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Incomparable placer

Fue bailando como comenzamos… incendiando y acercando cada vez más nuestros cuerpos, mis manos se escapaban en cada vuelta bajo su falda y sus manos deseaban romper mi camisa, apenas y logramos llegar a mi alcoba y con las luces apagadas la hice mía.

Toda la prisa que teníamos se convirtió en calma y nos quitamos la ropa con la boca, saboreando cada botón.

La recosté sobre la cama y mis manos comenzaron a pasear por todo su cuerpo, mientras las yemas de sus dedos creaban pequeños círculos en mi espalda.

Poco a poco mis labios escalaron por sus senos hasta llegar al profundo llano de su boca.

Llena de placer me pidió llegar a cada rincón de su cuerpo…

De las mejores historias que se quedaran grabadas en mi mente y mis sábanas.

abril 27, 2016 - 12:37 pm
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Por: Staff

Historias de alcoba, Noticias Destacadas