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De arribistas y cosas peores

Leobardo Soto es el líder de la CTM que más se ha enriquecido a costa de sus trabajadores. Fue priista cuando al PRI le iba bien, se hizo morenovallista cuando le encargaron las obras en Audi y ahora ya le da urticaria tanto el priismo como el panismo y mejor le levanta la mano a Luis Miguel Barbosa.

¿Qué tanto le beneficia a Barbosa la inclusión de este oscuro personaje “obrero”? La verdad es que tanto Leobardo Soto así como la líder del Consejo Taxista en el estado, sólo le darán votos y acarreados. De ahí serán muchos dolores de cabeza si es que piensa beneficiarlos en su sexenio.

Ayer Barbosa dio el primer manotazo y anunció que el morenovallismo no entrará a su gabinete. Seguramente hay dos que tres buenos exfuncionarios que estuvieron con Moreno Valle o con Tony Gali, pero también es cierto que en este rejuego hay mucho mercenario, arribista y oportunista.

Ya era necesario este anuncio, pues empezaron a salir desde las coladeras muchos de esos personajes que son impresentables en la política y que se han beneficiado a costa del erario. Todos sabemos muy bien quiénes son. No es necesario hacer la lista. Una cosa es que Luis Miguel Barbosa traiga el discurso de la reconciliación y otra muy distinta es que los pillos vuelvan a hacer de las suyas.

Esta nueva cargada a favor de Morena y del barbosismo solo es parte de la comedia humana o de la picaresca política, el candidato de ese partido no tiene la culpa, pues Luis Miguel Barbosa solo hace lo que tiene que hacer: recorrer el estado, reunirse con todo tipo de sectores, escuchar las demandas y peticiones, plantear soluciones. Si después de eso lo quieren erigir como un santo ya es cosa de sus nuevos seguidores.

Si todas las encuestas no han fallado en sus resultados, tendríamos que plantear un nuevo análisis respecto a los comicios del 2018 y los de este año, pues en todos los estudios demoscópicos Barbosa está dos a uno sobre Enrique Cárdenas. En algunos se da a conocer que hasta tres a uno.

De ser acertados todos estos resultados, ¿a dónde quedaron entonces todos los sufragios que obtuvo Martha Erika Alonso el año pasado? En teoría, muchos de esos votos fueron para el panismo, ¿a dónde están que no se ven? Es imposible creer que ya se esfumaron con todo el morenovallismo después de la trágica muerte de la gobernadora y su esposo el senador.

El dos de junio por la noche se escribirá una nueva historia en Puebla, habrá un gobernador emanado de la izquierda, pues Luis Miguel Barbosa militó en el PRD desde 1994 y en esta nueva historia se pondrá en duda la elección del año pasado, pues teóricamente muchos de los votos que obtuvo Martha Erika Alonso se tendrían que haber mantenido en Puebla.

No hay que olvidar que la historia la escriben los vencedores. Habrá que ver qué destino le depara a los funcionarios estatales tanto del IEE como a los magistrados locales del Tribunal electoral y cómo quedan los del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Se avecinan nuevos tiempos y la escritura de una nueva historia.

Agárrense.

Y se chingó la rodilla

El góber de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez desde el inicio de la cuarta transformación quiso ser el líder de los opositores a Andrés Manuel López Obrador, pero se chingó la rodilla, pues se le atravesó Rafael Moreno Valle Rosas, quien no sólo (haiga sido como haiga sido) ganó en la mesa la gubernatura para su esposa sino que encabezó a los juristas mexicanos para que no se metieran con su salario, además el ex gobernador poblano presentó una controversia constitucional por el tema de los súper delegados en los estados.

Es decir, Moreno Valle le comió el mandado, pues le declaró la guerra a López Obrador y Enrique Alfaro, al verse rebasado por el poblano, mejor se fue a echar unas tortas ahogadas a su tierra.

Tras la trágica muerte del senador y la gobernadora, el mandatario jalisciense quiso regresar por sus fueros a hacer la guerra contra la cuarta transformación y propuso a través de Movimiento Ciudadano que se apoyara a Enrique Cárdenas Sánchez, situación que se compró muy bien el panista Marko Cortés, pues hasta parecía que le arrebataron la idea.

No obstante, Alfaro Ramírez al ver que el candidato del PAN-PRD-MC no levantaba decidió mandar a sus empresas para crear la guerra sucia contra Luis Miguel Barbosa y, lo más probable, es que con una buena cantidad de melones y las sandías que quieran, pero se chingó su otra rodilla, pues no sólo fue evidenciado con el tuit de la empresa que invitaba a Cárdenas a un acto en la tierra del mariachi y el tequila, sino que se confirmó lo que ya se venía denunciando desde hace un mes.

¿Qué pretende Enrique Alfaro con minar la fuerza de Morena en Puebla? Evidentemente no es una guerra personal contra Barbosa Huerta, sino quiere plantarle cara al gobierno de Andrés Manuel López Obrador porque evidentemente busca ser el abanderado del 2024 por lo que quede del PAN-PRD-Movimiento Ciudadano.

Por eso la desesperación, porque el ex rector de la UDLAP nomás no hace ni cosquillas, las encuestadoras más serias ponen con más de 20 puntos de ventaja a Luis Miguel Barbosa frente a Cárdenas Sánchez. Y si el dos de junio los resultados le son adversos, pues ya no le quedarán más rodillas al gobernador jalisciense.

Cuando se acaban los argumentos comienza la guerra sucia y quien saque el ventilador con heces es quien va rumbo al fracaso.

Es cierto que, como bien lo apuntó Ricardo Morales, hay un desgaste en la imagen del presidente es normal y natural, pero esa caída no es tan grande como para arrastrar al candidato de Morena en el estado de Puebla.

Otro detalle es que ahorita no hay quien encabece a una oposición seria, honestamente no la representa ni Fox ni Calderón, mucho menos Javier Lozano que un día es del PRI, otro día es del PAN y otra vez está en el PRI y júrelo que muere por regresar a Acción Nacional. Tampoco las señoras de las Lomas, ni los que se quedaron fuera de las nóminas gubernamentales, ni algunos personajes impresentables como los Ferriz.

Urge un liderazgo emergente que encabece un contrapeso real, porque sino vamos a ver a toda esa bola de mafufadas en las benditas redes sociales, que honestamente ya cansan. Ya saben a qué me refiero, puras descalificaciones de uno y de otro bando que no sirven para nada.

Enrique Alfaro quedó al descubierto y si gana Barbosa la contienda extraordinaria tendrá un adversario del mismo nivel y ahora se chingará el muslo si quiere llegar a la Presidencia de la República, porque ya no tiene más rodillas. Alguien lo engañó al venderle la figura de Cárdenas, por cierto.

El PAN, destinado a ser el partido pluri

¿Qué va a pasar con el panismo después de las elecciones del dos de junio? Es la gran pregunta que muchos se hacen ante su eminente derrota en las urnas. De entrada, tendría que cambiarse a la dirigente Genoveva Huerta y dejarla como titular de la secretaría de las selfies a nivel estatal, pero tendría que dimitir a su actual cargo por el previsible fracaso.

Lo que llama la atención es saber si es que la vieja guardia del panismo: Francisco Fraile, Ana Teresa Aranda y Humberto Aguilar Coronado tomarán por asalto las ruinas en las que -se prevé-, dejará Enrique Cárdenas y Gabriel Hinojosa.

O es que acaso Eduardo Rivera y sus seguidores como Juan Carlos Espina, Rafael Micalco, Enrique Guevara, entre otros liderazgos más jóvenes se atreverán a tomar el control del partido blanquiazul.

Después de la derrota, se van a dividir aún más los grupos, pues no duden que hasta Pablo Rodríguez Regordosa, con ya muy pocos aliados en su comité, intente arrebatar la batuta estatal.

Los panistas son los causantes de su propia crisis y es que aunque intenten culpar al extinto morenovallismo, siempre se les olvida que ellos mismos lo dejaron entrar. El plan de El Yunque con Rafael Moreno Valle en el 2010 era impulsarlo, controlarlo y luego desecharlo, como lo han hecho con muchísimos personajes al interior de ese partido. Lo que no se dieron cuenta es que el exgobernador les salió más cabrón que bonito (no lo estoy justificando), pues a ellos les aplicó la misma, los impulsó, los controló y luego los desechó.

Cuando se dieron cuenta ya no tenían nada que hacer -aquí aplicaría una frase célebre de Paco Ignacio Taibo II- y sin ningún poder interno, pues la mayoría del panismo tradicional o se había hincado ante el morenovallismo o terminaba exiliado como Juan Carlos Mondragón.

Sin dinero, sin un candidato fuerte con capacidad política, dividido entre las incongruencias y locuacidades de Gabriel Hinojosa, sin un liderazgo en el PAN estatal, sin un discurso de oposición que convenza por parte del presidente nacional Marko Cortés, sin saber ser oposición, el panismo aunque quedaría en un segundo lugar en la realidad se hundirá en una crisis que tardará un largo tiempo en recuperarse.

Así como se comportan en este momento, tendrá que pasar un buen rato para ser competitivos en una elección. Sus discursos son muy pobres y carecen de sustento, son palos de ciego. Si pudieran tener posibilidades solo sería porque hubiera una caída en la credibilidad en Andrés Manuel López Obrador y en Morena, por un voto de castigo, pero no porque ellos tengan la capacidad para ganarse a las masas.

Aunque no lo quieran admitir hay muchas caras largas y un exceso de sillas vacías en los actos de campaña de Enrique Cárdenas. Dicen que van muy bien en sus encuestas pero nunca las muestran.

¿A quién quieren engañar?

La derrota que se avecina para Acción Nacional regresará al panismo a sus orígenes: al ser un partido plurinominal en el que unos cuantos se repartirán el poder entre la dirigencia estatal, las diputaciones locales o federales y unas cuantas regidurías.

Ilustración: Alejandro Medina

¿Puebla es panista? ¡Bah! Eso ya es un mito

No hay oposición.

Repetimos: no hay oposición.

Si usted es uno de los que no está de acuerdo con la cuarta transformación en el país, le tenemos una mala noticia: en este momento no hay quien lo represente. Y si es un fiel seguidor de Pedro Ferriz de Cohn y de su hijo, así como Pablo Hiriart, Ricardo Alemán, Pascal Beltrán, Loret de Mola, entre otra runfla de periodistas, quédese sentado esperando porque todos ellos carecen de credibilidad.

Lo mismo pasa con Marko Cortés, Vicente Fox o Felipe Calderón, solo sirven para dos cosas: para nada y para… bueno ya sabe como termina la frase. Sus administraciones de los dos últimos estuvieron ligadas a la corrupción y en algunos casos hasta con el crimen organizado, pero lo mismo ocurre en Puebla, luego de desbaratarse el morenovallismo (ahora muchos de ellos quieren beber de la ubre de Morena) el PAN quedó en el olvido. El PRI, por otra parte, está peor.

La última encuesta del Centro de Estudios Consultivos de Manuel Martínez pone a Morena y a Luis Miguel Barbosa casi tres a uno en el municipio de Puebla sobre el segundo competidor que en este caso es Enrique Cárdenas. Los resultados según el estudio demoscópico son: 45.8 por ciento a favor de Barbosa contra 18.4 por ciento de Cárdenas y, en un muy lejano tercer lugar, Alberto Jiménez Merino con tan solo 7.2 puntitos.

Esta última encuesta arroja varias lecturas: si Barbosa gana la ciudad se rompe el mito de que Puebla es panista por tradición. Si el municipio está a su favor quiere decir que habría que ver si es que afectó o no la administración de Claudia Rivera; algunos analistas han considerado que se ha encapsulado la percepción hacia la alcaldesa, es decir, la han hecho a un lado de Morena, pueden no estar de acuerdo con su gestión, pero piensan que no representa las formas de ese partido y no coincide con el estilo personal del candidato a gobernador.

Aún así, la tregua que mantienen con ella y la veda electoral han desviado la atención a otros temas que no necesariamente tienen que ver con la Angelópolis. Pasando la elección habrá que evaluar ahí sí, objetivamente, su gestión.

Otro punto es que Morena y Andrés Manuel López Obrador mantienen un alto grado de credibilidad. Su bono democrático sigue muy arriba. La esperanza en su gobierno es muy alta. Además, al no existir morenovallismo, ni el dinero de ese grupo (bueno el dinero sí existe pero no lo van a invertir en Cárdenas) no hay manera de echar abajo la imagen que se está labrando Luis Miguel Barbosa.

Cada día tiene reuniones con diferentes grupos y pobladores en todo el estado. Son tantas las adhesiones que después tendrá que elegir muy bien con quien sí y con quien no trabajar, pues aquí ya hay de todo como en botica.

¿Por qué hacemos referencia al caso del municipio de Puebla? Porque si el candidato del Movimiento de Regeneración Nacional está arriba es casi un hecho que ganará las elecciones del 2 de junio próximo en todo el estado. Quien tiene la capital tiene el estado por el padrón electoral.

Para muestra hay que revisar el acto realizado el sábado pasado en San Andrés Azumiatla, la junta auxiliar que han usado priistas y panistas para la foto, pues bien, en dicho encuentro se logró juntar a casi 11 mil personas. A dicho lugar llegó la líder de Morena Yeidckol Polevnsky y fue organizado por Eric Cotoñeto, David Méndez y Eduardo Rivera (no el panista, no se confunda). Ni el PRI ni el PAN habían logrado algo así en el pasado.

Cárdenas no es una opción como candidato. El PAN no es oposición y sus críticas siempre serán refutadas porque todo lo que cuestionan es lo mismo que permitieron cuando gobernó el morenovallismo.

Barbosa quiere ganar de manera absoluta porque quiere demostrar que hubo un fraude electoral en el 2018 y que él ganó los comicios. Esa es una de sus apuestas porque en menos de un año los números están cambiando la historia oficial y hasta ponen en tela de juicio el actuar del Tribunal Electoral sobre el caso Puebla.

No hay oposición real y lo que hay es una bola de gritones que caminan desnudos pensando que aún tienen dinero y poder, cuando lo que necesitan se llama credibilidad que es más importante que los otros dos atributos mencionados.

El súper delegado que no es ni súper ni delegado

Escondido tras los rincones y temeroso de que alguien lo vea, platicaba con sus ratones el mismísimo Rodrigo Abdalá Dartigues. Ese personaje que ni ata ni desata, ni es ni no es, ni nada de nada, pues bien hay quien dice que no llega a diciembre dicho personaje, pues no es muy del agrado de la Cuarta Transformación y menos del que va hasta arriba en las encuestas.

Hace un par de días, el periodista Mario Alberto Mejía en su quintacolumna lo retrató de pies a cabeza y dio a conocer a algunos de los personajes que lo acompañan en su “trabajo”. Dejó en claro, el periodista, que nadie está contento con su trabajo.

Es que es tan gris el súper delegado que nadie se acuerda de él. Nadie lo busca para gestionar nada. No es un enlace con el gobierno federal y ni si quiera funciona como planta de ornato, porque ni en las fotos aparece. Tiene más juego un Fernando Manzanilla o un Jorge Estefan Chidiac que el propio Abdalá.

Recuerdan que cuando se crearon estas figuras, muchos se inconformaron porque tendrían una gran responsabilidad casi como virreinatos y que les robarían cámara a los gobernadores. Bueno, Rafael Moreno Valle todavía alcanzó a presentar una demanda de inconstitucionalidad por su creación.

Y es en serio, a Rodrigo Abdalá nadie lo ve, nadie lo oye, es un espectro que seguramente cobra en una nómina federal pero que no representa nada. No pasa información a la Presidencia, no está en contacto con el gobernador para resolver problemas. Es la beca más cara de este sexenio.

Supuestamente el coordinador de las delegaciones sería el más poderoso en Puebla, sería el candidato natural para el 2024 y hasta para la alcaldía del 2021, pero no. Este personaje resultó ser un cero a la izquierda dentro de la propia izquierda.

Dime de qué tuiteas y te diré quien eres

Y como dice el clásico: un político sin bots es un pobre político. Twitter, a principios del 2011, se convirtió en un fenómeno en el que todos querían estar. Al diablo con la frivolidad de Facebook, tuitear era el verbo del momento hasta que llegó la clase política y como diría mi abuela: se negó el chingocio. Los políticos contrataron personajes que llenaron de bots (no de boots, esas son botas) sus cuentas y se volvió algo verdaderamente asqueroso.

De pronto nos enterábamos que en Timbuctú seguían a algún aspirante a la alcaldía o a la gubernatura o que en Eslovenia había miles de seguidores de algún secretario de Desarrollo Social que se sentía el mirrey de la polaca.

Moreno Valle, por ejemplo, tenía granjas y granjas de robots que cada que inauguraba algo, salían sus tuiteros a decir como loritos: “el parque ecológico es una gran obra- el parque ecológico es una gran obra-el parque ecológico es una gran obra”, ad infinitum.

El colmo de todo esto vino al inicio de esta semana cuando Twitter echó abajo la cuenta de algunos militantes de Morena y destacaba el de la presidenta municipal Claudia Rivera Vivanco. Y es que a todo se se queda la duda, ¿fue un hacker como ellos denunciaron o fue porque ya eran tantas cuentas falsas o bots que los seguían que fueron detectados y se las aplicaron?

Seamos honestos, ¿quién chingaos en su sano juicio va a seguir la cuenta de un político local, habiendo tanto que ver en internet? ¿Qué prefieren ver porno o leer alguna frase cursi de un político que aspira a ser diputado por el distrito XII? ¿Bajar piratería o leer que un regidor está en reunión con la Comisión de Hacienda? O de veras quieren ver la cara de Enrique Cárdenas o de Genoveva Huerta.

No mameyes en tiempos de aguacates.

Fantasía para un gentilhombre

Uno de los personajes que más ha hecho y que ha mantenido un bajo perfil desde el año pasado es el rector Alfonso Esparza Ortiz. Desde la llegada de la cuarta transformación se ha dedicado a proteger a su planta académica y administrativa ante los cambios presupuestales que han manejado desde la federación.

No es una tarea fácil para una institución como es la máxima casa de estudios en el estado, ya que entre tantas medidas que se han impuesto desde Palacio Nacional uno de los sectores más afectados en todo el país ha sido a la educación superior.

Además, Esparza ha mantenido un bajo perfil o no ha querido robar cámara porque hay un proceso electoral extraordinario y a diferencia de sus antecesores no le interesa involucrarse en la política partidista, al menos hasta culminar su rectorado.

El discurso de que la universidad pública debe ser imparcial como institución Esparza sí la ha aplicado. Hasta el momento no se ha peleado con nadie: ni con los morenos ni con los verdes y mucho menos con los azules. Con todos se lleva bien y con todos mantiene una relación institucional.

Sabe muy bien que buena parte de sus docentes y administrativos por cuestiones históricas comulgan con la izquierda, sabe que hay estudiantes que están metidos en redes sociales y se decantan a un lado o a otro, pero Esparza como un caballero en la política prefiere hacerse a un lado para no generar confrontaciones con nadie. Y al contrario a todos los partidos les extiende la mano.

La ventaja que tiene la máxima casa de estudios hoy, es que si el actual puntero en las encuestas -Luis Miguel Barbosa- ganara la gubernatura el próximo dos de junio, difícilmente intentará meter las manos en la BUAP como sí ocurrió cuando llegó el morenovallismo a Casa Puebla, pues tanto con Enrique Agüera como con Alfonso Esparza intentaron debilitar a sus respectivas administraciones.

Con el mensaje de la reconciliación y, por lo que ha venido expresando Barbosa en sus discursos, es claro que mantendrá una relación de respeto con la universidad más importante de Puebla.

El músculo de los voceadores

Desde hace más de veinte años conozco al líder de los voceadores en el estado, Luis Felipe Cuaxilo, y no sólo porque su organización ha distribuido la Revista 360 Grados Instrucciones para vivir en Puebla (la cual dirijo desde hace 11 años) y sé que es alguien que todos los días le pega duro al trabajo.

Las redes sociales y el internet han afectado la venta de los diarios, revistas y todo tipo de impresos que se dedican a la información. Estamos en un proceso de transformación no solo política sino social y esto lo han resentido los voceadores que se levantan desde la madrugada. Ya lo dijo Andrés Manuel López Obrador cuando ganó la presidencia: benditas redes sociales.

Ayer fue el día del voceador y Luis Felipe Cuaxilo se colocó un diez al organizar la comida para sus agremiados en el salón del IMSS Zavaleta y que apadrinó Luis Miguel Barbosa. Si bien el candidato se comprometió a apoyar a los trabajadores del ramo, también les advirtió la necesidad de que deben transformarse.

No fueron pocos los voceadores que se sumaron ya a las odas y ovaciones del que llevaría, en caso de ganar, la responsabilidad de la cuarta transformación en todo el estado. El salón del IMSS Zavaleta estuvo lleno y ahí Cuaxilo con su organización se sumaron a Morena, aunque sí les comentó el propio candidato en su discurso: “no estoy a favor del voto corporativo”.


Foto: Es Imagen / Daniel Casas / Jafet Moz

¿A dónde chingaos está el candidato?

Amiguito, si tú eres un ávido lector de las Crónicas Marcianas y vas a votar por el candidato del PAN te pedimos que ayudes al doctor Enrique Cárdenas Sánchez a encontrar las palabras correctas después de que diga “¿a dónde chingaos…?”

Tacha con una espantosa “X” la respuesta correcta.

Las personas que le atinen ganarán una torta de galantina y otra queso de puerco con pelo, un frutsi, un paquetaxo y una refrescante botella de agua mineral con arsénico.

Empecemos:

¿A dónde chingaos…

a) …está mi campaña?

b) …están mis propuestas?

c) …están mis críticas contra Moreno Valle?, que no las encuentro

d) …está mi congruencia?

e) …está la lana para la campaña?

f) …está mi cabeza?

g) …está la gente en los mítines?, porque nada más llegan 40 pelados

h) …mis calcetines de droopy?, ¿los habrán llevado a lavar?

i) …está Gabiel Hinojosa y sus ideas.

j) …está el municipio Azumiatla? (SIC) ¿Y por qué chingaos no me dicen que es junta auxiliar?

k) …está el dinero para la guerra sucia contra Barbosa?

l) …está la chingada miel para ponerla en una jeringa? Me lo recomendó mucho mi amiga Violeta. Que dice que es bueno para la chingada azúcar.

m) …está la empresa La Covacha que manda mi góber Enrique Alfaro?

n) …está la prensa que apoyaba a Moreno Valle y que hablaba bien del PAN?

o) …anda la Genoveva? Si la ven díganle que vaya por unas guajolotas y los atoles para el desayuno.

p) …está la encuesta en la que voy 13 puntos abajo? Si la ven por ahí, no sean mala onda, fíltrenla a los medios.

q) …están las ovejas del pastor Fraile y dónde chingaos anda la Heidi y el Pedro?

r) …está mi prestigio? Creo que se quedó en una conocida universidad; por ahí se los encargo.

s) …andan el PRD y Movimiento Ciudadano? ¿Siguen en la contienda?

Tienen derecho a votar hasta por tres reactivos, el candidato de la coalición PAN, PRD y MC, se los agradecerá.

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El “a dónde chingaos”, dicho abruptamente por Cárdenas la semana pasada en contra de Luis Miguel Barbosa, en el fondo mostraba molestia porque la guerra que había iniciado Ricardo Monreal, Alejandro Armenta contra el candidato de Morena a la gubernatura se había terminado. Se firmó la tregua. Se comenzaron a cumplir los acuerdos por ambas partes. Ya no hay más.

Esa y no otra fue la razón por la que comenzamos a ver al doctor Cárdenas un poco desquiciado, fuera de sus casillas. Y es que la mala asesorada que le da Gabriel Hinojosa y el pleito con las mil cabezas en el PAN estatal hacen que su abanderado pierda la sensatez.

Una vez arregladas las diferencias internas en Morena, ya no hay manera de bajar a Luis Miguel Barbosa en las preferencias electorales. La guerra sucia ya no impactará porque hace más daño el fuego amigo que el enemigo.

Vamos a ver de qué está hecho la empresa La Covacha que mandaron desde Jalisco y si es que entiende lo que pasa en Puebla.

Ante todo esto nos preguntamos ¿A dónde chingados quedó el académico Enrique Cárdenas?

La bipolaridad del doctor Cárdenas

¿Cómo se define la campaña de Enrique Cárdenas hasta ahorita?

Un día es panista. Otro es antimorenovallista. Al siguiente simpatiza con el desaparecido grupo del difunto Rafael Moreno Valle, pero una vuelta más al sol y se da cuenta que es “independiente” y ya para cuando llega el viernes se dice así mismo que es un candidato ciudadano.

Qué terrible esquizofrenia política viven en su cabeza el doctor Jekyll y Mr. Cárdenas.

Total que quién sabe con qué humor amanezca cada día de la semana. Y es que entre Cárdenas y Gabriel Hinojosa nomás hacen como que sí hacen pero no hacen nada. Son de esos personajes que dan de vueltas todo un día pero que al final no entregan resultados, como los perros cuando intentan morder su cola.

Todo el capital político de Cárdenas -si es que alguna vez lo tuvo- se irá por el pozo de los deseos al final de la campaña. Quedará estropeado, golpeado, ninguneado, satanizado y pateado por aquel grupo político que asuma el liderazgo en el PAN, una vez que le den las gracias a Genoveva Huerta.

El PAN vive su peor momento en la historia de Puebla, pues nadie quiso tomar el control de ese partido una vez que el morenovallismo desapareció. Le dejaron el poder a Genoveva, a quien se le hizo más fácil pactar con Marko Cortés el destino de las prerrogativas estatales y así cuidar su cabeza. Rompió con el galismo y se peleó con lo que quedaba del morenovallismo de tal suerte que hizo de su dirigencia un Frankenstein.

Esa es una de las razones por las cuales, la campaña del doctor Jekyll y Mr. Cárdenas es una torre de babel, a ello hay que sumarle el idealismo ramplón de Gabriel Hinojosa y la falta de una meta clara. ¿Alguien sabe para qué quiere ser gobernador Enrique Cárdenas? La verdad es que hasta el momento no nos ha dicho con certeza qué haría si ganara la elección extraordinaria.

Un ejemplo de esto es: ¿cómo le haría para negociar sus presupuestos y leyes de ingresos con un Congreso del estado opositor?

No le alcanza con los votos de la bancada panista. Y es que en la relación con el poder legislativo local está el secreto para gobernar. ¿Cómo le haría para convencer a Gabriel Biestro?, quien es uno de los operadores más cercanos de Luis Miguel Barbosa.

¿Acaso ya se preguntó cómo combatir el robo de hidrocarburo? Por Dios, si para el doctor Jekyll y Míster Cárdenas San Andrés Azumiatla es un municipio y no una junta auxiliar de Puebla.

Pobre candidato panista, pues está más cerca de ser Míster Cárdenas que de actuar como el doctor Jekyll.

Por cierto, y por humanidad, avísenle que ya empezó la campaña por el gobierno del estado y no por el rey feo de la kermés en el Instituto México.

Muchos son los llamados…

Desde que arrancó la campaña por la gubernatura, Luis Miguel Barbosa ha recibido adhesiones de todo tipo de personajes: buenos, malos y feos. Algunos han sido recibidos de buena manera y con los brazos abiertos y otros solo son aceptados sin generar compromisos. Es cierto el discurso de la reconciliación, empero, no todos entrarían al gobierno en caso de llegar Morena a Casa Aguayo. Hay personajes impresentables.

Barbosa no tiene un pelo de tonto y es por eso que quienes lo conocen desde que se hizo líder del PRD en 1998 saben muy bien quién es y cómo opera. Cómo es que ha venido logrando acuerdos políticos.

¿Quieren saber quién sí y quién no va a entrar? La respuesta está en la presentación de su equipo de campaña el pasado primero de abril. Todos los ahí nombrados son de sus más cercanos. Tienen mano quienes estuvieron con él desde el 2018 y de ahí, no es cosa menor, los que entreguen mejores resultados.

¿Quieren otra pista? Vean quienes son los que aparecen en los templetes en sus giras. Barbosa, un político educado en la vieja escuela, analiza muy bien qué mensaje quiere enviar en cada una de sus reuniones por el estado, por eso siempre van a estar los que él quiere que estén.

Entre toda esa lista, llamó la atención la del empresario Eduardo Rivera Santamaría, quien nos enteramos que trabaja con Barbosa desde el año pasado y está en sus afectos personales ya que desde las elecciones contra Martha Erika Alonso estuvo trabajando muy de cerca con el morenista. Tanto él como personajes como David Méndez o Gabriel Biestro estarán en la conformación de la cuarta transformación a la poblana.

Foto: Es Imagen / Oscar Morales

Barbosa cada vez más cerquita

“En México, para ser un buen político no es necesario saber resolver los problemas… hay que saber crearlos”: Alfonso Martínez Domínguez

No se confundan, si Ricardo Monreal atestiguó el pacto entre Luis Miguel Barbosa y Alejandro Armenta y no Yeidckol Polevnsky, fue por dos razones: quien verdaderamente inició la pelea al interior de ese partido fue el líder del Senado, así que quien las rompe que las componga y en segundo lugar, la líder nacional de Morena usó el término sabandijas situación que la pone en desventaja en una negociación.

A Monreal no le interesaba realmente que Armenta fuera candidato a gobernador, lo que buscaba era abrir la encuesta y que en las elecciones del 2024 (las de Las Palabras Mayores) no le aplicaran la misma que en el 2018 cuando salió “ganadora” Claudia Sheinbaum por el Gobierno de la Ciudad de México. Ya no hay más partidos como para que siga saltando de aquí para allá. El líder parlamentario ya militó en el PRI, luego en el PRD, luego Movimiento Ciudadano, más tarde el PT y ahora Morena.

Tanto a Barbosa como a Armenta les conviene que se cumpla esta “reconciliación”, porque el primero llegaría a ser gobernador y el segundo continuaría desde la Comisión de Hacienda del Senado. Ambos actores se necesitan. No importa que en lo personal no se caigan. Esto es política y para sobrevivir hay que cumplir con el mandamiento de saber comer los sapos sin hacer gestos.

También el más interesado por la paz en Morena es Monreal, ya que de generar una división o fractura interna, todas las miradas caerían sobre él. Y no le conviene tampoco ser el causante de debacles electorales. Lo más sensato es que ambos personajes se sentaran a dialogar, que se cumplan los acuerdos que solamente ellos conocen y que se verán en los próximos días.

Los que deberán entender estos nuevos tiempos son los seguidores del senador Armenta, así como el Cártel Poblano de la Miel de Abeja en el que está la activista Violeta Lagunes, pues la guerra al parecer ha terminado.

Lo malo de estas batallas es que solo se perdona a los generales, siempre se sacrifica a los soldados y aquellos que se fueron de bruces criticando o burlándose les costará más trabajo entrar en la reconciliación, mientras que los que supieron jugar será más fácil que los tomen en cuenta.

La experiencia nos ha enseñado que los peones son los que abren siempre en el juego, son los primeros que atacan, son soldados que su función es morir para proteger al rey, a su reina y a la corte. Y que son muy pocos -contados- aquellos que realmente logran llegar al final del tablero para coronar.

Barbosa tiene ya todo para ganar. En las encuestas está casi tres a uno sobre el PAN y del PRI y su renovación moral ya mejor ni hablamos. Le faltan cinco semanas para lograr la meta, si es inteligente ya no tendrá quien lo bloquee, pues la verdadera contienda fue contra Alejandro Armenta, lo demás es un domingo soleado en el parque.

El horror

¿En qué momento se descompuso todo esto?

Todos los días recibimos una llamada telefónica o mensaje de whatsapp de algún amigo o conocido y nos enteramos que lo asaltaron o dejó su automóvil en la calle y cuando regresó ya no estaba. Le quitaron el motor a su coche. Robaron un Oxxo. Le dispararon en la plaza de algún centro comercial a alguien que había retirado dinero; se metieron a la fábrica de algún conocido y se llevaron sus computadoras.

¿En qué momento se descompuso?

La nota roja es una de las principales informaciones de todos los diarios impresos y electrónicos. Y aunque no lo escribamos, aunque tratemos de ocultar la verdad, no importa, no dejamos de enterarnos de robos, asaltos y asesinatos. Siempre una llamada telefónica, siempre un mensaje telefónico y ya hay personas cercanas a nosotros que han sido víctimas de toda esta ola de violencia.

Puebla pasó de ser un estado y una de las ciudades más tranquilas del país a ser una mancha roja en la geografía. Hace tres años, cuando todavía vivíamos en el sueño morenovallista (algo así como el sueño americano), el investigador poblano Fernando Montiel Tiscareño publicó para el portal Sin Embargo un análisis que nos erizó la piel a muchos y por supuesto también hizo fruncir muchos seños, sobre todo a los funcionarios de la entonces administración estatal.

Dicho análisis predijo que Puebla se convertiría en un estado en el que azotaría la violencia y es que comparó lo que ocurrió en Bogota, Colombia hace treinta años con lo que ocurre en este momento en nuestra ciudad: desarrollos inmobiliarios, inversiones e inversionistas, autos de lujo y una vida que no todos se pueden dar y sin embargo existe.

Además, no es de sorprenderse que todos los días hay nuevos desarrollos inmobiliarios y plazas comerciales que no necesariamente están habitadas, es más, muchos de estos centros de venta se encuentran con locales vacíos o en obra negra, es decir, el mejor punto de lavado de dinero.

Montiel en su artículo del 2016 mencionaba lo siguiente: “No, el tema es que no hay mucha claridad en cuanto al origen de las fortunas que están financiando desarrollos inmobiliarios de ensueño en la capital poblana. (¿Por qué hay tantos complejos comerciales en obra negra, a medio terminar desde hace años?) El tema es que la borrachera de modernidad que mantiene intoxicados a los poblanos les impide ver –ya no se diga cuestionarse- quién es de verdad el mandamás en el estado.

”¿El gobierno? No sabe, no quiere, o no puede ver lo que pasa. Y he aquí la triada madre de todos sus vicios: ignorancia, complicidad y/o incompetencia. Sería fácil de creer y tal vez no tan difícil de probar la asociación o servilismo del gobierno con los dueños anónimos del dinero en Puebla. Rumores no faltan y, en la ciudad, se escuchan muchas cosas: ‘Puebla es como Bogotá hace treinta años’ (…) No es tan difícil de entender.”

Lo más sorprendente de dicho artículo son sus párrafos finales, pues ya da por hecho que los poblanos nos tendremos que acostumbrar a ver escenas de tiroteos, robos y asesinatos:

“Puebla está (¿todavía?) en esa fase de negación. En cualquier caso, la realidad se impone. La caída, como resultado de una investigación por tráfico de combustible, del Secretario de Seguridad Pública del estado, Facundo Rosas Rosas –y con él, la de buena parte de la jerarquía de seguridad- destapó una cloaca que nadie quería ver.

”Las cosas ya no serán iguales. El miedo ciega, y la propaganda oficial también. El oasis ha desaparecido. Puebla y sus habitantes deberán ahora acostumbrarse a ver escenas como la que tuvo lugar en enero de 2014, cuando un comando armado atacó un bar -que por cierto presumía tener “auténtico ambiente sinaloense”- en la Avenida Juárez, hiriendo a dos personas, y en el que todavía hoy se pueden ver los agujeros de bala”.

Recuerdo que cuando fue publicado en el portal Sin Embargo, el morenovallismo en pleno denostó el artículo de Montiel. Los adictos a la publicidad gubernamental trataron de ignorarlo y olvidarlo.

-¿Leíste el artículo de Montiel?, ¿qué te pareció?, -me preguntó un colega.

-Conozco a Montiel en persona y lo que más me preocupa es que nunca se ha equivocado, -respondí.

En esa época, hablamos del 2016, un analista del tema de seguridad pública nos comentó a un colega (uno de los dos mejores reporteros policiacos que hay en Puebla) y a mi que Rafael Moreno Valle, Facundo Rosas y el fiscal habían creado una burbuja que tarde o temprano le reventaría a sus sucesores.

Así fue.

Ilustración: Alejandro Medina

De marinistas perseguidos y otros berrinchudos

Alejandro Armenta Mier, al parecer, ya sufre de alucinaciones, persecución y paranoia. Ve enemigos donde no los hay y es como consecuencia de que la realidad política va contra sus expectativas: él quiere ser gobernador del estado. Y es que nuevamente -ya parece disco rayado, mi jefecita dixit- el senador con licencia impugnó la candidatura de Luis Miguel Barbosa la cual ya fue ratificada hasta por el INE.

Pareciera que escucha voces que le dan la orden de impugnar lo que ya no se debería impugnar. Esas voces son las que le dicen que él y no otro es el bueno, el elegido, el único e insuperable. No importa si con sus acciones divide al partido Morena ni que dilapide su capital político ni mucho menos que con ello beneficie al PAN, lo importante es lo que él desea.

Esta es la tercera vez que intenta echar abajo la candidatura de Morena y la verdad es que ya cansa su misma cantaleta, pero sobre todo genera muchas dudas: ¿qué o quienes están detrás de toda esta necedad de ir contra su partido?

Lo más extraño es que coincidentemente Armenta actúa como se había trazado uno de los planes del morenovallismo para la elección extraordinaria: cuando aún se definía al gobernador interino, cuando los morenovallistas todavía pujaban para que quedara Jesús Rodríguez Almeida una fuente de ese grupo confió a este tunde teclas que sabían que en las elecciones extraordinarias perderían frente a Morena y frente a Barbosa.

En ese escenario lo que le quedaba al morenovallismo era entrampar el proceso electoral como -aseguraba la fuente- lo hizo Luis Miguel Barbosa contra la difunta Martha Erika Alonso en los tribunales. Es decir, que si ganaba la elección Morena lo iba a traer entre impugnación e impugnación como revancha por lo que vivimos el año pasado.

Originalmente, hay que confesar, parecía algo totalmente descabellado, sin embargo, si unimos la especie de que Alejandro Armenta tiene pactos con los morenovallistas desde diciembre del año pasado; que existe la presunción de que participó en la elaboración de una carta firmada por la madre de Marta Erika contra Luis Miguel Barbosa por el tema del accidente del 24 de diciembre

Además, vemos que está aliado con Violeta Lagunes la creadora del lema: “Amlo sí, Barbosa no”, todo parecería que sí, es el desquite de lo que quedó del morenovallismo, sino como que por qué tanto brinco estando el suelo tan parejo.

Armenta viene del priismo. Su mejor momento fue en el sexenio de Mario Marín Torres, en el que se imponían candidaturas a la menor provocación y hasta se les daba “coscorrones a las viejas cabronas”.

Es curioso, nuestro personaje de marras jamás se molestó porque hayan impuesto a algún candidato. Siempre se disciplinó. ¿Quién sabe de dónde le salió lo “demócrata?

Para todos es claro que también está la mano de Ricardo Monreal, quien por cierto, cuando todavía vivía Rafael Moreno Valle fueron cercanos y tenían tratos en común. La ruta de Armenta es impugnar-impugnar-impugnar-impugnar-impugnar. No importa que lo bateen de home run y que cada vez vaya perdiendo credibilidad entre sus correligionarios, si es que alguna vez la tuvo.

Al PRI ya lo están velando

La revelación del periodista Mario Alberto Mejía sobre la orden de aprehensión que se liberó contra Mario Marín, Adolfo Káram y Kámel Nacif, desde el jueves de la semana pasada, fue el último clavo al ataúd de la candidatura de Alberto Jiménez Merino.

Con este escándalo, porque es un escándalo, el PRI asegura su tercer lugar en la contienda.

No importa que salgan a declarar que no se vale que se quiera sacar ventaja política en campaña con el caso Marín, pues nadie más que los propios priistas presumieron a Marín como su estandarte y dijeron que el caso Cacho ya estaba en el olvido, ya no pegaría en las elecciones. El propio Jiménez Merino presumía al ex gobernador como su mejor amigo.

No importa que se ampare Marín y compañía, el daño está hecho. En la historia de Puebla jamás se había procedido penalmente contra un ex gobernador. Todos vivían entre la inmunidad y la impunidad.

Marín ya no puede caminar por Puebla. Su imagen daña todo lo que toca, además traicionó a muchos de su propio equipo cuando los mandó a pelear por Javier López Zavala y los abandonó a su suerte y no hay que olvidar que negoció las cabezas de algunos integrantes de su gabinete como el de Alfredo Arango, a quien no pretendemos ni justificarlo ni defenderlo.

Lydia Cacho, al final, ganó esta batalla, catorce años después, pero la ganó.

Foto: Es Imagen / Oscar Morales

El cartel poblano de la miel de abeja

Un nuevo grupo político pretende imponer su ley: el Cartel Poblano de la Miel de Abeja (CPMA). Sí, es la nueva organización que se pelea la plaza. A la cabeza está Alejandro Armenta Mier quien depende emocionalmente de dos personajes: Ricardo Monreal Ávila y es ahijado político de Mario Marín Torres, quien está metido también en la campaña de Alberto Jiménez Merino.

Armenta creció bajo la sombra del marinismo, era el consentido del héroe de la película, papá. No obstante, no hay que desviarnos tanto, en dicho cartel se ha aliado con personajes como Violeta Lagunes, quien el año pasado dirigió la consigna: “Amlo sí, Barbosa no”. Ella, había pactado con el morenovallismo para imponer a Martha Erika Alonso en las elecciones pasadas.

La consigna de este nuevo cartel es que pierda Luis Miguel Barbosa a como dé lugar. Todo lo que hagan justifica sus medios y cualquier tipo de alianzas. La verdad es que no cuentan con grandes figuras, fuera del líder del Senado, pues sus seguidores son, en su mayoría godínez, abogados, priistas de medio pelo, algunos académicos de la BUAP y una buena cantidad de troles y bots en redes sociales.

Mucha pipitilla. De tener perfiles de primer nivel ya los hubieran mostrado, pero la realidad es que adolecen de ellos. Sólo el “Grillo” y su representante legal al menos sí son conocidos. Carecen de músculo y aunque las redes sociales sean benditas (ya sabes quien, dixit), las campañas todavía se ganan con estructura y no con tuitazos.

Sus aliados intrínsecos son los panistas que alientan las divisiones en Morena con la finalidad de que Enrique Cárdenas suba algunos puntitos y que Masive Caller (su encuestadora de confianza) no sufra tanto de esquizofrenia, pues una semana dice una cosa y a la siguiente otra.

El Cartel Poblano de la Miel de Abeja no tiene propuestas. No tiene sustento. Sólo pretende, como cualquier organización criminal, adueñarse de la plaza, desgastar la imagen del candidato de su partido, generar una división interna en Morena, pegarle al gobierno interino usando como pretexto a Fernando Manzanilla.

No buscan ganar la elección extraordinaria porque saben que difícilmente el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) les dará la razón, pero en caso contrario, si anularan el nombramiento de Barbosa provocarían una crisis tal en Morena y de percepción social porque debe reponerse todo el proceso de selección del candidato y eso dañaría severamente a su partido.

La buena marca de Morena en Puebla y la ventaja que tienen ahorita frente al PAN y el PRI los harían perder puntos y así fortalecerían a Enrique Cárdenas. Este cártel pretende imponer a su gente, a sus bárbaros, a sus lacayos, porque solo en ese estilo podrían ganar una elección, no con elegancia sino tirando a matar (lo peor es que esta palabra ya no es una metáfora).

El Cartel Poblano de la Miel de Abeja no opera fino, más bien es burdo. Se nota en las grabaciones que hemos escuchado a lo largo de estos días; se nota en la forma en la que sus seguidores en redes sociales se expresan de Barbosa.

Ellos no juegan a ganar, juegan a que su partido pierda para dar golpe de estado a nivel nacional y a nivel local. Apropiarse del partido. Lo que no han visto es que son muy previsibles y ya sabemos que no, que no son personas de fiar, pues no hay nada más deleznable que la traición.

La política se mueve por lealtades y traiciones y este cártel se apuesta más por lo segundo que por lo primero.

Jiménez Merino, al fondo y al rincón

Hubo una vez un gobierno que había creado una súper secretaría llamada El Partido. En ese partido todo mundo se decía licenciado. Licenciado por aquí, licenciado por allá. Todos eran licenciados. Todos es todos. La mayor parte de esta caterva había estudiado en alguna escuela o facultad de Derecho.

Esa súper secretaría era resguardada por madrinas o policías judiciales que enviaba la Procuraduría de Justicia. Andaban armados y terminaban no sólo de valet parking, lavando los carros y resguardando el local que les encargaron, a veces, incluso, hacían las compras de las esposas de los liderazos de El Partido.

La Secretaría de Finanzas enviaba un recurso especial (de manera totalmente discrecional) para la subsistencia de todos sus trabajadores. Al delegado del CEN lo enviaban al hotel más lujoso, de preferencia que tuviera alberca y gimnasio. Las putas, también, eran cortesía de Finanzas. Si el delegado se le antojaba viaje o vieja tenía no sólo el dinero de su salario sino una partida especial que el gobernador le destinaba.

Los delegados por lo regular eran pequeños virreyes mal hablados y mal portados que presumían sus relaciones con casi todos los gobernadores del país, con casi todos los senadores y a veces hasta mencionaban por su nombre de pila al Presidente de la República. Eran pequeños semidioses que acosaban a sus secretarias y como era natural se sentían como Mauricio Garcés en Don Juan 67.

En ese Partido tenían como práctica usar la tambora, la matraca y el confeti cada que destapaban al sucesor en el gobierno. También recurrieron a la despensa del pobre: huevo sucio, arroz quebrado y aceite barato. La torta y el frutsi era para los que siempre votaban con la promesa de que ahora sí iban a mejorar.

En los destapes del candidato a sucesor a nivel nacional y local, el encargado de revelar el secreto del oráculo era el líder obrero. E inmediatamente iniciaba un ritual que se repetía cada seis años: empresarios, dirigentes sindicales, magisteriales, ambulantes, transportistas, campesinos, organizaciones, asociaciones civiles, locutores, periodistas y hasta la Sonora Santanera se sumaban a una cosa llamada La Cargada.

Y si alguien quería vivir del presupuesto tenía que replicar lo que se decía en El Partido. La oposición jugaba a ser crítica, pero siempre, al final del día era premiada con obra pública, contratos millonarios y concesiones. Entre más crítica, más alta la tarifa, y en algunos casos, los más radicales, se quedaban solo a rumiar sus odios.

El Partido era el centro. Era el Sol. Era donde salían los cuadros para dirigir cualquier área: gobiernos federal, estatal, municipal y hasta las rancherías. Todo era el Partido y el Partido lo era todo. El gobernador era un rey feudal que solo se inclinaba ante el presidente. Un cacicazgo o un califato, como lo quieran llamar.

Pues bien, ese partido ahora está en cenizas, nada de lo que se relató líneas arriba tiene. Carece de poder, carece de credibilidad y lo más importante: no tienen dinero.

En la elección extraordinaria que enfrentamos, quién sabe qué haya dicho Alberto Jiménez Merino. Es más, ¿alguien sabe qué hizo ayer por la mañana?, qué dijo o con quién se reunió. Si camina un día por el zócalo de Puebla, solo los viejos lo saludarán y de lejos, muchos jóvenes, incluso treintañeros, lo verán como ven a cualquier persona, si alguien se le acerca será para venderle algo o para que firme un tema de Unicef o Green Peace.

El PRI nada tiene que hacer en esta elección, la lucha es al interior de Morena, en este momento, Cárdenas que no es un buen candidato, pero al menos jala los reflectores y ahí en el fondo, en un rincón aparece el PRI, como un pordiosero que solo es parte de una escenografía, pero que ya no aporta nada.

Y si algo aporta sólo es para recordarle que el góber precioso ensucia sus campañas.

No cabe duda que después del poder absoluto sobreviene el vacío absoluto.

Foto: Es Imagen / Jesús Alvarado

Unidad en Morena, pero nomás tantita

La necedad de Alejandro Armenta de seguir un proceso jurídico contra la candidatura de Luis Miguel Barbosa es porque Ricardo Monreal quiere desbancar a como dé lugar a Yeidckol Polevsnky. La líder de Morena a nivel nacional es quien ha acaudalado el poder en ese partido y la confianza de López Obrador, por eso y porque Puebla siempre será un laboratorio político la tirada es pegarle a Barbosa para bajarle bonos a su gran aliada nacional.

Alejandro Armenta aún no ha ofrecido disculpas por haber participado en un complot contra Barbosa en el que participó junto con un funcionario de Atlixco de nombre Eduardo Moranchel y la morenovallista Violeta Lagunes y en el que fue evidenciado la semana pasada, mediante una grabación.

Ayer al medio día sólo escribió en su cuenta de Twitter: “Ante la invitación del Lic. @MBarbosaMX para construir la unidad, extiendo mi mano por Puebla y por #Morena. Coincido con el Lic. Barbosa en mantener un diálogo democrático abierto. @MorenaEnPuebla”.

Y más adelante salió a decir que eso no implicaba que retirara su denuncia contra su partido en el Tribunal electoral: “La unidad en #Morena se logra través del diálogo con dignidad política; ello no significa declinar a mis derechos políticos. El proceso jurídico sigue. @MorenaEnPuebla”.

Es pocas palabras a Armenta no le interesa signar la paz con su adversario. El tuit que envió fue para calmar las aguas, pero nunca para dar un paso atrás en la impugnación. Unidad en Morena, sí pero nomás tantita.

Es claro que hay una guerra sucia contra el puntero en las encuestas en la que participan PAN, Movimiento Ciudadano y PRD a través de una empresa de consultoría llamada La Covacha Gabinete de Comunicación S.A. de C.V., misma que está ligada al gobernador de Jalisco Enrique Alfaro y que según la revista Proceso ha recibido contratos muy jugosos:

“En poco menos de cinco años La Covacha Gabinete de Comunicación S.A. de C.V ha tenido un despegue meteórico al amarrar múltiples contratos que suman al menos 10 millones de pesos. Ese crecimiento coincide con el arribo de Enrique Alfaro Ramírez a la presidencia municipal de Tlajomulco de Zúñiga”, relata el reportaje en Proceso firmado por el reportero Jorge Covarrubias, el 16 de enero del 2016.

A esa guerra sucia en redes sociales se suma la de Armenta Mier desde enero pasado. Cada vez se pone en evidencia que Armenta tiene ligas con el morenovallismo, además, si aplicamos la lógica del enemigo de mi enemigo es mi amigo, podríamos ir entendiendo aún más por qué la necedad de desestabilizar a quien va ganando en las preferencias electorales.

¿A quién de Morena se le ocurre sentarse con la autora de la campaña AMLO sí, Barbosa no? Solo a Armenta. Por cierto, dicha campaña que fue utilizada hasta el cansancio por los morenovallistas en todo el estado.

Perdón por el siguiente lugar común, pero es necesario: si camina como pato, si grazna como pato…

Cada paso que da Armenta sólo confirma que hay un entramado con toda la oposición de Barbosa para desestabilizarlo. Se ve que poco saben de Luis Miguel: Cuando fue presidente del PRD -en 1998- hubo muchos grupos internos que trataron de sacarlo de ese partido y nunca pudieron. Fue hasta que Moreno Valle pactó con Los Chuchos y hubo un enfrentamiento entre grupos en 2016 y aún así quedaron en ridículo los morenovallistas cuando se salió el barbosismo del partido del sol azteca.

Incluso, a Barbosa le sirvió dicha intentona porque le dio el pretexto ideal para sumarse al proyecto de Andrés Manuel López Obrador y jalar consigo una buena cantidad de senadores.

Barbosa ya fue vacunado con guerra sucia el año pasado, pues aún con ella se mantuvo en pie de lucha de julio a diciembre, y aún así nunca bajó la guardia. Armenta no ha visto contra quien se está enfrentando. Los que conocen la historia del PRD poblano saben a qué y a quién nos referimos, el candidato de Morena por las buenas es muy bueno, pero por las malas… diría ya saben quien.

Cárdenas no tiene quien le escriba

Enrique Cárdenas carece de un discurso claro y contundente. Sus palabras solo reflejan que no es “un ciudadano” como se autodenomina, pues discursos suenan a vil demagogia. Más de lo mismo. Nada innovador, puras fotos para redes sociales en mercados y en calles de la capital, es decir, nada.

Ayer, por ejemplo, salió con 30 personas a andar en bicicleta por las calles de la ciudad y muy contento dijo en entrevista: “vamos a impulsar un proyecto de movilidad, no solo en la ciudad sino en el estado”. Qué bonito, muchachito, qué bonito. ¿Y eso qué?

¿Sabrá acaso que en el estado los niveles de inseguridad se dispararon?, ¿estará enterado que en la región de Tepeaca-Tecamachalco hay bandas del crimen organizado operando el huachicol?, ¿negociará con ellas?, ¿les declarará la guerra?, ¿sabrá lo que pasa en el área de salud y educación?, ¿qué hará respecto a la Fiscalía General del estado: mantener o quitar a su actual titular?

¿Conocerá los problemas por regiones de la entidad, Norte, Nororiental, centro, Mixteca y toda el área de Tehuacán? Si se la pasa rodando en la bici con sus amigos “progres” no va a hacer nada de nada. Bueno sí, quemar calorías.

¿Cuál es su slogan de campaña?, ¿hacia dónde quiere y a quién quiere llegar?

Su más reciente puntada fue que quiere regresar la seguridad como era en la “Puebla de antes”: es decir que quiere que sea la Puebla de Mariano Piña, de Manuel Bartlett (hoy en Morena), de Melquiades Morales, de Mario Marín y de Rafael Moreno Valle-Tony Gali.

Lo que nos extraña es la carencia de un mensaje claro sobre todo porque es un economista, académico, ex rector de la UDLAP. Más nos sorprende cuando pide que ya no se use el tema Lydia Cacho-Marín en la contienda, justo en el momento que el PRI vuelve a invitar al exgobernador a encabezar los templetes.

¿Alguien tiene idea hasta ahorita qué pretende hacer Cárdenas en el gobierno del estado?

Al parecer no se ha dado cuenta que si él ganara se enfrentaría a un Poder Legislativo de mayoría Morena. ¿Ha planteado cómo sobrellevar esto para evitar una parálisis política como la que vivimos en los últimos meses de Tony Gali?

A finales del año pasado, cuando tomaron protesta los diputados locales, en su mayoría de Morena, inició una batalla entre los poderes Legislativo vs Ejecutivo. Un ejemplo fue la Ley Bala que fue vetada hasta dos veces por la administración de Gali. Y ese fue una de tantas que quedaron atorados por berrinches y conflictos de ambos grupos políticos.

Cárdenas ya pensó esta posibilidad. En si sólo cuenta con cuatro legisladores, pues la mayoría ya son parte de la cargada de Luis Miguel Barbosa y honestamente los que se quedaron en el PAN carecen de nivel hasta para ser oposición.

El candidato del partido albiazul y su búnker lleno de estrategas de campaña no tienen ni idea hacia dónde quieren que llegue su barco, lo peor es que ellos no pueden contrastar porque durante ocho años gobernaron los panistas y sus partidos satélites. Cualquier cosa que quieran usar para atacar se los van a devolver porque ya fueron gobierno y los hechos ahí están.

El ex rector de la UDLAP solo cuenta con el prestigio que lo antecede, pero sino hace algo bien y contundente puede morder el polvo y perder lo que ha logrado con su trabajo, y no porque lo derroten en las urnas, sino porque será un fracasado que no supo construir un discurso.

No hay nada peor que el olvido y para allá va.

Foto: Es Imagen / Oscar Morales

La semana negra de Armenta

Esta fue la peor semana para el senador Alejandro Armenta Mier. Arrancó cuando su suplente Jesús Encinas Meneses salió a defender a los locatarios del mercado Morelos porque supuestamente los presionaron en desquite por no apoyar a Luis Miguel Barbosa Huerta. No pensaban o nunca se imaginaron que en dicho lugar encontrarían una fosa con restos humanos y que el famoso líder del narcomenudeo “El Grillo” escapara de ahí y se diera a la fuga en una persecución policiaca.

No contaron tampoco con las fotografías de “El Grillo” en la precampaña de Armenta y lo peor: no pensaron que se descubriría que el abogado del delincuente cobraba en la nómina del senador.

¿Coincidencias? Todo puede ser, pero los que se sienten analistas políticos les encanta repetir la frase de que en la política las coincidencias no existen. Así que si pensamos como los doctos: lo que parece es y percepción es realidad.

Una persona que trabajó en un ayuntamiento anterior le confió a este tunde teclas: “mandamos con cámaras escondidas y grabadoras a los mercados de la ciudad a espías para que compraran todo lo que se vendía y encontramos: piedra, coca, heroína, cemento, mota. Era impresionante lo que descubrimos y que nunca pudimos hacer nada al respecto, porque había altos mandos que los protegían (luego les cuento en qué sexenio fue, pero es algo reciente)”.

¿En qué cabeza cabe salir a defender a unos locatarios cuando se sabe que en muchos mercados desde hace lustros hay narcomenudeo?

Ya sabemos en cuál. Sin palabras.

Ayer vino lo peor: un audio escándalo y en política grabación mata todo -pregúntenle a Mario Marín-. En este escuchamos a la diputada Violeta Lagunes, al titular del agua de Atlixco y a Alejandro Armenta en pleno complot para derrocar a Luis Miguel Barbosa, para nuevamente atacar al secretario general de Gobierno Fernando Manzanilla y para ensuciar el proceso electoral interno de Morena.

Lo más aberrante es que Violeta Lagunes usó al equipo de prensa de Alejandro Armenta para aclarar o intentar desmentir ¿No hubiera sido más inteligente que se hicieran las aclaraciones por separado? Hasta para eso hay que cuidar las formas.

No hay manera de borrar la intentona del complot. En el ambiente ya pesa la duda sobre las acciones de Armenta. Incluso a Lagunes se le identificó -en la pasada campaña- con el morenovallismo.

Si de algo se ha sospechado desde el inicio de esta contienda extraordinaria es que el senador tiene comunicación directa con los panistas y en especial con el hermano de Martha Erika Alonso.

También existe la duda respecto a que si Armenta participó en la elaboración de aquella carta en la que la mamá de la gobernadora poblana acusaba a Barbosa de haberse manchado las manos de sangre con el trágico accidente del 24 de diciembre pasado.

Armenta es quien verdaderamente se ha ensuciado las manos. Ya es incomprensible su necedad (no sabemos si aplica otro adjetivo) por ser candidato a la gubernatura y su guerra contra el secretario general de Gobierno.

Fernando Manzanilla ha salido limpio de todos y cada uno de los golpes que le han acomodado. Los ha esquivado muy bien. Cada que los armentistas intentan pegarle, se hunden más. Hasta parece una pelea de judo en el que se usa a favor la fuerza del oponente.

Ayer, con el audio escándalo, a Manzanilla lo volvieron inmune a los ataques, pues quedó claro que todo era un plan concertado para sacarlo de la secretaría general de Gobierno, situación que se ve difícil. Manzanilla es uno de los encargados de crear el andamiaje para que Puebla se estabilice política y socialmente.

Armenta ha cavado su propia tumba y al parecer es que tanta ira, odio y rencor que mantiene hacia su partido es por el temor a que le descubran algo y esto se dé a conocer. Pase lo que pase, Armenta es el enemigo y ha sido descubierto.

Esta fue su peor semana. Veremos las consecuencias.

Ilustración: Alejandro Medina

Claudia Rivera y su torre de marfil

Ya se supo: el verdadero asesor de Claudia Rivera Vivanco y quien maneja todo el poder en el ayuntamiento capitalino -además del empresario Roberto Zataraín- es Andrés García Viveros, quien se ostenta como coordinador ejecutivo de Proyectos Estratégicos.

Si usted tenía pensado culpar a Javier Palou por toda la ineficiencia y carencia de planes de gobierno, le tengo una mala noticia: no va por ahí el tiro. Muchos han querido culpar a Palou, pero más bien a él lo han hecho a un lado.

Palou es fiel a un proyecto llamado Morena y por lo mismo ha asumido varias culpas que no son suyas, como el burdo despido de la secretaria de Turismo.

Nadie sabía quién era García Viveros hasta que se detectó que la operación con ambulantes, giros negros y diversas entradas ya se manejaban desde su oficina. La relación de dicho personaje con Claudia Rivera data desde la universidad pues fueron grandes amigos y compañeros de banca. Si Claudia a alguien le hace caso es a él, a nadie más.

Andrés García Viveros, quien además es cuñado del ex priista Iván Galindo Castillejos, ya controla una buena parte del municipio y es quien ha generado los problemas internos en la comuna.

Un dato que se conocerá poco a poco es que si usted quiere saber dónde estaba la relación o la unión de Claudia Rivera con el morenovallismo tiene que ver hacia García Viveros. Este personaje es quien mantiene alejada a la alcaldesa de sus responsabilidades. Él es quien gobierna, aunque la presidente presuma que es el director técnico del equipo y que hace los cambios cuando ella quiera como todo un Mejía Barón.

Por otro lado, en las guerras internas de la comuna está la secretaria general Liza Aceves López, quien es controlada por un alto ex funcionario de la BUAP de todos conocido. No obstante, ella resultó una pésima operadora política ya que cada día se suman más regidores de Morena a ir contra las decisiones de la alcaldesa.

En la tradición política quien se encarga del manejo y control del cabildo es el secretario general del ayuntamiento, aquí la silla le quedó muy grande a la funcionaria Aceves.

A Claudia Rivera no le darán un cabildazo como se ha rumorado, más bien en caso de que continúen fallando sus acciones de gobierno y su pésima imagen afecte al candidato a la gubernatura por su partido, será intervenida, es decir, tendrán que dar una orden para que remueva a varios funcionarios y así ponerle un equipo más eficiente. A ella la aislarán, le dejarán que cobre como alcalde pero nada más.

A Rivera le hacen creer sus propias mentiras (principalmente García Viveros) a todo le dicen que sí. Le hacen creer que como los funcionarios anteriores no hicieron bien su chamba en el combate a la delincuencia, no es responsabilidad de ella el tema de la inseguridad.

Claudia Rivera vive en una torre de marfil. No tiene idea de que ocurre en cada una de las calles que gobierna. No se deja ayudar, ni asesorar ni nada, ella solo le hace caso a dos personas: a Zataraín y a Andrés García.

Fue un vaso de agua o un respiro haber firmado una tregua con Luis Miguel Barbosa, ya que al menos la deja respirar un poco, pero la delincuencia aún no baja, los ambulantes se siguen adueñando de las calles y el primer cuadro de la ciudad sigue igual de sucio. Ante ello, Rivera Vivanco seguirá en la ruta con la que inició: un barco a la deriva, a veces toca tierra firme, a veces naufraga.

Muchos festejamos la llegada de Rafael Quiroz al área de comunicación, lamentablemente, aunque sabemos de su profesionalismo, él no va a poder contra ese elefante que se mueve lentamente y que no tiene idea del rumbo que debe tomar.

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

El camino de Barbosa

La empresa Mas Data, que dirige José Zenteno, nuevamente puso los puntos sobre las íes, pues nos reveló en su más reciente encuesta que si hoy fueran las elecciones extraordinarias: Morena arrasaría como partido y Luis Miguel Barbosa como candidato sobre el PAN y el PRI.

Dichos resultados no están nada alejados de la realidad, pues cada día que pasa, Barbosa va sumando a todo tipo de seguidores: buenos, malos y regulares. Aquí no se ha discriminado a nadie. Han entrado panistas, priistas, militantes de izquierda, líderes sindicales, morenovallistas arrepentidos y un largo etcétera.

Aquí hay de todo y para todos, como en botica.

La razón por la que el oriundo de la Sierra Negra jala cada día más apoyos de diferentes regiones del estado, es la siguiente: viene trabajando la entidad desde 1998, cuando asumió la dirigencia estatal del PRD. En un viejo carro que dicen aún tiene, recorrió todo el estado desde las Sierras Norte hasta la Mixteca y la Negra. No es ningún improvisado y conoce a varios líderes de grupos a nivel nacional y a nivel local.

Fuentes consultadas relatan que Barbosa se afilió a la izquierda, todavía con las siglas del PRD, en 1994 cuando fue víctima de un desplante del gobierno priista de la época. Luis Miguel trabajaba en el ayuntamiento de Tehuacán e intentó acercarse a los funcionarios estatales para pedir apoyos para los municipios de la zona, pero lo bloquearon.

Tenía alrededor de 34 años cuando conoció a Cuauhtémoc Cárdenas y decidió apoyarlo. Se supo mover y trató personalmente a Porfirio Muñoz Ledo, pues hasta lo invitó a comer a su casa. Ahí quedó convencido que sus banderas estarían con la izquierda mexicana.

La corriente que encabezaba Jorge Méndez Spínola, Rosa Márquez y Rosa María Avilés querían derrocar a la entonces tribu socialista que dirigía ese partido con Eduardo Fuentes de la Fuente (Fu de la Fu) y Adolfo González Zamora así que idearon un plan: ir creando liderazgos regionales de tal suerte que en una contienda interna ganaran.

Barbosa quien apenas había entrado a ese partido fue contactado por Jorge Méndez y las Rosas, pues vieron que era un abogado con potencial político que mantenía un liderazgo en la región de Tehuacán por lo que en 1998 lo apoyaron para que dirigiera el partido del sol azteca y de esa manera se convirtió en el presidente del sol azteca por encima de los socialistas y Mario Vélez Merino, un viejo líder de la mixteca quien tenía acercamientos con Mario Marín Torres. Era el promotor de Los Prócoros junto con la entonces diputada Laura Roldán Rubio.

Las fuentes consultadas dicen que Barbosa duerme casi cuatro horas diarias, es muy metódico, tiene todos los días un programa de acción y sino está trabajando o en reuniones políticas está leyendo libros de historia. Fue un delegado del CEN del PRD quien lo llevó con los Chuchos y se acercó a esa corriente a nivel nacional, de ahí logró la diputación federal y fue construyendo amarres con diferentes líderes de la izquierda en todo el país.

Su salto hacia Morena era lógico, pues supo convencer a un grupo de senadores que se unieran a su plan de vida. A López Obrador lo conoce desde 1998 pues El Peje era líder nacional del PRD mientras que Barbosa era el estatal. No hay muchas sorpresas. También a Yeidckol Polevnsky la conoce desde el inicios de este milenio.

La gente que lo conoce cuenta que es gran anfitrión, pues si un día te invita a su casa serás recibido no sólo por él sino por su esposa quien tiene fama de cocinar muy rico. Además, es un gran conocedor de música, tiene una enorme colección de acetatos, discos compactos y hasta casetes. Y dicen que escucha de todo: inglés y español, pues la música lo acompaña a todo momento, es una de sus pasiones.

Barbosa tiene fama de ser un operador político y encantador de serpientes, ha sabido negociar hasta con sus peores rivales o adversarios. No es algo gratis que haya logrado ser candidato dos veces a la gubernatura. No es ningún improvisado y aseguran quienes están con él que tiene el control de cada una de las cosas que ocurre a su alrededor, pues como decíamos líneas arriba es extremadamente metódico.

El arrastre que trae, obvio, es por Morena, pero a nivel personal ha ido construyendo poco a poco un liderazgo que por eso muchos quieren cubrirse de su manto protector. Tendrá que tener mucha cabeza fría para mantener este nivel de aquí a Junio.

Es hoy por hoy el favorito en las encuestas y al menos la empresa que dirige José Zenteno, hasta el momento, no se ha equivocado en sus resultados desde el 2010 para acá.

Inicia en Puebla el verdadero “Juego de Tronos”

El PAN y su Torre de Babel

Enrique Cárdenas Sánchez es un tipo bien intencionado, sin duda, pero con esa actitud no gana una gubernatura. Su equipo de campaña es una torre de babel: todos hablan un distinto lenguaje y todos quieren controlar la campaña. Lo peor: se nota a leguas que tanto al ex rector de la UDLAP como a su manager Gabriel Hinojosa les da asquito el PAN.

Pero vamos por partes, diría Jack “El destripador”: su equipo de campaña son muchas voces que dirigen, por un lado están los morenovallistas radicales que los encabeza Jorge David Rosas Armijo, quien se siente el heredero político de Martha Erika Alonso; luego están los galicistas que los representa el sobrino de Tony Gali, Oswaldo Jiménez; también están los que apoyan a Genoveva Huerta y esos son los menos pero que traen de Gran Tlatoani a Marko Cortés, quien la protege.

A esas subdivisiones del morenovallismo hay que anexar a Jorge Aguilar Chedraui y a Mario Riestra Piña. En esas fracturas internas están los panistas tradicionales que encabeza Francisco Fraile García como secretario general del PAN.

Y por otro bando está el “apóstol de la democracia” Gabriel Hinojosa con su agrupación Sumemos, más el PRD y Movimiento Ciudadano. Estos dos últimos son mirones de palo.

En pocas palabras y muy cristianas: es un verdadero desmadre. Es una lucha de egos y nadie se pone de acuerdo.

Como segundo problema que enfrentan es que a Cárdenas y a Hinojosa como que les genera urticaria hablar del PAN. Antes de que el PAN anunciara el arranque de campaña, vimos la propagada de Sumemos. Fue el bulliying en redes sociales que hizo a los panistas ponerse las pilas y comenzar a promover a su candidato. En el desairado arranque de campaña de Cárdenas, escuchamos al candidato asegurar que él no va a promover las obras morenovallistas: “ese es un tema del PAN, no mío”.

Como que algo anda mal, ¿no creen? En redes sociales, desde el mediodía, José María Iguiniz se comenzó a pelear porque supuestamente el candidato panista está a favor de la despenalización del aborto y retaron a Francisco Fraile a que fijara una posición.

De ser cierta la especie, para un partido de derecha es un escándalo, aunque muchos ciudadanos coincidan con el ex rector, los panistas (de cualquiera de las subdivisiones anteriormente mencionadas) de plano no. A Cárdenas no le gusta el PAN (quizá nada más las conchitas y las chilindrinas) y al PAN no le gusta Cárdenas.

Un detalle: quien trata de mediar entre tanta división y subdivisión es Eduardo Alcántara quien tendría el apoyo de su tocayo Lalo Rivera. Falta saber qué papel juegan Humberto “El extigre” Aguilar y Ana Teresa Aranda.

El precioso regreso del “Precioso”

En el caso del PRI solo queda el cascarón porque ya se consumieron los huevos. El mismo caso del panismo pero con Jiménez Merino, es un buen tipo pero no le alcanza para ganar la gubernatura.

La reaparición de Mario Marín Torres no le beneficia, pero allá él y sus cuates. El escándalo Lydia Cacho es una herida profunda que hizo que en el 2010 el propio Marín negociara la cabeza de Javier López Zavala para salvar la propia. El tema no es menor por un simple detalle: en el origen del conflicto se protegía a un pederasta que prostituía a menores de edad o para pornografía.

No entienden que no entienden

El hecho que la Suprema Corte lo haya exonerado no quiere decir que la sociedad lo haya hecho. Marín es sinónimo de corrupción, pues así lo percibe la gente en las calles. Lydia Cacho cada que puede revive el tema; por eso, recientemente, sacaron a López Zavala de la campaña en Morena, a pesar de que éste último era quien menos vela en el entierro tuvo en ese polémico asunto.

Así que en la boleta no veremos a Jiménez Merino, realmente, sino a Mario Marín, pues el primero no hace nada sino se lo ordena el segundo. Como diría el filósofo de Güemez: “el uno va antes que el dos, pero en el 21 se chingó el uno”.

Barbosa y el me canso ganso

Dicen que los arranques de campaña son como las ceremonias de pesaje en el box. Ahí se mide la musculatura, se ve quién es el favorito y a quién hay que apostarle. Ayer, el oriundo de la Sierra Negra mostró los guantes y de qué está hecho. No hay duda, en este arranque Luis Miguel Barbosa es el favorito y cuenta con una estructura para mandar a la lona y por knockout a sus adversarios.

Su único problema se llama Alejandro Armenta Mier, a quien ya lo desconoció. Habrá que ver si este último no termina regresando a los brazos de Mario Marín o negociando con el PAN para cobrar venganza, pero fuera de eso, Barbosa llenó el Centro Expositor y tiene con qué para ganar, aunque esto solo es el arranque, me canso ganso.

Fotos: Es Imagen / Jafet Moz / Daniel Casas

Viruta y Capulina al PAN

Gabriel Hinojosa Rivero es un “apóstol” de la democracia que nunca entendió la política en Puebla y que actualmente representa al punto cero, cero, cero, cero, uno por ciento en la Angelópolis. Llegó a la alcaldía en 1995 y tuvo a todos en contra: panistas, yunques, gobierno estatal, PRI, ambulantes, medios de comunicación y un largo etcétera, por eso ahora que lo llamaron a coordinar la campaña de Enrique Cárdenas Sánchez lo único que provocará son bostezos y miradas perdidas.

Hinojosa nunca hizo nada por lo que se le recuerde cuando pasó por la alcaldía; solo que ganó las elecciones en 1995 y humilló al “Cachorro de la Revolución”, Germán Sierra Sánchez. No se le puede acusar de transa, pues una vez que terminó su mandato regresó a su empresa de computadoras que está en la esquina de Reforma y bulevar Norte.

Fue alguien muy parecido a Claudia Rivera Vivanco: tenía a todos en su contra, incluso a los de su mismo partido. Llegó por las circunstancias del momento y no porque la gente lo conociera; Hinojosa fue favorecido por la devaluación del peso o el error de diciembre de 1994 y Rivera por el acarreo de votos que atrajo López Obrador. Ambos por un voto de castigo.

Hinojosa intentó ser diputado federal por el PAN y renunció a ese partido hace años, fue un crítico acérrimo al morenovallismo, pero nada más. Siempre con un discurso “progre” y “buena ondita”. Mucha democracia y mucha transparencia, tanta que no se ve. Algunos lo comparan con un Ricardo Villa Escalera, que siempre aparece para hacerla de jamón pero no sirve de absolutamente de nada. La inclusión como coordinador de campaña en el equipo de Cárdenas sólo hunde más al panismo local.

Hinojosa carece de datos duros para armar una contienda, no tiene un plan preconcebido, no reconoce lo que pasa al interior del estado y en las comunidades muy alejadas de la capital, desconoce los grupos, los párrocos de las distintas iglesias que influyen en las votaciones, los operadores de cada uno de los municipios.

Carece de logística, de visión, y de una estrategia para cada una de las regiones del estado. A Hinojosa le hace falta ver más bax.

Con su nombramiento solo se confirma que a Cárdenas no le interesa el panismo, como al panismo no le interesa que gane Cárdenas. La intención de lanzar a un personaje como el exrector de la UDLAP es para sacudirse a todo el morenovallismo y recuperar su partido con el fin de regresar al PAN de los años noventa.

Hinojosa nunca congenió con los panistas y menos con las familias custodias de la derecha. Fueron épicas las diferencias que sostuvo con su cabildo (insistimos su parecido con Claudia Rivera) sobre todo con Humberto Aguilar Coronado, quien fue su secretario de Gobernación y con Francisco Fraile García, que encabezaba a sus críticos dentro del partido albiazul.

La dupla Cárdenas-Hinojosa es como un Abbot y Costello o si lo queremos tropicalizar sería como Viruta y Capulina, pues ni harán ni bien ni mal, simplemente no harán nada, ni cosquillas a quien encabeza las encuestas en este momento. Lo más curioso de todo es que en el PAN ahora le dan espacio a quienes son sus más fervientes críticos: el ex rector de la UDLAP, y su compinche el ex alcalde de Puebla. En el partido albiazul están en remate: agarran lo que sea al precio que sea.

Foto: Es Imagen

El senador Jekyll y el doctor Armenta

¿Quién entiende la dualidad esquizofrénica de Alejandro Armenta Mier?

Un día es una joven promesa del PRI, marinista hasta las cachas, compadre de grado de Javier López Zavala, otro día decide renunciar al partido que lo vio nacer y del cual supo y participó de todas sus mañas, fue cómplice al cien por ciento. De ahí se purificó porque se inscribió en Morena.

Se vuelve senador por el efecto López Obrador, por Morena, porque el pueblo bueno decidió castigar al PRI y al PAN. Él y sus seguidores piensan que fue por su lindo rostro y porque nació en la región, que por eso obtuvo un millón y medio de votos. Una vez que llega al Senado se le olvidó de la guerra que mantuvo su partido en Puebla contra el morenovallismo.

Es entre octubre o noviembre, cuando trascendió, que se sentó a pactar con el morenovallismo un tema con el cual lo perseguían: supuestamente usó recursos federales para damnificados en beneficio propio.

Unos días antes de que Martha Erika Alonso rindiera protesta como gobernadora coincidió que la Fiscalía General del Estado lo exoneró. Los críticos en la prensa de Armenta también dejaron de serlo “casualmente”.

Durante la guerra que sostuvo Luis Miguel Barbosa Huerta contra los morenovallistas por la gubernatura, el senador no lo defendió, prefirió quedarse en el Senado para presidir la Comisión de Hacienda. La batalla por Puebla ya no era suya. Para él lo importante fue ganar con un millón y medio de votos y si se hizo o no fraude en el caso de la gubernatura esa no era su bronca. Ya era senador.

Tras la trágica muerte de la gobernadora y su esposo en el helicóptero y después de que salió electo Guillermo Pacheco Pulido como gobernador por casi la unanimidad de los diputados, Alejandro Armenta se le “ocurrió” llevado de la mano de Ricardo Monreal, César Yáñez y su esposa Dulce Sánchez levantar la mano para ser candidato a la gubernatura de Puebla.

Para eso se creyó el cuento de que él y solo por él había obtenido un millón y medio de sufragios mientras que Luis Miguel Barbosa pasó del millón 30 mil a la gubernatura. Se le olvidó que la lucha de Morena por la que se generó una parálisis política y social fue porque los barbosistas aseguraban que les habían robado la elección y que no concordaba que sólo en la gubernatura habían salido derrotados.

Armenta entonces le declaró la guerra a Barbosa, pero dirigió sus misiles contra el gobierno que encabeza don Guillermo Pacheco, al cuestionar a Fernando Manzanilla y a Jorge Esefan Chidiac.

Ahí es donde nuestro personaje de marras comenzó a perder la cabeza, pues ambos funcionarios (Gobernación y Finanzas) están más preocupados por entregar buenas cuentas en el breve lapso que durará el interinato. Y de esa forma alebrestó a sus seguidores como si fuera un gallinero a lanzar todo tipo de acusaciones mientras se realizaba la precampaña.

Algo pasó ahí, pues en febrero pasado, se le acusó de ser participe con la familia de Martha Erika para elaborar una carta en la que acusaba a Barbosa de tener las manos llenas de sangre. Hay quien asegura que Armenta fue uno de los autores intelectuales de dicha misiva que terminó en desplegado.

Fue Armenta quien jaló a un grupo de diputados locales y al Ayuntamiento de Claudia Rivera para que se sumaron al banzai (grito de los kamikazes japonenes) del senador. Se le olvidó o no supo leer los mensajes que se enviaban desde la cuarta transformación. Signó un acuerdo para respetar el método y el resultado de las elecciones. Una vez que salió derrotado, un día dijo que no iba a impugnar y al otro lo hizo.

Luego nos enteramos que quería intercambiar su apoyo a cambio de posiciones en el gabinete y vetar a funcionarios estatales porque sabe que en el 2024 aparecerían en las boletas y él quedaría fuera de la jugada.

Además, ha llevado todo a un punto sin retorno acusando de parcialidad al partido que lo cobijó después de que salió huyendo del PRI.

¿Quién entiende a Alejandro Armenta que un día es el doctor Jekyll y al otro es Mr. Hide? Lo malo es que se está llevando a sus seguidores entre las piernas. Él regresará al senado a vociferar y a justificar por qué perdió, a seguir en el entramado contra el candidato a gobernador, a desprestigiar a la administración estatal y a hablar pestes de Morena.

Nadie lo entiende.

Foto: Es Imagen / Jafet Moz