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El factor Manzanilla

Si un personaje gana cada vez más importancia al interior de Morena y el primer círculo del tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador, ese es Fernando Manzanilla Prieto, cuñado del exgobernado Rafael Moreno Valle Rosas, y quien fuera el segundo hombre en el organigrama al inicio de la pasada administración.

Manzanilla tiene cada vez más injerencia en el primer círculo del “Peje”, sobre todo en el caso de Puebla, pero algo ha comenzado a llamar poderosamente la atención.

Esto es el hecho de que el hábil Fernando mantiene una abierta interlocución con el gobernador de Puebla, Antonio Gali, con quien mantiene una buena amistad e incluso, hay quienes comentan que hace las veces de asesor del mandatario poblano.

Pero eso no es todo, Fernando es tan hábil que mantiene también intactas sus relacione con la ultra derecha poblana, El Yunque, la organización que mantiene una guerra a muerte en contra de su cuñado, el exgobernador Rafael Moreno Valle.

Dicha relación se hizo sólida desde los tiempos en que Fernando despachaba en “La Marranera”, desde la Secretaría General de Gobierno y desde ahí intento construir una estructura paralela para hacerse de la candidatura del PAN a la alcaldía, pero fallo. Desde ahí construyó una buena relación con la alta jerarquía de la Y, quien lo acogió de buena manera.

Por si fuera poco, a todo esto hay que sumar la excelente relación que Manzanilla tiene con el dirigente estatal del PRI y presidente de la poderosa Comisión de Presupuesto, Charbel Jorge Estefan Chidiac, con quien opera temas de gestión de fondos para algunos municipios. Manzanilla es un experto en Finanzas, fue subsecretario de egresos en la era de Melquiades Morales Flores.

Hace aproximadamente un mes, una foto de Fernando Manzanilla, quién llegó a cenar al Desafuero y ahí se encontró con Estefan, con Lastiri y Doger, desató toda una serie de especulaciones en torno al encuentro: el cual, fue manipulado, ya que se trató de un encuentro fortuito y no pactado.

Aun así, Manzanilla se ha convertido en un factor importante en el estado por los nexos que mantiene con una buena parte de la clase política que detenta el poder en Puebla y sus cada vez más fuertes ligas con Andrés Manuel López Obrador, el puntero rumbo al 2018.

Siete años después del inolvidable triunfo de Rafael Moreno Valle, sobre Javier López Zavala y Mario Marín, Fernando Manzanilla está de regreso.

Se dice que la influencia de este personaje en López Obrador es tal; por ejemplo, es quien impulsa la posible candidatura del senador independiente, Luis Miguel Barbosa Huerta, para convertirse en el abanderado de Morena a Casa Puebla, consciente de que el originario de la Sierra Negra puede ser competitivo y unir de varios grupos para luchar en contra del morenovallismo, pero sobre todo en contra de Martha Erika Alonso, la secretaria general del PAN y la más viable candidata del albiazul a casa Puebla.

Se dice que en diversas reuniones, con la inteligencia que lo caracteriza, Manzanilla ha sugerido que el lema de la campaña de Barbosa o del candidato de Morena a la gubernatura de Puebla sea, “sufragio efectivo, no reelección”, lo cual hay que reconocer que resulta atractivo e ingenioso.

También cuentan, que suya ha sido la idea de impulsar como candidato de Morena a Puebla capital, a Ignacio Mier Velasco, “alter ego” del delegado del IMSS en Puebla, Enrique Doger y socio del periodista Arturo Rueda en el periódico Cambio.

El rol de Manzanilla en Morena y su influencia en Puebla es muy importante, tanto así que hasta el concuño del “Peje”, el constructor Sergio Jara y sus hermanos se reportan con él para ver que movimientos se deben de realizar.

laserpientesyescaleras@hotmail.com

abril 27, 2017 - 10:41 pm
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Por: Ricardo Morales

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