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Mujer fría

Era tan fría, tal calculadora y lo peor era que su indiferencia me volvía loco, cada que pasaba junto a mí con su altanera minifalda solo podía pensar en tenerla en mi cama.

Una noche y sin previo aviso se apareció en mi departamento luciendo un sexy escote y jeans ajustados.

Mi miró fijamente y me dijo que estaba aburrida en casa y pensó en ir a verme para invitarle una copa de vino.

Quedé boca abierta y de inmediato la invité a pasar.

Le serví la copa de vino que tanto deseaba, después de llevar las copas a la cocina me sorprendí al ver que ya se había ido a la alcoba.

Su forma tan directa de mostrarme lo que quería me enloquecía.

Le quite la ropa con caricias que la estremecían y gimiendo me pedía que la hiciera mía.

La tomé por la cadera para llevar sus sexys piernas a mis hombros, ambos nos volvimos locos.

Luego ella tomó el control y sobre mí se colocó, dejándome deleitar sus hermosos senos.

Y así fue como esa mujer fría se derritió entre mis sábanas.

noviembre 29, 2016 - 1:53 pm
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Por: Staff

Historias de alcoba, Noticias Destacadas