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Corrupción, de la patada

En el día que se promulga la llamada Reforma Anticorrupción, amanecimos con la noticia de que al menos 7 altos personajes de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) fueron detenidos en Suiza, a petición de autoridades judiciales de los Estados Unidos, acusados de corrupción, fraude, asociación delictiva y blanqueo de capitales.
Los anteriores delitos derivan de un presunto pago de alrededor de 150 millones de dólares que para obtener derechos de comercialización de torneos internacionales, realizaron medios de comunicación y promotores, a lo largo de al menos dos décadas.
Los cargos fueron anunciados por la Procuradora General Loretta E. Lynch de Estados Unidos, tras las investigaciones efectuadas en 2013, cuando Chuck Blazer fue acusado de corrupción y posteriormente actúo como informante para el FBI.
La mayoría de los acusados provienen de países del continente americano, en donde se han desempeñado como directivos de la FIFA, organismo que en los últimos 5 años ha generado ingresos por casi 8 mil millones de pesos, derivados de derechos mediáticos, patrocinios, venta de boletos, desarrollo de infraestructura, y por supuesto, la organización del Mundial de Fútbol.
En nuestro país, afiliados de la Federación Mexicana de Fútbol no han estado exentos de acusaciones. El Sistema de Administración Tributaria, ha señalado en diferentes momentos a propietarios y directivos de varios equipos de Primera División, ya sea por el incumplimiento de obligaciones hacendarias, o por defraudación al fisco. En esa lista se han encontrado oncenas como León, Atlas, Puebla, Monterrey, Chiapas y Guadalajara.
En varias ocasiones, se ha publicado también el rumor respecto de la enorme diferencia que existe entre los ingresos reales de técnicos y jugadores, con los que se reportan a las autoridades fiscales, generando presunta evasión en el pago de impuestos.
En el tema laboral, mucho se ha discutido sobre las facultades extralegales que se adjudica la Federación de Fútbol, al impedir que sus futbolistas asociados acudan ante las Juntas de Conciliación y Arbitraje, so pena de excluirlos del fútbol internacional de por vida, con lo que se les niegan los derechos establecidos en el Título Sexto (Trabajos Especiales) Capítulo X (Deportistas profesionales) de la Ley Federal del Trabajo. De igual forma, se han abortado intentos de sindicalización de los jugadores, contraviniendo el derecho de asociación establecido en nuestra Constitución.
El estado de excepción en el que vive el fútbol organizado de nuestro país se extendería a determinar a qué tienen derecho los jugadores extranjeros, como por ejemplo, cuántos pueden jugar en un partido, lo que se contrapone con lo dispuesto en el artículo 33 constitucional que establece que los extranjeros en México tienen derecho a las garantías individuales consagradas en su capítulo I, dentro de las que se incluye el artículo 5 referente a la garantía de libertad de trabajo y profesión.
La opaca actuación de promotores, el famoso draft/ mercado de piernas, la supuesta titularidad de derechos sobre personas (jugadores), complementan la relación de señalamientos que se hacen al fútbol organizado del país.
El hecho de que este deporte sea el que mayor número de aficionados tiene, no le da derecho a su federación a comportarse al margen de la ley. Por el contrario, debiera ser uno de los primeros en sumarse a esta cruzada anticorrupción, transparentar su actuación y apegarla a derecho.
Lo que ha sucedido en las pasadas horas en Suiza debiera servirnos en México para darnos cuenta que la corrupción, también está en la patada.

Mayo 27, 2015 - 12:35 pm
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Por: Carlos Palafox

Columnistas