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La corrupción, reto para elegir presidente en 2018

Nuestra clase política ha perdido progresivamente legitimidad como resultado de que las dirigencias partidistas se transformaron en aparatos burocráticos, en camarillas, tribus o pandillas, preocupados más en cómo lograr mejores ganancias o rentabilidad electoral y con ello la administración pública, y el reparto de los presupuestos.

La alternancia partidaria rumbo al 2018, parece ser un escenario con alta probabilidad, siempre y cuando los partidos con mayor competencia político-electoral puedan resolver y procesar sus mecanismos institucionales de elección interna.

El PAN con una política de alianzas, como estrategia, reposicionó de manera exitosa a la dirigencia de Anaya, con el triunfo de 7 de las 12 gubernaturas disputadas en los comicios estatales, dejando abiertas las puertas y las posibilidad de una alianza electoral para el 2018, para quitarle la Presidencia de la República al PRI y cerrarle el paso al candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

La presión que han ejercido sobre Ricardo Anaya, fundamentalmente del grupo del ex presidente Calderón, para que abandone la dirección nacional del PAN por considerar inequitativo su doble rol de dirigente-precandidato en la disputa interna por la candidatura presidencial, amenaza con socavar la unidad interna y las altas posibilidades que tiene esta organización de volver a Los Pinos en 2018.

En el caso del PRI, después de su estrepitosa pérdida de siete de 12 gubernaturas estatales, la crisis interna que ello provocó y la ruptura que no termina en procesarse entre sus fracciones, así como la vulnerabilidad y orfandad política de su nuevo dirigente, conforman un escenario muy complejo.

Por lo que se refiere a las izquierdas, en entrevista con El Universal, el senador independiente Alejandro Encinas considera que para lograr una gran coalición de izquierdas en 2018 “todos tenemos que ceder”, Andrés Manuel López Obrador incluido.

Alertó que el sol azteca es un barco sin rumbo ni timonel y que va a la deriva, sumado a que carece de liderazgos fuertes en medio de una disputa en la que no se ve la luz al final del túnel.

Cuestiona la política de alianzas del PRD con el PAN y afirma que por eso al blanquiazul le fue bien en las elecciones del 5 de junio, “por la fragmentación de la izquierda y Acción Nacional lleva de franquicia al PRD”.

En su opinión, hoy por sí mismo el PRD no tiene un candidato competitivo a nivel presidencial.

De acuerdo a una reciente encuesta de Mitofky los simpatizantes del PAN hoy muestran afinidad con el PRD (con quien planean alianzas) y con independientes. Destaca que incluso el 3% ven a morena como una opción.

Por su lado, uno de cada tres perredistas si hoy no vieran a su partido en competencia se volcaría a morena, y después a Movimiento Ciudadano, en estos momentos parece natural. Es de llamar la atención el 4% que dice se iría al PRI

En el caso de priistas, en forma obvia dicen que su segunda opción es el PVEM y después el PAN.

En el caso del ciudadano que simpatiza con morena, se hace evidente su cercanía aún con el PRD, ya que uno de cada cuatro votaría por el partido amarillo en caso de no ver a su primera preferencia competitiva; después se movería hacia los independientes y luego a Movimiento Ciudadano. Es el primero de los partidos que no ve al PRI dentro de sus cinco segundas opciones.

Por su lado, los que hoy eligen al PVEM son los que menos fidelidad actual muestran y se inclinan más con su aliado PRI, pero después ven a Movimiento Ciudadano; morena en tercer lugar y PRD en cuarto lugar.

Quienes dicen votar por una opción independiente muestran su rechazo a todos los partidos ya que nueve de cada diez no tienen segunda opción y de quienes la tienen 5% se irían al PAN, 2% al PRI y 2% a morena.

Corruptómetro

La Organización Civil Opciona lanzó este lunes la primera medición de su Corruptómetro, se trata de un estudio de percepción realizado a partir de encuestas.

En un comunicado, la organización explica que el objetivo del Corruptómetro es evaluar la manera en que las acciones de los aspirantes a la presidencia, los escándalos de corrupción, el desempeño de las instituciones políticas y de gobierno y otros asuntos de relevancia pública, afectan las percepciones sobre la corrupción en México y, eventualmente, las preferencias y el comportamiento electoral de los mexicanos.

Los mexicanos y la corrupción

El 74% de los mexicanos consideran que la corrupción aumentó en el último año y el 60% auguran que aumentará en el siguiente.

En cuanto a la confianza en las instituciones políticas y de gobierno, se registran porcentajes muy bajos: sólo 12% confía en los partidos políticos, 13% en los legisladores, 19% en el gobierno, 19% en el ministerio público, 20% en el Presidente y 23% en los jueces.

Al preguntarles qué les viene a la mente cuando escuchan la palabra “ley”, el 42% dijo “corrupción”, “algo inexistente” o la relacionó con conceptos negativos como “desigualdad”, “injusticia” y “abuso”. Sólo el 21% asoció la palabra “ley” con conceptos positivos como “justicia”, “honestidad” y “confianza”.

Las mediciones del Corruptómetro se basan en datos de encuestas mensuales realizadas por Opciona en colaboración con Votia.

En conclusión estimadas amigas y amigos, mientras la corrupción siga siendo percibida como lacra suprema de la Nación será difícil un debate informado en el ámbito de la opinión pública sobre los verdaderos inhibidores del desarrollo.

La corrupción es consecuencia de un perfil sicológico perverso y amoral de quienes han pasado y pasan por el poder. ¿Solución? Quitarlos para ponerse él, aunque haya demostrado que también es corrupto.

La corrupción será reactivo político determinante hacia el 2018. El resultado electoral dependerá en buena medida de lo que perciba la opinión pública sobre lo que cada partido hace con ella.

Por lo tanto, combatir la corrupción a fondo es un imperativo doble para los partidos.

El primero, para despejar el escenario del debate público sobre los desafíos profundos del país, de tal forma que el proceso electoral del 2018 realmente sea constructivo.

El segundo, para poder ser electoralmente competitivos.

Octubre 3, 2016 - 7:56 pm
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Por: Rubén Ortínez

Columnistas