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Muertos vivientes

Con la víspera a cuestas, todos los suspirantes a candidaturas en el proceso electoral de 2018 se encuentran ya en la arena política, donde se mueven, grillan, descalifican, se promueven y hacen de todo para ser los buenos en las listas de elegidos que definirán futuros políticos en las urnas.

La pregunta es quién de todos ellos llegará vivo a la batalla que se librará durante las campañas del año entrante. Y surge esta pregunta, porque muchos de ellos, ya registran un nivel de desgaste que seguramente surtirá efectos en las batallas reales, donde difícilmente podrán darse un baño de frescura ante tanta descalificación y falta de credibilidad hacia todos ellos.

Los colores partidistas son lo de menos. Muchos de estos personajes los vemos semana a semana en ruedas de prensa, en reuniones que aparentan unidad y terminan evidenciando una abierta confrontación, otros dictan columnas para auto candidatearse y lo cierto es que el efecto ha sido elevar el nivel de hastío y falta de credibilidad hacia todos ellos.

¿Cómo creerles cuando vemos las mismas imágenes en todos lados? Ya sólo falta que se copien las escenografías, pero todos en “reuniones” domingueras con colonos, militantes, simpatizantes y lo que se les parezca.

Estos políticos siguen haciendo precampaña a la vieja usanza, muchos salivazos que se irán desvaneciendo a la hora de tener que aterrizar propuestas.

El hartazgo social está latente y es un arma letal contra sus discursos desgastados, plagados de una carga emocional de los partidos en los que se hicieron y se formaron.

Es tan aburrido escucharlos hablar de “estructuras”, de bases, de militantes, cuando la sociedad está en una sintonía de movilidad donde por más que se busca una opción no sólo para el país, el estado y la capital “nomás no se ve claro.

Con este nivel de desgaste que reportan la mayoría de los aspirantes a los principales cargos de elección popular será casi imposible halla esa propuesta fresca que traiga ganas de comunicarse de manera distinta, no sólo con el electorado, sino con toda una sociedad.

Es verdaderamente ridículo ver a varios suspirantes haciendo la precampaña oculta subiendo fotos a sus redes sociales, mismas que caen en la comicidad. Algunos de plano ya caen en excesos como el caso de Miguel Ángel Quechol quien en sus redes sociales además de promoción personal encontramos consejos de belleza, notas amarillas o lo que menos imaginemos. Asimismo, algunas panistas hablan de respeto por los tiempos electorales y andan paseando sus fotos en camionetitas por aquellas colonias donde ni las conocen.

De los priístas qué decir, lo de ellos son los desayunitos domingueros con puro pretexto para levantar el dedo y dar señales que no han muerto.

En fin, lamentablemente 2018 se antoja como una contienda donde lo que abundará será la presencia de muertos vivientes.

Veremos quién y cómo sobrevive para dar pelea en tiempos donde lo que menos creemos es esos pactos de unidad y renuncias precipitadas para sufrir las mutaciones de la tan codiciada envestidura que da la ciudadanización de las candidaturas.

@rubysoriano
rubysoriano@gmail.com
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octubre 15, 2017 - 8:30 pm
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Por: Ruby Soriano

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