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La primavera mexicana de los millenials

Que el heroísmo anónimo y con nombres que hoy observamos por todos los rincones de nuestro México, nos dure tanto como para romper tiempos, intereses, barreras y diferencias.

Somos un país lleno de contrastes donde estábamos hundidos en la apatía y la decepción hacia gobiernos e instituciones.

Una tragedia logró la resurrección de un país lleno de empuje, coraje, ánimo y multitud de expresiones sólo con el objetivo de ayudarnos unos a otros.

Son miles de escenas que nos han llenado estos últimos seis días de las ganas de colaborar como sea, pero seguir haciéndolo.

Vimos que la sociedad civil empujó y respaldó todas las acciones del ejército, marina e instituciones de seguridad, pero al fin y al cabo ciudadanos de a pie dispuestos a lo que pocos creíamos de nosotros mismos, dar lo que fuera para levantarnos.

Después del eufórico estallido de solidaridad, México no puede cerrar sus ojos nuevamente y achicarse ante el reto de mantenerse firme y colaborativo con toda la gente que necesitará esta ayuda por meses.

Este es un doble salto mortal que tendremos que efectuar sobre todo si tomamos en cuenta todos los acontecimientos por venir.

Política, economía, seguridad nacional, elecciones presidenciales tendrán que converger con el recuento de los daños de una tragedia inesperada pero que tiene que ser bien afrontada no sólo por los que van de salida, sino por nosotros, los ciudadanos quienes tenemos el compromiso moral de dar seguimiento a toda la ayuda que se está entregando en la capital del país y en los lugares más devastados por el terremoto del 19 de septiembre.

De memoria conocemos los discursos que habremos de escuchar en los próximos meses. Por eso es tan importante desde ahora tomar conciencia de todo lo que debemos hacer como la sociedad compacta y movilizadora que estamos demostrando ser.

La consigna más inmediata es que la “primavera de los millennials” siga floreciendo con la energía que nos ha inyectado a quienes veíamos una juventud apática y renuente a respaldar a su propio país.

¿Cuántos políticos caerán en la tentación de buscar sacar provecho a los miles de donativos entregados por ciudadanos?

¿Cuántos negocios entre amigos, socios y compadres corren el riesgo de concretarse al amparo de la reconstrucción de miles de inmuebles dañados?

¿Quiénes buscarán abanderar sus aspiraciones con discursos en contra de toda acción oficial a sabiendas que terminarán haciendo lo mismo?

Lo que viene no es sencillo. Mantener el puño en alto puede hacer la diferencia entre lo que queremos como país o lo que podemos dejar ir si nuevamente repetimos las historias conocidas.

Como una sociedad responsable mantengámonos firmes para todo lo que viene.

Tengamos el interés de proponer, crear, involucrar a los jóvenes e idear mecanismos de seguimiento, donde exijamos a los gobiernos de las entidades afectadas, nos entreguen un informe de la ayuda almacenada y de la forma en que se seguirá distribuyendo a los damnificados.

Atemos las manos a quienes están acostumbrados a no darnos cuentas de lo que donamos. Tengamos en claro que ningún partido CEDERÁ su partida presupuestal para elecciones, una vez que ese dinero es nuestro, porque es público.

Que la primavera mexicana de los millennials florezca y dé frutos que puedan hacer de México un país fortalecido y en una transición que sea el inicio de los cambios de fondo que como sociedad estamos exigiendo.

@rubysoriano
rubysoriano@gmail.com
http://mediatikos.worpress.com/

septiembre 24, 2017 - 8:36 pm
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Por: Ruby Soriano

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