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Las grandes negociaciones

Es un hecho, existe una alianza de alto nivel entre el gobierno de Puebla y el gobierno federal, el cual se consolidó conforme transcurrió la administración del presidente Peña y la del gobernador Moreno Valle.

Fue a principios del 2012 cuando se comenzaron a dar los primeros encuentros entre peñistas y el morenovallismo, esto con motivo de la elección federal que enfrentaba a la panista Josefina Vázquez Mota, al aún entonces perredista, Andrés Manuel López Obrador y el exgobernador, el priista Enrique Peña Nieto.

Las diferencias entre Josefina Vázquez Mota y Rafael Moreno Valle eran de todos conocidas, la yunquista jamás despertó el entusiasmo de Casa Puebla, ni del resto del país.

Fue entonces que operadores morenovallistaas y específicamente, el entonces secretario de Educación Pública, Luis Maldonado Vengas, comenzó a establecer relaciones con el peñismo, a través del obispo Chedraoui y los peñistas Luis Miranda y Luis Videgaray.

El trato era que Peña ganará en Puebla, entregar una buena parte de las diputaciones federales para que el mexiquense pudiera tener la mayoría en el Congreso y que el PRI se llevará los dos escaños de la Senaduría a cambio de buen entendimiento.

Todo prácticamente cumplió el gobernador Moreno Valle, menos el que Peña pudiera ganar la entidad, la cual perdió ante un escaso margen de votos a favor de López Obrador.

Este pequeño detalle fue un buen pretexto, para que al inicio de la administración algunos personajes intentaran “dinamitar” la buena relación.

Desde Bucareli, Jorge Márquez, el oficial mayor de la Segob, no confiaba en Moreno Valle y trató de ponerle piedras en el camino al principio de la administración, pero los buenos oficios de Luis Miranda y de los puentes establecidos en ambos bandos comenzaron a dar resultados.

Luis Videgaray, el exsecretario de Hacienda y más tarde el propio, Miguel Ángel Osorio Chong, pudieron constatar directamente el tamaño de los acuerdos signados con Puebla y el cumplimiento de cada uno de ellos plasmados en obras como el Museo Internacional Barroco, el segundo piso de la autopista México-Puebla o la concesión del servicio de Agua Potable, a favor de empresas ligadas al grupo del presidente Peña y sus amigos.

Las elecciones del 2013 y las federales del 2015 volvieron a solidificar los pactos electorales entre Casa Puebla y Los Pinos, todos y cada uno cumplidos y materializados.

Por supuesto que amor con amor se paga, desde Los Pinos y también desde la Secretaría de Hacienda, una y otra vez quedó comprobado los alcances de la relación entre los mexiquenses y los poblanos, misma que se extendió también en el 2016 fecha en que se renovó el poder ejecutivo en el estado y en donde triunfó el morenovallismo, llevando como candidato a Tony Gali.

Las cosas han caminado también en el ámbito nacional en varias elecciones, ambos ejércitos electorales han trabajado juntos, con resultados, más o menos favorables para ambos bandos. Rumbo al 2018 los acuerdos se mantienen.

Una muestra más de esto es le negociación que realizaron el Moreno Valle y Tony Gali para evitar que Puebla se viera afectada por los recortes presupuestales.

Puebla recibió una buena cantidad de recursos y la bancada panista, a excepción de los diputados federales Juan Pablo Piña y Sergio Gómez Oliver, apoyaron con sus votos para que el presupuesto federal del 2017 saliera adelante en lo general y en lo particular, contrario a lo ordenado por el dirigente nacional de su partido, Ricardo Anaya.

Los acuerdos, reitero, se mantienen y es que tanto PRI como PAN saben perfectamente que el rival a vencer es un personaje de nombre Andrés Manuel.

laserpientesyescaleras@hotmail.com

diciembre 7, 2016 - 10:00 pm
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Por: Ricardo Morales

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