apoderan día a día de sus manos y huesos: avanzan a tal grado que dejaron hace poco de usar bastón, viéndose en la necesidad de usar sillas de ruedas. Gracias a la gestión de un familiar, me presentaron su carta médica para solicitar un par de sillas nuevas. Las sillas anteriores estaban oxidadas y pesadas, con le pasó del tiempo, era muy laborioso y difícil poder desplazarse de un lado a otro.

Y ahí está uno de los mayores retos: desarrollar su vida en entornos que no están adecuados para ellos. En su casa tuvo que ser adecuada para que pudieran desplazarse… hasta muebles tuvieron que sacar. En las calles el reto no es menor: los espacios públicos aún tienen muchas áreas de oportunidad para garantizar el Derecho a la Ciudad de todos y cada uno de los habitantes, especialmente de quienes vivien con alguna discapacidad.

Me emociona poder haber contribuido en mejorar las condiciones de movilidad de Enrique y Armando. Gracias a la gestión de una de sus vecinas, entregamos de dos sillas de ruedas modernas. Sin embargo, sé que las soluciones requieren de muchas más acciones. Según datos del INEGI, en México viven 7.1 millones de personas con discapacidad. La Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017 informa que este grupo en situación de vulnerabilidad es el más discriminado gracias a una serie de limitaciones que anulan la efectividad de los derechos de las personas con discapacidad, así como su pleno acceso a las oportunidad.

Ya he presentado dos iniciativas de reforma constitucional en el Congreso de Puebla para garantizar la plena movilidad y el disfrute de las ciudades de este sector tan importante de la población. Seguiremos impulsando este tipo de iniciativas.

¡Hasta que la igualdad se nos haga costumbre!

El diario de las colonias

Seguimos cumpliendo con nuestra obligación de generar, de la mano con la ciudadanía, nuevas soluciones para el día a día de las Colonias. El fin de semana recorrimos la Colonia Ignacio Mariscal para escuchar y atender peticiones, entregar apoyos, así como proponer acciones claras para brindar soluciones concretas.

En medio de la conversación sucedió un lamentable hecho: la Señora Mari tuvo una complicación de salud, que derivó en un episodio de asma, y posteriormente, evolucionó a una convulsión epiléptica. Esta crisis de salud nos obligó a la acción inmediata. Hace poco que volví a retomar los conocimientos sobre primeros auxilios con los amigos de Cruz Roja y, con la ayuda de vecinos, generamos los procedimientos necesarios para estabilizarla. Gracias a la voz de Dionisio su hijo, poco a poco logramos restaurar la calma. Al final del trágico suceso, nos tomamos de la mano y oramos en familia para bendecirla. Entramos en comunión con el creador y nos encomendamos.

Recordarán que vengo de una familia de médicos militares, el cual me inculcaron valores humanistas, pero sobre todo, a actuar súbitamente en medio de una emergencia.

¿Cuál fue la lección? La importancia de que estas medidas sean plenamente difundidas en la ciudadanía para que la integridad y salud de las personas pueda ser debidamente resguardada. Doña Mari se encuentra bien y estable en su casa, pero es importante que este hecho se convierta en un llamado para que todas las personas con responsabilidades públicas difundamos, en la medida de nuestras competencias, la educación sobre primeros auxilios.

Como siempre, las experiencias adquiridas en cada una de las Colonias servirán para integrar propuestas legislativas que busquen mejorar la vida de las familias poblanas: éste es nuestro objetivo.

El diario de las colonias: el fraccionamiento Vista Alegre se consolida como un modelo para Puebla

 
El pasado martes fui testigo de cómo el fraccionamiento Vista Alegre se ha consolidado como un modelo para Puebla: ahí la organización ciudadana es el antídoto más eficaz frente a la inseguridad. Acompañado de mi amigo Jesús Terán, presidente de la Asociación de Fraccionamientos, me comparte que en 6 años se han reportado sólo 2 eventos de robo a casa habitación, el índice de incidentes reportados es minúsculo. Analicemos la dinámica detrás de esa estadística.

Pude conocer de primera fuente las acciones que se promueven al interior de este fraccionamiento. Quedé gratamente sorprendido porque los resultados están a la vista: no sólo por la sensación que genera caminar por esas calles, sino por las voces ciudadanas cuyo ánimo es destacable. Tienen 11 ventanas ciudadanas colocadas al interior del conjunto habitacional, la meta es colocar 5 puntos adicionales para tener total cobertura del perímetro.

Como Diputado sin partido, he promovido la misma visión colaborativa para combatir la inseguridad en Puebla. En esa ocasión, instalamos en la casa de la familia Jurado una alarma vecinal, ellos aportan a la comunidad pagando el Internet. ¿En qué consiste este sistema? En un concierto de acciones ejecutadas por los ciudadanos y las autoridades. ¿Qué se requiere?

1) Exigir un comunicación más asertiva entre las vecinas y los vecinos para vencer la apatía y la indiferencia.

2) Aprovechar las nuevas tecnologías para empoderar a la ciudadanía.

3) Adquisición de un mejor tiempo de respuesta por parte de las autoridades.

Jesús, quien ejerce un liderazgo sólido ante las autoridades, es un promotor incansable de la seguridad. Él me extendió una invitación para instalar una Alarma Vecinal, con el fin de distribuir 30 códigos QR e instalarlos en 30 celulares. Así logramos vincular cada dispositivo móvil con el C5 y tener una comunicación directa, sin intermediarios, para los vecinos participantes. En Vista Alegre enseñamos Habilidades Digitales para todos, bajo una premisa: a través de este sistema integramos una comunidad de ciudadanos responsables con incidencia directa frente a las instituciones de seguridad pública.

Quedan muchas lecciones que aprender de este fraccionamiento. Desde nuestra trinchera, continuaremos promoviendo un modelo legislativo de seguridad que se base en la prevención y la atención oportuna, privilegiando el uso de la tecnología en favor de la paz de las familias de Puebla.

El diario de las colonias

El pasado jueves 7 de noviembre, ciudadanos recorrimos la Colonia Clavijero en el Municipio de Puebla. Frente a la inseguridad que se vive, decidimos tomar acciones concretas para devolverle la tranquilidad de las familias.

Llegamos aproximadamente a las 11 de la noche. En cada paso que dimos, encontramos calles deterioradas, espacios de juego para niñas y niños con aguas negras estancadas, así como animales en condiciones reprobables. La ciudadanía organizada detallaba con puntualidad cada mejora que han solicitado por años… y que muchas no han recibido respuesta.

Platiqué con Don Mateo, líder de la colonia, mientras intercambiábamos propuestas con los vecinos: fue muy claro cuando comentó que hay una demanda generalizada para poder caminar con tranquilidad en las calles. Una petición básica para una vida digna.

En medio de una de las zonas rojas, un vecino levantó la mano para transformar la realidad de su colonia: en su hogar, colocamos una Alarma Vecinal. Este hecho me emocionó ya que como Diputado he promovido el uso de las nuevas tecnologías para prevenir y erradicar la violencia en Puebla. Pudimos concretar una solución innovadora.

En la Colonia Clavijero, distribuimos 30 códigos QR, uno para vecina y los vecino, que les permiten activar, desde sus dispositivos móviles, la Alarma Vecinal en caso de encontrarse en una situación de peligro. ¿Qué sucede con esto? Que el C5 del Estado se pone en inmediata comunicación con el ciudadano a través de su chat digital. Además, recibe una llamada directa de las autoridades preguntando cuál es la emergencia: se elimina el intermediario y se atiende con prontitud, sin importar la ubicación del denunciante.

Una vez instalada la alarma, las y los ciudadanos reunidos se organizaron de forma inmediata. Entre sonrisas y alivio, se generó una comunidad digital capaz de hacerle frente a la inseguridad. La fórmula es sencilla: los ciudadanos obtienen estas herramientas, ellos brindar recursos para garantizar la conectividad de la alarma y las autoridades fortalecen su proximidad.

Con más tecnología, podemos generar más seguridad.