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¿La guerra sucia marcará a los indecisos?

Las elecciones de 2016, para las 12 gubernaturas que están en juego, se han caracterizado por ofertas similares entre las candidatas y candidatos y los indecisos sienten que necesitan más acerca del cómo le harían.

Se estima que el 30% del electorado que a menos de un mes de los comicios del 5 de junio, aún no ha decidido por quién votar, de acuerdo con las mediciones de algunas casas encuestadoras.

Ese porcentaje, incluye a quienes no declaran una preferencia y a las personas que tienen inclinación por un candidato, pero todavía dicen dudar de cuál será su decisión final.

Las encuestadoras refieren que entre el 25 y 38% de la población les dice que está todavía dudoso de por quién votar, a pesar de que ya les dijo una preferencia, pero no está convencido todavía de votar por esa persona, es decir, tiene un potencial de cambio.

Los indecisos señalan que al inicio de la campaña estaban seguros de por quién votar, pero conforme ha transcurrido la contienda ha cambiado de parecer debido a la guerra sucia entre candidatos.

Los partidos siempre hablan de que hay que ir por los indecisos pero al final de cuentas, lo que ocurre es que la distribución de los decididos e indecisos tiene un comportamiento parecido.

Los encuestadores, sin embargo, admiten que a menos de un mes de los comicios, aún hay factores que pueden incidir en las preferencias, como las críticas al gobierno en turno.
La última encuesta realizada por El Financiero indica que el 38% de los votantes de Tlaxcala aún no decide por quien votar y el 23% podría cambiar.
Lo más sobresaliente de la encuesta es que el 80% de los encuestados considera que es mejor para el estado un cambio de gobierno.

El 58% de los encuestados confía poco o no confía en el INE y el 59% confía poco o nada en el ITE lo que genera que los partidos estarán pendientes del trabajo que realizan ambos institutos.

Es evidente que la guerra sucia se centrara en la candidata o candidato que vaya a la cabeza por lo que será el blanco de los ataques de guerra sucia y los punteros tendrán que decidir por defenderse o por apuntalar sus propuestas que convenzan a los indecisos.

El especialista mexicano en campañas políticas Eric Castillo sostiene que la guerra sucia contra un candidato “se debe hacer fuera de los protocolos de campaña. Por lo regular, se contratan grupos de choque que funcionan de manera colateral a la campaña general”.

El especialista mexicano agrega que un golpe tiene que ser medido pensando en el público al que se quiere influir.

Sabemos que las campañas políticas son en un 90% emotividades. Las emociones son la matriz que, en gran medida, rigen el comportamiento de los electores. Por ello, las campañas políticas buscan vender percepciones, no realidades. Allí radica el peligro de la guerra sucia.

La propaganda negativa es contraria a la democracia, ya que logra generar una cortina de humo en torno a los problemas centrales que están en disputa en una elección.

Estimado lectores, es evidente que en los próximos días se incrementara la guerra sucia dirigida hacia los punteros de la elección con el fin de quitarles votos y sobre todo para que los indecisos definan su voto. Yo en lo personal estoy convencido de que las propuestas sustentadas sumadas a los logros reales de cada candidata o candidato dan mayor certidumbre que una guerra sucia que denigra a la clase política y hace que se pierda la confianza en quien la práctica.

mayo 22, 2016 - 7:41 pm
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Por: Rubén Ortínez

Columnistas