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El recuento de los daños

La confluencia de dos fenómenos meteorológicos extremos simultáneos sobre terreno nacional, uno originado en el Pacífico y otro en el Atlántico, constituye un evento extraordinario que no se presentaba desde 1958; la respuesta del gobierno mexicano ha sido a la altura de las circunstancias y con el liderazgo del presidente Peña Nieto se puso en marcha un gran esfuerzo de coordinación entre dependencias federales y niveles de gobierno para poder salvaguardar vidas y poner a disposición de los estados afectados todos los recursos de la federación para una recuperación rápida de su infraestructura tanto en comunicaciones como aquella relacionada con la provisión de bienes y servicios a las comunidades afectadas.

Las tormentas tropicales “Ingrid” y “Manuel” han afectado a más de dos terceras partes del territorio nacional, 23 estados del país que presentan contingencias, dejando, de acuerdo con los últimos datos de las autoridades correspondientes, 97 muertos y más de 200 mil personas afectadas, principalmente en los estados de Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Hidalgo, Tamaulipas, y Michoacán.

De igual manera los estados de Sinaloa, Sonora, Baja California Sur y Chihuahua se han agregado a la lista, luego de que “Manuel” impactara estos territorios ya como huracán, obligando a las autoridades a llevar a más de 50 mil personas a albergues.

La Secretaría de Gobernación ha declarado en estado de emergencia al menos a 155 municipios del país en cinco estados: Veracruz, Tamaulipas, Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Chihuahua. Tan solo en el estado de Guerrero, el más afectado, 56 municipios se han declarado en emergencia, y de esta manera podrán acceder a los recursos del Fonden.

La magnitud de lo ocurrido en Guerrero, por ejemplo, constituye en sí un evento único, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua, en este estado se registró la caída de 987.2 milímetros de agua, algo así como el 70% de la lluvia en un año en el puerto de Acapulco, y la de mayor de intensidad registrada en la historia del país, superando la capacidad de contención de cualquier infraestructura, de acuerdo a lo informado por el director de la Conagua, el doctor Korenfeld.

Ante contingencias de este tipo, los gobiernos deben actuar con rapidez y tener una presencia cercana con sus ciudadanos en las comunidades más afectadas, de tal forma que esta cercanía permita conocer de primera mano las necesidades de la población y sobre todo poder agilizar la entrega de ayuda humanitaria, salvaguardar vidas, coordinar las acciones con gobiernos locales y participar directamente en las labores de planeación en la reconstrucción de las zonas afectadas.

En este sentido, la administración del presidente Peña Nieto ha reaccionado con rapidez y oportunidad ante esta emergencia, brindando auxilio a través de las diferentes dependencias federales las cuales desde su ámbito de competencia han iniciado con las labores para reparar los daños, rehabilitando los servicios de energía eléctrica, asegurando la provisión de víveres y agua potable, implementando el programa de empleo temporal, rehabilitando caminos, puentes y carreteras.

Para todas estas acciones, el gobierno federal dispone de inmediato hasta de 12 mil millones de pesos provenientes del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden), que cuenta con 6 mil millones para este año, así como del Seguro para Riesgos Catastróficos, que dispone de 5 mil millones.

Recordando que ya se cuenta con el compromiso adicional de 67 obras de infraestructura y comunicaciones contempladas en el periodo 2013-2018 para los nueve estados que conforman la zona (Puebla, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Yucatán) y en donde se planea una inversión de recursos públicos y privados por más de 329.5 mil millones de pesos, de los cuales 87 mil son de recursos fiscales de acuerdo a la SHCP.

En suma, las acciones de auxilio y reconstrucción de las zonas afectadas están en marcha, con el compromiso de no dejar desatendida ninguna comunidad afectada y con la seguridad de que se aplicarán los recursos para su recuperación.

Cabe hacer mención aquí del papel tan importante que la sociedad civil organizada ha tenido, la cual tradicionalmente ha respondido con compromiso, entrega y solidaridad ante eventos de esta naturaleza, y en este caso no es una excepción, y a través de los múltiples centros de acopio en el país se ha dado a la tarea de apoyar con víveres y artículos de primera necesidad para la población afectada, por lo cual va nuestro reconocimiento así como nuestra solidaridad con los afectados por esta catástrofe natural. Pero México sigue en pie.

octubre 1, 2013 - 12:36 am
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Por: Juan Carlos Lastiri

Columnistas