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Pool Party, alcohol, droga y sexo

Las llamadas “pool party” no son ninguna novedad, es una extensión de las fiestas en la playa, si no puedes estar en Playa del Carmen, hay lugares con alberca para poderte divertir sin freno.

Atlixco, desde hace ya algunos años se ha convertido en el destino de estas controvertidas fiestas, en donde lo único que se necesita, es una alberca, un DJ, alcohol, drogas, mujeres y ganas de divertirte.

No soy ninguna hermana de la caridad, ni muchos integrante de algunas agrupación setentera u ochentera ultraconservadora, como la liga de la decencia, para nada. Pero lo que si preocupa es el desenfreno total en el que se llevan a cabo estas fiestas, ante la complacencia de las autoridades, que seguramente se llevan su mochada de parte de los organizadores.

En Puebla, a finales de los años noventa y principios de esta década, comenzaron a proliferar las llamadas fiestas rave, que se hacían en una bodega rentada a exprofeso, en la cual había hora de entrada, pero no de salida.

Ahí abundaban la “tacha” (droga conocida como éxtasis) la cual se combinaba con el alcohol y ponía a viajar a todos los asistentes, los cuales no podían salir, hasta que hubiera concluido el efecto de dicha droga, lo cual se prologaba durante toda la noche y parte de la mañana, aderezada por la música electrónica, la cual se puso de moda.

Luego vinieron los famosos “after”, sitios en donde la diversión empieza durante las primeras horas de la madrugada y se prolongan hasta las 2 o tres de la tarde, cuando concluye la diversión. Estos abundaban en la zona de Cholula como el célebre Dinamitas o el Diente de León, así como también en la recta, Barracrudas.

Pero desde unos tres años, las “pool party” son lo nuevo entre los jóvenes poblanos, lo grave, es que no existen horarios, nadie checa lo que se ingiere en esos lugares, la venta de alcohol es libre y hasta menores de edad participan, hay venta de drogas y las fiestas suelen prolongarse hasta el amanecer.

Un sitio que se ha convertido en el centro de reunión de cientos de jóvenes, es la llamada Finca San Julio, ubicada en calle Naranjo No 9, ex Hacienda de Tizayuca.

El pasado 22 de abril se llevó a cabo una “pool party”, la cual se convirtió en una verdadera orgía, en la que participaron menores de edad, sin que las autoridades del municipio de Atlixco, intervinieran en el asunto.

En el “éxtasis del viaje”, algunos jóvenes abandonaron el lugar y comenzaron a molestar a los vecinos de las viviendas cercanas y sitios de descanso que existen en la zona.

Algunas señoritas desnudas corrían por las calles ya en la madrugada, mientras los jóvenes alcoholizados, utilizaban como baños públicos la calle.

No es la primera vez que en San Julio se organizan este tipo de eventos en donde la droga, el alcohol, la música de DJ’S y el sexo se combinan, sin que ninguna autoridad haga nada al respecto, aunque por fortuna, no ha habido hechos que lamentar.

Llama la atención la pasividad y hasta complicidad del presidente municipal de Atlixco, el “chivo”, José Luis Galeazzi Berra, quien se hace de la “vista gorda” ante esta serie de desmanes en santa Julia y otros lugares de Atlixco.

El célebre Luna Canela, propiedad de la familia Chávez Carretero, también es un sitio en donde comúnmente se llevan a cabo, este tipo de fiestas, lo mismo que en hotel casa del Río ubicado en la carretera federal a Atlixco, cuyo dueño, Guillermo Matta, tiene una dudosa reputación y hasta fama de “acosador”.

Mayo 1, 2017 - 9:15 pm
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Por: Ricardo Morales

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