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La tragedia del tricolor

Créame, sé que ya suena reiterativo, pero el PRI poblano vive su peor momento desde su fundación en el año de 1929 como PNR con Plutarco Elías Calles.

Nunca en toda su historia, el tricolor había tocado fondo como en estos dos últimos años, en donde las derrotas electorales se han acumulado desde 2010 a la fecha.

La derrota de Javier López Zavala, posteriormente la de Enrique Agüera, 2013, y Blanca Alcalá, en el 2016, pusieron en alerta máxima al tricolor, el cual no haya como salir de la crisis que ellos mismos crearon, luego de las traiciones realizadas y que terminaron por hundir al que fuera el partido hegemónico en Puebla.

De tal forma que para el 2018 el Revolucionario Institucional, tal parece que, está destinado a convertirse en la tercera fuerza electoral en el estado y sin posibilidades de luchar contra Morena y el morenogalicismo, que se disputarán la plaza el próximo año.

La encuesta de Mas Data no es una buena noticia para el tricolor, ni para sus aspirantes a casa Puebla y a la alcaldía.

La capital le ha volteado completamente la espalda a este instituto político, el cual, sin poder ganar la Angelópolis tiene nulas posibilidades de poder competir, aunque en el interior del estado y en algunas zonas, aún mantenga presencia.

Su candidato más competitivo, el exalcalde de Puebla, Enrique Doger Guerrero, apenas y alcanza el 12 por ciento de la intención de voto, en la ciudad en la cual gobernó hace apenas unos años, para ser exactos hace 10.

Juan Carlos Lastiri, otro de los que aspira con toda la parafernalia que intenta hacer con el uso de recursos federales para pagar su estructura, con el apoyo de sus delegados federales, con su promoción anticipada y con la complicidad de sus amigos Osorio y Robles, apenas tiene un 10 por ciento de las preferencias.

Los aspirantes emergentes como Pepe Chedraui para Puebla capital o el propio Víctor Manuel Giorgana, que pudieran ser una alternativa en esta ciudad tienen apenas el 11.8 por ciento y el 10.9 por ciento de las preferencias, lo cual no les alcanza para nada.

La tragedia priista es que las traiciones realizadas en el 2010 en contra de Javier López Zavala, en el 2013 en contra de Enrique Agüera y en el 2016 en contra de Blanca Alcalá, solo sirvieron para desfondar al tricolor y para que, quienes ahora tienen aspiraciones o se puedan convertir en candidatos del tricolor, tengan la derrota asegurada.

Los Doger, los Lastiri y las Blanca, podrán alcanzar la nominación a Casa Puebla, a la alcaldía, al senado o a las diputaciones, pero como dijera el cantante, José Luis Rodríguez “El Puma” solo serán dueños de nada, porque de nada les va a servir tener las candidaturas en sus manos.

No es por ser aguafiestas, pero francamente no se ve como el PRI pudiera ganar algo importante en el 2018, con el 37.5 por ciento del nivel de rechazo que tiene este instituto político, en gran parte provocado por la pésima actuación del gobierno federal.

El tricolor, sumido en su grave crisis, no ha sido capaz de convertirse en una oposición responsable y poder capitalizar los yerros del morenogalicismo, los cuales son varios, pero no existe quien pueda sacar provecho de la situación.

Mucho, pero mucho deberá de trabajar la gestión de Charbel Jorge Estefan Chidiac si quiere al menos poder mantener la presencia del tricolor en el estado; porque francamente en las actuales condiciones en que se encuentra este partido dudo mucho que puedan si quiera ser competitivos el próximo año.

Para los especuladores. Para los que insisten que Martha Erika Alonso Hidalgo será la nueva secretaria de Desarrollo Social y que incluso hasta adelanta fechas de su nombramiento, ahí les dejo esto:

laserpientesyescaleras@hotmail.com

mayo 3, 2017 - 10:30 pm
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Por: Ricardo Morales

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