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Insensibles y voraces

La pandemia ha dejado en claro quién es quién, pues ha evidenciado lo mejor y lo peor de este país.

Entre lo mejor, sin duda es la actuación de nuestro ejército blanco que se ha batido contra la pandemia en las peores condiciones, sin apoyo, sin equipo y arriesgando su propia vida ante la insensibilidad del gobierno federal y del presidente López, quien no ha tenido hasta el momento ni una sola mención para reconocer su trabajo.

También dentro de lo mejor ha estado la sociedad organizada que ha buscado apoyar en la medida de sus posibilidades al ejército blanco y a los más desfavorecidos, los cuales no tienen trabajo, ni fecha para poder reincorporarse a sus labores. Cabe recordar que más de 12 millones de personas pararon a causa de la pandemia y de ellos 2 millones corresponden a empleos formales.

Pero también hay quienes ha sacado su lado más oscuro y han lucrado con la pandemia, insensibles, voraces y dignos de ser mencionados como las aves carroñeras, buitres, ni más, ni menos.

Entre estos se encuentran algunos políticos, que escudándose bajo el supuesto beneficio social, repartieron despensas, con lo cual trataban de sacar raja política, poniéndole nombre y apellido a la entrega de la asistencia, nada más deleznable.

Pero también, entre la parte más vil y cruel de esta terrible situación se encuentran los bancos, a quienes no les importa la difícil situación económica que se vive y se han dado a la tarea de molestar a toda hora a las personas que se han atrasado con sus pagos.

Ahí es donde los diputados, principalmente los de Morena deberían de intervenir y ponerse del lado de la gente, demandar a las instituciones de crédito que dejen de hostigar a las personas, la mayor parte de la gente quiere pagar, pero muchos no pueden.

Es necesaria la intervención del estado para frenar a los bancos, quienes nuevamente han caído en el hostigamiento y hasta la amenaza, tal y como ocurrió en el año de 1995 y que dio lugar al nacimiento del movimiento nacional del Barzón, cuyo líder es hoy diputado federal y presidenta nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar.

Pero también es necesario que intervenga el estado y el poder legislativo, para regular el robo en despoblado que realizan las instituciones de salud, es decir, los hospitales privados, quienes se llenan los bolsillos lucrando con el dolor de la gente.

Los hospitales privados de menor costo cobran entre 150 mil y hasta 200 mil pesos por el tratamiento de un paciente con Covid-19, pero en los hospitales más caros del país la atención de un paciente puede alcanzar hasta los 3 millones de pesos.

Sé qué es imposible el regular las tarifas de los hospitales, pero si es necesario que el gobierno intervenga. Ya sé que me van a decir que para quien no tiene dinero está el sector salud, pero todos sabemos las condiciones en las que este opera.

Es criminal lo que están cobrando los hospitales en este momento, la pandemia les va a incrementar los bolsillos, porque aunque el paciente muera, obligan a los deudos a pagar o de lo contrario, no quieren entregar el cuerpo.

Ojalá las autoridades intervengan, cientos, si no es que hasta miles de familias están perdiendo su patrimonio ante la indiferencia de las autoridades, quienes se muestran insensibles ante el tamaño de la tragedia que envuelve al pueblo de México.

Otros que han encontrado su “mina de oro” en la pandemia son las plataformas de reparto de comida, quienes subieron sus tarifas, merced a que también fueron gravados con IVA por parte del gobierno federal, lo cual encareció sus costos.

Actualmente, las plataformas cobran 40 por ciento del costo total de la venta de un restaurante, lo cual reduce de manera marginal la ganancia del propietario del establecimiento, no hay nada malo en esto, pero en las actuales condiciones esto resulta mortal para las empresas de este sector.

Ojalá intervenga el gobierno para tratar de mediar entre las plataformas y los empresarios del sector restaurantero, para que todos ganen, las aplicaciones, no deben de matar a la “gallina de los huevos de oro”, so pena de quedarse sin nada.

Mi jefe Pepe Hanan tiene una frase genial, la cual yo también ya adopte. “Quién perdió un toro y se encontró un cuerno, no perdió el toro completo”.

laserpientesyescaleras@hotmail.com

junio 29, 2020 - 9:40 pm
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Por: Ricardo Morales

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