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La lucha al interior del PAN

El filósofo español, José Ortega y Gasset, acuñó una de mis frases favoritas en política: “el hombre es él y sus circunstancias”.

Está frase aplica perfectamente para lo que ocurre hoy en Puebla, en donde dramáticamente las circunstancias cambiaron y dieron un viraje de 360 grados, tras la muerte de Martha y Rafael; lo cual, dejó sin cabezas al grupo político que dominó la escena por más de 8 años.

En este viraje, el favorecido por las circunstancias, pareciera ser el expresidente municipal de Puebla y jefe de la oficina de la gobernadora, Luis Banck Serrato, amigo personal de ambos personajes ya desaparecidos y muy probable heredero del legado político de ellos.

El discurso dirigido por Banck, el día de las exequias de la gobernadora y de su esposo el senador, es una pieza digna de pasar a la historia de Puebla como uno de los mejores discursos que se han escuchado, con el tono perfecto y con el énfasis adecuado.

Tan es así que de inmediato el sistema de inteligencia nacional, al servicio del presidente López Obrador, preparó las fichas correspondientes, respondiendo a la pregunta ¿Quién es ese tal Luis Banck?

El discurso caló hondo en el seno del lopezobradorismo, tanto así que el presidente de inmediato, salió a atajar todas las posibles sospechas que pudieran existir en torno a la supuesta intervención del estado en el hecho.

Reitero, todo pareciera indicar que las circunstancias apuntan hacia Luis Banck Serrato, como el heredero universal del capital político de Martha y Rafael, pero no es así.

Al interior del panismo se avecina una guerra interna por el control, en primer lugar del partido en Puebla y en segundo lugar, por la designación del candidato al gobierno del Estado, el cual dicen debe de recaer en un panista, panista.

Los grupos duros del panismo, relegados por el morenovallismo, se aprestan a dar la pelea para recuperar su partido, el cual les fue arrebatado tras el triunfo de Rafael en el 2010.

Hoy, los duros ven el momento y la oportunidad precisa para tratar de recuperar la dirigencia y hasta la candidatura a la gubernatura, sabedores de que es su oportunidad, ya que el morenovallismo se encuentra dividido, fracturado y confrontado.

Tras la muerte de Martha y Rafael, el galicismo ha decidido “pintar su raya” del morenovallismo, fractura que ya se vislumbraba desde finales del año pasado.

El exgobernador Tony Gali ha sido muy claro en señalar que su hijo, Tony Gali López, no participará, ni buscara ser el gobernador interino o el candidato a la gubernatura, así de claro y directo ha sido en su mensaje el exmandatario, quien mantiene una muy fría relación con varios integrantes del grupo morenovallista desde hace tiempo.

Ante este panorama, el panismo duro busca poner bajo la mesa la posible postulación de un personaje, el cual dejo un buen sabor durante su paso por la administración pública y que le disputó a Martha Erika Alonso, la nominación a casa Puebla, se trata del expresidente municipal, Eduardo Rivera Pérez.

Eduardo luchó por la nominación a la gubernatura, tanto así que obligó al morenovallismo, a negociar a nivel nacional, a través de Ricardo Anaya, su postulación como candidato a la alcaldía de Puebla.

Rivera cayó derrotado el pasado 1 de julio, pero además de realizar un digno papel, siempre existió la sospecha de que en su derrota pesó mucho la contra campaña orquestada por el morenovallismo, cuyo diseño electoral fragmento el voto para favorecer a Martha Erika, pero que puso contra las cuerdas a personajes como Lalo, quien llevaba como adversario el líder del sindicato de trabajadores del Ayuntamiento, Gonzalo Juárez, quien compitió bajos las siglas del partido satélite Compromiso por Puebla o el PSI que postuló a Víctor Gabriel Chedraui.

En resumen, a Lalo le pusieron una trampa al entregarle la candidatura del PAN a la alcaldía, para sepultarlo políticamente, pero hoy las circunstancias, pudieran favorecerle.

Rivera, pues, emerge hoy como un personaje con toda la calidad moral, para poder reclamar la candidatura del PAN a la gubernatura y dar la batalla por este instituto político, el cual si algo carece en este momento, es de figuras para poder dar la pelea contra Morena.

Paradójicamente las posibilidades de Eduardo Rivera crecen si es que Morena insiste en postular como candidato a la gubernatura a Luis Miguel Barbosa Huerta y estas descienden si el partido del presidente, decide no arriesgar e ir por la segura con el mejor candidato que pudieran tener a la mano, que no es otro que el senador de la República, Alejandro Armenta Mier.

laserpientesyescaleras@hotmail.com
Ilustración: Alejandro Medina

enero 2, 2019 - 9:45 pm
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Por: Ricardo Morales

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