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Al PAN se los llevó la tristeza

El panismo no tiene quién le escriba. Son nueve aspirantes a la gubernatura y solo Eduardo Rivera Pérez tiene con qué pelear, no sé si ganar, pero por lo menos puede dar la batalla. De ahí, perfiles como el de Nadie Navarro o Inés Saturnino generan no pena, sino penita, que es lo mismo pero más barato.

Marko Cortés ya se sacudió a lo que quedaba vivo del morenvallismo y sus ojos están puestos en no perder Baja California, Puebla para el CEN blanquiazul está prácticamente en el olvido. Genoveva Huerta, la presidenta selfie (porque hasta cuando va al baño se toma su foto y pone frases de Cohelo) un día amanece perdida en la política y al otro extraviada.

Le recomendamos marque a Locatel 6 58 11 o espere la voz oficial de Canal Cinco al servicio a la comunidad: “Pedimos su ayuda para localizar a la presidenta estatal del PAN de 35 años de edad… se ignora su paradero desde el 24 de diciembre del año pasado. Cualquier información favor de comunicarse a los teléfonos de Canal Cinco”.

Fueron los propios panistas que provocaron toda esa crisis por la cual atraviesan: por un lado los morenovallistas que se fueron del estado le declararon la guerra a Tony Gali. Una guerra de bajo perfil, pero lo señalaron y lo acusaron. Nunca soportaron que el poblano logró muchísimas simpatías de la gente. Nunca toleraron que pudo acercarse a Andrés Manuel López Obrador, a César Yáñez, a Dulce Silva y a Olga Sánchez Cordero.

Es decir, no soportaron que siempre les ganó la carrera. Y los panistas que se quedaron en Puebla tampoco buscaron un acercamiento con Gali. Simplemente lo dejaron ir. Prefirieron nombrar como coordinadora de los diputados albiazules a Mónica Rodríguez De lla Vecchia, esposa de su enemigo, Pablo Rodríguez Regordosa, un mal mensaje, por cierto.

El exgobernador ahora anda libre y después del trato recibido puede hacer lo que le venga en gana políticamente. Él no rompió los acuerdos.

Por otro lado, los pasos torpes tomados por la dirigencia estatal generan desconfianza. Genoveva Huerta fue la primera militante en admitir públicamente que en esta elección no tenían mucho qué hacer. Su exceso de honestidad genera susceptibilidad en el electorado.

Y ahí van en un barco lleno de hoyos, con personajes como Luis Paredes Moctezuma de triste memoria por su paso en la alcaldía de la capital. Francisco Fraile, quien sí es respetado por muchos panistas porque sí construyó un liderazgo en los años noventa, pero carece de discurso para competir en una elección estatal y para estos tiempos.

Blanca Jiménez Castillo, una panista de viejo cuño que nos enseña en sus videos de Instagram y Facebook como hacer unos pastelitos bien ricos para que coman en familia. No tenemos idea qué más hace, pero seguramente sus brownies le quedan muy sabrosos.

Quienes tienen más nivel político son Mario Riestra y Jorge Aguilar Chedraui. Ambos morenovallistas puros, no obstante, esa marca en estos tiempos ya no es una buena marca. Cualquiera de los dos si piensa ir sería para cavar más la tumba del grupo al que pertenecieron. Sobre todo porque los panistas tradicionales, entre yunques y familias custodias quieren regresar por las prerrogativas. Seguramente estarán más en los comicios del 2021.

Finalmente, el alcalde de Atlixco, Guillermo Velázquez, no dudamos que sea una buena carta porque uno de los municipios que se están gobernando bien y que resistió el tsunami de Morena fue este, no obstante, es como Jiménez Castillo, posicionar en menos dos meses una figura es muy difícil. Guillermo Velázquez no tiene negativos, pero socialmente tampoco positivos, le falta calle y está haciendo bien su chamba en su tierra, que no se nos distraiga tanto.

La carta más fuerte es Rivera, el problema es que él no quiere meterle su dinero a la campaña que se ve difícil para Acción Nacional y se ve difícil porque López Obrador en vez de bajar en las tendencias cada día sube, se ve difícil porque de facto hay una alianza PRI- Morena y porque juntando la dirigencia nacional y la local del PAN no se hace una. Es como ver todos los días un programa de Los Tres Chiflados.

Ya lo dicen y lo dicen bien: al PAN estatal se lo llevó la tristeza, y sí.

¿De qué cuero salen más correas?

Dicen que en la política puedes estirar la liga pero nunca, nunca, nunca romperla. La puja por la candidatura a la gubernatura en Morena ha llevado a los simpatizantes de Alejandro Armenta Mier a un punto en el que parecería que su intención es reventarla. Cada nuevo día nos enteramos que diputados y seguidores del senador tienen quejas y acusaciones contra sus adversarios y a veces, incluso, contra funcionarios del gobierno del estado.

“Le están rascando las bolas al tigre”, diría el clásico y sino buscan un canal de intermediación y todos los días se confrontan internamente pudiera haber consecuencias. Si lo que se pretendía era una o dos secretarías en el gabinete de Puebla, en caso de ganar Morena, pudieran reducirse a unas simples direcciones o empleos menores.

No obstante, quien sí ha cambiado su discurso es Luis Miguel Barbosa Huerta. Ya comenzó a operar políticamente y sin reflectores pues cuida los tiempos y las formas. Su mensaje de la reconciliación no es demagogia: está tendiendo puentes con muchos sectores sociales que se confrontaron y dividieron, primero por la lucha electoral del año pasado y después por el trágico accidente del 24 de diciembre.

Ha fumado la pipa de la paz, incluso, con gente que lo atacó en la campaña pasada y ese ya es una buena señal de su parte.

Está tejiendo fino y evita confrontarse con Alejandro Armenta, es más, tanto él como sus operadores se expresan bien del senador en público a fin de no generar polémica, en cambio, los seguidores de éste último denuestan el trabajo, incluso, de las encuestadoras que han puesto por encima a Barbosa. Tratan en redes sociales de dañar su imagen, todos los días a todas horas.

Sin embargo, Barbosa tiene a su favor la experiencia de una reciente campaña estatal por la gubernatura, ya conoció las estructuras de su partido, y ya está vacunado contra cualquier ataque, pues el morenovallismo nunca lo aplastó. Es más, ahora ya ni siquiera hay morenovallismo.

El hecho de haber contendido contra Martha Erika Alonso lo hizo darse a conocer, la misma guerra sucia que se usó contra Barbosa fue publicidad y si algo tenemos los mexicanos es una corta memoria, la guerra solo fue para el círculo rojo, pero la imagen del tehuacanense se hizo viral. Es el más conocido en este momento. Lo que en un momento pudo ser malo ahora puede ser bueno.

Además, ya no tienen armamento ni misiles sus contendientes. De ahí se entiende por qué va arriba en las preferencias electorales.

El año pasado, cuando llegó a Puebla para la contienda, traía muchísimos amarres nacionales por su paso en el Senado como líder parlamentario, fue parte de la burbuja perredista cuando era aliado de Los Chuchos, pero no conocía al cien el mercado local en ese momento. Ahora, las cosas han cambiado: conoce a los grupos políticos, empresariales y sociales. Trae consigo una estructura más allá de Morena y cada día la hace más amplia.

No se ha peleado ni con el gobernador interino ni con el secretario de Gobernación Fernando Manzanilla ni con nadie de ese gabinete, a diferencia de los diputados que respaldan a Alejandro Armenta. Tiene gente, incluso, en el ayuntamiento de Puebla, pese a que la alcaldesa Claudia Rivera prefiere ir con el senador.

A Barbosa lo respaldan varios diputados locales y federales. Y hasta el momento en todas las encuestas serias va a la cabeza.

Aquí el único problema es que mientras el CEN de Morena no dé a un ganador, las diferencias entre sus militantes pueden arreciar más y provocar una división que afecte hasta los comicios de junio y ese escenario no le conviene ni a Barbosa ni a Armenta, es más, a nadie. Solo a José Juan Espinosa quien hace todo lo posible por reventar a la cuarta transformación poblana.

Estrategias de campaña, chí, como ño

Dicen que sacar los espectaculares de Armenta Automotriz hará que gane el senador en las encuestas de Palacio Nacional (chi, como ño), falta que diga a quien se le haya ocurrido tan “brillante” idea mande a hacer unos anuncios de chiles La Morena para que la gente vote y le den puro… picante en vinagre. No sería malo que ese asesor también le recomiende a Jorge Aguilar Chedraui que saque unos de “En Chedraui cuesta menos” y pum güey, “ganamos la elección”.

Chí, como ño.

Ilustración: Alejandro Medina

Morena Puebla, todos contra todos

Las guerras internas de Morena Puebla están bien sabrosas: todos los días sin excepción hay una noticia en el que se acusan mutuamente ya sean líderes, regidores, alcaldes, candidatos a la gubernatura y diputados locales. En ese partido no hay autoridad ni quien funja como mediador, podríamos asegurar que incluso no se hace política pues queda en evidencia que no hay un proyecto, que la cuarta transformación es solo en discursos y en la ciudad de México, aquí es un todos contra todos.

Es más importante el poder por el poder, la chamba, la dieta, y al final los ciudadanos.

Morena es la nave de los locos: hubo un motín en el psiquiátrico. Fue tomado por la fuerza, ahora los directivos están con camisas de fuerza mientras que los enfermos mentales tienen el control del manicomio. Y a pesar de ello, si hoy fueran los comicios estatales extraordinarios ganaría el partido de López Obrador dos a uno contra el más cercano contendiente.

En el recuento de los enfrentamientos: Claudia Rivera tiene a un grupo de cinco regidores que ya le declararon la guerra. La presidenta ahora es víctima de la lucha por la candidatura al gobierno del estado. Rivera ya tenía diferencias con Luis Miguel Barbosa. Yeidckol Polevnsky nunca logró congeniar con la presidenta.

En concreto Roberto Esponda, famoso por arrancarle los pantalones y cinturón de un solo tirón a un funcionario de la Fepade, fue quien levantó las banderas de guerra y lidera a sus otros cuatro compañeros de cabildo.

Ayer mismo, vimos a José Juan Espinosa primero hacerse a un lado de la presidencia de la mesa directiva del Congreso del estado porque Gabriel Biestro ya le corrió a varios de sus operadores políticos. Más tarde, escuchamos la declaración del JJ contra el secretario General de Gobierno, Fernando Manzanilla Prieto y que le pide que saque las manos del proceso electoral.

Desde hace tiempo se veía venir la lucha entre Biestro y José Juan, sobre todo por el protagonismo de este último que ponía al primero como de ornato. La lucha de egos y de poder al interior del Congreso está que arde.

Cómo no recordar cuando Héctor Alonso le hizo al médico y mandó a enfermar a Luis Miguel Barbosa, diciéndole: ciego, sordo y diabético, en el ánimo de impulsar a Armenta. Ayer, el diputado Emilio Maurer, famoso por sus mentadas de madre en redes sociales, ya le pidió a Ricardo Monreal que deje de apoyar a Armenta, por cierto.

El martes pasado por la mañana un grupo de legisladores encabezados por Raymundo Atanasio Luna presentaron una denuncia porque supuestamente se está presionando a los alcaldes para que voten por Luis Miguel Barbosa. Y ese mismo día llegó la “pinche señal” una denuncia de Morena contra el senador Alejandro Armenta por actos anticipados de campaña y porque usó recursos públicos como el canal del senado para promover sus aspiraciones.

La conclusión a todo esto es que no hay líder ni proyecto en Morena, que el delegado del CEN, Mario Bracamonte fue totalmente rebasado, que las pugnas internas de continuar podrían empezar a generar fisuras con rumbo al proceso electoral, tienen la ventaja que el PAN está desfondado y que se lo llevó “La Tristeza”, pues lo dirige Genoveva Huerta.

Es una lucha del poder por el poder. Los ciudadanos solo somos convidados de piedra en su circo romano. Y todos los líderes y representantes están igual. No hay nadie que dé un golpe en la mesa y logre una conciliación. ¿Cómo quieren reconciliarse con la ciudadanía si no se ponen de acuerdo entre ellos?

No es que esté mal que estén peleados, es su vida y muy sus arranques, el problema es la gobernabilidad. Como diría el clásico: “¿y las criaturas? (ciudadanos)”.

Buenas noticias para Luis Miguel Barbosa

Pero independientemente de los enfrentamientos que sostienen en ese partido, el cuasi candidato a la gubernatura por Morena se anotó un diez al llamar al contador Javier Luna en su equipo de campaña. Los que somos poblanos sabemos del profesionalismo de Javier.

Enhorabuena.

El fuego amigo de Morena (que no es tan amigo)

La guerra entre la gente de Morena en Puebla se basa en las diferencias que sostienen los siguientes personajes: César Yañez, Dulce Silva, Yeidckol Polevnsky y Ricardo Monreal. A Yeidckol la apoya directamente el presidente López Obrador. Los demás quieren ejercer presión a través de Alejandro Armenta y en un ámbito menor con la alcaldesa Claudia Rivera. La película se llama todos unidos contra Polevnsky, que significa todos unidos contra ya saben quién.

Como bien dice mi compañero y amigo Ricardo Morales: no se hagan bolas.

La diferencia que existe entre cinco regidores de Morena y su alcaldesa Claudia Rivera, se inscribe en la guerra por la contienda interna a la gubernatura. Esa guerra que inició desde el año pasado y que cada vez va arreciando.

Claudia Rivera se alió a Armenta porque desde el año pasado no pudo contra Barbosa y Barbosa no pudo contra Rivera. La alcaldesa para ganarle la jugada al oriundo de Tehuacán prefirió irse con el senador Alejandro Armenta quien tiene de soportes a César Yañez y su esposa, además de Ricardo Monreal. Los enemigos de mis enemigos son mis amigos, reza el dicho popular. Solo que al hacer esto es una afrenta contra el líder de la llamada Cuarta Transformación.

Durante la campaña del año pasado, el equipo de Rivera Vivanco acusaba al candidato a gobernador de ser marinista y este siempre señaló a la edil de ser morenovallista y recibir dinero de ese grupo político. Es decir, era una lucha para demostrar cuál de los dos grupos estaba más intervenido.

Ahora, los cinco regidores de Morena que crearon un bloque en el cabildo contra la alcaldesa solo se inscribe en esta batalla entre Barbosa y Vivanco. Barbosa, como bien sabemos respaldado por Polevnsky y la edil, apoyada por la pareja Yañez-Silva.

Independientemente de esas diferencias que se inscriben en la contienda estatal y de rencillas y viejas facturas por cobrar, la operación política del municipio fue puesta en duda y en evidencia, pues si bien por ley ningún regidor está por encima de otro, en la práctica es distinto: se ve y se lee mal que no haya orden en un cabildo. Se percibe falta de operación y conciliación cuando los regidores del mismo partido le dan la espalda a su presidente.

¿Quién opera políticamente el Cabildo?

¿La secretaria general?

¿El secretario de Gobernación?

¿El síndico municipal?

¿El jefe de la oficina de la Presidencia Municipal?

Quien sea el responsable de operar el cabildo le ha faltado tino y experiencia ya que pone en mal el trabajo de Claudia Rivera. Una cosa es que su oposición la ataque y eso es lo esperado, pero otra muy distinta es que haya fuego amigo que ya no es tan amigo, pero es desde adentro, pues ese es demoledor.

No es la primera vez que ocurre que a un edil le den la espalda los regidores de su partido: le ocurrió a Gabriel Hinojosa, a Luis Paredes y a Eduardo Rivera, solo que en este último caso se sabía que era por órdenes de Casa Puebla y en todos los casos fue al final de su administración, no al inicio.

A Claudia Rivera le pasó al arranque e independientemente de si hay o no mano negra detrás de sus correligionarios pone en evidencia falta de talento y de conciliación, ya que pudieron anticipar un escenario así.

Es urgente que los operadores de la alcaldesa se pongan las pilas porque quien paga los platos rotos es ella y no quienes carecen de pericia. Además de eso y más allá de los tintes electorales, los encargados no han visto que todo lo que ganaron el uno de julio lo pueden perder sino aprenden a gobernar, incluso, internamente.

Traicionan, por omisión, a su jefa.

Puebla, a un paso de la 4T

El morenovallismo desapareció solo porque muchas de las lealtades estaban basadas en el dinero. Los militantes del PAN y de la corriente citada solo se dedicaron a hacer billetes, fueron pocos los que verdaderamente creyeron en un proyecto, muy pocos, pero los hay que sí fueron leales a la pareja Alonso- Moreno Valle.

Muchos se resguardaron para cuidar lo que hicieron económicamente durante los ocho años que duró el morenovallismo. Otros, los más leales, se retiraron de las contiendas políticas porque sabían que es temporada de patos: hay caza.

Perdón por lo que voy a escribir: he descubierto a muchos seguidores de doña Marta Erika Alonso, y muchos opositores a Rafael Moreno Valle; a la primera la querían en serio, al segundo lo respetaban por miedo y porque los tenía espiados. No obstante, eso ya se acabó, solo los muy cercanos le rinden pleitesía, los demás están en espera que no los den de baja en la cuarta transformación.

Hay morenovallistas que están buscando el perdón con Morena. No se puede decir si es bueno o es malo, solo se puede decir que es.

El PAN está perdido, sin rumbo y sin dirección. Marko Cortés es un dirigente sin liderazgo se queja porque sus diputados eligieron a don Guillermo Pacheco Pulido como gobernador interino en vez de Jesús Rodríguez Almeida, pero no obstante, nunca supo leer que ese acuerdo de Morena con el PRI vino desde que se signó el tema de la Guardia nacional el Congreso de la Unión.

Marko Cortés es un dirigente, que no líder, que tiene la sensibilidad de un carnicero: vemos una guerra todos los días en redes contra AMLO sin aliados y sin ningún resultado, así como van las cosas estamos ciertos de que puede perder la elección poblana y la de Baja California y aún no le cae el veinte.

Por otro lado, Si bien el priista más morenovallista era Miguel Ángel Osorio Chong y que participó en las mesas de Bucareli para designar al gobierno interino de Puebla, también es cierto que entendió que después del 24 de diciembre, después del terrible accidente jamás aclarado, las condiciones no les favorecían por lo que lo más conveniente era transitar a un gobierno que pacificara y que no confrontara.

En el caso del PAN estatal, sus discursos los dejan mal parados, primero aseguraron que lo mejor era no participar en el próximo proceso electoral, y los puso, porque ellos así lo quisieron, como perdedores.

Además, hubo una cacería contra Marcelo García Almaguer, sin medir las consecuencias, que salieron más raspados en imagen, pues podrán o no estar de acuerdo, pero el citado legislador tenía más nivel que los otros albiazules que se quedaron en la bancada.

Puebla es de Morena y no es que estemos o no de acuerdo, la cuarta transformación nos alcanzó. Una cosa es lo que pensemos en el círculo rojo y otra es lo que piense el ciudadano de a pie, que no necesariamente coincide con el círculo rojo.

Ilustración: Alejandro Medina

Dos tipos de cuidado

No sé usted, amigo lector, pero así como en menos de un mes vimos cómo se desarticulaba el morenovallismo, en menos de un mes ahora vemos una guerra fratricida al interior de Morena: desde el miércoles de la semana pasada en redes sociales arreció una campaña para escribir disparates como “Puebla con Barbosa” o “Todos los poblanos con Armenta”.

Si bien, y eso nadie lo ha puesto en duda, las preferencias rumbo a las elecciones estatales son con el partido de la cuarta transformación, las Crónicas Marcianas no creen que todos los poblanos estén con Barbosa o con Armenta. Los poblanos están con su bolsillo, con su necesidad y con un alma en un hilo por la inseguridad que impera en el estado.

Y creemos fielmente en este espacio que el candidato a gobernador lo va a definir la encuesta que está hecha en Palacio Nacional y que la decisión que se tome no va a cambiar aunque traigan a la mejor empresa de estudios demoscópicos del mundo. Será lo que diga el primer morenista del país, no hay que ser bisoños.

Ninguno de los dos aspirantes ya presentaron un proyecto para combatir el tema del huachicol. Ninguno de los dos ha mostrado una agenda de trabajo, planes para enfrentar la inseguridad, ideas para aumentar el empleo, y mejorar la calidad de los servicios públicos que a nivel estatal corresponden.

Ni Alejandro Armenta ni Luis Miguel Barbosa nos han dicho cómo traerán el proyecto de la cuarta transformación al estado, en caso de ganar. Tampoco nos han sugerido qué va a pasar con el protagonismo del Congreso del estado y qué piensan hacer con los órganos electorales locales que quedaron evidenciados con la más reciente decisión del INE al asumir completamente los comicios estatales.

¿Qué pasará con la Ley Bala?, ¿y qué ocurrirá con los llamados PP’S?, qué tantos jalones de cabellos provocaron. El tema del RUTA y sus errores de su operación. ¿Se quitará, se perfeccionará, se mantendrá igual? O ¿La Rueda de Puebla, la quitan, la mantienen?

Ni Barbosa ni Armenta nos han dicho cuál es su misión, su visión de estado y mucho menos cuáles serán sus objetivos. Sólo sabemos que “Puebla está con Barbosa” o que “Los poblanos están con Armenta”

Ajá y ¿luego?

Es cierto que esos tópicos serán para la lucha de los comicios de junio, pero, cómo quieren ser gobernadores si de entrada no nos dan un proyecto ¿Cuál es la diferencia entre ustedes y cuál es la diferencia de los candidatos de los otros partidos? El problema de ambos aspirantes y sus porristas en redes sociales es que todos ellos están más preocupados por la chamba o el puesto que por el proyecto que quieren representar.

Hace años se decía de manera muy soñadora y utópica que primero era el proyecto y luego el candidato.

En fin.

Muy sus estrategias y muy sus guerras intestinas. Ahora los seguidores de ambos candidatos, por cierto, ya hasta se acusan en redes sociales que detrás de los dos suspirantes cierto personaje muy “precioso”.

¿Hasta dónde quieren llegar?

Le están provocando un boquete a Morena, pero pues muy su partido, pues esta columna está como el chinito: Nomás milando.

Preguntas del febrero loco

¿Para quién era la dedicatoria de Alejandro Armenta Mier cuando acusó que en Puebla se “está fraguando una elección de Estado”? (Así lo dijo ante las cámaras de televisión la semana pasada) ¿Sabrá acaso la implicación de sus dichos? ¿Tiene idea de que para que se conforme una elección de Estado tiene que ser en una elección constitucional y no en un proceso interno de un partido político? En caso de ser él el candidato de Morena al gobierno de Puebla, ¿de todas maneras se prepara una elección de Estado?

¿Quién asesora a Alejandro Armenta?

Pero como bien dice el clásico: Son preguntas, que conste.

En Morena hay tiro: Monreal vs Polevnsky

La actuación de Alejandro Armenta en la lucha por la candidatura al gobierno estatal lo hace ver desesperado. Claro, las últimas señales han sido porque el dedo del presidente López Obrador apunta a Tehuacán y no hacia Acatzingo. No sólo eso, pareciera que la pugna real, más allá de la guerra local, es entre el líder del senado Ricardo Monreal y la presidenta de Morena Yeidckol Polevnsky.

Están jugando fuercitas, a ver quién gana.

Veamos: el periódico El Universal presenta su encuesta en la que Barbosa gana. Armenta, más tarde, difunde el estudio de Indicadores de Elías Aguilar (que trabaja con Javier Sánchez Galicia) en la que va arriba del excandidato a gobernador.

Luego, el columnista Rodolfo Ruiz relata en su columna una reunión de senadores con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, para acusar a funcionarios del gabinete estatal quienes supuestamente respaldan a Luis Miguel Barbosa; mientras que, Yeidckol Polevnsky sale a decir que la candidatura se definirá por una encuesta del CEN de su partido y que si mandan a hacer otros estudios demoscópicos, el tehuacanense saldría vencedor.

Ayer, en el colmo de forzar a la deseada “pinche señal”, 55 senadores de Morena, capitaneados por Ricardo Monreal, respaldaron públicamente a Alejandro Armenta pidiendo al CEN de Morena (la verdad es que es al presidente, pero son las formas): “Como en el resto del país es necesario llevar a cabo un proceso legítimo, democrático, transparente y equitativo que incluya las aspiraciones de nuestro compañero Alejandro Armenta Mier en los métodos que los Consejos Nacional y Estatal establezcan, con apego a los estatutos de Morena”.

Mientras que, el candidato de Polevnsky, ante los rumores y señalamientos de que no iba a contender por su estado de salud, ya dijo en una entrevista radiofónica que está más puesto que un calcetín y que sí, que no se hagan bolas, que sí va a buscar la candidatura al gobierno del estado por segunda vez.

Sabemos que la encuesta más importante es lo que determine López Obrador. Vivimos un sistema presidencialista (¡oh sí!) y será lo que diga su dedito. Las encuestas que manden a hacer a nivel estatal solo son para medir fuerzas y presionar en la opinión pública. No sirven de nada.

Originalmente, todos pensamos que Armenta estaba pujando para ser considerado con posiciones en distintas Secretarías si es que gana Morena la gubernatura, pero ya ir con Sánchez Cordero a acusarse de una elección de Estado es porque él quiere ser y no otro, rompiendo las reglas de la cuarta transformación.

Sabemos que si no queda Armenta, los 55 senadores que lo respaldan no harán huelga de hambre ni se incendiarán en la plaza pública como monjes budistas durante la guerra de Vietnam, es más no harán nada.

La intención de Ricardo Monreal es retar a la lideresa de Morena (que es apoyada por el presidente de la República) para debilitarla y tomar el control de su partido. Tener de candidato a su amigo Armenta todo con miras para las elecciones del 2024.

No es la primera vez que el líder del senado estira la liga, ya lo hizo en la candidatura por el gobierno de la Ciudad de México y perdió contra Claudia Sheimbaum, la pregunta es: ¿podrá esta ocasión?

Monreal vs Polevnsky, ¿quién gana?

Se corren apuestas

La pregunta más importante es: si antes había un primer priista, hubo un primer panista, ahora ¿hay un primer morenista en el país?

Lo que diga el dedito del licenciado.

Sálvese quien pueda

Llámenlo como quieran, pero la decisión de que el INE asuma el control de las elecciones estatales es un duro golpe a la credibilidad de los consejeros del Instituto Electoral del Estado. Si bien Lorenzo Córdova fue políticamente correcto al explicar las razones para asumir la responsabilidad, en el contexto que vivimos, el actual organismo poblano está cuestionado por la realización de los comicios del año pasado, que muchos dolores de cabeza causaron.

La decisión del INE, además, se da en el tenor de la cuarta transformación, cuando Yeidckol Polevnsky promueve la candidatura de Luis Miguel Barbosa y asegura que al tehuacanense le corresponde ser el abanderado porque, según ella, los morenovallistas usaron los organismos electorales a su favor.

La asunción del INE, también, se da dos días después de publicada la columna del periodista Salvador García Soto en El Universal en la que anuncia una limpia total en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ante las denuncias internas de presuntos actos de corrupción.

En el caso concreto de Puebla, el periodista revela que al interior del máximo órgano electoral se comenta que, el fallecido ex gobernador, Rafael Moreno Valle envió operadores con cantidades de cien millones de pesos para cada magistrado. Y que una de las intenciones del nuevo presidente del TEPJF, Felipe Fuentes, es acabar con la sospecha de sobornos y erradicar cualquier práctica de corrupción.

No hay que espantarse, la historia la escriben los vencedores, nos guste o no, estemos de acuerdo o no. Y en ese orden, si el gobernador que gane tiene la mayoría en el Congreso del estado buscará hacer una limpia del organismo electoral local. El andamiaje se está construyendo para que cambien al personal y hasta la maquinaria, aunque en el fondo el sistema sea el mismo.

De esta forma, el escenario se le acomoda a ya saben quien. Las condiciones están cada vez más puestas para que Morena asuma la gubernatura del estado. Desarticulado el morenovallismo, un panismo estatal confrontado con sus militantes y sin las cabezas de grupo, es muy difícil para los blanquiazules asumir el poder.

Por otro lado, vemos a un gobernador interino que se sabe el abecedario de la política al dedillo y que garantizará piso parejo para todos en el proceso electoral. Su secretario General de Gobierno, Fernando Manzanilla, ya está tejiendo fino para lograr la menor cantidad de conflictos en estos meses y durante el proceso. Se espera que fuera de las calenturas propias de la contienda, los comicios se desarrollarán en paz.

Las elecciones de junio, dado nuestro escenario, serán muy vigiladas y a nadie le conviene incendiar el estado, otra vez.

Ahora, si unimos todo el rompecabezas y colocamos la ficha de la encuesta de El Universal, presentada ayer, en la que pone por encima a Morena y a su aspirante Luis Miguel Barbosa Huerta, ya saben quien está muy contento de estar jugando a los dados de la política.

Las condiciones están dadas. La moneda no está en el aire, cayó al piso. Puebla es, en menos de un mes, otra totalmente distinta a la que se había proyectado.

Estampas del fin del mundo

El mundo se va a acabar, el mundo se va a acabar y si un día me has de querer te debes apresurar: Molotov, Apocalipstyc.

Morena, toma uno:

A ver, como dijo Ricardo Morales en su columna de ayer: “no se hagan bolas… es Barbosa”. La elección de Puebla si se hace a través de una encuesta se tomará en cuenta el dedo de Palacio Nacional y ese apunta a Tehuacán y no a Acatzingo. Obvio, la política cambia cada cinco segundos, pero las señales van para la Sierra Negra.

Al respecto, una fuente interna de Morena comentó ayer a las Crónicas Marcianas: Alejandro Armenta presiona para que lo llamen a coordinar la campaña de Luis Miguel Barbosa y para que en los acuerdos le toquen posiciones en caso de ganar.

“Imagina este escenario: Armenta presiona. Manda a sus huestes y a algunos medios que lo apoyan para generar la percepción de que él sí gana la elección; publican sondeos en donde va arriba. Andrés Manuel (López Obrador) repite la medicina en el caso Sheinbaum: a Monrreal lo mandaron al Senado. A Armenta lo mandarían de coordinador de la campaña y le tocaría alguna buena Secretaría o varias para sus allegados. Para el presidente hubo fraude en Puebla y eso no lo sacas de su cabeza”.

-¿Y se vale?

-Es política, todo se vale. No es una clase de catecismo.

-¿Terminarán peleados Armenta y Barbosa?

-No, al final quede quien quede van a acordar. Quienes se terminan peleando son los soldados que salieron a repartir madrazos. Armenta sabe hacer política y sabe cuando se cargan los dados. No se va a salir de Morena porque ahorita no hay partidos emergentes. Es parte de un show.

PAN, toma dos:

Los panistas que están festejando la salida de Marcelo García Almaguer y de otros personajes como Luis Banck o la renuncia de Eukid Castañón deberían callarse la boca. Los del partido blanquiazul se les olvida que ellos cuando tenían al PAN no hacían nada, gobernaron mal y ahí están los ejemplos de Gabriel Hinojosa, Luis Paredes, Vicente Fox y Felipe Calderón.

Fue con el Morenovallismo cuando gobernaron el estado, haiga sido como haiga sido. Sin la estructura ya no tienen nada que hacer más que negociar a la antigua: pegar para mamar.

Deberían recordar que si tanto les molestaba el morenovallismo, fueron ellos quienes lo dejaron entrar a su casa. El Yunque es una organización católica clandestina que se especializa en usar a la gente y luego votarla cual kleenex. Se toparon con alguien más cabrón que ellos. Además, muchos se hicieron millonarios, pues se quejaban mucho pero al menos sus cámaras empresariales se vieron beneficiadas.

La actual presidenta del PAN, Genoveva Huerta, al desdeñar y denostar a Marcelo García Almaguer se disparó en un pie. La dirigente estatal carece de conocimientos básicos de política pues su única virtud es sacarse selfies. Y así piensa ganar.

PRI, toma tres

Todavía hay algunos ilusos que creen que este partido pudiera hacer algo en junio de este año. La mayoría de sus líderes se están acercando a Morena para ofrecer sus servicios de asesoría, de consultoría, y hasta de milusos.

El nuevo delegado del otrora partidazo nadie lo conoce. Nada más saben que ahí está, pero de ahí que traiga estrategia, recursos, palomeos, la verdad es que no. Es más, ¿alguien lo ha visto?

El PRI será un partido que en el proceso electoral venderá muy caro su amor, aventurera. Ya que actuará como en el Congreso del estado: su voto será para legitimar al triunfador.

No se hagan bolas.

PRD (RIP), toma cuatro

No hay nada que decir. Recuerden que no hay muerto malo.

Obituario:

Avisos fúnebres.

Se está velando en la capilla 5 del IMSS al Partido de la Revolución Democrática. Familiares y amigos que lo acompañan informan que el féretro será enterrado el 3 de junio a primera hora. No habrá misa de cuerpo presente porque nadie la quiere oficiar. Descanse en paz.

SOS; el PAN está en peligro

Genoveva Huerta es una capitana a la que se le está hundiendo el barco. Un bote, por cierto, llamado PAN que está lleno de hoyos, sin rumbo, sin timón, sin dirección, perdido totalmente y los que naufraguen tardarán mucho tiempo en tocar tierra firme.

El boquete más reciente a ese barquito llamado PAN fue la renuncia a su militancia que hizo pública Marcelo García Almaguer y que se da en el contexto del trágico accidente del 24 de diciembre y de la decisión que como líder parlamentario le tocó asumir para que arribara Guillermo Pachecho Pulido al gobierno interino del estado.

Su renuncia se entiende por un tema de dignidad pues el panismo nacional y el estatal lo acusaron de traicionar la propuesta de Jesús Rodríguez Almeida. Quien sabía las razones del voto de su bancada era la propia Genoveva Huerta, por lo que salir a buscar un chivo expiatorio solo la hacen perder credibilidad ante sus militantes. Y si ella no fue capaz de controlar su grupo parlamentario, ¿de qué demonios sirve que encabece un partido político?

Genoveva Huerta así como Jesús Giles al frente del PAN eran robots que recibían línea desde Casa Puebla. Su misión era ejecutar, jamás pensar. Salir en las fotos para redes sociales, compartir los hashtags que se les ordenara y repetir como loritos lo que dictaba Rafael Moreno Valle. Ahora, ya sin la cabeza de grupo, hemos visto a una dirigente de partido totalmente perdida.

La semana pasada dijo públicamente que analizaban la posibilidad de no contender en las elecciones próximas. Ahí, Genoveva o pecó de honesta o de inocente o como diría Chava Flores: “ay, yo no sé cómo les dicen ahora, a los que son de muy noble corazón”. La declaración de la presidenta, sin duda, es un monumento a la estulticia.

Luego en El Sol de Puebla, se le ocurrió decir sobre el futuro del PAN: “El show tiene que continuar”, pero si tomamos esas palabras en el contexto de que aún no se aclara el trágico accidente en el que perdieron la vida la pareja Alonso-Moreno Valle, se puede prestar a malas interpretaciones.

Aunado a ello, el panismo de Huerta no ata ni desata, la coordinación parlamentaria que por lógica y decencia política le correspondía a Oswaldo Jiménez, por su militancia y por ser sobrino de Tony Gali, el heredero del morenovallismo, prefirieron dejársela a Mónica Rodríguez Della Vecchia.

Ese nombramiento deja un mal sabor de boca y un pésimo mensaje, pues empoderó a la esposa de uno de los principales enemigos de Gali; para todos es sabido que Pablo Rodríguez Regordosa intentó boicotear al ex gobernador desde que estaba en la Secretaría de Infraestructura en el sexenio de Moreno Valle.

Si bien el sistema que encabezó Moreno Valle era autoritario y no creó liderazgos, pues todos obedecían órdenes, una vez que fallece, sus seguidores comienzan a dividirse en grupos. Un poco parecido con lo que ocurrió con Tito el dictador yugoeslavo, una vez muerto inicia la guerra en los Balcanes, fenómeno político conocido como la balcanización.

Genoveva Huerta tenía que haber evitado la renuncia de García Almaguer, debería haber pactado con Gali, al ser heredero natural del grupo político, y no tratar de quedar bien con el panismo nacional de Marko Cortés, a quien el caso Puebla lo rebasó y evidenció como un pésimo estratega.

Huerta ahora irá a una elección en el que las familias custodias y el panismo tradicional claman venganza, con un grupo de diputados en un Congreso del estado con mayoría de Morena que los hará pedazos.

Seamos honestos, ¿quién de esos legisladores albiazules que quedan tiene el nivel para confrontar a José Juan Espinosa o a Héctor Alonso?

La capitana del barco colocó, ella sola pues nadie se lo pidió, un clavo más al ataúd. Su barco se está hundiendo y ella no hace nada para evitar ahogarse en un mar que ya no es de su territorio, pues esas aguas ya pertenecen a Morena.

Ilustración: Alejandro Medina

Morena es el lobo de Morena

Si hoy fueran las elecciones estatales, seguramente ganaría el partido de López Obrador. El PRI vive desprestigiado y se ubica en una lejana tercera fuerza y el PAN, por otro lado, es un enfermito que está en terapia intensiva: entubado, con sonda, sueros, en una situación verdaderamente crítica.

Morena trae la fuerza y el bono democrático del presidente. Los críticos priistas y panistas en redes sociales y una buena parte de la prensa nacional no han logrado trascender fuera del círculo rojo.

No obstante, Morena en Puebla enfrenta a unos verdaderos demonios: ellos mismos.

En el Congreso del estado, por ejemplo, ya se crearon dos grupos, los que apoyan a Luis Miguel Barbosa y los que apoyan a Alejandro Armenta. El diputado Emilio Maurer fue uno de los primeros en disparar a través de su cuenta de Twitter contra el oriundo de Acatzingo: “Ahí viene, ahí viene, Mario Marín ahí viene”.

Héctor Alonso, por su parte, ya enfermó a Luis Miguel Barbosa, pues en un video (que ya se hizo viral) asegura que el ex candidato gubernamental tiene problemas de la vista por su diabetes y recuerda que le amputaron una pierna por lo que en una contienda electoral le costaría mucho trabajo recorrer el estado y correrían el riesgo de que si ganara ya no llegara a concluir su mandato, por lo que, otra vez habría nuevos comicios.

Una más: José Juan Espinosa ataca de manera directa a Fernando Manzanilla, secretario general de Gobierno, pues lo acusa de usar su cargo para beneficio electoral.

Y no solo eso, pues la diputada de Ajalpan Inés Parra en una reunión interna le intentó corregir la plana a su dirigente nacional Yeidckol Polevnsky, pues recientemente dijo: “ De cara a cara te exhorto a que te comportes como presidenta del CEN y no como coordinadora de campaña del ex senador Barbosa (…) ubícate compañera.”

Y si sumamos la cacería que traen contra la alcaldesa Claudia Rivera desde que ganó las elecciones y cómo la han tratado Yeidckol Polevnsky, Luis Miguel Barbosa, José Juan Espinosa y los regidores que reciben línea del ex senador, concluiríamos que en Morena se vive una cena de negros (perdón por sonar racista, no es la intención).

El peor enemigo de Morena es Morena.

Son ellos mismos que están cavando su tumba al exhibir sus deficiencias y diferencias. En un acto de canibalismo político se ha convertido el partido en el poder sin que nadie los detenga, llevando a lavar la ropa sucia en público. La máxima dice que en tiempos electorales la ropa sucia se lava en casa.

Por eones la izquierda ha sido sectarista, no es nada nuevo. Lo nuevo es que llegaron al poder por la fuerza del candidato López Obrador y si mantienen esas prácticas de dividirse pueden perder lo que ya habían conseguido.

Morena en Puebla vive la borrachera de poder, están en el clímax de esa luna de miel pero no observan que también son vulnerables por ellos mismos. Si alguien no les da un manotazo en la mesa y pone orden, bueno, podrían enfrentar su primera crisis electoral.

Morena es el lobo de Morena y los de Morena no se han dado cuenta.

Ilustración: Alejandro Medina

¿De quién es la mano que opera contra Rivera Vivanco?

Independiente de que hay errores naturales por su inexperiencia en el actual Ayuntamiento de Puebla, es claro que hay una campaña negra contra la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco, pues todos los días, a todas horas, algo nuevo es usado para ir contra su imagen.

¿De parte de quién? Es la pregunta. Reapareció el líder sindical Israel Pacheco Velázquez y mandó a un grupo de sindicalizados a hacerle la vida imposible a la presidenta. El jueves de la semana pasada, Rivera decidió confrontar a los inconformes que están en huelga a la entrada del Palacio Municipal.

Claudia Rivera salía de una reunión de seguridad cuando apareció Javier Palou, Ollín Rivera y René Sánchez. Intercambió unas palabras con Palou, su principal operador político, y bajó en el elevador, salió de Palacio y ella personalmente los encaró. Obviamente no llegó a nada porque los inconformes traen línea para decir a todo que no y no aceptar nada.

Su función es dañar la imagen de la alcadesa, hacerla ver como intolerante e intransigente, sacarla de sus casillas hasta que cometa un error y los sindicalizados de Israel Pacheco queden como víctimas y Rivera como la villana del cuento.

No es la primera vez que Pacheco juega ese papel. Como líder sindical en tiempos de Mario Marín lo impulsaron y fortalecieron económicamente, posteriormente cuando Luis Paredes gobernaba la ciudad, el sindicato quiso medir a los panistas.

Recuerdan cuando tomaron las oficinas de la Secretaría de Gobernación municipal que se ubicaban en el segundo piso del Vips de la 2 Oriente y 2 Norte. Habían llegado un grupo de granaderos de la municipal para desalojarlos y sacar a Israel Pacheco del lugar, pero el líder gremial puso de carne de cañón a un grupo de ancianos para que los uniformados no los atacaran, no obstante, el operativo se salió de control porque un grupo de reporteros y fotógrafos se liaron a golpes con los policías.

El alcalde Paredes perdió los estribos y mandó un helicóptero y al grupo canino a meterle susto a los reporteros y fotoperiodistas. Terminó la escena con la declaración de Paredes contra la prensa: “tienen la piel muy delgadita”. Y ahí quien perdió al final fue Paredes, porque los policías atacaron a la “prensa” y los sindicalizados se escudaron en ello y se hicieron las víctimas. Se olvidó que usaron a los de la tercera edad como carne de cañón.

Ese ejemplo es lo que quiere hacer ahora Pacheco contra la alcaldesa, repetir la estrategia, sacarla de sus casillas. Ayer se publicó un video del periódico Intolerancia en el que los supuestos trabajadores despedidos se acercan a hablar con Rivera Vivanco y ella en un punto los ignora. No estoy criticando al medio de comunicación, sino es poner en evidencia la estrategia de los sindicalizados.

En Puebla todos sabemos quién es Israel Pacheco y hasta por qué fue encarcelado.

¿Quién está detrás de Israel Pacheco? Hay quien apunta que es fuego amigo de Morena y hay quien asegura que es el ala del marinismo infiltrado en el partido de López Obrador.

No se trata de justificar los errores del municipio, que claro que hay y existen, pero Rivera Vivanco no es la villana del cuento. Ella desde campaña se sacudió a varios personajes dentro de Morena que quisieron mangonearla y controlarla.

Cuando ganó la Presidencia Municipal pasaron dos cosas: generó envidia entre sus correligionarios que no la veían sentada en el llamado Palacio de Charly Hall y pensaron que sería la candidata natural en el 2024 a la gubernatura, además de que trataron de imponerle cuotas en diferentes Secretarías y tanto ella como su grupo se negaron a aceptar las imposiciones.

Los ataques fueron enviados desde del Congreso del Estado, de su partido, de una parte de la prensa, de los sindicalizados. Se molestaron aún más sus correligionarios cuando supieron que uno de los respaldos que tiene la alcaldesa es de César Yáñez y su esposa Dulce Sánchez.

Pensaron que la iban a doblar y no ocurrió.

El objetivo es derribar a Rivera Vivanco, como francotiradores montados en diferentes puntos del zócalo para ponerla blandengue, debilitarla y obligarla a que pacte con los grupos.

La pregunta es: ¿lo lograrán?

Y uno sigue pensando, a todo esto: ¿de parte de quién?

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

¿Quién por Morena?

Hoy por hoy se debaten la candidatura por Morena dos gallos con muchos espolones: Luis Miguel Barbosa y Alejandro Armenta. El primero, seamos fríos, tiene la bendición de Yeidckol Polevnsky y el segundo de Ricardo Monreal.

De Barbosa, sus seguidores argumentan que justicia obliga, porque según ellos -y aclaro según ellos- la candidatura le corresponde ya que le hicieron fraude los panistas, el año pasado.

De Armenta, sus porristas ponen en la mesa que las encuestas le favorecen. ¿Cuáles? No sabemos con exactitud (y no es sarcasmo) solo algunos medios de comunicación que han hecho sondeos en redes sociales y les llaman encuestas. No obstante, el senador cuenta con el respaldo de grupos priistas y operadores electorales que pueden ayudarle electoralmente a su proyecto.

Si nos basáramos en la experiencia y la lógica política, habría que tomar en cuenta la elección en la Ciudad de México, cuando contendían Ricardo Monreal contra Claudia Sheimbaum: desde que inició la contienda interna, la Sheimbaum contaba con el respaldo de Andrés Manuel López Obrador. Luego, Ricardo Monrreal, quien se opuso e hizo su berrinche no le alcanzó y lo mandaron al senado, claro, como líder.

Monrreal entendió que la cuarta transformación era decir que sí a todo.

Algo similar ocurre en Puebla: Yeidckol Polevnsky no se manda sola. Si respalda a Barbosa es porque trae la línea del jefe máximo. Es porque su discurso relata un supuesto fraude cometido por el morenovallismo en pleno. Y lo usarán ahora que ese grupo político ya se desintegró.

No obstante, si ambos grupos (armentistas y barbosistas) no se ponen de acuerdo, saldrá, entonces, Nancy de la Sierra, esposa de José Juan Espinosa. Y ambos líderes, temo decirlo, conocerán lo que es amar a Dios en tierra ajena.

Y si preguntan por qué el interés por escribir sobre Morena, bueno es que después del helicopterazo y después de que nos hemos informado sobre muchos golpes internos dentro del llamado morenovallismo, en el que muchos ya han sido beneficiados, se prevé que la plaza sea para Morena.

Primero porque ganaron las principales alcaldías del estado y segundo porque tienen el Congreso del estado en su bolsillo.

Así que, a menos que los astros se pongan en línea, el viento sopla a favor de Morena y hay personajes del panismo y del morenovallismo que ya operan por ese partido. Sólo la pobre Genoveva Huerta sigue pensando que en su instituto político hay unidad.

Lo dijimos ayer en este espacio, inició el operativo “Sálvese quien pueda”.

La pregunta sigue en el aire: ¿se irán por el idealismo de Barbosa o apostarán a la segura con Armenta?

Corren las apuestas.

Breves de esta Puebla primorosa

Vamos a hacer un pequeño resumen de lo que ha pasado hasta ahorita para tratar de entender qué chingaos ocurre con la política poblana.

1.- Es falso que toda la sociedad está polarizada. No, no es así. Eso dicen las cúpulas empresariales y algunos partidos para hacerse notar en sus declaraciones. La verdad es que la gente está preocupada por vivir su día al día. Quién sí se radicalizó y confrontó en algún momento fue el círculo rojo: Gobierno (estatal y municipal), diputados locales, partidos políticos, porristas de candidatos, bots y troles de redes sociales, así como los activistas de sofá. Y se polarizó mientras estaba la controversia ante el Tribunal Electoral y después de la muerte de la pareja Alonso- Moreno Valle, ahorita ya estamos todos tranquilos.

2.- El círculo rojo solo es una parte de la sociedad, no es la mayoría. Abusados con eso. No se dejen engañar.

3.- El PAN que gobernó el estado durante ocho años y después de que el Tribunal Electoral le dio el triunfo (o ratificó como lo quieran ver) a Martha Erika Alonso, ahora no tiene nada. El morenovallismo implosionó. Primero fue el trágico accidente donde perdieron la vida el líder de esa agrupación que gobernaba el estado y era dueño de Acción Nacional junto con su esposa. Después, Eukid Castañón el principal operador político de Rafael Moreno Valle renunció a la vida pública y política. Se sumó a ello Luis Banck quien se bajó de la contienda y el panismo desde Marko Cortés como sus gobernadores quedaron en ridículo cuando dijeron que la línea era por Jesús Rodríguez Almeida.

4.-Ya no apoyarán al PAN en las elecciones próximas ni los gobernadores panistas, ni la dirigencia nacional de ese partido, ni Max Cortázar ni Roberto Moya. El PAN jugará a perder para sacar a lo que queda del morenovallismo de sus filas. Económicamente jugarán con lo que obtengan de las prerrogativas y será uno del panismo tradicional.

5.- Quien se quedó al frente del grupo morenovallista fue José Antonio Gali Fayad. Ya no se le debe llamar morenovallismo sino galicismo. Su hijo sonaba para contender en las elecciones pero si ven que se complica no arriesgarán su capital político, seguramente se esperarán hasta el 2021 o el 2024.

6.- En Morena la contienda real es entre dos: Alejandro Armenta y Luis Miguel Barbosa. El primero, al parecer, cuenta con un gran respaldo de varios grupos y de Ricardo Monreal y el segundo tiene la bendición de Yeidckol Polevnsky. El argumento para sostener a Barbosa como candidato es que hubo fraude en las elecciones pasadas y se la merece. El argumento para elegir a Armenta es que el ex candidato se desgastó mucho física y mentalmente con la contienda pasada. Hay quien dice que ya está muy enfermo por su diabetes. Aclaro, eso dicen militantes de su partido.

7.- El gobernador interino Guillermo Pacheco Pulido ha repartido posiciones a todos los grupos políticos de Puebla. Logró un gobierno de coalición. Le dejó tres áreas al panismo. En Gobernación llamó a un artista de la negociación política, Fernando Manzanilla Prieto y en Finanzas a un gran especialista en el área, Jorge Estefan Chidiac. Manuel Alonso en Seguridad Pública y ahora Karen Berlanga a la Contraloría. Nadie ha cuestionado el gabinete, al contrario. Esa es una de las razones por las que no hay polarización. Don Guillermo es muy inteligente y conoce el abecedario de la política al dedillo.

8.- Tras el trágico accidente del 24 de diciembre aún hay muchísima gente que dice que la pareja Alonso-Moreno Valle está en alguna paradisiaca isla o en Dubai. Es lamentable que la gente piense eso. Es más, hay personal de la burocracia que repite esa absurda versión y no la van a sacar de su cabeza. Solo hay que decir algo al respecto: la gente no cree en sus instituciones y mucho menos cree en los políticos.

9.- El PRI ya tiene como cinco precandidatos a la gubernatura que seguramente solo le harán al tío lolo, uno se pregunta ¿por qué tanto interés en un partido que es tercera fuerza y que no creen ni ellos mismos? La respuesta es que ya aprendieron el caminito: van a la contienda, se chingan las prerrogativas de campaña, se suman en lo oscurito con el que vaya ganando y al final en el nuevo gobierno cobrarán en alguna nómina abultada.

¿Usted todavía cree en el PRI? Yo tampoco.

10.- Puebla será gobernada por el PRI-MOR por al menos dos sexenios. No se espante, ni se asuste ni se acongoje. Ya sabe cómo es el pueblo bueno. Si lo dice Andrés Manuel es que así es y punto. Esto no lo dice un servidor, lo comentan analistas y es parte de las charlas en los cafés y restaurantes de Puebla. La misma gente que apoyó a Moreno Valle lo ve así. La plaza, para ellos, está perdida. Y últimamente los milagros no se reparten ni en La Catedral ni en la capilla del Rosario.

La historia (no oficial) de la caída del morenovallismo

El 24 de diciembre fue el trágico final para la pareja Alonso-Moreno Valle, pero el pasado lunes 21 de enero se colocó el último clavo al féretro del grupo político llamado morenovallismo, el cual gobernó por ocho años en el estado.

En casi un mes fue desarticulada esa asociación que respaldaba a Acción Nacional (y no al revés). Ahora ya no queda nada más que vestigios. Seguramente, en junio irá de abanderado Eduardo Rivera por el PAN y con pocas posibilidades de triunfar, pues nadie quiere financiar su campaña. Sólo contará con los recursos de las prerrogativas del IEE que no alcanza ni para los chicles.

¿Qué ocurrió? ¿Qué pasó? Los panistas no se han dado cuenta que les pasó un tren encima y que regresarán, ahora sí, a ser un partido de familias que negocian la derrota. Son como la película de los sesenta: Nacidos para perder.

Fuentes no oficiales relatan que el domingo 20 de enero, en la madrugada, salían de la casa de Tony Gali, Max Cortazar y Roberto Moya con el nombre en la mano: Jesús Rodríguez Almeida. A esa hora se habían comunicado con Marko Cortés, quien desde temprano había dirigido un operativo para que los gobernadores del PAN respaldaran la propuesta, a través de sus redes sociales.

También habían confirmado que el encargado de despacho en la gubernatura (hasta ese momento) sí tenía los cinco años de residencia que requería, pues el ayuntamiento de Atlixco dio la constancia oficial.

El domingo 20 de enero, alrededor de las diez de la mañana, se llamó al morenovallismo a una reunión con Tony Gali en el que participaron hasta sus partidos satélite: Movimiento Ciudadano, Panal y PSI. Ahí se dijo que ya estaba todo amarrado en México con Olga Sánchez Cordero y que traían a Rodríguez Almeida para llegar al interinato. Hubo una foto que todos vimos en el boletín oficial.

Ese día, a la una de la tarde en el Congreso del Estado salió la terna en el que iba Guillermo Pacheco, Rodríguez Almeida y Gerardo Islas. Todos los partidos estaban listos para que la sesión del lunes 21 de enero terminara todo. En la noche se habían elaborado boletines y presentaciones para dar a conocer a Almeida como el interino, pero…

Vámonos unos días antes, a las reuniones en Gobernación federal, por parte de los morenovallistas participaron Marko Cortés, Tony Gali, Roberto Moya, Max Cortazar y el senador priista y ex secretario Miguel Ángel Osorio Chong.

Fueron varios días de estire y afloje hasta qué, relatan las fuentes consultadas, acordaron que sería Rodríguez Almeida. Todavía aquí en Puebla hubo estirones entre el propio grupo que culminaron el domingo 20 de enero en la madrugada cuando hubo humo blanco.

Ese mismo día, por la noche, todos los morenovallistas se fueron a dormir pensando que mantendrían por al menos seis meses el poder. Sabían que las elecciones podrían perderlas pero al menos mantendrían el legado que dejó la pareja Alonso-Moreno Valle.

El lunes por la mañana, al celular de Marcelo García Almaguer llegaron mensajes y llamadas que eran puntualmente respondidas. Después, alguien del morenovallismo recibió el pitazo de que ya no votaría su bancada por Rodríguez Almeida sino apoyaría a don Guillermo Pacheco. Entonces, volvieron las llamadas y los mensajes al celular del todavía coordinador de la bancada panista, pero estos ya no eran respondidos.

En uno de estos mensajes, incluso, se le sugería a García Almaguer que para no quemar políticamente a Rodríguez Almeida, anunciara ante el pleno de los diputados que el encargado de despacho ya había declinado por el bien de Puebla a favor de don Guillermo Pacheco, pero los dejó en visto.

¿Qué ocurrió?

Aún es un misterio para los seguidores de Moreno Valle, pero es un hecho que algo cambió el panorama. Quizá ver que los partidos Morena, PT y Verde se sumarían a don Guillermo y los panistas quedarían como quienes dividen a los poblanos los hicieron tomar la decisión de hundir su barco.

A partir del martes 22 de enero, los líderes del morenovallismo anunciaron su retirada. Una semana antes ya había renunciado Eukid Castañón a la vida pública, Luis Banck estaba por bajarse de la contienda, en tanto qué, Roberto Moya y Max Cortazar, le dijeron adiós por siempre a Puebla.

Unos días antes a todo este merequetengue, habían mandado a hacer unas encuestas para ver a quien mandaban de su grupo como candidato a la gubernatura, dichos estudios demoscópicos estaban respaldados por Marko Cortés y por los gobernadores de Acción Nacional, incluso, por el mismo Osorio Chong, pues todos ellos le invertirían a la campaña estatal.

Los nombres mejor valorados fueron Tony Gali Jr. y Susana Riestra. Muy por abajo aparecía Luis Banck y Eduardo Rivera. Gali jugaba con la marca y el prestigio de su padre, pero Susy Riestra traía un gran respaldo por ser mujer.

El martes de la semana pasada, el líder nacional del PAN y sus gobernadores retiraron sus apoyos morales y económicos a su partido en Puebla. Ya no era la prioridad, “ahí que se hagan bolas”. Y aunque no habrá cacería de brujas, es un hecho que ya no son bien vistos los legisladores panistas locales.

El lunes 21 de enero fue desarticulado el morenovallismo e inició el operativo “sálvese quien pueda”.

Puebla a unos pasos de la cuarta transformación

Don Guillermo Pacheco Pulido tiene el colmillo más que retorcido: en casi una semana que lleva en el cargo, repartió posiciones para todos. El tan presumido gobierno de coalición que se haría con Martha Ericka Alonso, pero nunca se hizo, ahora sí está operando. Primero, llamó a un cerebro a la Secretaría general de Gobierno, Fernando Manzanilla Prieto. El segundo movimiento en el tablero fue convocar a un auténtico financiero, al priista Jorge Estefan Chidiac.

De entrada, los que saben de la lógica del poder conocen que las dos posiciones más importantes son para lo político y para lo económico. De ahí, las demás secretarías son para irse repartiendo entre los demás grupos. No hay improvisaciones, los nombres dados a conocer caen como anillo al dedo.

El góber interino ha ratificado a tres del gabinete de Alonso Hidalgo, de tal suerte que no lo pueden acusar de cargar los dados a favor de Morena. Fue un acto de caballerosidad política, propia de don Guillermo.

En el caso de Manzanilla puede o no gustar su estilo personal, pero de que él sabe de operación política, lo sabe. Fue uno de los cerebros para la contienda del 2010 cuando le arrebataron, por primera vez, el triunfo al PRI.

Fue el secretario General de Gobierno al inicio de la administración de Moreno Valle y mientras se quería utilizar la ley de las tres p’s (plata, palo o plomo) por parte de la administración, Manzanilla buscó negociar a toda hora con los distintos grupos. Prefería el diálogo a caer en los excesos ya conocidos.

Tras la ruptura con Rafael Moreno Valle Rosas, Manzanilla se fue a operar la candidatura de Tony Gali Fayad que contendía contra Enrique Agüera y sin demérito de cada uno de los personajes que participaron en dicha contienda, los resultados fueron positivos. Posteriormente fue hecho a un lado y denostado por la administración una vez que anunció que renunciaba a la diputación local.

La demás historia ya la conocemos.

Retomando el tema de los nombramientos, destaca también el de Manuel Alonso en Seguridad Pública, quien conoce y tiene el pulso de lo que ocurre en el estado.

Uno de los más cuestionados quizá sea Franco Rodríguez Álvarez, pues su trayectoria como político ha sido traicionar: lo impulsó Eduardo Rivera y el Yunque para contender por la alcaldía en el 2013 y le dio la espalda para irse con Moreno Valle. El grupo de Jorge Aguilar Chedraui lo acogió y posteriormente, también los desconoció, porque terminó presumiendo que todo lo que había logrado era por méritos propios.

¡Já!”, dicen quienes realmente lo conocen.

En general, don Memo Pacheco ha sabido tejer muy fino en esta primera semana, pues si bien su gobierno será muy corto, ha mostrado sensatez y equilibrio, algo que desde hace mucho tiempo ya no existía en Puebla.

Puebla es un PRI-MOR

Puebla seguirá siendo el laboratorio político nacional y tras el accidente del 24 de diciembre del año pasado: el morenovallismo quedó fracturado. En Acción Nacional no se dieron cuenta que les pasó un tren encima. Un día gobernaban el estado, después de una lucha electoral, al otro día solo les tocaron unas cuantas posiciones políticas. En tan solo un mes fueron expulsados de Casa Puebla sin nada de violencia.

La actitud de Marko Cortés de quitar de la coordinación a Marcelo García Almaguer y los señalamientos contra los diputados locales por sumarse a Guillermo Pacheco, solo demuestran que el líder nacional del PAN se quiere sacudir al morenovallismo.

Ante esa crisis del PAN que no admiten ni admitirán en público e independientemente de quien quede como candidato por Morena: Alejandro Armenta (quien ya cuenta con el respaldo de Ricardo Monreal) o Luis Miguel Barbosa con la bendición de Yeidkol Polenvsky, Puebla es el laboratorio político del PRI-MOR.

Solo falta saber si ese acuerdo será abierto o tácito, pero es un hecho que las estructuras del PRI ya se están apropiando de la vieja izquierda poblana, no duden que hasta Omar Blancarte (conocido mapache) regrese a sus orígenes.

Puebla no es prioridad, por el momento para la dirigencia nacional del PAN, pero sí para Morena y para el PRI.

¿Qué rumbo le queda al PAN?

Si Yeidckol Polevnsky ya dijo que se escucha mejor PRI-MOR que PRIAN, es porque la línea de Palacio Nacional es aliarse con los priistas. “¡Es un PRI-MOR estar con Obrador!”, repitan: “¡Es un PRI-MOR estar con Obrador!”, y como bien han documentado los periodistas Ricardo Morales y Mario Alberto Mejía, ambos partidos ya bailan de cachetito rumbo a las elecciones extraordinarias.

No es mentira que el marinismo regresó de ultratumba y Mario Marín juega en dos carriles: Morena, con Luis Miguel Barbosa y Alejandro Armenta además del PRI con perfiles como el de don Rural, Alberto Jiménez Merino.

El PRI es un cascarón viejo que huele a podrido, pero con dinero y con la promesa de que regresarán por las llaves de Casa Puebla cinco años y medio, son capaces de recuperar mucha de la estructura que anda como la muñeca fea: escondida por los rincones y temerosa que alguien la vea.

Obvio esa marca no sirve de mucho, pero Morena es un partido en el poder y que ya hemos visto que sí lo saben usar, el mejor ejemplo es la llegada de don Guillermo Pacheco Pulido.

Polevnsky es quien tiene en la mira imponer a Luis Miguel Barbosa y con el reciente discurso de López Obrador en Huauchinango de que defenderán la elección para que “no les sea robada”, es claro que será parte de su estrategia de campaña.

Hay grupos que dicen que no será Barbosa porque terminó desgastado del proceso electoral pasado, pero la otra carta es Alejandro Armenta, quien ha venido desgranando la estructura priista para que juegue de su lado.

El senador Armenta en una encuesta ganaría por mucho a Barbosa. Lo rebasaría. No obstante, el oriundo de Tehuacán sea el abanderado favorito de la líder nacional de Morena y ella no se manda sola.

Ante esto ¿qué le queda al PAN?, ya no tienen candidatos, ni estrategas.

Luis Banck ya se bajó de la contienda, Eukid Castañón le dijo adiós a la vida política. El PAN solo cuenta con Eduardo Rivera pero no tiene el dinero para sostener una guerra electoral y el Yunque no sabe ganar, son los nacidos para perder. El dinero que tiene Rivera pues no le gustaría invertirlo en una contienda que se ve difícil.

La única carta real con la que cuentan es Antonio Gali López, el hijo del exgobernador, pues su papá tuvo buena aceptación como mandatario. La fórmula para esa contienda es que como abanderado vaya el Junior mientras que Tony Gali Fayad asuma la coordinación de la campaña estatal, de tal suerte que jale todos los positivos que dejó a su paso.

El problema es que Tony Jr., no es panista, es perredista. Y los panistas andan muy mareados y confundidos, divididos y enfrentados tras la muerte de la pareja Moreno Valle- Alonso Hidalgo, pregunten cómo estuvo la sesión extraordinaria del Consejo estatal del miércoles por la noche, salieron chispas.

Marko Cortés apenas está aprendiendo a hacer política y ya vimos que fue rebasado. Al parecer, no le gustaron los acuerdos que tomó Gali Fayad como heredero del morenovallismo con la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y que se cumplieron en la sesión del Congreso del estado el pasado lunes.

Pobre Marko Cortés, a este lo cilindrea (maneja) Humberto Aguilar Coronado. Es evidente que desconoce de política.

El PAN si quiere ganar o por lo menos ser competitivo, tendría que ir en alianza otra vez con todos los partidos opuestos al PRI y a Morena, pero ya vimos ayer a Fernando Morales pidiendo su lunch a don Guillermo Pacheco.

Ese pollo quiere maíz.

Así como están ahorita los albiazules no tienen opciones; por ahí salió el nombre de Luis Ernesto Derbez, el rector de la UDLA, también del Yunque, no obstante, es muy poco tiempo para posicionarlo.

El PAN está en la lona. Necesitan un candidato competitivo y ese por el momento no milita en Acción Nacional.

Preguntas (muy inocentes) para joder al vecino

Don Guillermo Pacheco Pulido ya nos dijo que no meterá las manos en el proceso electoral.

Sí, por supuesto (guiño de ojo).

Uy no sabe, don Memo, cómo le creemos sus gobernados cuando nos dice y nos recalca que no trabajará para que Morena y Luis Miguel Barbosa ganen las elecciones extraordinarias.

Ajá, sí, ¿y su nieve…?

El poder es para poder y ya sabemos que en la política cuando se dice que no, quiere decir que sí y cuando se dice que sí, significa que también, pero ya hablando en serio, aunque solo estará sentado en Casa Aguayo por cinco meses: ¿qué va a hacer, en concreto, para acabar con la polarización que sí se generó en las elecciones del año pasado?

¿Sentarse con las partes agraviadas y que fumen la pipa de la paz?, ¿cómo lograr que simpatizantes de Morena y PAN (con sus satélites) no sigan en pleito eterno?, ¿alentará a que se abran las cuentas públicas de Rafael Moreno Valle, como exige Morena?, ¿hará una cacería de brujas?, ¿pedirá a los diputados que mejor vean para adelante: borrón y cuenta nueva?, de encontrar irregularidades en los llamados PPS o en dependencias de los tiempos morenovallistas ¿los denunciará para que los encarcelen? ¿O llamará a la paz a la mayoría del Congreso del estado?

¿Cómo le hará para que el nuevo secretario de Gobernación, Fernando Manzanilla, no cobre venganza con su nueva investidura y vaya contra todos los morenovallistas con los que se peleó en el sexenio pasado?, ¿cuáles serán las garantías de que no habrá revanchismos?

¿Habrá espionaje político?

¿Qué va a hacer en materia de seguridad pública? Puebla no es la misma que hace 10 años: ahora casi diario hay robos a mano armada en microbuses, asaltos en casa habitación, delincuencia organizada en la zona del llamado triángulo rojo. Muertes en las calles aledañas a Ciudad Universitaria. Si bien una parte corresponde al ayuntamiento, también hay responsabilidad estatal.

Específicamente: ¿qué hará con el huachicol qué, como todos sabemos, se vende al pie de la carretera a Veracruz?, ¿No nos cree? Llegando a Amozoc, ahí están los tambos y galones de la gasolina robada.

Respecto a la privatización del agua potable y la intentona de que los diputados cancelen la concesión, ¿qué propone?, ¿mirar al cielo como si nada ocurriera y dejarle la bronca a su sucesor?

Desde que tomó protesta como alcaldesa, Claudia Rivera Vivanco ha sido blanco de ataques de ambulantes, de sindicalizados movidos por Israel Pacheco -quién responde a los intereses de Mario Marín-; también se suman regidores, diputados locales y federales cercanos a Luis Miguel Barbosa, ante esto: ¿respaldará a Rivera Vivanco?, ¿no es de su competencia?, ¿permitirá que siga la cacería para políticamente desaparecerla?, ¿es problema de la ciudad y que viva la autonomía municipal?

En concreto: ¿cómo va a ser su relación en estos meses con Claudia Rivera?, ¿le echará la mano con la policía para que disminuya la delincuencia?, o como es enemiga de Luis Miguel Barbosa, ¿la dejará así como está para que se la coman viva?

¿Cómo será la relación con Andrés Manuel López Obrador?

¿Qué piensa que ahora gobierna con un superdelegado (Rodrigo Abdalá D’artigues)? Y que además, dicha personalidad tiene la capacidad para ejercer recursos y programas de manera directa, sin necesidad de consultarlo. ¿Protestará por ello en alguna reunión de la Conago?

¿Sabe que Puebla ya no es la misma de hace 10 años?

¿Cómo quiere ser recordado?, ¿qué desea que diga la Wikipedia de usted y los youtubers del futuro?

Pero todo esto que quede claro, pues como diría el clásico: son preguntas que conste.

Foto: Es Imagen / Jafet Moz

 

Marko Cortés se hundió, está rebasado

La crisis del PAN ya llegó a niveles de fractura, confusión, división, contradicción y guerra civil. La tragedia del 24 de diciembre desató a la nave de los locos en Acción Nacional: en un comunicado dado a conocer en redes sociales el CEN de Marko Cortés y la dirección estatal de Genoveva Huerta anunciaron un análisis de la votación de sus legisladores locales a favor de Guillermo Pacheco Pulido como gobernador interino.

Con llamar a cuentas a sus diputados poblanos, ambos dirigentes se ponen la soga al cuello, pues tanto Marko Cortez como Genoveva Huerta son igual de responsables.

Cortés fue el encargado de llevar la propuesta de Jesús Rodríguez Almeida a Bucareli y mantener a un panista en la gubernatura interina y no a un priista-morenista como don Memo Pacheco.

Si Cortés no tuvo la capacidad de negociación e interlocución como representante de los panistas. Si carece del control de sus estructuras estatales y sus legislaturas, si además de todo puso a sus gobernadores a mover el nombre de Rodríguez Almeida como interino para presionar a Gobernación federal y no consiguió más que el ridículo, queda muy claro: su liderazgo en Acción Nacional está puesto en duda.

Marko Cortés no representó nada ni a nadie.

Está rebasado.

En el modelo de gobierno autoritario que sostenía Rafael Moreno Valle la única voz cantante era él mismo. Los personajes como Genoveva o Jesús Giles al frente del PAN estatal solo eran de ornato, pero para ese sistema de gobierno eran ideales, por su robotismo: no pensaban, solo ejecutaban. A todo aplaudían, decían que sí cuando tenían que decir que sí y eran leales hasta la ignominia.

Así que si Genoveva pretende llamar a cuentas a sus legisladores, nadie le hará caso. Ella tenía que haber entrado como dirigente a liderar las propuestas de su partido y solo repitió como lorito en redes sociales lo que hicieron las estructuras gubernamentales que se quedaron sin chamba.

No es el papel de ambos líderes llamar a cuentas, cuando su prioridad sería analizar qué hicieron y qué no hicieron ellos mismos y por qué otros personajes que ni siquiera eran militantes asumieron el control de su organización.

Rafael Moreno Valle fue tan poderoso que su muerte provocó una caída de toda la estructura panista: nacional y local; puso a cada quien en su justa medida. Sin él, el panismo no es nada, solo está dividido, confundido y confrontado internamente.

En el morenovallismo había figuras que tendían a ser obedientes, que se inclinaban. No pensaban por ellos mismos: Marcelo García Almaguer, Jorge Aguilar Chedraui, Patricia Leal Islas, en un primer círculo.

Había más personajes como sus funcionarios de primer nivel: Eduardo Tovilla, por ejemplo, diputados federales como Pablo Rodríguez Regordosa, legisladores locales, regidores, o senadores como Nadia Navarro que carece de liderazgo. Muy buenos para acatar órdenes, talentosos para asentir pero nunca para disentir.

Había otro grupo dentro del morenovallismo que era más pensante: Tony Gali, Luis Banck, Eukid Castañón, Roberto Moya, Max Cortazar y hasta el propio Víctor Carrancá, pero este grupo, paradójicamente es el menos panista y es quien lleva la operación del albiazul y demás partidos satélites.

Si buscan culpables deben mirarse así mismos. No fue un tema de traiciones, fue un tema de inoperancia y de falta de liderazgos: ¿en serio Gerardo Islas y Rodríguez Almeida eran los únicos perfiles que cubrían el interinato? ¿De veras, tantos abogados que tienen en su círculo que nadie se dio cuenta que incumplían los requisitos? ¿No hay en el PAN nacional y local un área jurídica? ¿Nos quieren hacer creer esa estúpida versión?

Les aclaramos: es cierto que somos pendejos, pero vamos a misa, así que no inventen.

La decisión de que quedara don Guillermo Pacheco en el interinato fue tomada desde Gobernación federal y todos cumplieron ese acuerdo. Si Marko Cortez y Genoveva Huerta no se enteraron, ¿qué podemos esperar?

Marko Corté está rebasado. Ahí sí, Ricardo Anaya pudo haber sido muy canallín, pero tenía el control de todas sus estructuras.

¿Puede ganar Acción Nacional en las extraordinarias? Sí, puede, por la división que también trae Morena, pero esa será otra historia.

Pacheco ya es gobernador, haiga sido como haiga sido

Vámonos para atrás, pensemos en enero del 2004: don Guillermo Pacheco Pulido aparecía, otra vez, en la lista de los aspirantes a la gubernatura de Puebla, obvio, el favorito era Mario Marín Torres, no porque lo quisiera Melquiades Morales Flores, sino porque las condiciones se le acomodaban al llamado “Góber precioso”.

Quien esto escribe reporteaba para el diario Intolerancia y se acercó a don Guillermo:

-Don Memo, ¿quiere ser gobernador?

-Sería un honor tener esa responsabilidad.

-Pero su edad, ¿le alcanza?

-Me quieren de gobernador, no de semental.

A sus casi ochenta y seis años, don Guillermo logró el sueño de toda su vida: haiga sido como haiga sido.

A partir de las 17:45 horas de del 21 de enero del 2019 la historia de Puebla cambia radicalmente: la gerontocracia tiene las llaves de Casa Puebla.

Y uno de los que hay que valorar en esta elección casi unánime (40 de 41 votos) es el líder político o heredero del morenovallismo, José Antonio Gali Fayad, quien si bien jugó con dos cartas: Rodríguez Almeida y Gerardo Islas, al final, entendió los tiempos y decidió, por el bien del estado de Puebla, que el grupo declinara por don Guillermo Pacheco.

Lo dijimos viernes, lo repetimos ayer y lo reiteramos hoy: Tony Gali es quien lleva las negociaciones del grupo morenovallista y, muy a su estilo, no va a poner en riesgo la gobernabilidad del estado, por ello los diputados del Frente se apostaron al final por don Guillermo Pacheco.

No se hagan bolas: la línea al final fue de Tony Gali, quien entendió y sí cumplió los acuerdos.

Don Guillermo tiene varios retos en estos pocos meses que gobernará: lograr tranquilizar y conciliar en la sociedad. Enfriar toda la polarización que se vive, actualmente. Sacar un proceso electoral limpio y que como gobernador no se cargue a favor ni de Morena ni del PRI (de dónde proviene).

Ser transparente en el uso de recursos públicos. Hacer que la fiesta se lleve en paz, o como diría el doctor Toxqui: que se cancelen los odios y los rencores.

Todos estaremos atentos a partir de hoy de su actuar, pues el caso Puebla no está fácil: inseguridad, robo de hidrocarburos, guerras entre panistas y morenistas, un Congreso del estado dirigido por gente que se siente dueña del poder: José Juan Espinosa y Gabriel Biestro.

Y habrá otros temas que veremos cómo actúa: ¿Qué hará sobre el tema de la Ley Bala?, por ejemplo

¿Qué hará con respecto a la privatización del agua potable?

Los morenistas quieren reabrir las cuentas públicas de Rafael Moreno Valle, ¿qué línea dictará al Congreso del estado?, ¿buscará culpables?, ¿tratará de tranquilizar los ánimos protagonistas de los líderes de Morena?

¿Qué hará con la guerra que trae Luis Miguel Barbosa contra la alcaldesa de Puebla, Claudia Rivera?, ¿llamará a la calma a los grupos?, ¿atizará el fuego contra la presidenta municipal de Morena?

¿Será un verdadero conciliador?

¿Cómo serán estos meses con don Guillermo?

¿Respetará al gabinete actual?

Puebla es otra a partir de ayer y las elecciones que a él le tocan organizar serán las más vigiladas por propios y extraños en la historia reciente de Puebla.

Luis Banck sigue vivo

El ex alcalde de Puebla definirá el miércoles si participa o no en la elección extraordinaria. No obstante, hay que aclarar que su renuncia no fue un berrinche ni su cabeza fue a cambio de que Rodríguez Almeida quedara en el interinato, como trascendió.

Su renuncia como jefe de la oficina del gobernador fue porque quien lo llamó fue Martha Ericka Alonso a ocupar ese cargo y, lamentablemente, ella no está desde el 24 de diciembre, pasado.

Banck, desde el domingo, tenía claro que llegara quien llegara ya no era su proyecto. Nada personal.

En pocas palabras, Banck estaba por un tema de amistad y lealtad con Rafael Moreno Valle y su esposa.

Se rompió la correa de mando

Estamos a unas horas de que el destino de Puebla se defina. Hasta este momento sólo son tres perfiles para ser gobernador interino: Guillermo Pacheco Pulido, Jesús Rodríguez Almeida y Gerardo Islas Maldonado. El primero es llevado por Morena y el PRI, principalmente (se nota la mano también de Mario Marín).

El segundo es la carta del panismo con el argumento de que en este mes que está de encargado de despacho ha llevado la fiesta en paz y es conocido en la Ciudad de México y la tercera propuesta es de un grupo de morenovallistas.

En este juego y rejuego, la moneda de cambio fue Luis Banck porque en Gobernación federal interpretaron que el exalcalde fue quien provocó, con su discurso, a los panistas que le gritaron “asesinos” a Olga Sánchez Cordero.

Quien haya sido el verdadero autor intelectual de dicha consigna no le va a ir muy bien, se los aseguro. Y es que Gobernación sigue estando en Bucareli y en esta cuarta transformación las cosas no son distintas.

Quizá por eso, Luis Banck aún espera que sea Rodríguez Almeida el elegido en el Congreso del estado, quizá por eso espera hasta el miércoles a dar una postura sobre su futuro. Quizá.

Respecto a Guillermo Pacheco Pulido, independientemente de la campaña negra en su contra y del tema Lydia Cacho, hace unos meses, el periodista Rodolfo Ruiz lo mencionó como una posibilidad en el gobierno interino. Obvio, era otro contexto, era la disputa que se vivía en el Tribunal Electoral, pero incluso se había dicho que a Pacheco no lo veían mal los de Morena y los morenovallistas. Lo veían, en ese entonces, como un perfil inclusivo. No lo digo yo, así lo escribió en su momento el columnista y es importante en este contexto.

No olviden que Pacheco era del famoso grupo de los cuatro fantásticos: Marco Antonio Rojas, Melquiades Morales, Miguel Quiroz y don Memo. Se les llamaba así porque todos los sexenios todos ellos encontraban acomodo en alguna dependencia, alcaldía, senado o diputación.

La política es de amarres, de padrinos y recomendaciones. La política es de convicciones pero más de conveniencias.

El tercer caso: Gerardo Islas, a él lo apoya un ala del morenovallismo y gente que está con Tony Gali. Hizo también buenos contactos con el SNTE por Nueva Alianza. Nada más. Tiene un montón de porristas en las redes sociales, pero esas no votan.

Quien se hizo cargo de las negociaciones en Bucareli y en el CEN del PAN, como lo dijimos en este espacio, fue y es Tony Gali, quien heredó el liderazgo del morenovallismo. Él ha estado tejiendo en Gobernación desde el trágico suceso del 24 de diciembre.

Quede quien quede, y el mano a mano es entre Pacheco Pulido y Rodríguez Almedia, nada está dicho rumbo a las elecciones extraordinarias. Morena puede ganar hasta con un burro de candidato. Morena juega por la marca no por su abanderado, en cambio, el PAN y sus partidos aliados juegan por el candidato no por sus marcas que están desacreditadas.

El PRI operará con Morena, sin duda. Marín ha recuperado poder y ve en Alejandro Armenta y en Luis Miguel Barbosa posibilidades de regresar. En cambio, el PAN y sus aliados (satélites) cuentan con dos perfiles ahora: Tony Gali Jr. Y Eduardo Rivera. Faltaría ver qué dice Luis Banck el miércoles, pero la interpretación popular fue “se cayó”.

Tony Gali Jr. tiene a su favor su nombre y el respaldo de su familia. El talento negociador de su padre en las esferas locales y nacionales. Tony Gali Fayad ha sabido acercarse a las figuras importantes del país y ha sabido llegar acuerdos con la gente de Morena. Tony cuenta con un respaldo social importante y no descarte que en una de esas le puedan dejar la plaza.

En el caso de Lalo Rivera solo cuenta con el apoyo del yunque. La apuesta de la ultraderecha poblana es perder para recuperar el PAN (como bien lo dijo el periodista Ricardo Morales) y regresar a ser un partido que sabe ser oposición pero no sabe gobernar.

Lo cierto es que independientemente de quien resulte hoy electo: las elecciones de junio serán muy vigiladas y desde hoy Puebla ya no será la misma. Digan lo que digan y hagan lo que hagan se rompió la correa de mando desde hace un mes.