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Los efectos de emitir voto nulo o no votar

Es importante la distinción entre los tipos de votación, pues todos los criterios de fundamentación para la existencia de un partido político se sustentan en la votación válida emitida. Así, los votos nulos son inútiles, ya que todos los cálculos los omiten enteramente.

Si uno vota nulo, no sólo no protesta, sino que legitima el sistema al que se supone quiere quitar. Los partidos políticos por eso no hacen ruido respecto del voto nulo, ya que les facilita ejercer su voto duro para mantener sus prerrogativas.

Anular el voto de manera intencional o voto en blanco es considerado como una forma de expresión de la ciudadanía que indica el descontento con el sistema de partidos políticos, sin dejar de participar.

En México este tipo de voto ha estado presente en todos los procesos electorales; sin embargo, su identificación ha sido difícil, ya que estos votos se mezclan con los sufragios donde por un error del votante, los funcionarios de casilla no pudieron identificar la voluntad del elector.

En este sentido es importante precisar que existen dos tipos de voto nulo, el intencional, donde el ciudadano cumple con su obligación de votar pero expresa su descontento al no elegir a alguno de los partidos que participan en la elección y por error, donde el votante no cumple con los parámetros que muestren claramente por quién quería votar.

Al respecto y de cara a la elección que se realizará este 5 de junio, en la encuesta realizada en vivienda en el país en el mes de abril, Parametría preguntó a los mexicanos cuál era su opinión sobre ejercer el voto nulo como muestra de inconformidad, así como su sentir sobre el ejercicio del voto.

Para casi la mitad de los mexicanos (48 %) votar constituye un deber. Dos de cada diez entrevistados (24 %) indican que no sienten nada en particular al emitir su voto, otro 15 % manifiesta sentir satisfacción al asistir a las urnas y solamente 8 % lo ve como un desperdicio de tiempo.

Para seis de cada diez mexicanos (56 %) entrevistados en 2015, el voto nulo intencional es un desperdicio de la acción y del dinero invertido, ya que de todas formas habrá un candidato ganador. Por otra parte, cuatro de cada diez (41 %) lo considera un buen mecanismo para expresar el descontento con la forma de hacer política en el país, ya que se cumple con la obligación de participar, pero no se elige a alguno de los candidatos o partidos como forma de protesta.

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Se consideran votos nulos cuando el elector:

a) Marcó en la boleta dos o más recuadros de partidos que no forman una coalición.

b) Si marcas dos o más emblemas con nombres de diferentes candidatos

c) El elector marca toda la boleta electoral.

d) Depositó la boleta en blanco, es decir no hizo ninguna marca.

Es decir, cuando no se puede determinar a favor de quién emitió su voto.

Comparto su decepción, estimados lectores, ante la oferta de candidatos, los mensajes de las campañas y el comportamiento de los partidos políticos, a pesar de, por lo menos, dos décadas de grandes esfuerzos de reformar el sistema electoral.

Si uno de plano no está convencido por ninguno de las candidatas o candidatos que aparecerán en la boleta, ¿qué hacer?

Un voto en blanco es dejar una boleta electoral que podría aprovechar algún funcionario de casilla corrupto para favorecer a un candidato; por esta razón sería mejor anular el voto. Pero al igual que la estrategia de abstencionismo, con boletas en blanco o anulados, los partidos o candidatos que tengan la capacidad de movilizar el voto o su base también se benefician.

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En 2015, el observatorio económico México ¿Cómo vamos? realizó un recuento de opiniones sobre la efectividad de anular el voto en México.

¿Contribuye en algo esta acción de protesta?

Las razones por las cuales los ciudadanos acuden a las casillas para anular el voto son diversas, sin embargo, la efectividad de esta acción de protesta queda como una pregunta abierta.

¿Contribuye en algo?

El Observatorio Económico México ¿cómo vamos? consultó a los expertos en economía y política pública que lo conforman sobre si anularían su voto, y de ser así, cuáles serían los motivos por los que lo harían.

De los expertos que respondieron el 70.6% (12) indican que no anularían su voto, un 23.5% (4) se muestran a favor de anular y 5.9% (1) se muestra incierto.

Los principales motivos por los cuales no anularían su voto: son poder evaluar los gobernantes, establecer pesos y contrapesos en el poder legislativo, y evitar favorecer a los partidos con la estructura clientelar más amplia. Los motivos por los cuales sí anularían su voto son expresar su descontento y desencanto con los partidos políticos actuales.

Las opiniones coinciden con respecto a que el voto es la forma más efectiva de ejercer la ciudadanía, se hacemos uso pleno de la democracia para exigir, reconocer o castigar a los servidores públicos, sin embargo, algunos difieren sobre si lo harían o no, aquí las opiniones:

En contra de anular

Valeria Moy, profesora del ITAM y Gerardo Esquivel, profesor de la UNAM

Los catedráticos prefieren utilizar su voto para castigar el actuar de los gobernantes que simplemente anularlo. Coinciden en que anular el voto no funciona como un castigo directo a los partidos.

Jorge Suárez Vélez, Socio Fundador de SP Family Office

Argumenta que “en un escenario con gran número de votos anulados, es el partido con mayor estructura clientelar quien sale beneficiado”.

Roberto Newell, Vicepresidente del IMCO

Considera que anular el voto equivale a conferir una ventaja económica y política a los partidos más grandes.

Jorge Basave, investigador de la UNAM

Explica que es la decisión que puede tomarse una vez que se mantiene informado sobre partidos y candidatos.

Jonathan Heath, analista y conferencista sobre la economía mexicana

Sustenta que “abstener es indiferencia, mientras que anular es participar y expresar nuestra frustración con el sistema electoral actual.”

Arturo Damm Arnal, de la UP, y Fausto Hernández Trillo del CIDE

Los académicos coinciden en que les parece poco ético votar, pues tal como indica Damm “no me haré cómplice de quien no considero confiable”.

Viridiana Ríos, directora del Observatorio Económico México ¿cómo vamos?

Considera que “anular es dejar la elección en manos del voto duro, del acarreo y las maquinarias partidistas. Yo voto porque quiero poder exigir, castigar y premiar. No participar es asumir que ya perdimos, es tirar la toalla. Yo voto porque no claudico”.

Así las cosas estimados lectores la decisión de votar o no votar es suya pero no olviden que cualquiera que sea su decisión hay que asumir consecuencias.

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mayo 30, 2016 - 9:03 am
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Por: Rubén Ortínez

Columnistas