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Informe Presidencial. Protocolo o rendición de cuentas
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El presidencialismo autoritario que gobernó a México durante más de 80 años hizo que nos olvidáramos de la esencia constitucional del deber del Ejecutivo de informar al pueblo de México, por medio del Congreso, sobre sus la situación de la nación.

En los regímenes parlamentarios es obligatorio informar cada vez que el Parlamento lo solicite. Los estadunidenses fueron los primeros en convertir el informe a la nación en un acto solemne.

En la actualidad, como lo manda la Constitución, el ejecutivo entrega al Congreso su informe por escrito y luego se dé un plazo al Congreso para que lo analice y después lo pueda discutir con el titular del Ejecutivo.

El artículo 69 de la Constitución de 1917 se estableció que el titular del Ejecutivo presentaría su informe por escrito. En la Constitución de 1857 el artículo 63 obligaba que el presidente pronunciaría un discurso dando cuenta del estado que guardaban los asuntos públicos.

De acuerdo con las reformas a los artículos 69 y 93 de la Constitución, el Ejecutivo ya no estará obligado a acudir cada primero de septiembre a la sede del Congreso, sino a presentar por escrito lo realizado en los 12 meses recientes de su gestión, en un verdadero ejercicio de rendición de cuentas.

Cada una de las cámaras realizará el análisis del Informe y contará con 30 días naturales para ampliar la documentación mediante preguntas por escrito o, en su caso, citar a comparecer bajo protesta de decir verdad a los secretarios de Estado.

El 1 septiembre de 2007 fue la última vez que un presidente de México acudió al Congreso a presentar su informe de gobierno.

Al siguiente año, cambió la historia. Por primera ocasión en 91 años un presidente dejó de asistir personalmente a entregar su informe de gobierno.

El 1 de septiembre de 2008, el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, acudió a San Lázaro a presentar el segundo informe de gobierno del presidente Felipe Calderón.

Yo recuerdo que hace años, el día del informe presidencial era de asueto, en donde el presidente de la república se presentaba ante el Congreso y leía un texto de varias horas e incluso se llevaba estadística de cuantos aplausos tenía la comparecencia donde hablaba de las delicias y logros de su gestión, acompañado de un desfile majestuoso coloreado de papelitos con los colores de la bandera.

Ahora se ha convertido en la entrega del texto ante el Congreso por parte del Secretario de Gobernación y en un acto en Palacio Nacional que convoca a los cercanos al Presidente.
A partir del presidente Felipe Calderón, este momento se ha convertido en un mero trámite que además no va acompañado de un encuentro del Presidente con los representantes.

¿Se han puesto a pensar que en ningún momento el Presidente comparece o da cuentas ante el Congreso?

A partir de 2008 con la modificación del artículo 68 constitucional, el Presidente se presenta ante el Congreso solamente en dos ocasiones en seis años: el día que toma posesión del cargo y el día que entrega el mismo a un nuevo Presidente electo.

Con la reforma de 2008, se agregó un párrafo muy importante al artículo 68 que establece que el Congreso tiene la facultad de pedir al Presidente que amplíe la información que presenta en el informe y que los secretarios de Estado –y los titulares de otras entidades– acudan físicamente a comparecer ante el Pleno de alguna de las Cámaras.

El informe es un ejemplo incompleto de rendición de cuentas porque la posible sanción no es consecuencia directa del contenido del informe, sino de la evaluación indirecta que se hace de la gestión del Presidente y que se materializa en las elecciones y no antes.

Hoy por hoy no existe ningún documento amigable y cercano a la ciudadanía que dé cuenta de cómo va el país.

Para el próximo informe de gobierno, el nuevo formato del mensaje presidencial será modificado y el jefe del Ejecutivo evaluara su gestión interactuando con 300 jóvenes de todos los estados de la república.

Anteriormente el presidente daba su discurso en el patio de Palacio Nacional ante mil 500 personas, pero ahora, en lugar de empresarios, Gobernadores, legisladores, familiares y jerarcas religiosos solo serán jóvenes.

Se trata del “Diálogo con Jóvenes” el cual se llevará a cabo la noche del viernes 2 de septiembre en Palacio Nacional y se transmitirá por TV e internet.

En el evento, quienes sean convocados podrán realizar “preguntas consensuadas” previamente. Ello dará pie al presidente a exponer sus logros.

El presidente mencionó que el objetivo es dar a conocer los objetivos obtenidos por la administración federal a través de las reformas realizadas durante su gobierno.

De igual manera, aclaró que el 1 de siempre también entregará de manera escrita al Congreso de la Unión el balance del país durante este último año y que estará disponible para consulta en línea a través de www.gob.mx, en la versión completa y en la versión ejecutiva.

“Es mi deseo sostener un encuentro con jóvenes de todo el país, representantes de diferentes sectores de nuestra sociedad con quienes voy a tener una conversación, con quienes pueda compartir lo que el gobierno ha venido haciendo en estos cuatro años y por qué la trascendencia y la importancia de las grandes transformaciones que hemos impulsado para construir el México del futuro”, mencionó.

En mi opinión estimados lectores, el discurso del ejecutivo debe servir para evaluar su desempeño de manera eficaz, pero sobre todo entender hacia dónde vamos.

En el Legislativo existen voces que reclaman que el informe regrese al Congreso y se dé un diálogo entre poderes, que se enfrente el Presidente a su oposición y que se construyan mecanismos que sancionen las malas políticas y los malos desempeños.

Informar por parte del Ejecutivo al poder encargado de vigilar y controlar sus actos, el Legislativo, tiene, además, otros significados de la mayor importancia.

Aparte de su facultad constitucional de presentar iniciativas de ley, el Informe debería ser, la oportunidad para plantear al Congreso proyectos de reforma institucional o reclamos de nuevas leyes que haya encontrado necesarias para cubrir o llenar lagunas o vacíos con que se ha topado en su gestión.

agosto 30, 2016 - 8:06 pm
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Por: Rubén Ortínez

Columnistas