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Grecia y España, ¿caminos paralelos?

En su edición electrónica de este miércoles, Forbes presenta un análisis de su colaborador Mike González, en el que sugiere que la crisis económica griega podría ser un “juego de niños” frente a los problemas económicos que podrían suscitarse en Espala, con motivo de la plataforma de gobierno que presenta Podemos en las grandes ciudades que ahora gobierna: Madrid, Barcelona, Cadiz, Santiago de Compostela, Zaragoza y La Coruña.
Veamos. Varios son los factores que han incidido en la crisis económica y financiera de Grecia. Sin lugar a dudas, el primero de ellos fue su ingreso a la Unión Europea, no solo por no tener el respaldo para estar a la altura de la moneda común, sino también por ese constante rumor de que alteró sus balances para poder ingresar y mantenerse en la UE, debido a que un déficit fiscal de más del 5% obligaba a la Unión a intervenir en la economía de esta nación. Grecia tenía un déficit real del 10%.
Otra razón fue la jubilación que se otorgó a las mujeres a partir de los 50 años y a los hombres a partir de los 55, con una pensión del 96% de su último sueldo, cuando en países como Alemania, Francia o Japón el porcentaje se encuentra entre el 30 y el 51%.
Además, Grecia cuenta con 1 millón de servidores públicos muy bien pagados, para una población total de 4 millones de personas activas.
Por si no fuera poco, en los últimos 10 años se crearon 300 empresas públicas innecesarias e improductivas. Por ejemplo, la empresa que opera el metro de Atenas recauda al año 90 millones de euros. Su gasto de funcionamiento anual es de 500 millones de euros.
Su primer ministro, Alexis Tsipras, llegó al poder al ser electo por una población cansada de restricciones económicas y alentadas por una propuesta de relajamiento fiscal y presupuestal.
Apenas esta mañana de miércoles, inmerso en la crisis total, Tsipras mantiene su postura populista. Trata de fijar un descuento especial del 30% en el IVA de las islas griegas; una mínima demora sobre el aumento de la edad de jubilación (comenzar a prolongarla en octubre, en vez de ahora, para alcanzar los 67 años en 2022) y ampliar los plazos para eliminar el cumplimiento de pensión que se otorga a las prestaciones más bajas. Más problemática puede resultar la oferta de reducir el gasto militar 200 millones en 2016 y 400 millones más en 2017 (los socios le pedían de entrada 400).
Tsipras insiste en mantener la convocatoria de referéndum el próximo día 5 sobre las propuestas de Bruselas y pidió el voto del “no” bajo la justificación de que “había que defender un futuro no hipotecado para nuestros hijos”.
González señala en Forbes que Podemos en España, propone la restructuración masiva de su deuda calculada en 1.6 trillones de dólares, cercana ya al 100% de su Producto Interno Bruto, a partir de una política menos restrictiva en la aplicación del gasto y de descartar el pago de aquella que luego de una auditoría no cumpla con requisitos de “legitimidad”; la reducción –estilo Francia- de la jornada laboral semanal, a tan solo 35 horas; sanciones a las empresas que eliminen puestos de trabajo; aumentos a los impuestos a las compañías que tengan utilidades superiores a 1.1 millones de euros, así como incrementos al salario mínimo.
Lo que sucede en estos dos países podría ayudar al resto del mundo a ser muy escrupulosos en el análisis de las propuestas que realizan los candidatos. No porque algo suene bien, podrá aplicarse bien, o tener los resultados que esperamos.
En México hemos vivido la demagogia de izquierda, centro y derecha. Nos hemos dejado llevar por ella. Nos ha arrastrado el canto de las sirenas, y el brillo de los espejitos.
Seamos más analíticos en las campañas electorales. No elijamos frases, colores o candidatos bonitos, sino realistas, eficientes, eficaces e íntegros.
Bien dicen que cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pongamos las nuestras a remojar.

julio 1, 2015 - 1:37 pm
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Por: Carlos Palafox

Columnistas