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Las refinerías de Calderón

Una de las grandes tomadas de pelo a los mexicanos fue el supuesto concurso al cual convocó el entonces presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa.

El entonces mandatario hizo desfilar una serie de gobernadores, los cuales tenían que exponer las ventajas de su territorio para poder albergar, supuestamente, una nueva refinería para nuestro país, la cual se encargaría entre otras cosas, de producir gasolina y otros derivados.

La decisión ya estaba tomada de antemano, la ciudad de Tula, Hidalgo, albergaría la nueva refinería, pero fiel a su estilo, Calderón, esposo de la actual aspirante del PAN a la presidencia de la República, Margarita Zavala, hizo desfilar a varios mandatarios con sus expedientes, incluido el entonces gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, quien solo llevó un engargolado y propuso como lugar a la zona de “La Célula”, en la región de Esperanza.

Todo fue un verdadero teatro, pues como ya lo dije, la decisión de que fuera Tula la beneficiada, ya estaba tomada de antemano.

Pero la tomada de pelo fue más allá, ya que actualmente la “refinería de Tula”, es solo un terreno árido de 700 hectáreas de maleza y tierra suelta. Nadie pasa por ahí y el único sonido que rompe el silencio es el chasquido de las torres de electricidad que supuestamente iban a dar potencia a la “obra de infraestructura” más importante del sexenio calderonista.

Y es que la burla al pueblo de México fue mayor, ya que no solo no se construyó la mentada refinería, sino que además, el gobierno de Hidalgo desembolsó por 15 mil millones de pesos ─que aún adeuda─ para donarlos a Petróleos Mexicanos, hágame el favor.

La idea era que la planta industrial de alta tecnología sirviera para transformar el petróleo en combustible, en lugar de comprarlo a otros países.

Actualmente, en esos terrenos ociosos sólo hay pasto crecido, terracería infestada de hormigas rojas y una barda perimetral de 13.4 kilómetros, en dónde irónicamente aún cuelga un letrero que dice: Refinería Bicentenario, una obra del Gobierno federal con una inversión de 11 mil 610 millones de dólares.

Se suponía que esta refinería iba a generar alrededor de mil 400 empleos permanentes y alrededor de 42 mil trabajos temporales, con lo cual se lograría un aumento del 20 por ciento en la capacidad nacional.

El genial engaño a los mexicanos, que se volvió esperanza en su momento, nació el 8 de octubre del 2008, cuando en medio de la recesión mundial, en un mensaje a la nación el entonces presidente Calderón anunció un plan para enfrentar la crisis económica mundial con la creación de la nueva refinería como punta de lanza.

Supuestamente, la refinería debería de quedar concluida en el 2015, según lo anunció en su momento el entonces director de Pemex, Jesús Reyes Heroles.

Aquí la gran pregunta es, ¿En dónde quedaron los más de 5 mil 700 millones de pesos que Pemex autorizó en el 2010 para los avances de la refinería?

Cabe señalar que en 2011 Pemex contó con 274 mil 237 millones de pesos para obra pública en bienes propios. ¿En qué se aplicaron? ¿No valdría la pena que Carlos Romero Deschamps, el jeque mexicano, rinda también cuentas, junto con el expresidente Calderón?

Se abrió la caja de Pandora en la Sedatu. Ayer fue relevado de la delegación de la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) Román Lazcano Fernández, quien tuvo un paso efímero por esta dependencia, sin pena, ni gloria.

Al relevo de Lazcano, quien suele presumir su amistad con el defenestrado presidente de la República, Enrique Peña Nieto, llegó Juan Manuel López Arroyo, un incondicional, faltaba más, del subsecretario federal de la Sedatu, el poblano, Juan Carlos Lastiri Quirós.

Lazcano fue notificado desde el viernes que tenía que dejar la posición, pero como lo hiciera en su momento el Barrabas, José Yitani Damián, cuando se oponía a ser desalojado de las oficinas de la Canaco Puebla, se amarró a la pata de un escritorio para no dejar el cargo.

Fue hasta este día, cuando comenzó a sacar sus cosas y de inmediato se abrió la caja de Pandora, porque hasta los muebles se llevó, así como mucha información del equipo de cómputo de la oficina y hasta unos clips.

Pero dicen que la información que sustrajo el exfuncionario es muy valiosa, porque está vinculado a los manejos poco claros de programas como el Hábitat, el cual dicen, era una verdadera “mina de oro”. Eso es lo que se dice y que hasta gente ligada a los medios de comunicación se benefició para variar, haciendo obra. ¿Será?

Desgraciadamente para la Sedatu se va uno poco transparente y llega otro más o menos del mismo corte como López Arroyo, del cual ya hablaremos en otras entregas.

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laserpientesyescaleras@hotmail.com

enero 10, 2017 - 10:05 pm
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Por: Ricardo Morales

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