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La hora de la verdad para Puebla

Puebla entra en este 2019 en la hora de la verdad. La trágica muerte de la gobernadora, Martha Erika Alonso y de su esposo el exmandatario, Rafael Moreno Valle, dejan un enorme vacío de poder, el cual va a ser muy difícil de llenar el corto plazo.

De entrada, a más tardar el 5 de enero, el Congreso nombrará al gobernador interino, el cual se deberá de encargar de convocar a nuevas elecciones, en un periodo no mayor a 60 días.

Esto quiere decir que a más tardar el 5 de marzo se deberá de lanzar la convocatoria para que el Instituto Nacional Electoral o en su defecto el Ople local se encargue de organizar el nuevo proceso en el que participarán todas las fuerzas políticas.

Los partidos deberán de nueva cuenta seleccionar a sus respectivos candidatos y realizar campaña durante 60 días, el mismo periodo que la anterior campaña; es decir, en abril y mayo se volverá a vivir la efervescencia electoral, para que en junio se elija al nuevo mandatario y un mes después, desahogadas las posibles impugnaciones que pudieran existir, el nuevo gobernador tome posesión del cargo. Hasta aquí toda la parte jurídica abierta, reitero por la trágica muerte de Martha y Rafael.

¿Quién puede ser el gobernador interino? El Partido Acción Nacional, a través de su dirigente nacional, reclama la posición para alguien emanado de este partido político, esto como parte de un gesto de civilidad política.

En este escenario se manejan los nombres de Humberto Aguilar Coronado, personaje que coordinó la campaña de Marko Cortés en la entidad o de Juan Pablo Piña, otra poblano también vinculado al dirigente nacional del PAN, jurista experimentado y ligado a los poderosos empresarios Posada, copropietarios de Lomas de Angelópolis.

Morena, con mayoría en el Congreso local, cabildea con gobernación federal, específicamente con el subsecretarios Zoé Robledo Aburto, la llegada a la gubernatura de manera interina de un personaje ligado a la sociedad civil, un perfil académico que permita que no aumente la tensión social generada por el pasado proceso electoral e incrementada por la muerte de la gobernadora y el senador en circunstancias sumamente sospechosas.

En este escenario, se habla de actores como el exrector, José Doger Corte; el exsecretario de Gobernación, Carlos Meza, ligado a Manuel Bartlett Díaz, o el expresidente municipal Guillermo Pacheco Pulido, aunque también el exrector de la UDLA, Enrique Cárdenas Sánchez, se ha metido a la puja.

Por lo que se refiere a la contienda constitucional, ya desde ahorita son muchos los que se buscan mover para tratar o bien de obtener la candidatura o no quedar fuera de cualquier tipo de negociación que se pueda llevar a cabo.

En Morena, al parecer hay una obsesión por parte de la presidenta nacional de este partido, Citlalic Ibáñez (Yeidkol Polensky) por proteger a Luis Miguel Barbosa Huerta, quien fuera derrotado en las urnas por Martha Erika Alonso el año pasado.

El tema es que todo parece indicar que Citlalic Ibáñez solo sigue indicaciones directas del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien todo indica tiene una obsesión por castigar a como dé lugar a Puebla, repitiendo con Barbosa como candidato a la gubernatura, pese a que como todo mundo sabe carece de carisma y que si Morena hubiera enviado a otro candidato hubieran ganado sin problemas la gubernatura desde el 2018.

A pesar de todo esto, si Morena impone a Barbosa como candidato a la gubernatura partirán como favoritos para ganarla, porque, reitero, a pesar de la arrogancia de este personaje y su poco carisma, la estructura federal en poder del partido de López operará a su favor en una elección que será de estructuras.

El morenovallismo se encuentra partido y descabezado, tras la muy sospechosa, pero políticamente oportuna muerte de sus dos líderes.

La participación ciudadana tendría que ser la clave para derrotar a Barbosa y a Morena, porque de lo contrario, ante una escasa participación, ahora el lopezobradorismo sería quien se beneficiaría de esta coyuntura, pese a que López Obrador no va a estar en la boleta en esta ocasión.

Para el panismo la situación luce muy complicada, el morenovallismo dominó durante más de 12 años la vida interna del albiazul en Puebla, descabezando a la ultraderecha que por años mantuvo el control del albiazul.

Ahora se advierte una lucha interna entre estas dos fuerzas, lo cual alimenta la división y beneficia al régimen, sin que se vea un personaje, al menos por el momento que pueda cohesionar a todos los bandos, los cuales quedaron en la más completa orfandad y con poco, muy poco tiempo para reagruparse y dar la batalla.

Solo un personaje de perfil ciudadano y panista podría dar la batalla, si es que logra sumar y unir a los dos grupos en pugna. Mañana le diré quién podría ser esta figura.

Adicionalmente habrá que ver si el panismo, logra sumar otra vez la coalición de fuerzas que acompañaron a Martha Erika en el pasado proceso electoral (PRD, Movimiento Ciudadano, y los dos partidos de corte estatal, bajo esfera de morenovallismo).

Paradójicamente el partido que recobra fuerza e importancia porque se puede convertir este proceso en una elección de tercios es el PRI, quien viene revitalizado, luego de triunfar en la elección a la alcaldía de Monterrey el pasado 23 de diciembre y quien si postula a un buen candidato, puede dar la sorpresa, pero sobre esto y otras cosas más, abundaré mañana.

Estamos de regreso. Se acabaron las vacaciones y Las Serpientes regresan para dar cuenta de la turbulencia política que vivirá Puebla en este apasionante 2019. Feliz año a todos nuestros lectores.

enero 1, 2019 - 9:00 pm
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Por: Ricardo Morales

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