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El “Triángulo Rojo” de los huachicoleros

Huachicoleros viene de la palabra huachicol, que era como se llamaba el producto que derivaba de la alteración del brandy, whisky o ron con el alcohol de caña.

Los huachicoleros reinan en el “Triángulo Rojo” de Puebla, entre los municipios de Tepeaca, Tecamachalco, Quecholac y Palmar de Bravo.

Las ganancias del negocio se incrementan en la medida en que se incrementa la gasolina. Mientras la gasolina legal cuesta 18 pesos, la de los chupaductos puede costar entre cinco y siete pesos, lo cual representa un ahorro de más del 60 por ciento.

En 2016, hubo en Puebla mil 533 tomas clandestinas a ductos de Pemex y cinco denuncias por pipas robadas en el estado. De esos hurtos, la petrolera mexicana recuperó apenas 262 mil 546 litros de combustible, 127 mil 895 de gasolina y diésel robado de ductos, y 134 mil 651 del combustible sustraído de pipas, según datos proporcionados por Pemex a partir de una solicitud de información del HuffPost México.

La “Franja del Huachicol” es un tramo de 131 kilómetros que atraviesa Puebla desde el municipio de Esperanza, en la frontera con Veracruz, hasta San Martín Texmelucan. Es en los municipios que pasan por esta franja, en la zona conocida como el Triángulo Rojo.

Cuatro de los municipios que en el Triángulo Rojo concentran el 60% de las tomas clandestinas en Puebla: Tepeaca (352), Palmar de Bravo (283), Acajete (180), Acatzingo (118), según datos de 2016.

En abril de 2017, la policía federal detuvo a supuestos militares que viajaban en un vehículo con matrícula y decorado similar a las unidades de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). El vehículo militar clonado contenía armas y combustible en la carretera México- Veracruz a la altura del municipio de Calpulalpan.

Recientemente, el diario estadounidense The New York Times publicó un reportaje en el que describe las formas en que se comercia el combustible robado en un mercado de San Salvador Huixcolotla, Puebla.

Lo que comenzó como un negocio de ladrones comunes atrajo a las grandes organizaciones criminales que actualmente imponen sus leyes en el territorio poblano.

Lo que comenzó para algunos pobladores como una forma de sobrevivir en el territorio poblano, se ha convertido en un negocio que provoca pérdidas millonarias a Petróleos Mexicanos.

Un campesino gana entre 7 y 11 dólares al día y un halcón que trabaje para los ladrones de combustible puede obtener hasta 54 dólares diarios.

En el reportaje que aparece en The New York Times, firmado por el periodista Kirk Semple, se considera a Puebla como el epicentro del país del robo de combustible.

Las cifras del reportaje de The New York Times indican que en 2009, las autoridades descubrieron 462 tomas ilegales y estimaban que se estaban perdiendo 477.000 litros diarios.

En 2016 descubrieron 6873 tomas ilegales, lo que representanta en sólo 7 años, un aumento de mil 400 por ciento.

En Puebla, las autoridades descubrieron el año pasado mil 500 tomas ilegales en oleoductos, el doble de los que detectaron en 2015, y casi una cuarta parte del total nacional.

En los primeros días de mayo de 2017, este negocio ilegal se convirtió en tragedia. Un enfrentamiento entre militares y presuntos ladrones de combustible dejó 10 muertos, cuatro militares y seis civiles, entre ellos una mujer, en la comunidad de Palmarito, Tochapan.

En conclusión, solo el trabajo coordinado entre los tres niveles de gobierno es el que puede garantizar que este problema no se extienda en otras regiones por lo que es obligada la coordinación del gobierno federal con los estados de Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Hidalgo y el Estado de México entre otros.

Foto: Es Imagen

mayo 11, 2017 - 3:08 pm
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Por: Rubén Ortínez

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