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Los mayordomos del góber

En Puebla tenemos vasta experiencia en los mensajes sicilianos, los ataques con remitente y las guerras de baja intensidad por personajes que siempre llevan collar al cuello evidenciando servilismo, oscurantismo y una opacidad que raya en la ambición agazapada de poder.

El gobernador electo Miguel Barbosa dudo que avale a muchos de los que están subidos y colocados en un carro de guerra que podría traerle desgastes, confrontaciones y guerras gratuitas.

Y es que en menos de una semana, “los peones del Rey” son rebasados por esas ansias del poder, pero del poder hacer negocios.

Habría que preguntarle a Gabriel Biestro dónde está la necesidad de gastar 300 millones de pesos para construir una nueva sede del poder legislativo local. ¿Para quiénes serán los diezmos? ¿A cómo estarán los moches?

Cada legislatura es lo mismo, siempre aparecen los vivales que amparados por el gobierno en turno, empiezan a hacer de las suyas con las palabras mágicas: Obra, licitaciones, adjudicaciones, diezmos, moches, y lo que se acumule.

Por cierto, ahora que Biestro pidió una minuciosa revisión al apoyo que se otorgó a la Smart City de Tony Gali, pues que también en aras de la “transparencia” nos explique por qué tanto interés con la obrita de 300 millones de pesos. ¿Dónde quedó la austeridad Republicana, señores de Morena?

Los temas de corrupción y tráfico de influencias son para todo gobierno u órgano legislativo los talones de Aquiles que siempre evidencian el actuar de quienes ostentan poder.

El Gobernador Barbosa tiene como gran reto marcar la sana distancia de un Congreso del Estado que en los últimos sexenios ha operado como el garrote político con curul, donde el descaro y la voracidad de muchos personajes del pasado reciente como Mario Riestra, José Juan Espinosa, Jorge Aguilar Chedraui y hasta el mismísimo Rafael Moreno Valle utilizaron sus cargos para tejer las llamadas redes que los llevaron a afinar nuevas candidaturas y posiciones en el ajedrez político.

Lo anterior desafortunadamente se ha visto como una mala costumbre que se solapa y simula por quienes llegan a manejar los hilos del Congreso del Estado y desde ahí empiezan a soñar con alcaldías o gubernaturas.

El ama de llaves

La política social es en cualquier gobierno un sensor no sólo por la cercanía que se refleja con la gente.

El nombramiento de la diputada Leonor Vargas como Secretaria del DIF ha provocado resquemores entre personal y mandos medios de esa dependencia donde se preguntan si Vargas cubre el perfil profesional que exige esa secretaría..

Los comentarios que circulan refieren datos de su historial profesional donde se comenta cuenta sólo con estudios de secundaria y una experiencia como empleada administrativa en el IMSS.

De sobra sabemos que los títulos se brincan sobre todo cuando se trata de afectos, cercanías y componendas.

De entrada, la todavía diputada local se enfila como un verdadero chapulín al dejar su curul ganada por quienes votaron por ella y que ahora los deja colgados para brincar al gabinetazo.

El DIF es un sensor social, no de mapachería electoral, lo que la diputada conoce bien al ser captada en las pasadas elecciones pagando a los taxistas para la operación y el acarreo en el Día D.

Barbosa es un hombre que dice mucho menos de lo que realmente piensa y decide. Sin embargo, es importante, que los incondicionales o mayordomos no terminen actuando un teatro para facilitar el golpeteo y redimirse como los demócratas o autónomos, que de sobra se sabe actúan por orden, encargo e interés personal.

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julio 8, 2019 - 12:35 pm
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Por: Ruby Soriano

Columnistas