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Espiando espías

Qué caro nos sale ser gobernados por una turba de espías.

Resulta francamente gravoso para cualquier sociedad lidiar con la corrupción e ineptitud de sus políticos a los que elegimos en urnas que son alteradas, pagamos dietas millonarias a hombres del poder preocupados por pescar el siguiente hueso, alentamos la aparición de más partidos políticos para que nos sigan mintiendo y encima, seguimos siendo tan vulnerables como un reality show donde la intimidad es mínima ante los ojos de un gobierno temeroso, que busca controlar a través de violar la privacidad ciudadana.

La compra de software para espionaje por parte de diferentes niveles de gobiernos en el país e instituciones, exhibe la crisis no sólo de valores, sino de gobernanza y violación a los derechos humanos que como ciudadanos debemos exigir ante gobernantes tan deleznables que recurren a estas estrategias de seguridad, para “romper” al enemigo o boicotear cualquier intento de protesta o crítica en su contra.

Por ahora sabemos que en México no sólo el gobierno federal, sino los gobiernos de varias entidades recurrieron a la compra de estos equipos y programas de espionaje para blindar lo que ellos llaman sus administraciones, aunque francamente me parece que lo que se han empeñado en proteger es el alud de malos manejos y actos de corrupción en el que muchos de estos hombres del poder se han visto involucrados.

Me pregunto, ¿cuántos grupos del crimen organizado ya cuentan también con este tipo de programas para espionaje? La respuesta es previsible. Seguramente en estos tiempos pre electorales, la información que emana de estos equipos de espionaje, la empezaremos a ver circular en las redes sociales, donde las campañas negras se seguirán surtiendo de audios, documentos, fotos y todo tipo de pruebas que exhiban al contrincante o bien que les permita mantenerlos a raya a cambio del chantaje para frenar la difusión de la vida privada.

Ciudadanos vigilados, vulnerables a la fuerza de un estado que se niega a respetar los mínimos derechos de privacidad.

A todo lo anterior sumemos las incongruencias de nuestros espías, como la del Presidente Enrique Peña quien todavía se enoja y pide que quienes se dicen “espiados” demuestren que la responsabilidad la tiene su gobierno.

Asimismo, están instituciones como el propio ejército o la parvada de gobernadores y ex gobernadores que andan en pre campañitas fingiendo que la “virgen” les habla cuando tienen armados sendos expedientes de sus detractores.

País de incongruencias donde ser espiado ofende a los espías que se mantienen en esa negación de hacer lo políticamente correcto.

Bien decía el escritor Mario Vargas Llosa, México es nuestra dictadura perfecta ejercida por gobiernos de diferentes colores y sabores, todos, sin excepción, inmersos en esa guerra donde lo preponderante es ser poderoso y refrendar la impunidad ante el riesgo del despertar de una sociedad expectante.

@rubysoriano
rubysoriano@gmail.com
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junio 25, 2017 - 9:45 pm
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Por: Ruby Soriano

Columnistas