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Perdiendo la compostura

Era lo más sexy que había visto, lo más atractivo y seductor que había conocido y el amor más prohibido con el que me he enredado.

Ansiaba tanto que pasara la semana de prisa para disfrutarlo durante dos días enteros en los que no veíamos nada más que nuestra lujuria encerrada en 4 paredes.

Que irónico era estar encerrados y liberados a la vez.

Frente a todo el mundo guardábamos la compostura, nos saludábamos educadamente y apenas y nos dirigíamos la mirada, pero en cuanto nos encerrábamos en lo alcoba nos arrastraba la fuerza de nuestros deseos, nos despojábamos de la ropa con los labios y recorríamos con la lengua nuestros cuerpos.

Me excitaba tanto que mientras me hacía el amor me decía lo mucho que me deseaba y lo difícil que le era disimular frente a las personas.

Dejaba la marca de sus mordidas en mi piel y su aroma entre mis sábanas, llevándose a escondidas mis caricias y fotografías.

Julio 27, 2016 - 2:43 pm
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Por: Staff

Historias de alcoba, Noticias Destacadas