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De tiranos, tiranías y “tirados”

#QueSeVayanTodos así con esta frase, los tehuacaneros empiezan a hacer eco de una petición masiva tras la detención de su Presidente Municipal, Felipe Patjane. Y es que consideran que el gobierno municipal se encuentra totalmente contaminado y será casi imposible que los regidores lleguen a un acuerdo para nombrar a un interino en caso que el suplente Artemio Caballero no rinda protesta.

El caso Patjane abre nuevamente una caja de pandora donde saltan a la vista los cuestionamientos sobre las imputaciones, violaciones a los procedimientos jurídicos, filtraciones y una serie de irregularidades que despiertan la suspicacia ante la rapidez en la actuación de las autoridades estatales, quienes dicen apegarse al cumplimiento de la ley, pero más bien pareciera por momentos la ejecución de un escarmiento público.

Felipe Patjane actuó de manera errática en muchos momentos de su desempeño como Alcalde, Entre los más notables fue rodearse de oportunistas y reaccionar de manera soberbia ante quienes le hicieron ver errores que tarde o temprano traerían consecuencias.

Llegó a Morena de la mano del propio Gobernador Miguel Barbosa a quien en algún mitin, Patjane lo llamo: “Mi Padre Político”.

Las estampas de la vieja política de padrinazgo se fracturaron cuando el ahijado resultó rebelde, necio y apoyó “los suspiros” de Alejandro Armenta, cuando éste buscaba quedarse con la candidatura a la gubernatura.

Vale citar que: “En Política, los amigos son los enemigos más voraces”.
Y es que en Tehuacán la confrontación al interior del Ayuntamiento lleva meses. El cabildo se fracturó con traiciones, prebendas, mensajes sicilianos y hasta espionaje.

La caótica administración de la esposa de Álvaro Alatriste, Ernestina Fernández se quedó corta frente a todos los desatinos cometidos en los primeros meses de la segunda administración municipal más importante de la entidad.

Presunto desvío de recursos, nepotismo, negocios personales y rebeldía política, ésta última, enfrentando al Gobierno Estatal, pues se sabe que desde hace meses, a Patjane “se le pidió la licencia”, lo que rechazó y decidió mantenerse en el cargo, mientras buscaba el cobijo de las “figuras” nacionales del morenismo como el Senador Ricardo Monreal.

El caso Tehuacán tiene que ser visto desde varias aristas. Los errores y excesos de Patjane estuvieron a la vista traspasando su investidura como Presidente Municipal y ventilando incluso momentos de su vida personal, que lo dejaron muy mal parado frente a la opinión pública de su municipio.

Por otro lado, es innegable que el Alcalde detenido pasó de ser “aliado” del barbosismo a opositor del dedo flamígero que hoy gobierna Puebla.

Todo lo anterior nos obliga al análisis sobre el fondo y las formas de aplicar la ley, aunque en términos reales, se haga a la vieja usanza y con formas muy similares a las vendettas que se cobraban en los tiempos del morenovallismo en Puebla.

Puebla exhibió a nivel nacional la detención del primer alcalde morenista, sin embargo, el golpe alcanza al mismo Gobierno del Estado quien en tiempos electorales, lo llevó de la mano a la candidatura y luego a las filas de Morena.
El teatro político continuará sobre todo ahora que se designe a un sustituto. El Gobierno del Estado deberá resistir la tentación de aplicar el típico dedazo para garantizar fidelidad, orden y sumisión.
Asimismo, si en algún momento el Congreso del Estado llegara a tener en sus manos la decisión de nombrar al interino, el reto será grande para medir hasta dónde tienen esa autonomía que en repetidas ocasiones refleja la simulación que se sigue dando con respecto a las órdenes del ejecutivo estatal.
Los excesos de poder nunca serán buenos para sociedades y gobiernos, sobre todo cuando en aras de aplicar la ley, nos encontramos frente a una línea delgada que nos lleva a lo que podríamos llamar “venganzas políticas”.

@rubysoriano
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noviembre 17, 2019 - 9:15 pm
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Por: Ruby Soriano

Columnistas