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La grilla entre grillos

La reorganización en el organigrama gubernamental propuesto por el gobernador electo Miguel Barbosa tiene singular relevancia al margen de los propósitos administrativos y jurídicos. En términos políticos, la existencia de organismos creados como satélite para hacer negocios y de los jugosos, provocó concentrar el poder en una de las Secretarías donde no sólo había operación política, sino también económica como lo es la Secretaría General de Gobierno.

La redistribución del organigrama de gobierno sin duda alguna, le resta poder a quienes ya se sentían vice gobernadores, con todos los hilos en la mano para operar en todos los frentes y con el camino finito para empezar a armar al estilo de la “finada” parentela, las campañas anticipadas.

En política no existe la gratitud, ni tampoco la casualidad. Tal parece que el gobernador electo dejó hacer, dejó pasar, los dejó que agarraran, sí que agarraran confianza y asestó el golpe sorpresivo que evidencia esos distanciamientos difíciles de disimular.

El mensaje que se envía es claro por parte del gobernador electo. Los hilos de la madeja no se moverán en Gobernación, sino directamente desde el Cuarto de Guerra Barbosista donde me cuentan y me dicen se ha limitado el consumo de los tés de manzanilla.

Veremos si el ego de los acotados personajes aguanta operar bajo las nuevas circunstancias.

El síndrome “Juanita” en Sedeco

Vaya sorpresa que causó entre el empresariado poblano el nombramiento de Olivia Salomón, esposa de Rafael Moreno Sánchez como Secretaria de Economía.

Muchos comentarios se han desatado en torno al polémico nombramiento donde tal parece que el gobernador electo Miguel Barbosa envía un mensaje en el que la economía poblana estará a cargo de una administradora, más no de una empresaria o de quien tenga un manejo y conocimiento sobre la política económica interna y externa de la entidad.

Y es que salta la duda de quién está al frente de la entrega recepción en Sedeco, pues hasta donde se sabe, la reluciente Secretaria electa anda de viaje por Milán y aún no pisa suelo poblano.

La llegada de Salomón a Sedeco se podría interpretar como el “bendito pago de facturas” que se estila para disfrazar las componendas y favores recibidos en campaña.

Esperemos no se trate de un clásico pantallazo y que Olivia nos resulte una “Juanita” que a la hora de la hora sólo haga las veces de, cuando en realidad sea otro personaje el que tome las decisiones en Sedeco.

Por otro lado, si bien es del dominio público la distancia que había entre el ex gobernador Rafael Moreno Valle y su tío del mismo nombre, se comenta que la familia del fallecido senador, no recibió nada bien el nombramiento, recrudeciendo distancias y diferencias del pasado familiar.

Cuando tejen las arañas

El karma también le tunde a la política cuando de deudoras se trata. Me cuentan que una regidora morenista berreaba y lloraba porque no fue tocada por el dedo divino del barbosismo, pues ella se dedicó a dar por hecho que sería la ungida en la Secretaría de Turismo.

Se quedó con las ganas porque su desempeño es tan mediocre que los barbosistas la extrañan sí, pero para tomar recados o seguir como eficiente asistente del mayordomo. ¡Que el karma la redima!

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De puro “PAN blandito”

En el caos que reflejan los gobernantes de Morena en los principales municipios de Puebla conviene reiterar la ausencia de una real y digna oposición política que con seriedad y argumentos salga a evidenciar el sentir de una parte importante de la sociedad, que ya hasta en broma plantea que se aplique el “bajacaliforniazo” en Puebla capital pero a la inversa, es decir que se acorte el periodo de la edil Claudia Rivera Vivanco y de otros “angelitos” como Felipe Patjane en Tehuacán y Norma Layón en San Martín Texmelucan.

Los panistas siguen deambulando en un limbo de indefiniciones y pocos liderazgos que puedan encaminar hacia una real y verdadera metamorfosis, pues no sólo se trata de unidad, se trata de cambios y cortes tajantes que puedan permitir el reacomodo de nuevos grupos que hoy tienen mucho más que ofrecer que los llamados yunquistas, los huérfanos del morenovallismo o los oportunistas del galicismo.

Es verdad que el PAN en Puebla mantiene arraigo en una capital donde los ciudadanos identifican y por mucho a los rostros del panismo local. Sin embargo, eso ya no alcanza señores.

Me cuentan que Lalo Rivera prepara un segundo video en la misma ruta del primero, donde el ex alcalde como ciudadano vuelve a tocar esos temas que más allá de militancias y partidismos, son los que están en el sensor de una sociedad.

El panismo poblano pierde tiempo, espacios y en una de esas, hasta los personajes que lo puedan regresar a la victoria de varias presidencias municipales.

El mercado electoral del blanquiazul no se ha fortalecido como se intenta aparentar.
Son muchas las pugnas, rencillas y vendettas que algunos esperan cobrar, como para pensar en una “unidad de terciopelo” que pueda abrirle la puerta a los más competitivos.

Y es que más allá de los protagonismos y desaciertos de la propia Genoveva Huerta, nos preguntamos dónde están el resto de los contrapesos en el Congreso del Estado, en el Congreso de la Unión y en el propio Ayuntamiento.

Hay panistas que empujan, cuestionan, discuten, debaten, pero ¿servirá de algo? cuando no encuentran los equilibrios en muchos de sus propios compañeros de bancada o curul quienes a la mejor provocación se “ablandan” con viajes, regalitos, pactos en los oscurito o de plano, advierten que su militancia está condicionada a las pluris o a las buenas negociaciones que logren amarrar.

El PAN también tiene que dar paso a una nueva “ciudadanización” que genere nuevas expectativas, refresque la ideología, momifique a la llamada “organización” y permita renovar a los “Grupos”.

Señores del PAN es de flojera verlos siempre que buscan candidaturas, con los mismos discursos del desgastado bien común, con los mismos voceros, con los mismos operadores y hasta con los mismos testaferros.

Dejen airear los ataúdes y permitan que quien tenga que llegar a romper tabúes lo haga sin golpes de pecho, ni mojigaterías que hoy están en desuso, sobre todo para un partido que sabe puede capitalizar la desastrosa curva de aprendizaje de los gobiernos morenistas, no sólo en Puebla, sino en el país.

El “Bien-estar” de Abdala

En Puebla, la política social del presidente AMLO deambula como un fantasma. Sin destinatarios y en un caos, Rodrigo Abdala tiene sus días contados como delegado Estatal de Programas de Desarrollo Integral del Gobierno de México.

Muchas son las voces que se están acercando a Palacio Nacional para corroborar la falta de organización en Puebla, donde el delegado simplemente brilla por su ausencia y por postergar todo aquello que implique esfuerzo, trabajo y cercanía con la gente.
Es cuánto.

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Los mayordomos del góber

En Puebla tenemos vasta experiencia en los mensajes sicilianos, los ataques con remitente y las guerras de baja intensidad por personajes que siempre llevan collar al cuello evidenciando servilismo, oscurantismo y una opacidad que raya en la ambición agazapada de poder.

El gobernador electo Miguel Barbosa dudo que avale a muchos de los que están subidos y colocados en un carro de guerra que podría traerle desgastes, confrontaciones y guerras gratuitas.

Y es que en menos de una semana, “los peones del Rey” son rebasados por esas ansias del poder, pero del poder hacer negocios.

Habría que preguntarle a Gabriel Biestro dónde está la necesidad de gastar 300 millones de pesos para construir una nueva sede del poder legislativo local. ¿Para quiénes serán los diezmos? ¿A cómo estarán los moches?

Cada legislatura es lo mismo, siempre aparecen los vivales que amparados por el gobierno en turno, empiezan a hacer de las suyas con las palabras mágicas: Obra, licitaciones, adjudicaciones, diezmos, moches, y lo que se acumule.

Por cierto, ahora que Biestro pidió una minuciosa revisión al apoyo que se otorgó a la Smart City de Tony Gali, pues que también en aras de la “transparencia” nos explique por qué tanto interés con la obrita de 300 millones de pesos. ¿Dónde quedó la austeridad Republicana, señores de Morena?

Los temas de corrupción y tráfico de influencias son para todo gobierno u órgano legislativo los talones de Aquiles que siempre evidencian el actuar de quienes ostentan poder.

El Gobernador Barbosa tiene como gran reto marcar la sana distancia de un Congreso del Estado que en los últimos sexenios ha operado como el garrote político con curul, donde el descaro y la voracidad de muchos personajes del pasado reciente como Mario Riestra, José Juan Espinosa, Jorge Aguilar Chedraui y hasta el mismísimo Rafael Moreno Valle utilizaron sus cargos para tejer las llamadas redes que los llevaron a afinar nuevas candidaturas y posiciones en el ajedrez político.

Lo anterior desafortunadamente se ha visto como una mala costumbre que se solapa y simula por quienes llegan a manejar los hilos del Congreso del Estado y desde ahí empiezan a soñar con alcaldías o gubernaturas.

El ama de llaves

La política social es en cualquier gobierno un sensor no sólo por la cercanía que se refleja con la gente.

El nombramiento de la diputada Leonor Vargas como Secretaria del DIF ha provocado resquemores entre personal y mandos medios de esa dependencia donde se preguntan si Vargas cubre el perfil profesional que exige esa secretaría..

Los comentarios que circulan refieren datos de su historial profesional donde se comenta cuenta sólo con estudios de secundaria y una experiencia como empleada administrativa en el IMSS.

De sobra sabemos que los títulos se brincan sobre todo cuando se trata de afectos, cercanías y componendas.

De entrada, la todavía diputada local se enfila como un verdadero chapulín al dejar su curul ganada por quienes votaron por ella y que ahora los deja colgados para brincar al gabinetazo.

El DIF es un sensor social, no de mapachería electoral, lo que la diputada conoce bien al ser captada en las pasadas elecciones pagando a los taxistas para la operación y el acarreo en el Día D.

Barbosa es un hombre que dice mucho menos de lo que realmente piensa y decide. Sin embargo, es importante, que los incondicionales o mayordomos no terminen actuando un teatro para facilitar el golpeteo y redimirse como los demócratas o autónomos, que de sobra se sabe actúan por orden, encargo e interés personal.

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La moralina de los empresarios “custodios”

Durante casi 13 años conviví con ellos; supe cómo piensan, cómo actúan, cómo negocian, quiénes son, a quiénes traicionan, cómo emulan, cómo les basta una noche para dejar de ser empresarios y amanecer como flamantes candidatos de algún partido político.

En estas historias del ámbito empresarial poblano, conocí a quien encabezó la primera gran escisión del sector privado a nivel nacional, el empresario poblano Eduardo García Suárez. Me tocaron sus épocas más conciliadoras, cuando establecido en Puebla trataba de relanzar el Consejo Poblano de Hombres de Negocios.

Tuve la suerte de conocer a los grandes “santones” de una iniciativa privada aguerrida, contestataria, crítica, pujante. Ahí, con sus convergencias y divergencias figuraban Don Herberto Rodríguez Concha, Luis Regordosa Valenciana, Antonio Sánchez Díaz de Rivera, José Antonio Quintana, José Manuel Rodoreda, Luis García Teruel, Jorge Espina, Javier Cabanas Juan José Rodríguez Posada, Carlos Pumarino entre muchos otros.

Con todos ellos marché en las calles de Puebla, reporteando aquella manifestación de repudio y protesta ante los llamados “megaproyectos” de un estrenado gobernador con puño de hierro como fue Manuel Bartlett.

Esto era la iniciativa privada en Puebla. Un núcleo forjado con muchos dogmas ligados a esa doctrina panista que si bien no ventilaban, si la abrazaban en sus consejos y designaciones dentro de los organismos patronales.

Fui testigo de la segunda gran ruptura patronal en Puebla. Atestigüé la noche de los cuchillos en el quinto piso del llamado edificio empresarial, donde el industrial textilero Eduardo García Migoya rodeado de un grupo de empresarios entre los que figuraban Javier Maldonado, Luis Gerardo Inman e Yraclis Psihas respaldaban un movimiento para terminar con los cacicazgos y dedazos en un gremio donde las cúpulas eran ocupadas por default por las llamadas “familias custodias” que reclamaban cuotas para sus herederos, quienes tenían que pasar por algún organismo empresarial, antes de dar el siguiente paso y brincar a las candidaturas en el blanquiazul.

García Migoya no logró llegar a la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial, pero sí pudo crear su quinta columna a través del Consejo de Organismos Empresariales que durante algunos años dieron una verdadera batalla al “oficialismo patronal”.

El paso del tiempo ha sido inexorable, y lo que alguna vez fue un gremio con una verdadera representatividad, hoy subsiste como una caricatura de los viejos y buenos tiempos.

El carácter de autonomía de los organismos empresariales está más que disminuido ante los problemas financieros y de afiliación que muchos de éstos enfrentan debido a la falta de credibilidad y de los servicios reales que ofrecen a sus agremiados.

En la víspera de nombrar a un nuevo dirigente en el Consejo Coordinador Empresarial de Puebla, la caballada está más que famélica, y no por los nombres, hombres o apellidos, sino por lo que realmente representan para los empresarios en Puebla a quienes les interesan asuntos de más relevancia en su entorno particular que la elección que se de en una cúpula cada vez menos representativa.

Con menos socios y problemas financieros, las cámaras empresariales en Puebla desde hace años practican la doble moralina donde ellos mismos se han tenido que poner la mordaza, simular pegar con la mano derecha pero cobrar con la mano izquierda los jugosos subsidios que reciben de los gobiernos en turno.

La designación en la presidencia del CCE de Puebla es tan intranscendente como lo que hoy representan en términos reales para la vida económica y social en una entidad que carece de verdaderos contrapesos patronales.

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Tehuacán y sus políticos de cal y arena

Gobernar con los pies en la tierra y con esa reconciliación de la que hoy habla el gobernador electo Luis Miguel Barbosa, es una gran faena y reto que ojalá no lo lleven a flaquear ante el pago de facturas y la simulación que suele insertar a los que están listos para agarrar el llamado hueso, sin haber movido un dedo en la verdadera batalla que se libró en las campañas de tierra.

Ahora que los dinosaurios recién convertidos al morenismo se andan colgando las medallas de estrategas, vale retomar el análisis a tejido fino de lo ocurrido en Tehuacán.

Territorio de la entraña barbosista, los tehuacaneros hacen esa política con su propio estilo caótico, de intriga y vendiendo las preferencias al mejor postor.

Los morenistas de reflector como Felipe Patjane y “Monina” Romero Garci Crespo diputada local, se quedaron en eso, figuras de templete acotadas por su ineficiencia a la hora de operar y tender las redes en la táctica de la batalla en tierra.

Hasta ahí llegó José Miguel Jiménez Castillo, personaje que supo lo que en la época morenovallista era ser opositor a un Rafael que le aplicó la severa descarga de la amenaza y persecución.

Este personaje operó con la encomienda y aval directo del hoy gobernador quien le instruyó a poner el orden siempre incluyendo y dando voz a los diferentes grupos.

El territorio de Tehuacán es por naturaleza una tierra de mucho divisionismo para lograr triunfos. Hablar de unidad era apostarle a lo imposible ante la intriga y doble discurso de muchos de los líderes que hasta último momento se “fueron tendidos” para respaldar la campaña de Barbosa.

Tehuacán emula el riesgo de replicar lo que ha venido ocurriendo en Morena. Y es que las medallas electorales se las pretenden colgar quienes no gastaron saliva ni suela de zapatos para lograr la pinza de táctica electoral aplicada en ese territorio, donde se escucharon voces diversas, muchas en contra y otras a favor.

Jiménez Castillo como fuereño en la tierra de los caciques, cumplió la encomienda con buenos resultados y el armado de un nuevo mapa de enclaves políticos que serán prioritarios para que el gobernador entrante aplique contención en los temas de urgencia que demandan atención inmediata.
Y es que los protagonistas siguen en eso, en el reflector, desgastes y el histrionismo que más que fortalecerlos, los debilita, pues en Tehuacán se sabe que no fueron capaces de empujar el carro a la hora de trabajar.

Patjane se dice líder de una manada desmantelada y con la orfandad de haber apoyado al alfil equivocado.

Monina imbuida en sus sueños que forja desde su curul para convertirse en la candidata natural a la presidencia municipal de Tehuacán.

José Miguel Jiménez, buen operador para mantener a raya egos, presiones e ilusionismo de los que ofrecieron mucho y no aportaron nada, entregó cuentas claras en Puebla y se mantiene fuera del reflector.

Luis Miguel Barbosa ha develado con acierto algunos nombres de integrantes de su gabinete, pero otros más no pueden estar exentos de la crítica y el escepticismo por reflejar un posible pago de facturas o posiciones pactadas como parte de acuerdos electorales.

Lo deseable que Tehuacán recupere orden y seguridad en su gobernanza; lo posible, que se reconozca el trabajo de “capitanes y soldados”; lo imposible que se filtren más oportunistas sexenales para cobrar lo que nunca trabajaron.

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Foto: Es Imagen / Miguel Romero

“El circuito de alcaldes perdedores”

Falta un poco más de un mes para que Luis Miguel Barbosa rinda protesta como Gobernador del Estado y en el termómetro de los temas que ya no tienen prórroga está sin duda alguna: la seguridad en Puebla.

Los indicadores han sido rebasados por la realidad y el sensor social de los ciudadanos que todos los días tenemos conocimiento de los actos violentos que se viven no sólo en Puebla capital, sino en municipios conurbados y en regiones focalizadas como los casos de la Sierra Norte y Mixteca.

Más allá de los nombramientos en las carteras de seguridad pública, enfrentamos el agotamiento de plazos que ya están sin vigencia para esperarnos “dos meses” o más para tener una respuesta traducida en ESTRATEGIA que se enfoque al combate de la delincuencia que hoy ha tomado las riendas en Puebla.

El llamado circuito de los presidentes municipales perdedores emanados de Morena se convierte en el principal dique con el que el Gobernador electo tendrá que aplicar mano de hierro para coordinar acciones y plantear una agenda de semanas, no meses, para que los ciudadanos empecemos a notar una mejora en la seguridad pública.

Claudia Rivera, Presidenta Municipal de Puebla, deberá entender que el Gobernador no le va hacer su chamba ni a contrarrestar su responsabilidad para hacer cambios inmediatos que realmente reflejen un Ayuntamiento con conocimiento del tema y no con declaraciones evasivas que dejan frustración en la ciudadanía.

Karina Pérez Popoca, Presidenta Municipal de San Andrés Cholula, tendrá que aplicarse en la depuración de sus cuerpos policiacos carcomidos por la corrupción, donde el cobro de “mordidas” es parte de la cotidianidad que se vive en su territorio.

Luis Alberto Arriaga tendrá que entender que en San Pedro Cholula la ciudadanía le pide menos reflector y más acciones con resultados.

Los ilícitos han golpeado a este municipio donde las autoridades se han dedicado al “lucimiento personal” de sus excesos sin presentar verdaderas estrategias de trabajo contra la delincuencia que ha sentado sus reales en esa zona.

Norma Layón, Presidenta Municipal de San Martín Texmelucan, gobierna mal y comunica mal. No ha logrado conectar con la población texmeluquense quienes la siguen viendo como una arribista que gobierna por inercia y sin un sentido de conocimiento de lo que realmente demandan en ese municipio.

Y para cerrar la lista de los ediles incómodos, no podemos olvidar a Felipe Patjane de Tehuacán donde francamente su administración está hecha un caos debido a su falta de responsabilidad para resolver desde problemas administrativos, laborales y de gobernanza.

Es lamentable que la segunda ciudad más importante de Puebla se halle inmersa en una crisis de gobernabilidad donde difícilmente los tehuacaneros avalan la permanencia del actual munícipe.

El Gobernador Barbosa llega empujando estos diques que pueden representar muchos obstáculos para el inicio de una administración que asumirá el gobierno estatal en tiempos donde la delincuencia tiene en jaque a Puebla.

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“En buen plan”, la Puebla esotérica

Del esoterismo y la actualización del software mental, de eso están preocupados en este Ayuntamiento con el que nos tocó lidiar.

Lo que ahí sucede raya en la paranoia esotérica de aquellas y aquellos que hoy son presas de sus propias debilidades.

El caos en esta ciudad capital no se puede disimular, ni siquiera “en buen plan” con una rimbombante estrategia de comunicación que sirvió para culpar al equipo de Claudia Rivera y exonerarla a ella de todo cargo sobre lo que ahí ocurre.

Más allá de los linchamientos mediáticos que acusan los cercanos a la alcaldesa como una de las razones para alentar una percepción negativa hacia su desempeño, hay muchos otros elementos que encienden desde hace meses las luces rojas para quienes no han podido contener la información de todo lo que sucede al interior del Charly Hall.

La burbuja de la Presidenta es su peor enemiga. Ahí se concentra el esoterismo y la viveza descarnada de los gurús pendientes del ávido negocio de lavar el cerebro de las que nunca pensaron ejercer un mínimo y acotado poder.

Ahí, se habla, se invoca, se siente la vibra como del elegido. Ojalá al rato no nos salgan con ceremonias como las de la secta Nxivm o quieran pasar la charola para andar comprando “cuarzos” que equilibren la energía del poder y se vuelvan como los fanáticos de la luz del mundo.

Poco o nada sirven las vocerías de Claudia Rivera, cuando no se tiene un sentido común para asumir responsabilidades o humildad para comprometerse con quienes les dieron el voto.

Ahí, en el Palacio Municipal pesan más los charlatanes de fanatismos baratos que hablan despacito y pausado para denotar que son los guías, casi casi el mesías que indica el rumbo a seguir en nuestra ciudad.

Pobre Puebla, donde en estos meses, nos hemos convertido en rehenes de un grupúsculo de improvisados que llegaron para transformar y más bien lo que han hecho es deformar.

Las campañas de marketing temporal ya no sirven ni son la contención para frenar la poca aceptación sobre el trabajo de la alcaldesa.

En este tiempo, la guerra de egos, las puñaladas internas, los romances furtivos y el halo oscuro de esa corrupción que puede tocar a la burbuja municipal, debilitan las paredes de un Ayuntamiento que ha ido perdiendo credibilidad.

Rebasados por la inseguridad, por la presión del comercio informal, por los presuntos negocios personales de funcionarios cobijados desde la joya de la corona, se advierten las fracturas y rupturas que iremos viendo en las próximas semanas.

En su cabildo exceptuando a una que otra difamadora y deudora, cuenta con personajes de gran congruencia que han sido acotados por temor de los pequeños cerebros que custodian a la Presidenta.

Lo mismo ocurre en su gabinete, donde tiene gente valiosa que está en lo suyo, fuera de grillas y sin competencia de egos, así trabajando a secas.

A menos de un año concluimos entonces que:
Tenemos un Ayuntamiento que gobierna mal y comunica mal.

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Puebla y su redención

Por fin las campañas están muriendo y con ellas esperamos se vayan por lo menos de aquí al próximo domingo: Las guerras de lodo, amenazas, montajes, acarreados y todo lo que ha provocado un hartazgo más que visible entre los poblanos que nunca terminaron de conectar con este proceso electoral.

Los tres contendientes a la gubernatura quedaron mucho que deberle a esa poblanidad cansada de los mismos rituales que en nada cambiaron sus expectativas de ver lo moderno, lo atractivo, lo que oferta esa cuarta transformación del país que al menos en Puebla parece estar congelada.

Los tres candidatos terminan su promoción electoral sin haber aterrizado el cómo en muchas de las propuestas que fueron construidas de labia y salivazos usados en los sempiternos tiempos del priismo electoral.

Tampoco pudieron decirnos con quiénes nos gobernarán, y quizá no lo hicieron porque muchos de los que figurarán en los cargos públicos, más que sumar, restan.

Escenarios de poder que se construirán en las próximas horas centrarán la atención en todos aquellos que saldrán a operar el voto a la vieja usanza.

Hace un año, aún permanecen frescas las imágenes de las balaceras, robos de urnas, intimidación y todo lo que está documentado en diferentes momentos que llevaron a Morena a impugnar la elección en 2018.

La gran pregunta es ¿qué escenarios veremos el próximo domingo?
¿Quiénes aplicarán la compra de votos? ¿Alentarán la violencia? ¿Arriesgarán la credibilidad de un triunfo que ellos consideran como cantado? ¿Exhibirán y confirmarán una elección de Estado? ¿Cederán a la intimidación ciudadana? ¿Repetirán los mismos patrones de poder que tanto criticaron a Martha Érika en las primeras horas de declararse triunfadora?

Estas y muchas preguntas nos invaden a cientos de poblanos que sin estar convencidos de salir a votar, empiezan a ser analíticos y escépticos ante la oleada de “fakes news” y guerras de lodo que sin grandes efectos se estancaron en el círculo rojo de la política local.

Los cuartos de guerra de los tres contendientes se olvidan de velar armas y aquí es donde inicia lo bueno.

Morena y su despliegue de operadores en todas direcciones incluidos los presidentes municipales con todo y las amenazas y presiones para hacer trabajo fino a favor del candidato Barbosa.

Cárdenas encomendado a esa mutación de partidos que por momentos apoyan y en otros desaparecen. El llamado candidato ciudadano le apuesta a esa sociedad y a romper la apatía de los poblanos que están en la disyuntiva de votar o dejar que “las cosas sucedan”.

Jiménez Merino ya relajado y navegando con la corriente para capitalizar la negociación con quien resulte electo como nuevo gobernador de Puebla.

Hasta ahora parecería que los escenarios están montados y con todo listo para asumir lo que será el destino de esta Puebla que en los últimos dos años ha enfrentado muchas y desafortunadas turbulencias políticas.

Gobernabilidad y legitimidad con quiénes y con cuántos, una frase que deberá aplicarse a quien el próximo domingo obtenga los suficientes votos para declararse ganador en una contienda LIMPIA y PACÍFICA.

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¿Y después del debate qué?

Lo que propiamente vimos esta noche fue una decadente exposición de ideas que seguro moverán los números de estos tres personajes.

Puebla se encuentra inmersa en un cansancio de politiquería y promesas desgastadas.

En este show electoral, vimos a tres personajes definitivamente muy lejos de tocar piso y plantear propuestas acordes con lo que exige la actual realidad poblana.

Luis Miguel Barbosa, abanderado de Morena, demostró su poca conexión con las luces y los reflectores. Agresivo y estableciendo el eje de su discurso en el ataque contra el candidato Enrique Cárdenas, poco fue lo que señaló de manera concreta y contundente.

Con un lenguaje corporal de incomodidad, hosco, con una mirada inexpresiva y centrado en atacar a su adversario panista, Barbosa demostró que lo mejor que sostiene en un “debate” de ideas es la descalificación.

En tanto Enrique Cárdenas, a pesar de plantarse bien ante las cámaras, por momentos reflejó mucho nerviosismo al resultar muy poco creíble y contradictorio.

El ex rector confrontó y cuestionó a Barbosa, aprovechando tiempos y minutos para capitalizar todo lo que se pueda y sumar a quienes aún no han decidido su voto.

Expuso de manera más detallada acciones y no sólo propuestas. Reviró los ataques de Barbosa al señalar que “él no es AMLO y por lo tanto no es una persona confiable”.

Fueron dos o tres momentos contundentes y específicos en los que Cárdenas sí pudo colocar “derechazos” al morenista que con su tono monótono, poco pudo rebatir los señalamientos en su contra.

En tanto, Alberto Jiménez Merino, del PRI, se quedó en el fondo debatiendo en tiempos del partidazo y con su ensimismado tono de líder agrarista. Se le notó como en día de campo con sus infaltables búfalos de agua.

Los poblanos que hayan visto este remedo de debate seguramente definirán un voto que sin duda tiene a Puebla en vilo, pues no nos merecemos candidatos de tan pobre calibre y sobre todo, la amenaza de tener un nuevo gobierno que legitime una nueva clase política integrada por la corrupción de otros tiempos.

Las encuestas le siguen dando la ventaja a Barbosa, sin embargo es un hecho que hay poca conexión con los ciudadanos, quienes desconocen la vida y obra del candidato morenista a quien llegan a citar como el que está enfermo.

De todo lo anterior la conclusión es deplorable. Ninguna de las propuestas electorales que los poblanos votaremos el próximo 2 de junio, garantizan lo que tanto se ha buscado: Acciones concretas, eliminación de la impunidad y destierro de la corrupción.

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De movilizaciones, promovidos y abstencionismo

Faltan escasas dos semanas y estará escrito el nuevo destino político de Puebla. Después de dos meses de campañas francamente en decadencia y con propuestas que se quedan en eso, en la palabrería desgastada lejos de la realidad, podemos vislumbrar pocos cambios en las tendencias.

Lo que llama al análisis obligado es medir la apatía y abstencionismo poblano que seguramente veremos en las urnas, como consecuencia de esta decepción que hoy priva ante la política manejada entre el mismo círculo y con los mismos personajes.

Son muchos los indecisos que esperan hasta el último momento para otorgar su voto o bien no acudir a las urnas.

Si el mapa electoral no cambia y Morena se alza con el triunfo el próximo 2 de junio, será interesante establecer el número de votos que obtenga el candidato ganador y el nivel de participación ciudadana que se vislumbra desangelada ante el desgaste político que en el último año hemos tenido como resultado de tragedias, muertes y violencia electoral.

El nuevo gobernador de Puebla deberá legitimar su triunfo no sólo con el volumen de votos, sino con la participación real de los poblanos que hoy se encuentran hundidos en un escepticismo respecto a los perfiles de los contendientes.

Se dice, se comenta, se comparte, que los famosos “promovidos” que los diferentes partidos ocupan como arsenal electoral para la operatividad el Día D no están garantizados y mucho menos amarrados debido a que el clima electoral es muy diferente al que se vivió hace un año.

Es una realidad que Morena no la tendrá tan sencilla como vislumbran. A pesar del arribo de una gran cantidad de desertores de otras militancias, la movilización no está tan planchada como varios operadores se ufanan en difundirlo.

Otro de los temas que atraerán la atención de observadores y analistas en la víspera y durante el Día D será esa operación y movilización de gente para incentivar el voto en las zonas de alto voltaje electoral donde se garantice el amarre de triunfos en las casillas electorales.

Ni siquiera podemos hablar de una guerra de estructuras cuando si bien Morena aún sigue armando su red de operadores se enfrentará a la caótica organización del PAN, Movimiento Ciudadano y PRD.

Respecto al PRI no hay mucho que decir pues el pragmatismo político reflejará el trabajo que varios operadores del tricolor harán a última hora pero para el lado contrario, es decir para Morena.

La cuenta regresiva están en marcha y el debate del próximo 19 de mayo bien podríamos ahorrárnoslo sin que se haga necesario para la decisión del voto.

Es más, me atrevo a adelantar que el dichoso encuentro entre candidatos servirá para evidenciar fallas, lentitud, verborrea y escasa propuesta de quien hoy lleva la delantera.

Hoy en Puebla nos preparamos para una elección intramuscular que resultará sin trascendencia y cantada desde hace casi medio año.

Lo grave será pronosticar si el ganador realmente gobernará o tendremos en fondo y forma sólo la imagen de quien ocupará decorosamente un puesto desde el que delegará a la Secretaría General de Gobierno la mayor parte de la toma de decisiones.

Tan cerca y tan lejos de la corrupción

Y mientras allá a lo lejos, en Palacio Nacional el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador sigue ensalzando su discurso en todas direcciones contra la corrupción, en Puebla se vive la cruzada de las simulaciones.

En este plano donde todo es “presunto”, donde se dice, se comenta, se cuenta, donde la denuncia está muy lejos de señalar a quienes infringen las leyes a la menor provocación, las tentaciones del poder recaen en aquellos personajes que tal vez quizá a la menor provocación corran el riesgo de ceder o haber cedido ya a esos actos “impuros” e impunes que exhiben el doble lenguaje de quienes hoy están en varios frentes, manejando los delicados hilos del poder.

Licitaciones van y vienen, anuncios de reconstrucciones sacadas de la manga, presupuestos prefabricados, compras de insumos inútiles que terminarán en bodegas, enjuagues bajo el agua donde la feria de moches alcanzará a varios que puedan ser parte de una nueva mafia en el poder.

¿Qué pensará el Presidente de su cruzada contra la corrupción? Y es que Puebla es una ficha más del complejo rompecabezas en el que la Cuarta Transformación está haciendo de las suyas con personajes que se están sirviendo ya no con la cuchara, sino con el cucharón.

Algunos novatos que hasta hace meses eran imberbes alfiles de los liderazgos de Morena, hoy se pueden ver exhibiendo la opulencia; total para eso es el poder, estrictamente para “poder”, así de simple.

La inexperiencia de algunos se mezcla con el osado colmillo de los que arribaron fruto de las complicidades bien avenidas con otros partidos. Ellos llevan la batuta a la hora de enseñar el camino corto para hacer los negocios jugositos y rentables que en menos de dos años exhibirán a quienes cayeron presas de sus propias obsesiones y mezquindades.

La corrupción es un tema que marcará ruta y destino para un partido estrenadito en el poder que puede durar o reventar ante las prisas de muchos personajes que hoy reflejan su urgencia por arrebatar todo lo que huela a negocios y prebendas.

El encontronazo de ser, parecer o padecer la corrupción halla sus efectos mortales en ese rechazo o decepción social que aún no calcula los efectos que puede desencadenar a corto y mediano plazo para un Presidente de la República.

Hoy los vemos a todos montados en una campaña que ya de por sí evidencia el despliegue de recursos donde lo que se ve, no se niega.

Corrupción y transparencia dos condicionantes para marcar al próximo gobierno estatal que corre el riesgo de convertirse en una verdadera mutación de lo que alguna vez fue el floreciente morenovallismo.

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La omisión, el silencio y la permisión

Lo ocurrido la semana pasada entre la regidora panista Augusta Díaz de Rivera y el ex funcionario marinista, Francisco Castillo Montemayor fue por demás lamentable y desde el efecto de la comunicación gubernamental reflejó una vez más, la falta de reacción ante un hecho que expuso vacíos y silencio.

No se trata de colores, sino de acciones y agresiones. ¿Dónde quedó el género en el Ayuntamiento? ¿Funciona sólo si eres de Morena?

Hasta donde recuerdo, la Presidenta Municipal Claudia Rivera habla a la menor provocación de “igualdad sustantiva” su frase de cajón. Sin embargo en un altercado como el suscitado hace unos días, el silencio tiene el riesgo de ser ominoso sobre todo cuando fueron varios los testigos.

El comportamiento de la regidora Rosa Márquez fue lamentable.

Me cuentan que será hasta hoy durante la sesión de Cabildo, cuando la Presidenta Municipal Claudia Rivera Vivanco presente su posicionamiento respecto a lo ocurrido la semana pasada entre la regidora Díaz de Rivera y el ex Secretario del Medio Ambiente.

Fueron varios los videos que circularon sobre este encontronazo que se dio a raíz de una discusión sobre un tema polémico como la concesión del agua potable.

Lo lamentable del incidente, fue la violencia verbal iniciada por Francisco Castillo quien fue el primero en irse a la yugular de la regidora quien reaccionó ante la lluvia de descalificaciones que empezó a recibir del ex funcionario.

Resultó francamente doloso que todo esto se suscitara durante una sesión oficial de la Comisión del Agua presidida por la morenista Rosa Márquez quien no movió un dedo para llamar al orden y frenar los insultos entre ambos personajes.

Ante un tema tan sensible, donde se evidenció la violencia verbal contra una regidora, llama la atención, la falta de sensibilidad de las mujeres del Ayuntamiento.

Asimismo una vez más, no hubo capacidad de reacción desde el punto de vista comunicacional, para aplicar contención en un escándalo que inundó las redes sociales.

Veremos qué postura muestra el Ayuntamiento de Puebla a través de la Presidenta Municipal con respecto a la agresión contra una regidora que si bien no es de su partido, sí forma parte de su cuerpo edilicio

La omisión, el silencio y la permisión en una crisis, exhiben falta de tacto y sensibilidad política, que son implacables para reflejar vacíos de poder en la comunicación gubernamental.

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¿Debates o dislates?

Dicen que el costo de las democracias se refleja en el dispendio que partidos políticos y candidatos acostumbran hacer a la hora de ganar esos votos que no son garantía de obtener los triunfos en las urnas.

Un tema de análisis es modificar de manera urgente los recursos que se destinan elección con elección a la organización de los famosos debates entre candidatos, que en sentido estricto de la palabra, no lo son, porque terminan siendo exposiciones acartonadas donde los temas de cajón están elegidos para evitar poner en aprietos a los contendientes.

Resulta que en el caso de Puebla se estima que el debate del próximo 19 de mayo nos costará un poco más de 9 millones de pesos.

¿Pues a quién van a contratar para amenizar el simulacro? Es una cantidad que la autoridad electoral a nivel nacional debe revisar de manera exhaustiva, debido a que no se requiere una cantidad tan onerosa para organizar un encuentro entre aspirantes a la gubernatura poblana.

Y me pregunto, dónde está la congruencia de los consejeros electorales nacionales y estatales como para poner el dedo en la llaga y evitar un derroche de recursos de tal magnitud que bien pueden ser utilizados para otros rubros como capacitación y pago para quienes el día de la elección tengan una responsabilidad como funcionarios de casillas.

Estos debates, sobre todo los de elecciones locales nos han dejado un mal de sabor de boca, por la pobreza en la organización y contenidos.

¿Acaso van a contratar a moderadores “top” que vengan a vestir el show? O seguiremos viendo a las mis caras de comunicadores “oficiales” y alineados que trabajan en Puebla Comunicaciones como los referís del talk show.

La experiencia nos dice que un debate no cambia ni mueve gran cosa las tendencias, sobre todo cuando en el caso de Puebla, Morena va “tendida” hacia un triunfo.

Lo decepcionante es que ni con estos tipos de simulacros la ciudadanía pueda conocer de manera detallada las propuestas puntuales que en temas de interés colectivo demandan respuestas.

Es tiempo que los debates dejen de ser el escenario perfecto para los “dislates” de los candidatos.

Más que debates y confrontación entre ellos donde se lance información para un círculo rojo, estaría bien ponerlos frente a una audiencia de ciudadanos “no cuchareados” sino de diferentes estratos sociales para que se hicieran preguntas que realmente nos interesa que respondan los candidatos.

Por ejemplo, que Barbosa responda cómo eliminará la corrupción si en su campaña ha incluido a personajes como Gerardo Islas, Vanessa Barahona, Javier López Zavala y una lista de “próceres” de otros partidos. También que nos cuente de sus casas y ahorritos.

A Cárdenas habría que preguntarle a detalle cómo dejó la UDLAP y el escándalo con la Fundación Jenkis.

Y a Alberto Jiménez Merino que nos cuente cómo estuvo el caso de “Los Búfalos de Agua”.

Estos tres señores tienen un historial que a pesar de estas aburridas e incipientes campañas se conoce en una Puebla que lo que menos necesita es despilfarrar dinero en debates, sino garantizar que no se siga colando tanta corrupción en lo que se vislumbra será el próximo gobierno estatal.

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De la política a la politiquería

Lo acontecido este fin de semana en Puebla, en materia política, nos da elementos suficientes para pensar que hemos pasado de lo estrictamente político a lo banal llamado politiquería.

Y es que más allá de centrarnos en los actores como Miguel Barbosa, Alejandro Armenta, Citlalli Ibáñez alias Yeidckol Polevsnky, Mario Marín, Kamel Nacif, Lidya Cacho y anexas, lo interesante es concluir la mutación de un partido de reciente creación que hoy emula todas aquellas prácticas viciadas y cuestionadas desde aquella óptica crítica de izquierda que inicialmente los abanderó.

Como en los mejores tiempos del PRI, la cargada de Yeidckol salió a defender lo que es indefendible a los ojos de una sociedad, donde se vuelve a caer en el oscurantismo barato de ocultar los resultados de una famosa encuesta con la que eligieron a su candidato.

Terribles estampas de una contradicción de militancia. Pues mientras el discurso del primer militante de Morena (AMLO) hablaba de no replicar las prácticas de corrupción de otros partidos, hoy se evocan los tiempos rancios del Grupo Atlacomulco con Hank González donde el dedazo, la cargada y las vendettas se aplicaban desde las propias dirigencias para aplacar, amedrentar y frenar cualquier intento de rebeldía.

Como en una serie de producción barata, la política en Puebla se realiza en una olla llena de grillos donde el sello de la casa es la falta de credibilidad.

Militantes de cepa de Morena Puebla lamentan ver esas imágenes donde su partido se ha convertido en una réplica barata del corporativismo tricolor donde se defienden intereses que están muy lejos del interés propiamente partidista.

Muchos de ellos, no superan ver a un Carlos Figueroa convertido en repetidor de mensajes sin forma y fondo. Tampoco asimilan escuchar a un Carlos Meza a quien siguen viendo como un personaje que nada tendría que hacer en una campaña de morenistas. Mucho menos aceptan la intromisión de un Mario Bracamonte colocado por el dedo de Yeidckol y sin ningún mérito para hablar a nombre de unas bases que son desconocidas para estos señores.

En medio de toda este clima de algidez, la liberación de órdenes de aprehensión contra el ex gobernador Mario Marín y el empresario Kamel Nacif por el caso de Lidya Cacho vinieron a alistar el caldero para sacarle el jugo a estos hechos y prender nuevas llamas en la política poblana.

Estamos en un proceso electoral que está invisibilizado por los escándalos resultado de la confrontación interna en un partido donde la lucha por el poder parece no cesará y traerá más damnificados.

El punto que no se puede soslayar, es la opacidad de Morena para defender un proceso de elección interna con falta de transparencia, donde a toda costa se trata de ocultar el método y todos los resultados que sostienen o avalen la postulación de Miguel Barbosa, quien pareciera estar ya gobernando, con la debilidad que implica enfrentar una débil legitimidad y un desgaste personal.

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Campañas agonizantes

La efervescencia electoral está ausente en Puebla.

Estamos en campañas electorales rumbo a la gubernatura poblana y es tal la desmotivación que las siguientes semanas se antojan verdaderamente indiferentes para el grueso de los ciudadanos.

Hace un tiempo leí un análisis de Mario Riorda, uno de los consultores políticos con esta solidez que se requiere para estar en constante visualización de los cambios en la política.

En este texto hablaba de “la muerte de las campañas políticas”. Hoy más que antes, confirmo que las campañas políticas agonizan.

Ver a candidatos decir los mismo, ver a ese grupo de personas gritar cuando se menciona a mujeres, inclusión, reconciliación, paridad, pobreza, digamos que ya es de folletín.

Lo más doloso es ver la otra cara de las guerras electorales.

Hoy en Puebla, la batalla de contraste es lo que priva aun cuando Morena lleve la delantera.

Encuestitis que no disimula el porrismo demoscópico, portalitos y blogs que hacen las veces de pasquines digitales para “simular” editoriales que son dictados desde casas de campaña, columnas a modo que en la firma llevan hasta la inicial de quien las dicta, espionaje y hasta denuncias contra consultores provenientes de otros consultores que quieren amarrar hueso con el adversario, pantanos de lodo que hoy son la constante en una elección que tiene a todos hartos; es más, creo que hasta los candidatos a días de haber iniciado no pueden con este hartazgo de hablar frente a ese grupito pequeño que saben es un montaje para tener “audiencias”.

La guerra de morenistas contra morenistas está en su máxima intensidad. Espionaje, amenazas de demandas, operativos, cuerpos sembrados, espionaje, “complot”, declaraciones de bajo nivel que ventilan esa ambición de poder que ya no esconcen los personajes que en algún momento estuvieron todos juntos en un templete apoyando al hoy Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Lo grave es la desafección política de los poblanos.

Votarán por Morena, sí, pero con el referente presidencial aunque a duras penas recuerden el nombre de pila del candidato a la gubernatura. Y si se les pregunta por la trayectoria de éste, casi nadie podrá recordar con exactitud quién es o dónde estuvo.

El pronóstico sobre una baja participación de los poblanos en las urnas es un riesgo.
Quizá volvamos a vivir aquella estampa de tener como en el caso de Tony Gali, un gobernador que ganó con un porcentaje tan bajo en participación electoral, que nos haga pensar que con esa baja legitimidad otorgada por los poblanos se puede gobernar imponiendo con el escudo del desaliento.

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La desafección política invade a Puebla

Nada nuevo bajo el sol, así inició el proceso electoral para elegir por fin a un gobernador en Puebla.

Quizá lo significativo en este inicio, es ver la “desafección política” que se aprecia en la ciudadanía, en aquellos que no militan y que si bien simpatizan, reflejan algo que es desconfianza, falta de querer participar, decepción y su indecisión para anular el voto, ejercer el voto útil o bien abstenerse de votar.

A pesar que para muchos, la elección en Puebla está cantada para Morena lo que supone una ventaja para Luis Miguel Barbosa, es una realidad que lo que veremos en los dos próximos meses será lo mismo que hemos atestiguado hace décadas.

Las puestas en escena de concentraciones donde el apoyo ciudadano no lo es, porque está disfrazado de los cientos de acarreados que llenarán sillas, e irán a vitorear porras para un templete encabezado por los mismos de siempre. Es más, lo realmente bizarro, es repetir las historias del pasado.

Los fantasmas del morenovallismo dieron la bendición al candidato de Morena en Puebla quien está cobijado por todos los que hasta diciembre de 2018, estaban cubiertos con el halo de la corrupción, los excesos y el espionaje.

Del otro lado, está el panismo, Movimiento Ciudadano, PRD todos colgados de un débil Enrique Cárdenas que muy lejos quedó de ser ciudadano con su montaje de Sumamos.

En tanto en el PRI la orfandad se siente, se mira, se toca. Pensar en competir pero para ellos mismos y su nuevo encuadre de poder interno, una vez que el sempiterno tricolor hoy además de desmoralizado, sigue fragmentado y cooptado por esas ambiciones de grupos que siguen liderando y difícilmente soltarán la “alcancía”.

En las mesas de café, en las empresas, en las conversaciones familiares el tema de las elecciones en Puebla llama a un hartazgo donde quienes votaron por el Presidente Andrés Manuel López Obrador mantienen quizá no su apoyo intacto para él, no así para el candidato Barbosa quien lastimosamente lo identifican mejor por sus “motes, “apodos”, memes que por su nombre de pila.

En una entidad donde ha pasado casi año y medio sin poder tener un gobernador electo con limpieza en las urnas, esta desafección política empieza a pegar y mucho en el ánimo de la gente donde ya no distingue quién está con quién, debido a que como en las épocas del criticado PRI, ahora los del templete son otra vez los mismos, sí, esos que disfrutaron de la impunidad, los excesos, los que antepusieron los negocios personales para hacer de Puebla el cártel de una familia que se enriqueció de manera escandalosa, todos ellos están de regreso, intactos, nuevamente vitoreando a un candidato y diciéndose “nuevos seguidores de Morena en la Puebla por venir.

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Puebla y su máscara de hierro

No serán los gobiernos ni los partidos políticos quienes en el próximo proceso electoral que se avecina en Puebla gocen de la confianza ciudadana ya que desde sus respectivas trincheras, se preparan para hacer frente a su desgastada credibilidad frente a los electores que se acercarán a las urnas para elegir a quien gobernará Puebla en los próximos 5 años y meses.

Es más, en un ejercicio de videncia, podemos pronosticar el abstencionismo que seguramente se hará presente como resultado del desgaste político que hemos vivido en el último año, donde nuestra entidad ha sido el epicentro de crisis políticas cuyo saldo deja una descapitalización importante para partidos políticos y personajes que hoy no cuentan con la credibilidad de los poblanos y que serán a quienes veamos en las boletas electorales.

El grueso de los poblanos poco sabe de la disputa interna entre morenistas y de la gravedad que hoy muestra el partido del presidente al reflejar serios señalamientos contra su Presidenta Nacional Yeidckol Polevnsky.

En tanto, “el gran” opositor de los morenistas en Puebla, no es tan grande cuando se concluye un cónclave de negociaciones donde el ex rector de la UDLAP Enrique Cárdenas refleja un esfuerzo caricaturesco de contrapesos que están muy lejos de lograr una victoria.

Esta historia de pactos, vendettas y reacomodo de grupos es caldo de cultivo para una guerra intestina entre lo que queda del moribundo morenovallismo y el resucitado yunque. De los que alguna vez se llamaron independientes mucho se puede decir, pues una vez más, dieron muchas razones para pensar en la máscara de hierro que algunos hombres de la política se colocan para auto amordazarse y empezar a rodar en el túnel de las incongruencias.

Lo he dicho en repetidas ocasiones, Puebla tendrá un gobernador que ganará no por la efectividad de su de su campaña, ni de toda la inversión que le inyecte a la movilización de esas desgastadas bases que están para mentirle, sino por el cobijo que una vez más le de la marca del hoy Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Lo que vendrá en las próximas semanas será un show grotesco de la política real donde el barco de Morena se verá invadido por una gran cantidad de “nuevos” simpatizantes que besarán la mano del nuevo mesías con la única finalidad de amarrar hueso y seguir viviendo del erario.

Los procesos de elección de gobernantes siguen evolucionando y de pronto nos damos cuenta que las campañas están rebasadas por el sensor del ciudadano común que no va a los mítines, ni mucho menos lee o mira toda esa propaganda que se despliega como en los viejos tiempos del “dinosáurico” priismo.

A Puebla le esperan semanas de una campaña que si bien será breve, está más que cantada. Lo interesante será ver la capacidad de los actores políticos involucrados para controlar a los verdugos y ver la capacidad de sobrevivencia de los damnificados en la nueva era de una máscara de hierro.

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De policías y ladrones, la Puebla de hoy

Cuando se tocan los temas de inseguridad pública, los gobiernos suelen brincar y atribuirlos a esos ruines fines políticos para desgastar imagen. Sin embargo, la realidad supera a la ficción, cuando las cifras dejan de funcionar en el desgastado discurso apagafuegos y se trasladan a una realidad letal que estamos viviendo hoy en día en Puebla capital.

Este tema es sin duda uno de los talones de Aquiles para la actual administración municipal. Y es que más allá de todo lo que en los últimos días ha tenido en la polémica al Ayuntamiento, es más que evidente la ausencia de una estrategia real que atienda un tema tan sensible como la seguridad en la capital del Estado.

Hay una percepción ciudadana donde la capital se coloca entre las más inseguras del centro del país. Este fin de semana, los asaltos en el transporte público nuevamente regresaron el caos y temor entre los ciudadanos, quienes de manera contundente perciben que las autoridades han sido rebasadas en un tema que debe ser uno de los ejes centrales en la política social del municipio de Puebla.

Los temas de intrigas palaciegas, relevos de funcionarios, viajes, ferias exprés, los anuncios de recuperar el manejo del agua, quedan en bomberazos de ocasión que no inciden de manera real en el diario vivir de los poblanos.

Sabemos que hoy Puebla vive un interinato en lo que se refiere a la administración estatal, sin embargo, sobran motivos para que el gabinete de seguridad brinde un irrestricto respaldo al trabajo que en esta materia realiza el Ayuntamiento poblano.

Son más de 100 días de la administración municipal y es tiempo que el gobierno de la ciudad contemple mostrar la mano de hierro con sus propios funcionarios, sobre todo con aquellos que son responsables de la materia y que hasta ahora sólo han cometido serias pifias que ponen en entredicho la organización y trabajo de toda una administración.

Caminar por las calles de Puebla se ha convertido en un verdadero desafío, lo que resulta lamentable si agregamos el descuido y poca limpieza que lucen los primeros cuadros de la ciudad.

El Ayuntamiento de Puebla debe replantear sus propuestas de seguridad pública e impulsar la cercanía con el ciudadano de a pie, que quiere escuchar acciones que incidan en “su metro cuadrado”.

Todo lo anterior se suma a una carente cobertura de alumbrado público en calles céntricas de la ciudad, al deplorable estado que guardan no sólo grandes vialidades, sino avenidas que muestran grandes baches.

Sería de gran madurez escuchar a una autoridad reconocer los fallos y solicitar ayuda en todo aquello que es evidente se le está escapando de control.

Los viajes, hermanamientos, la siembra de árboles, ferias del libro, pasan a ser actos propiamente de mucho ornato que poco abonan en un clima de exigencia real, donde la ciudadanía espera más anuncios acciones reales sobre todo en temas impostergables como seguridad pública.

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¡Rafa vive, el grupo sigue!

Hace unos días, el Presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia mañanera hizo frente a la pifia de su Secretario de Turismo exhibida en un video para promover las estrategias del sector. El mandatario instruyó a bajarlo inmediatamente de redes y dijo: “No queremos que piensen que somos los mismos de antes”.

Pues a ver si al Presidente no le hace ruido todo lo que se está pactando en Puebla en aras de una “reconciliación” que suena más a complicidad.

No sería raro seguir viendo más oportunistas que suben al barco barbosista para agarrar lugar antes de que los madruguen y se queden en el vacío.

Sin embargo, tal parece que el precandidato Luis Miguel Barbosa está aplicando la máxima de la política al comer “basura” y no hacer gestos con la finalidad de sumar lo que sea y como sea con tal de afianzar los espaldarazos.

Sin embargo hay límites, y este fin de semana, una parte del morenovallismo fue a tocar las puertas del aspirante de Morena para decirle aquí estamos.

Casos concretos, Gerardo Islas y su lacayo Luis Tifain quienes al más puro estilazo tapete buscaron la bendición del Tatiasca, cuando hace unas semanas eran los principales promotores de aquella campaña de duros ataques a Barbosa.

¿Será que quieran protegerse de algo? ¿Dejarían todo en orden en Sedeso?

Otro reluciente nuevo integrante de la bufalada morenista es “Zavalita” quien ahí subido en el templete miraba endiosado a su nuevo messías.

La política nos da estampas que rayan en lo grotesco de la impunidad e incoherencia.

La pregunta es si todavía en Morena sus militantes se acordarán de esa famosa encuesta que supuestamente se está aplicando a las bases para sacar al candidato.

Y la pregunta es tan intencional como para hacer notar que este fin de semana, Barbosa actuó como el ungido, el único, el tapado.

Al hacer un análisis duro de lo que está ocurriendo en el partido del Presidente queda claro que el morenovallismo tendrá su dote, sí señor, porque para el poder es posible abrirle la puerta a todos, incluso a detractores y traidores.

Recuerdo todos los ataques que recibió Claudia Rivera Vivanco a quien acusaron de reunirse, pactar etc con morenovallistas. Digamos que ahora ya se pusieron a mano, pues están replicando todo aquello que criticaron y gritaron en consignas durante aquellos mítines anti morenovalle.

Y respecto a la encuesta, ¿será que todavía Armenta y Nancy le den sus votos de confianza a esa medición?

Todo apunta a una gran simulación donde Morena no se está fortaleciendo, sino está exhibiendo que Puebla con Barbosa empezó a experimentar una dura metamorfosis con aquél que fue su acérrimo enemigo.

Conclusión…..Rafa vive, el grupo sigue.

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Los contrapesos del absolutismo

En un país donde durante décadas los absolutos fueron el sello de la gobernanza, se hace imprescindible el surgimiento y la necesidad de esos contrapesos que aterricen todas la decisiones y garanticen la inclusión de aquellos actores, que sin ser detractores, puedan sumar y enriquecer todas aquellas decisiones que se gestan desde las diferentes esferas de poder.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dado clara muestra de ir abriendo puertas y se hace imprescindible mantenerlas así y sumar más canales de comunicación.

Han sido varios los aciertos del presidente, como también los errores que se van corrigiendo en el camino. De esto se trata la nueva forma de gobernar.

El país más que frentes opositores requiere contrapesos reales que puedan sumar a la hora de hacer señalamientos que lleven como único objetivo, tener una repercusión en beneficio de una sociedad como la que demanda la transformación de los nuevos tiempos.

El presidente tendrá que valorar y revisar a detalle algunos anuncios que a la vista de todos son erráticos y esperan un nuevo análisis.

Estos contrapesos urgen darse en todos los niveles.

Puebla enfrenta la efervescencia de un proceso electoral donde la polarización interna se registra en el partido del presidente.

La demanda real para que Morena realice un proceso de selección interna alejado de los dedazos y cargadas que pongan en duda la democracia en el partido que hoy gobierna a México, es una exigencia.

Morena también debe entender que los absolutismos lo acercan a esas figuras sempiternas de los partidos políticos que por años ejercieron una hegemonía en el sistema político mexicano.

Puebla debe entender que son tiempos de mucho análisis, de ser críticos, de aportar, pero también de ser implacables a la hora de señalar todos aquellos errores y pifias que enaltecen figuras de sal cuyo poderío terminará por consumirse con los excesos de la ambición.

Es tiempo de decirle a Barbosa, Nancy y Armenta que no les creemos, a ninguno de los tres. Gánense el voto de la gente bajándose de la plataforma de las promesas de egolatría que se quedan en precampañas de ornato al estilo ochentero.

Busquen esa imparcialidad interna en un partido al que ustedes tres llegaron luego de abandonar los barcos de los que comieron y saquearon por años.

Que los contrapesos que urge esta sociedad poblana también alcancen a la presidenta municipal Claudia Rivera Vivanco para que se atreva a romper su burbuja, la misma donde los aduladores hacen de las suyas para nublarle la mirada y ser objetiva con sus errores.

Que una tarde salga de palacio y camine por las calles de Puebla, sola, sin pepes grillos y le pregunte a cualquier persona, primero si la conocen, segundo que opinan de ella y tercero si volverían a votarla para gobernar la capital.

Son tiempos donde los políticos y gobernantes tienen que aprender a escuchar, no sólo a sus gurús de pacotilla, sino a la verdadera ciudadanía que tiene mucho que decir no a través de filtros como encuestas cuchareadas o videítos vestidos a modo.

Estos son los contrapesos que los gobiernos tienen que ser capaces de aceptar y sobre todo, incluir no como slogan de gobierno, sino como acciones de contundencia.

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Los renegados

Del oportunismo al “no me acuerdo” hay un breve espacio para identificar a todos los camaleones que se alistan para la metamorfosis política de cambio de camiseta.

Ellos son los renegados, los mismos que son damnificados del morenovallismo, desertores del tricolor y desempleados de la chiquillada política que fungen como scorts de las coaliciones políticas para irse con el mejor postor.

Así son ellos, todos han enfocados sus baterías a Morena, algunos con Barbosa y otros con Armenta, pero invariablemente buscando el derecho de piso que les permita subirse a la tabla de salvación que implica seguir viviendo del presupuesto.

En Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano, el Verde Ecologista, el casi inexistente Compromiso por Puebla se siente el movimiento, el nerviosismo, la búsqueda de “conectes” para amarrar los acercamientos con los grupos de quienes hoy se disputan la candidatura a la gubernatura en el partido del Presidente AMLO.

Muchos de estos oportunistas, acumularon fobias contra un partido al que minimizaban y que hoy tienen en la mira para colarse donde se pueda o donde se dejen.

Deambulan en reuniones para seguirle la pista a Barbosa o Armenta, hablan con operadores para “venderse” como buenos brokers de esas militancias flotantes que según ellos pueden seguir controlando.

Algunos hacen valer su “chapulinismo” al haber pasado por el PRI, PRD, PAN, la chiquillada, hasta buscar llegar a infiltrarse en el morenismo.

Y de las renegadas mucho que decir, pues muchas se quedaron en el camino, sin chamba, sin novio, sin padrinos y hasta sin amigos.

Otras, después de haber hecho sus campañas verdes andan montadas en varias puestas en escena con temas de género para amagar funcionarios que puedan comprar la idea de colocarlas en la burocracia por venir.

Es muy desafortunado ver en un partido como Morena la invasión de todos estos oportunistas que se alistan a cambiar de camiseta con la única finalidad de montarse en el tsunami guinda que se avecina en Puebla.

Es la desafortunada inercia oportunista en la víspera de la definición de una candidatura que si bien algunos la catalogan como “cantada” otros más se reservan el pronóstico no de lo que se pueda definir, sino de lo que se logre dividir.

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