¡Escúchanos por internet!

Ni cómo ayudarle

Algo más que desilusionante resultó el mensaje que dirigió el día de ayer el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, el cual lejos de calmar los ánimos, solo contribuyó a incrementar el descontento popular.

Lejos de dar una explicación más creíble, el mandatario recurrió a la excusa de que las variables externas influyeron para modificar el precio de las gasolinas y que si no se hubiera tomado esta medida, entonces los mexicanos pagaríamos peor las consecuencias.

Nadie mejor que el politólogo David Mendoza, director de Uno Consultores y encuestólogo de cabecera de Efekto10 Noticias, para definir lo que escuchamos y vimos el día de ayer en el mensaje de Peña Nieto a la nación.

“En Ciencias Políticas el concepto de ingobernabilidad era eso… un aspecto teórico. Hoy, después del “mensaje” de Peña Nieto, la ficción y la fantasía cobraron vida para dar paso a un surrealismo, donde el vandalismo en diversas formas no es otra cosa más que emociones que ya no pueden ser contenidas y donde aquella frase de hombres tristes con miradas enfermas son la introducción al cambio con ruptura”. Hasta aquí la larga, pero necesaria cita.

El apelar a la comprensión por parte del presidente de la República, ante una medida tan impopular como ha sido el alza de la gasolina (gasolinazo), trajo consigo una escalada de precios, la cual lacera a la ya de por si afectada economía de la familias mexicanas. ¿Cómo poder comprender esto? No hay forma.

Hace unos días, en este mismo espacio, escribí que era mejor que el presidente evitara enviar un mensaje, pero cuatro días de silencio, se interpretaron como una total indiferencia ante el caos, desatado tras el anuncio del incremento al hidrocarburo (protestas y vandalismo).

No soy iluso para pensar que el presidente Peña iba a anunciar que daría marcha atrás a la medida del incremento al precio de las gasolinas, pero si esperaba por ejemplo, una serie de medidas para tratar de paliar los efectos del gasolinazo, como un recorte el gasto corriente de su administración.

Y es que existen una cantidad de gastos que ofenden al pueblo de México, como por ejemplo, los salarios de la burocracia dorada, magistrados, senadores, diputados, consejeros, secretarios de estado, los cuales lastiman a los ciudadanos que día a día sufren con el salario mínimo de 80 pesos, recientemente aprobado y que resulta una verdadera mentada de madre. La indignación de la población está más que justificada.

Hace algunos meses, Armando Echeverry realizó un análisis sobre la cantidad de programas que entraban dentro del presupuesto de la federación, cuyos fondos ascendían a varios millones de pesos y nadie sabía exactamente cuál era su fin y si estos programas realmente se aplicaban y cuáles fueron sus resultados.

El malestar social crece y crece, casi al mismo tiempo de la insensibilidad que demuestra el gobierno federal para entender la gravedad del momento que vive el país.

Puebla no es la excepción y el descontento crece a tal grado que tal como lo dijo hace unos días, mi querido Alejandro Montiel exsecretario de Cultura, los huachicoleros, nombre bajo el cual se designa a la gente que se dedica al robo de combustible en Puebla, han pasado a ser unos modernos Robin Hood, héroes de sus comunidades que le roban al gobierno corrupto para repartir a los pobres.

¿A caso se prepara ya el Golpe de Estado? ¿El ascenso del general Cienfuegos al poder, pactado con Peña? ¿Los desmanes son tolerados para que intervenga el gobierno? Conste, son preguntas.

laserpientesyescaleras@hotmail.com

enero 4, 2017 - 10:15 pm
Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Email this to someone

Por: Ricardo Morales

Columnistas, Noticias Destacadas