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Doce veces diciembre

Por Carlos Palafox Galeana

Diciembre es un mes muy especial. Y no me refiero exclusivamente al contenido religioso del mes, sino a esa súbita urgencia que nos entra a todos por poner en orden nuestras vidas.

En diciembre decidimos acercarnos a esos familiares a los que en otras fechas ni siquiera recordamos. Llenamos nuestra agenda de reuniones con amigos, vecinos, entenados y conocidos.

Compartimos el pan y la sal -y uno que otro producto etílico- con jefes, empleados y compañeros de trabajo.

Decidimos añorar lo pasado y desear lo futuro. Llorar a los ausentes; reír con los presentes.

Nos fijamos metas. Planeamos nuevos proyectos y objetivos. Sentimos que nos liberamos de la procrastinación -oh, paradoja- con tan solo decir que en el 2016 ahora sí haremos dieta, sí practicaremos algún deporte, sí estudiaremos, sí perdonaremos, sí viajaremos, sí cumpliremos y un sin fin de sís más, condicionando su cumplimiento únicamente al cambio de año en el calendario. Así, en automático. Como si el simple movimiento de las manecillas del reloj fuera suficiente para transformar lo que siempre hemos sido, en lo que siempre hemos deseado.

Llenamos de luces nuestras vidas, sonrisas, corazones y casas. Nos fundimos en largos y calurosos abrazos. Acariciamos almas. Tranquilizamos ansiedades.

Confiamos abiertamente. Ponemos nuestra esperanza en todo y en todos: en los calzones rojos, en las maletas, en las 12 uvas, en los globos de cantoya.

Nos hermanamos. Nos besamos. Nos felicitamos. Nos solidarizamos. Nos llenamos de parabienes. Volteamos a ver a quienes en los otros meses nos resultan invisibles.

Pero, ¿por qué no nos “humanizamos” así todo el año? ¿Por qué no deseamos felicidad a nuestro vecino, por ejemplo, en mayo? O, ¿por qué no organizamos una gran cena familiar, digamos, a mediados de marzo? ¿Cuál es la razón para no iluminar de alegría nuestras casas, al empezar junio? ¿Qué nos impide convivir con nuestros compañeros de trabajo en septiembre? ¿Cenar ayocotes en febrero? ¿Comer polvorones en agosto?

Dicen que el cambio debe empezar en casa. Así que en COMOUNO.TV hacemos el compromiso de celebrar contigo la vida, todos los días. Convivir en armonía, todos los meses. Buscar la felicidad, cada minuto. Sonreír, al despertar; carcajearnos, tres veces al día. Burlarnos de nosotros y respetar a los demás, siempre.

En COMOUNO.TV queremos que 2016 tenga 12 diciembres. Eso le pediremos a los siempre cumplidores Reyes Magos.

Gracias por crear este sitio. Por escribir en él. Por leerlo. Por compartir vivencias y experiencias. Gracias por ser COMOUNO.

¡Larga vida!

P.D. Nos leemos en enero 2016

diciembre 22, 2015 - 11:54 am
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Por: Carlos Palafox

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