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El derecho a la verdad

Mi amigo Pedro Gutiérrez me dio la idea de esta columna, basada en un texto que publicó en el periódico Reforma, el ex procurador General de la República, Diego Valadez, misma que título como, “el derecho a la verdad”.

Palabras más, palabras menos, el jurista escribió sobre la necesidad de llevar a cabo una enmienda constitucional, con la finalidad de que los ciudadanos tengamos garantizados el derecho a la verdad, a saber realmente que hace el gobierno, algo que va muy ligado al tema de la transparencia y el acceso a la información.

Y es que la 4T ha hecho de la mentira una herramienta sistemática de comunicación, al estilo de la Alemania Nazi, manejada propagandísticamente hablando por un genio, el padre de la mercadotécnica política moderna, Joseph Goebbels, que dijo que una mentira que se repite miles de veces se convierte en verdad.

El poderoso ministro para la ilustración y la propaganda de Adolfo Hitler acuñó toda una serie de frases célebres, todas ellas basadas en la fuerza de la mentira y los increíbles alcances que esta tiene sobre las masas. Veamos algunas de ellas.

“Más vale una mentira que no pueda ser desmentida, que una verdad inverosímil”, “Miente, miente, miente, que algo quedará, cuando más grande sea una mentira, más gente la creerá”. “La culpa es siempre del gobierno anterior, hay que hacerle creer al pueblo que el hambre, la sed y las enfermedades, son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes, lo repitan todo el tiempo”. Les suena familiar.

La mentira sistemática como método de control de masas es sin duda la gran aportación de Goebbels, cuya enseñanza aplica a la perfección la mal llamada 4T y el presidente, López Obrador, quien ha hecho de la mentira toda una forma de gobierno.

“La propaganda funciona mejor cuando los que están siendo manipulados, están seguros de que están actuado por su propia voluntad”, otra frase de Goebbels por demás reveladora, que desnuda por completo el comportamiento de los simpatizantes del presidente, denominados “chairos”.

La presencia del coronavirus en México ha desnudado una más de las mentiras de la administración federal. Exactamente hace dos semanas, el presidente López afirmó que la pandemia “había sido domada” y que México se preparaba para que el 15 de mayo, algunos municipios del país, pudieran regresar a lo que se ha denominado, la “nueva normalidad”.

El zar anticoronavirus, Hugo López Gatell, también se ufanó de qué la curva se había aplanado y que los casos de defunciones en nuestro país, no iban a pasar de los 6 mil. Mintió.

A la fecha ya son 6 mil 506 defunciones, 420 en un solo día y ya son 59 mil 467 los casos confirmados, con más de 33 mil 291 sospechosos y una tasa de letalidad altísima de 10.92 por ciento, contra el 6.7 que se ha registrado a nivel mundial.

Sistemáticamente, el gobierno federal se ha negado a aplicar pruebas de manera aleatoria, como lo hicieron los países del sureste asiático, principalmente Corea del Sur y quien mejor éxito ha tenido en el control de la pandemia. ¿Por qué? Porque si no hay pruebas, no hay contagios y es más fácil poder manipular las cifras y por supuesto la verdad.

Es un hecho que el gobierno ha mentido de manera sistemática, en este y en otros muchos temas más, es su forma de gobernar y como ya lo dijo Goebbels de mantener el control de sus masas, quienes creen que sirven a un proyecto de nación, cuando en realidad son manipulados al no saber la verdad.

El derecho a la verdad es sin duda algo que debe de quedar plasmado en la constitución, ya basta de tantas mentiras. Ya basta de tantos pretextos y de inventar enemigos sociales. En el caso de la Alemania nazi, los judíos fueron los enemigos perfectos como parte de una conspiración internacional, en México, son los neoliberales y los “fifís”.

Dos apuntes a tomar en cuenta. Ayer, el brillante médico Alfredo Victoria, quien ha luchado sin descanso en contra del coronavirus desde un hospital privado de Puebla, escribió en su red social de Facebook el siguiente mensaje, el cual no puede pasar desapercibido.

“Para alcanzar una inmunidad de rebaño efectiva, necesitaríamos una tasa de inmunidad arriba del 50 por ciento. Con la tasa de letalidad que tenemos, dejar que actúe la infección natural, es un suicidio social. ¡Solo con la vacuna alcanzaremos la inmunidad colectiva!”. Brillante mi querido Alfredo.

Dos. En septiembre de 1918, al término de la cuarentena a causa de la “fiebre española”, la “influenza”, más de 200 mil personas salieron a protestar en Filadelfia, Pensilvania, en contra del gobierno por el confinamiento. A los cuatro días murieron cerca de 4 mil 500 personas y las camas de los 31 hospitales que existían en la ciudad se saturaron, a causa de un rebrote de influenza, producida por la salida en masa de las personas.

laserpientesyescaleras@hotmail.com
Foto: Presidencia MX

mayo 21, 2020 - 9:30 pm
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Por: Ricardo Morales

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