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El PRI, un desastre

El que fuera hasta el 2010 el partido hegemónico en el estado, el PRI, vive el peor momento de su vida en la entidad.

Enviado al tercer lugar en el pasado proceso electoral y con tan solo dos ciudades importantes, Zacatlán y Xicotepec de Juárez, así como una diputación en la bolsa, el tricolor debe de comenzar a pensar en ¿cuál es su futuro? Si es que lo hay y hacia a dónde deben ir.

El candidato a la Presidencia de la República por el tricolor, José Antonio Meade Kuribreña, obtuvo poco más de 397 mil 899 sufragios, el candidato a la gubernatura, Enrique Doger tuvo 465 mil 452 votos y la fórmula al Senado de la República, encabezada por Juan Carlos Lastiri, solo tuvo 364 mil 873 sufragios, la cifra más baja en toda la historia del tricolor. Lastiri consiguió lo que quería, pasar a la historia de la ignominia política poblana.

Estos tres personajes, tuvieron cifras de risa, para un partido que en 8 años terminó por dilapidar el capital y el poder concentrado en más de 70 años de gobierno.

Ninguno de los tres pudo siquiera alcanzar la cifra del medio millón de votos, con los cuales tradicionalmente partían los candidatos del PRI a cualquier tipo de contienda.

Entiendo también que estos tres personajes tuvieron que luchar contra todo el desprestigio que la administración peñista les heredo e ir contra corriente en un proceso electoral, en donde tuvieron todo en contra, incluso hasta la falta de recursos para apoyar las campañas.

Es lamentable que muchos jóvenes que apostaron por tomar las candidaturas a los diferentes puestos de elección popular hayan sido sacrificados por la dirigencia de su partido y a pesar de esto realizaron un buen trabajo, como Ramón Fernández Solana, Karina Romero e Iván Galindo Castillejos, sobre los cuales se debería de comenzar a trabajar a futuro en la reconstrucción de este instituto político.

Es increíble que un hombre con el talento y la inteligencia de Jorge Estefan se haya encargado de enterrar al priismo poblano, el cual navegó sin rumbo durante los últimos 8 años, luego de la derrota de Javier López Zavala en el 2010.

Tampoco todo es culpa de Estefan, el mayor culpable es el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, el cual abandonó a los priistas poblanos a su suerte y peor aún entregó a este partido a los deseos del entonces gobernador, Rafael Moreno Valle, quien en los hechos tomó las riendas del tricolor.

La federación también abandonó al PRI, los delegados que fueron enviados a Puebla solo es dedicaron hacer negocios, principalmente los ligados al exsecretario de Gobernación, el hidalguense, Miguel Ángel Osorio Chong, una bola de vividores y saqueadores, a los cuales nunca les importó, ni Peña Nieto, ni mucho menos la entidad.

El PRI merece estos resultados por negarse a convertir en una oposición al morenovallismo, por ser su cómplice, esta es una de las muchas razones, por las cuales, el grueso de sus bases migro a Morena, por no ser alternativa, pero también por vivir de rodillas durante todo este periodo.

El canibalismo fue otro factor importante, el cual también influyó en la grave crisis que hoy enfrenta este partido en Puebla.

En el 2010, varios traidores dentro del equipo del entonces gobernador Mario Marín y del grupo melquiadista, operaron en contra de Javier López Zavala, quien cayó derrotado ante Rafael Moreno Valle.

En el 2013, muchos de estos traidores volvieron a operar en contra, pero ahora del exrector de la UAP, Enrique Agüera Ibáñez, quien había dejado la máxima casa de estudios en el estado, para contender por las siglas del PRI. Sabedores de que si el académico ganaba, en automático se convertía en candidato a la gubernatura, se conjuraron para darle muerte.

Lo mismo ocurrió tres años más tarde con Blanca Alcalá, a la cual abandonaron a su suerte en el 2016, la exalcaldesa de Puebla, incluso tuve que aceptar el exilio de oro que significo su embajada en Colombia.

Ahora que por fin Enrique Doger Guerrero tuvo su tan ansiada oportunidad, esta llego fuera de lugar y tiempo, ya no es el mismo académico del 2004 cuando ganó la presidencia municipal de Puebla.

Su campaña fue totalmente gris, además de que sobre él pesa la sospecha de haber sido comparsa del morenovallismo.

Esta es solo una breve síntesis de ocho años de anarquía del priismo poblano, el cual se puede hundir aún más, si personajes abyectos como Leobardo Soto u otros más se hacen del control de este partido.

laserpientesyescaleras@hotmail.com

Ilustración: Alejandro Medina

julio 5, 2018 - 10:15 pm
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Por: Ricardo Morales

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