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Desbandada de pillos

Los recientes videos que exhibieron a la ex candidata de Morena en las Choapas, Veracruz, Eva Cadena, recibiendo dinero para la campaña de Andrés Manuel López Obrador han tenido un efecto golpeador para el máximo líder de Morena.

Está de más mencionar el radicalismo de algunos pejistas que se cierran al análisis objetivo y defienden a López Obrador por encima de todo razonamiento equilibrado de lo que se exhibió.

La figura de Eva Cadena resultó con un efecto boomerang para mostrar que el partido del Peje no está exento de las corruptelas propias y muy socorridas por sus adversarios.

Que si fue engaño, montaje, o un show muy bien planeado con la complicidad de la propia Cadena quedó rebasado por los cuestionamientos y la imagen de las malas mañas de un personaje cercano a López Obrador.

Y es que no es para menos, la inquietud al interior de las bases de Morena está apretando y en serio. Aquellos que se encargaron de hacer el trabajo duro en las calles, de gastar suelas de zapatos cuando nadie creía en el partido del Peje hoy se cuestionan dónde quedó su esfuerzo y entrega.

Varios de estos jóvenes y no tan jóvenes que le apostaron con todo a Morena están abiertamente indignados ante el “asalto” a mano armada de una desbandada de pillos que desde diferentes frentes empezaron a convertir el gran pastel en un gran queso gruyere.

Mentira que estos personajes busquen reivindicar la credibilidad en la política y en un proyecto de nación. Muchos de estos pillos están queriendo llegar hasta las venas de Morena para sacar provecho y pescar el hueso que les negaron en sus partidos.

Ante todo este panorama, poco ayuda escuchar las arengas de un peje cuyo discurso sigue rayando en lo mesiánico. Si Morena busca seguir capitalizando simpatías y adhesiones, necesita presentarnos esa frescura de la modernidad política.

Dejar de abanderar malos candidatos que son posicionados por la marca pejista y no por sus propias cualidades. Así como resulta francamente aburrido escuchar a una Margarita Zavala que habla de todo sin decir nada, o a un Osorio Chong con palabras viejas y burocráticas, oír los pronunciamientos de AMLO resultan desfasados y reflejan que Morena no es un nuevo partido, sino más bien, un partido con un discurso viejo, muy viejo.

A un mes de alcanzar la primera mitad del año, los posicionamientos se seguirán moviendo. Nada está escrito.

El show se intensificará en los meses siguientes, donde las guerras de lodo seguramente inundarán la demoscopia en aras de vender o crear la percepción que mejor convenga para los candidateables.

Renovarse o morir es una máxima que bien aplicada puede dar jugosos dividendos a la rentabilidad de un política cuya marca hoy en día se mantiene fuerte pero ya con abolladuras.

México está pidiendo a gritos cambios drásticos, sin embargo, AMLO no termina de convencer. Los siguientes meses serán claves para valorar si esa “apertura” de Morena a tantos personajes ligados a la corrupción le sigue cobrando facturas y abriendo nuevos baches en su carrera rumbo al 2018.

@rubysoriano
rubysoriano@gmail.com
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abril 30, 2017 - 9:12 pm
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Por: Ruby Soriano

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