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La intolerancia yunquista

La intolerancia a la crítica, a los cuestionamientos, a la diversidad de opiniones refleja el egocentrismo y la falta de sentido común de parte de algunos personajes que si bien se dicen políticos, están lejos de hacer propiamente política.

En Puebla desafortunadamente sabemos lo que implica la intolerancia a la crítica y a disentir de esas bufaladas que sólo sirven para ensalzar momentos fugaces de políticos que se aferran a ostentar un poder absoluto que está muy lejos del “bien común”.

El ejemplo más inmediato que podemos citar es el comportamiento que en días recientes mostró el dirigente municipal del PAN en Puebla, Pablo Rodríguez Regordosa, quien se dejó llevar por los instintos del hígado e irrumpió de manera violenta en un medio de comunicación.

El objetivo de Pablo era reclamarle a Yasmín Flores Hernández sobre algunos comentarios que su compañera panista hizo sobre sus negocios en la zona de Audi.

Señores del blanquiazul bastante tienen con enfrentar y resolver una impugnación electoral donde se cuestiona el triunfo de su candidata a la gubernatura Martha Erika Alonso, como para acumular más escándalos que evidencian el poco tacto e incongruencia de varios integrantes de este partido.

No es la primera vez que Rodríguez Regordosa reacciona de manera abrupta ante los señalamientos sobre sus presuntos negocios millonarios en la zona de Audi, que dicho sea de paso, más que una Ciudad Modelo se creó pero para ser un distrito industrial donde florecieron los negocios del grupo en el poder, y sino también habría que preguntarle al dirigente sindical cetemista Leobardo Soto.

En política percepción es realidad, así que si ustedes señores que están en el ejercicio del poder u otro tipo de mandatos, no saben asumir responsabilidades, pero sobre todo, tener la apertura a la crítica o los cuestionamientos, seguramente no llegarán muy lejos.

Lo que menos necesita el PAN en estos momentos es a personajes con una cerrazón mental cuyo nivel de irritación los lleve a cometer errores que confirmen lo que tanto luchan por difuminar: Un partido autoritario.

Ser dirigente político implica no sólo ser un buen conciliador, también exige saber potenciar la apertura para aceptar reclamos y dirimir diferencias.

Es una realidad que al menos los panista de la capital poblana no encuentran estas bondades en su propio partido, donde no es la primera vez que Pablo Rodríguez da una clara muestra de cerrazón que sin duda y eso está a la vista de todos, ha sido un propio dique para el avance en su carrera política. Y sino, que le pregunten al gobernador Tony Gali.

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agosto 19, 2018 - 9:15 pm
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Por: Ruby Soriano

Columnistas