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Del odio a la cama… Hay un solo paso

Desde que entré a ese trabajo me odio, me miraba con coraje, en juntas cuando tomaba la palabra, desviaba la mirada hacia la ventana o la pared mostrando que todo le interesaba más que lo que yo podía decir.

Cuando no le quedaba de otra y tenía que hablarme lo hacía con sarcasmo e ironías.

Hasta que un día por burla del destino nos tocó trabajar juntos.

Llegó a mi departamento con desagrado, comenzamos a diferir sobre el proyecto y discutimos de tal forma que solo había dos formas de terminar la pelea; matándonos o revolcándonos en la cama… Por suerte elegimos la segunda opción.

Comenzamos besándonos y quitándonos la ropa desesperadamente.

Me jaló con fuerza sobre ella y tomándome con sus piernas me llevó hasta su rincón más ardiente.

Comenzó a gemir con fuerza, repitiéndome que la volvía loca.

Posteriormente giró con suavidad y se colocó sobre mí, dejándome contemplarla completa.

¿Te gusta? – Me pregunto
– También me vuelves loco

Competimos por el placer hasta el amanecer.

Al día siguiente todo volvió a ser igual, pero cada viernes ella vuelve con su mejor lencería y vestida de pasión para revolcarnos en mi habitación.

Septiembre 28, 2016 - 9:59 am
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Por: Staff

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