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Crucifixión, detención o negociación

En México tenemos experiencia en las puestas en escena disfrazadas de capturas que terminan por ser un decepcionante tinglado urdido justo en los tiempos donde se requiere fortalecer la imagen presidencial e intentar aminorar los dolosos golpes a la credibilidad de las instituciones en el país.

La detención del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte obliga a una lectura entre líneas, donde están de más las versiones oficiales que se han encargado de difundir los medios de comunicación que nos cuentan esa historia redactada desde los pasillos de Bucareli con el visto bueno de Don Miguelito Osorio Chong.

En menos de cuatro días, dos “prestigiados” ex gobernadores que forjaron su poder a la sombra del PRI, fueron detenidos y exhibidos como los delincuentes que durante meses gozaron de esa impunidad única que dan los contactos y las relaciones con los hombres del poder.

La detención de Javier Duarte dudo que sea un golpe a la impunidad nacional. Más bien me atrevo a pensar en una de esas negociaciones con el sello de los dinosaurios, donde se sacrifica a un cerdo para mantener aparentemente limpio el chiquero.

Ahora resulta que se protege a Karime Macías, esposa del ex gobernador veracruzano, desviando reflectores y fincando responsabilidades únicamente a Duarte.

¿De qué tamaño sería la negociación como para lograr en menos de cuatro días, la detención de dos peces gordos con mucha cercanía e información sobre las entrañas del actual poder que hoy gobierna México?

La función se antoja de antología en un escenario electoral como el del Estado de México (emblema del bastión priista) que sin lugar a dudas es el anticipo de lo que puede precipitarse para el 2018.

Sin embargo, estamos ante un país incrédulo, apático y con una desconfianza que se centra en los hombres y mujeres que ostentan el poder en sus diferentes modalidades en México.

La inmediatez de las redes sociales viralizó la detención de Duarte “vendiéndola” como un golpe de coordinación en inteligencia entre autoridades mexicanas y guatemaltecas.

Pese a lo anterior, me voy por una sospecha de negociación muy bien pactada en un momento crucial donde al gobierno mexicano le urge reafirmar credibilidad y acciones encaminadas al combate contra la corrupción.

Un pronóstico muy personal es la tesis de la simulación, hagamos como que le aplicamos la ley, blindemos a la familia Duarte Macías a cambio del teatro de la extradición, detención y consignación.

Sin embargo, Duarte se quedará calladito sosteniendo todo el alud de lodo que no dejará caer sobre su ex correligionario Enrique Peña Nieto.

Respecto al histórico saqueo al estado de Veracruz, esto ya forma parte de las historias de uno de los gobiernos más corruptos en la historia del México moderno, pero quedará ahí, pues difícilmente Duarte regresará todo lo que se robó y sino al tiempo.

@rubysoriano
rubysoriano@gmail.com
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Abril 16, 2017 - 8:14 pm
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Por: Ruby Soriano

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