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INAOE desarrolla proyectos aplicados a la salud

El Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) dio conocer que desarrolla diversos proyectos con aplicaciones a la salud, a través del Laboratorio de Bioseñales y Computación Médica.

Indicó que en esa área se llevan a cabo aplicaciones a través de la inteligencia artificial y computacional, la estadística, la minería de datos, el aprendizaje de máquina y los modelos probabilistas, entre otros.

El INAOE detalló que las líneas de investigación de ese laboratorio, equipado con tecnología de punta, incluyen las neuroimágenes, la clasificación de señales cerebrales y los sistemas de apoyo al diagnóstico.

Agregó que también analizan el reconocimiento de emociones a partir de la voz, del llanto infantil, así como el cómputo afectivo y persuasivo, la rehabilitación y la geomedicina.

El instituto señaló que el Laboratorio de Bioseñales y Computación Médica es el de mayor crecimiento en número de estudiantes en la Coordinación de Ciencias Computacionales, además en los últimos dos años han invertido en él más de 11 millones de pesos.

Resaltó que también es pionero a nivel internacional en proyectos de reconocimiento del llanto de bebé con fines de diagnóstico y a nivel nacional en el desarrollo de tecnología de neuroimagen, óptica funcional y modelos de la marcha con datos de la población mexicana, este último en colaboración con el Instituto Nacional de Rehabilitación “Luis Guillermo Ibarra Ibarra”.

Refirió que los trabajos del laboratorio han obtenido diversas patentes, así como ha ganado premios nacionales y se han creado ya dos empresas spin-off (proceso por el cual surge una empresa de otra entidad preexistente).

Al respecto Carlos Alberto Reyes, líder del laboratorio, comentó que el término “bioseñal” se aplica a los tipos de señales que pueden ser obtenidas y controladas en diferentes formas de vida, al mencionar que hay bioseñales eléctricas, acústicas, ópticas, de calor y olfativas.

“La voz es una bioseñal, cuando la captamos la vemos como una onda, luego la procesamos y ya se puede ver como una serie de números, con eso hacemos modelos y extraemos la información de la bioseñal de la forma en la que nosotros queremos para desarrollar sistemas computacionales”, explicó.

Añadió que llevan a cabo modelos para extraer la información y clasificar las señales, que en el caso del llanto de bebé para identificar enfermedades usan la voz para extraer las emociones que está sintiendo el que habla.

“Si usamos electroencefalogramas hay varios fines, pero uno es para identificar las palabras que está pensando una persona y con eso se pueden enviar comandos para mover un mouse, esto sobre todo para personas que no pueden hablar y no tienen movimiento, pero que sí piensan. Esta área se llama interface cerebro-computadora”, resaltó.

Expresó que la computación médica, es decir, la computación aplicada a la salud, tiene gran auge actualmente, y produce un sinfín de aplicaciones que van desde la búsqueda de patrones mutacionales del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el estudio de las neurociencias, hasta la rehabilitación.

Además del descubrimiento de patologías en bebés a través del análisis del llanto y la detección de eventos epilépticos, por citar unas cuantas.

“Los proyectos del laboratorio son generalmente interdisciplinarios, trabajamos con neuropsicólogos, neurocirujanos, incluso co-asesorando tesis. Trabajamos con el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez, el Instituto Nacional de Rehabilitación, el Hospital Universitario de la BUAP”, dijo

Añadió que también con ingenieros biomédicos de Italia en el proyecto de llanto de bebé financiado por la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Ministerio del Exterior de dicho país europeo.

En tanto que Felipe Orihuela Espina, investigador del INAOE, mencionó que en el laboratorio trabajan gente de computación resolviendo problemas relacionados con la medicina y la biología.

Indicó que éste ha ido creciendo a lo largo de los últimos años con muchos investigadores asociados al mismo.

“La línea de investigación fundadora es lo que llamamos cómputo suave y en concreto se ha dirigido a aplicaciones de llanto de bebé, detección de emociones e interfaces cerebro-computadora. Después vinieron otras como neuroimagen, rehabilitación, clasificación de señales de electroencefalografía, epilepsia”, enfatizó.

Orihuela Espina indicó que el número y variedad de proyectos desarrollados en el laboratorio es enorme, muestra de ello son las neuroimágenes, o imágenes del cerebro, para ver cómo reorganiza sus funciones ante un estímulo, cómo sufre cambios a medida que aprende tareas y cómo cambian su hemodinámica y las conexiones sinápticas.

“Este trabajo está más apegado a la neurofisiología que a la computación. De alguna forma para mí la computación es un medio, no un fin, y para los demás colegas es lo contrario”, detalló.

Los investigadores explicaron que hay muchos proyectos más, como el Gesture Therapy, para rehabilitar pacientes que han sufrido embolia cerebral, otros tienen que ver con la detección de una serie de marcadores biológicos o señales de otro tipo (electrocardiogramas, electromiogramas, sudoración, temperatura).

Añadieron que también hay experimentos para tratar de detectar estados de alerta y mandar señales para restablecer el vuelo de un dron; otro en donde a través de la temperatura plantar del pie, en concreto de la distribución de la temperatura, dar soporte al médico para que pueda entender la etapa de la diabetes en la cual se encuentra el paciente.

El INAOE mencionó que hay en puerta proyectos con Quebec y con la convocatoria “Fronteras de la ciencia”, además de la organización de congresos y el trabajo con jóvenes en los Veranos de la Ciencia.

mayo 16, 2017 - 10:27 am
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Por: Staff

Actualidad