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“Miguel Ángel Bastenier Martínez era despiadado en su crítica y corrección”

Miguel Ángel Bastenier Martínez era despiadado en su crítica y corrección. Severo y persuasivo, siempre con una catarata de conceptos contundentes que no admitían réplica.

Tras de la coraza de severidad había una fina ironía, enorme afabilidad, inmensas ganas de orientar, y un profundo respeto por el oficio y por quien lo ejercía bien.

Fallecido ayer en Madrid tras ser derrotado por un cáncer de riñón, Bastenier se convirtió a principios del siglo 21, junto con el francés Jean Francois Fogel, en uno de los periodistas que no sólo advirtió las amenazas para el periodismo, también propuso las vías de la supervivencia.

En agosto de 2001, durante un taller realizado en Bogotá, definió que los periódicos vivían “La Era de las tormentas”, con múltiples cambios en sus redacciones, en los roles de reporteros y editores, pero sobre todo en la manera en que se quería transmitir la información.

“No hay ninguna garantía de que en los próximos 25 años haya ediciones de los diarios en papel y que exista el oficio tal como lo conocemos hoy”, comentó entonces, según la relatoría de lo conversado en el taller hecha por el escritor colombiano Pedro Badrán.

Bastenier muere en el momento contradictorio en que el periodismo tiene las mejores herramientas para ser ejercido a plenitud pero
crecen las amenazas para su ejercicio.

“Si ‘periodismo narrativo’ quiere decir historia sin fuentes, cuando el autor no ha presenciado los hechos, que me borren”, tuiteó en septiembre de 2014.

Se sumergió en las redes sociales para defender al periodismo profesional. “El periodismo declarativo está muerto, porque la gente habla para salir en el periódico. Hay que publicar lo que se calla, que es lo difícil”, escribió en su cuenta de twitter con 172 mil seguidores y desde donde despachó 84 mil mensajes en cinco años, desde abril del 2012 cuando se dio de alta.

Ese mismo año fue distinguido con el Premio de Periodismo Moors Cabot en reconocimiento a su trayectoria. Además de español,
Bastenier era ciudadano colombiano desde 2003. La nacionalidad le fue otorgada por el entonces Presidente Álvaro Uribe, de quien siempre fue un profundo crítico.

Es un “bruto inteligente”, dijo de Bastenier el Nobel Gabriel García Márquez. “Me parece muy bien, estoy de acuerdo en ser bruto, no tengo ningún interés en ser fino, me parece una estupidez ser demasiado fino. ¿Bruto?, pues bruto: al pan, pan, y al vino, vino”, comentó para la revista Semana el aludido.

Anclado en los temas internacionales, especialista en Medio Oriente y América Latina, Bastenier era experto en ciclismo y puntual seguidor de las hazañas de Nairo Quintana, el gran pedalista colombiano.

“De no haber sido periodista -lo que me parece dedicación más que suficiente- me habría gustado ser premio Nobel de Literatura para lo que, sin embargo, Nuestro Señor no me dotó adecuadamente. Soy católico no creyente; europeísta con fe últimamente algo maltrecha”, se definía.

Fumador sin descanso, lo que le enronquecía cada vez más la voz de sus consejos, Bastenier vivió hasta el final creyendo en el rumbo del periodismo bien hecho.

“Los periódicos se tienen que salvar, si es que se pueden salvar, siendo intérpretes de la realidad de una manera personalizada”, propuso en una entrevista en marzo de 2010 con REFORMA.

Cuatro años después comentó: “El periodismo no puede alcanzar nunca lo absoluto, pero no puede haber mejor ocupación terrenal que intentarlo”. Miguel Ángel Bastenier en 55 de sus 76 años de edad, hizo algo más que el intento.

Fuente: Reforma / Roberto Zamarripa

Mayo 7, 2017 - 10:35 am
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Por: Staff

Cultura