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Guillotinar a Puebla, la misión por cumplir

Quien insiste en ignorar una realidad sólo vive en la negación que ya es imposible sostener ante tantas evidencias. Puebla se ha convertido en una de las ciudades más peligrosas como resultado de los índices de delincuencia que hoy se enfrentan no sólo en la capital, sino en puntos rojos de nuestra entidad.

Tan sólo este fin de semana, tres amigos personales fueron asaltados en diferentes puntos de esta ciudad: El primero a bordo de un taxi, la segunda fue asaltada en el transporte de la BUAP y el tercero en un restaurante de Las Ánimas.

Las cifras de los funcionarios y la “declaracionitis” oficial han dejado de ser útiles ante los acontecimientos que estamos viviendo y que claramente reflejan que la delincuencia ha rebasado a las autoridades y cuerpos de seguridad en nuestro Estado.

La aplicación del mando único en municipios de Tehuacán y San Martín Texmelucan pone al descubierto las medidas desesperadas ante la ola de atracos, secuestros y asesinatos que con la mayor impunidad se cometen en territorio poblano.

Estas líneas de acción se quedan en bomberazos que no atacan de fondo los problemas de inseguridad, una vez que sólo ponen al descubierto la corrupción en cuerpos policías y mandos medios, sin embargo, se deja de lado cortar cabezas de quienes son los verdaderos líderes de estas bandas criminales que se han infiltrado en los cuerpos de seguridad.

Es triste reconocer que Puebla hoy luce como un gran queseo gruyere que está intestado de cucarachas que se siguen reproduciendo a gran escala.

Poco a poco sale lo que es un secreto a voces, la complicidad de ediles que doblaron las manos o se asociaron con bandas delincuenciales para garantizar la impunidad de operar en varias regiones poblanas.

Sierra Norte, Mixteca, Sierra Negra y Valle de Puebla reflejan el movimiento del crimen organizado que se mueve con aparente libertad para hacer a un lado a autoridades y fortalecer sus imperios.

Tres ediles próximos a tomar posesión tendrán retos que se vislumbran como una verdadera rifa del tigre ante los panoramas que presentan sus municipios. Todos emanados de Morena, tomarán las riendas de regiones donde la delincuencia rebasó los focos rojos y son territorios de nadie.

Felipe Patjane, en Tehuacán; Marisol Cruz García, en Tecamachalco, y Norma Layón, en San Martín Texmelucan, captarán la atención en los meses por venir.

Lamentablemente este trío presenta el mismo padecimiento. Se marearon con una victoria que no se puede atribuir a sus méritos en campaña, sino al oleaje y marea que AMLO arrastró a su paso, catapultándolos a un triunfo que hoy manejan de manera errática.

Patjane en Tehuacán sin rumbo y guardando silencios que también comunican y mucho.

Marisol en Tecamachalco haciendo alianzas con “Los Saturninos” y dejando en claro que ella pacta con quien se le ponga enfrente.

Y Norma Layón en Texmelucan con su antipatía natural que la tiene confrontada con la propia gente de la región, quien ya la tacha de intolerante y poco receptiva a hacer equipo pues tal parece que ella sólo le obedece a Fernando Manzanilla.

Estabilizar la seguridad es un reto que se vislumbra muy complicado para Puebla.

Y lo anterior pasará por lo que se resuelva en el tema del litigio sobre la gubernatura poblana, pues quien llegue tendrá no sólo que hacer una limpia a fondo en los cuerpos de seguridad, sino también deberá cortar las cabezas de quienes lideran las bandas criminales en Puebla, aunque ello implique tocar y desmembrar los intereses de sus socios, integrantes de sus equipos o ex financieros de sus campañas.

@rubysoriano
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Foto: Es Imagen

agosto 26, 2018 - 9:30 pm
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Por: Ruby Soriano

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