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Palabras senadora Blanca Alcalá Ruíz, presidenta de la Comisión de Cultura durante la inauguración del foro “Hacia un espacio cultural Iberoamericano

Palabras senadora Blanca Alcalá Ruíz, presidenta de la Comisión de Cultura durante la inauguración del foro “Hacia un espacio cultural Iberoamericano: el fortalecimiento de las industrias culturales y creativas. Foro Parlamentario Iberoamericano 2014”, celebrado el jueves 6 de noviembre de 2014

Buenos días a todos los presentes de los 22 países que nos acompañan y bienvenidos a este X Foro Parlamentario Iberoamericano en los que se tocarán los temas de “Educación, Cultura e Innovación Tecnológica”, específicamente en esta mesa de trabajo en la que la temática es “Hacia un espacio cultural iberoamericano: el fortalecimiento de las industrias culturales y creativas”.

Empiezo mi intervención de hoy en este panel compartiéndoles quizá una de las definiciones que a mi parecer engloban un razonamiento aparentemente sencillo: Cultura: es la forma de vivir juntos, y este vivir juntos reúne símbolos, valores, costumbres, ideas y elementos que compartimos como miembros de una sociedad, este es el punto de incidencia de la Cultura, un elemento de desarrollo y bienestar de una comunidad.

La Cultura es algo tan vivencial que forma parte de nuestra vida cotidiana, por ello no hay duda que la liga entre cultura y desarrollo existe, pero parece aun no encontrar sinergia cuando aparece en el horizonte el tema de la economía.

La industria que gira alrededor de la Cultura es una actividad que contribuye al desarrollo económico en términos de producción, empleo, inversión, etc. la producción de contenidos ligada a la creatividad se ha vuelto un elemento central en el desarrollo de la economía mundial. A su vez no podemos dejar de lado el “valor” que implica como connotación social que va más allá de lo económico; como valor, orgullo, identidad o incluso soberanía nacional.

El concepto de Industrias Culturales y Creativas no es nuevo, comenzó a utilizarse desde 1948 refiriéndose a las técnicas de reproducción industrial en la creación y difusión masiva de obras culturales.

Concepto que no ha permanecido estático si analizamos el desarrollo de los modos de crear producir, distribuir y disfrutar de los productos culturales, cómo se han ido modificando, las transformaciones tecnológicas, los medios de comunicación, que han dado pie a que la cultura se vaya incorporando a nuevos procesos de producción, cadenas productivas complejas y circulación a gran escala.

En la última década del siglo pasado en Australia y Reino Unido, el concepto de industrias creativas se “acota” a aquellas que “tienen su origen en la creatividad individual, la destreza y el talento y que tienen potencial de producir riqueza y empleo a través de la generación y explotación de la propiedad intelectual”.

En todos estos enfoques con los que se aproximan a la Economía Creativa no se debe perder de vista el punto en común: la creatividad que da origen a estos bienes y servicios. Las diferencias en definiciones dependen de los campos de actividad que cubren y en el interés que los usuarios de cada definición tienen, bien sea para medir el peso del sector, argumentar su importancia o definir políticas para promoverlo.

Debido a esta diversidad de enfoques, la UNESCO en 2009, propone una definición amplia del conjunto de las industrias culturales y creativas entendidas como:

Aquellos sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial.

Este enfoque pone el énfasis en los bienes, servicios y actividades de contenido cultural y/o artístico y/o patrimonial, cuyo origen es la creatividad humana, sea en el pasado o en el presente, así como en las funciones necesarias propias de cada sector de la cadena productiva que permite a dichos bienes, servicios y actividades llegar al público y al mercado. Por ello, esta definición no se limita a la producción de la creatividad humana y su reproducción industrial sino que incluye otras actividades relacionadas que contribuyen a la realización y la difusión de los productos culturales y creativos.

Importancia de la Economía Creativa.

La Economía Creativa y tiene como principales características:

 Intersección entre la economía, la cultura y el derecho;
 Incorporan la creatividad como componente central de la producción;
 Contenido artístico, cultural o patrimonial;
 Bienes, servicios y actividades frecuentemente protegidas por la propiedad intelectual – derecho de autor y los derechos conexos;
 Doble naturaleza: económica (generación de riqueza y empleo) y cultural (generación de valores, sentido e identidades)
 Innovación y re-creación.

Desde esta perspectiva la economía creativa como conjunto, se distingue por una parte como el sector cuyo modo de operación es la reproducción industrial o semi-industrial con la posibilidad de reproducir y distribuir a gran escala sus productos, y por la otra, sectores en los que los bienes, servicios y actividades no son reproducibles de manera industrial y operan a pequeña o mediana escala. Sin embargo, estos dos modelos comparten una dimensión común de salida al mercado, promoción y difusión.

Dentro del Marco de estadísticas culturales de la UNESCO (2009), las Industrias Culturales y Creativas constan de 7 dominios culturales que incluyen:

 el patrimonio cultural;
 el patrimonio natural;
 las presentaciones artísticas y celebraciones (artes escénicas, música, festivales y festividades);
 las artes visuales y artesanías;
 libros y prensa;
 medios audiovisuales e interactivos;
 el diseño y los servicios creativos.

A estos se añaden tres dominios relacionados que incluyen el turismo, los deportes y la recreación.

Esfuerzos de diversos organismos multilaterales.
Por otro lado, ya en el 2001 la adopción de la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural reconoció el papel de la Economía Creativa como factor de diversidad y “fuente de desarrollo en términos de crecimiento económico”, a su vez el pasado mes de octubre la UNESCO adoptó la Declaración Florencia, en la que se pide que la cultura se sitúe en el centro de las políticas de desarrollo sostenible, por su capacidad no solo de crear riqueza sino también de lograr cohesión social.

Este último año los esfuerzos o llamados en la materia para situar a la Economía Creativa como referencia han sido varios:

1. CEPAL- Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) (2014) Cultura y desarrollo económico en Iberoamérica 2014. (Madrid).

2. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO (2014) Declaración de Florencia. Tercer Foro Mundial de la Unesco sobre la Cultura y las Industrias Culturales “Cultura, creatividad y desarrollo sostenible. Investigación, innovación, oportunidades” Octubre 04 de 2014.

3. Organización de Naciones Unidas(ONU)/Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)/Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (2013a) Principales Recomendaciones. Informe sobre La Economía Creativa 2013 Edición Especial. Ampliar los cauces de desarrollo locales. (Nueva York/Paris: ONU/PNUD/UNESCO).

4. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO (2013) Declaración de Hangzhou. Situar la cultura en el centro de las políticas de desarrollo sostenible (Hangzhou, China: UNESCO).

5. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO (2005) Convención sobre la protección y promoción de la Diversidad de expresiones culturales (Paris: UNESCO).

6. OEI “Encuesta latinoamericana de hábitos y prácticas culturales 2013”

7. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD (México) (2014) Hacia una Alianza Global para el Desarrollo. La ONU y la Cooperación Sur-Sur de México- (México-PNUD)

Impacto.
Convencida de la importancia de la Cultura para crear entre otras cosas, ciudadanía e identidad, es fundamental su integración en el diseño y aplicación de políticas públicas, conociendo cómo las cadenas productivas alrededor del quehacer cultural se van entrelazando. El estudio, apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo, de Buitrago Restrepo “La Economía Naranja” da cuenta del conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual.

Para Buitrago si la Economía Naranja en América fuera un país sería:

– la tercera economía mundial con 1.93 billones de dólares.
– la séptima mayor fuente de exportaciones de bienes y servicios
– la cuarta fuerza laboral con 23.3 millones de trabajadores.

Aunado a esto, hay que darle crédito a los esfuerzos que se han hecho para medir las actividades económicas ligadas al impacto de las economías creativas; en 2004 Ernesto Piedras y su estudio de “¿Cuánto vale la Cultura?”; en 2010 el Ayuntamiento de Puebla con el “Análisis de la contribución de la cultura y la creatividad en la zona metropolitana de la ciudad de Puebla / Gran Visión Cultural” y recientemente la puesta en marcha de la Cuenta Satélite de Cultura del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Con base en los resultados que arrojan estos trabajos, no hay duda que la Cultura es un elemento dinámico, económico, que tiende a reducir fronteras, con respuestas creativas, que también incide en problemas derivados de la pobreza y marginación, pero que insisto, desgraciadamente con sus excepciones – rara vez la cultura es vista como un factor de respuesta prioritario. Este tipo de información, a través de un diagnóstico debe influir en la definición de políticas públicas y formas de atención para el sector.

Conclusión – Los Retos.
El reto al que nos enfrentamos es el diseño instrumentos que permitan que la cultura tome el lugar que le corresponde como eje transversal de desarrollo humano sostenible, de esta forma se estará en la posibilidad de que no sea vista como un sector aislado.

Asimismo, el enfoque para la vinculación entre cultura y desarrollo, necesita considerar la inversión en cultura a partir del fortalecimiento de las cadenas de valor.

Realizar estudios diagnósticos sobre las políticas culturales y la incidencia de la cultura en el desarrollo económico a nivel regional y nacional, y proponer la formulación de planes estratégicos regionales y locales.

Propiciar políticas de participación entre gobiernos locales que estimulen el trabajo en red en un marco conceptual multidisciplinario.

Para esto se requiere el diseño de estrategias que fortalezcan el desarrollo de esta economía creativa, y que a su vez se promueva la democratización y acceso a la cultura y un verdadero diálogo entre funcionarios públicos, consumidores, inversionistas, etc.

La creación de un capítulo de empresas creativas estratégicas para el país.

En materia legislativa, como por ejemplo la Ley Federal para el Fomento de la Microindustria y la Actividad Artesanal, integrar un acento especial de beneficios fiscales para su producción.

Vincular las instituciones del Estado obligadas a licitación con empresas de baja escala (artesanos, cooperativas, grupos indígenas).

Estamos obligados a avanzar en una mejora y comprensión del fenómeno de la industria cultural, México de no implementar las medidas que corresponden, no estará aprovechando su gran potencial creativo, que contribuye sostenidamente a la economía nacional, genera empleo de calidad y que multiplica positivamente toda la cadena productiva.

A solo dos meses de entrar al año 2015, no hay más tiempo que perder, el futuro inmediato está aquí, dejemos de ser espectadores e implementemos las condiciones de sustentabilidad y bienestar que el desarrollo humano del siglo XXI requiere.

Gracias

noviembre 6, 2014 - 8:01 pm
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Por: Staff

Gobierno, Noticias Destacadas