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Por qué fracasa México en las Olimpiadas

Todos nos preguntamos cada cuatro años

¿Por qué fracasa tanto México en las olimpiadas?

El talento existe y la prueba son las medallas y los oros conseguidos en Olimpiadas pasadas, como la medalla de oro ganada por México en el fútbol varonil en Londres.

Ya no es sorpresa ver a Delegaciones como Estados Unidos, China, Japón, Alemania, ocupando los primeros puestos en el medallero Olímpico y los mexicanos nos preguntamos.
¿Quién está fallando?

Sí las federaciones y comités trabajaran en conjunción, brindando apoyo constante, tanto en lo deportivo, como en los psicológico y en todos los aspectos a sus deportistas, exigiendo también resultados constantes, la situación deportiva sería distinta y entonces empezaríamos a ver a México disputar los primeros lugares en distintas competiciones internacionales.

En Río 2016, México no ha ganado ni una medalla, sería una verdadera hazaña si logra alguna aunque esta pobre cosecha en realidad es una constante en cada competencia no solo en las olimpiadas.

En Londres 2012, la representación mexicana logró su mejor participación en unos Juegos Olímpicos fuera de casa, con siete medallas una de oro, tres platas y tres bronces.

En México 1968 resultó el mejor balance para la delegación nacional en toda la historia de sus participaciones olímpicas. Fueron nueve medallas (tres oros, tres platas y tres bronces).
Después del ‘68 y de Londres 2012, los mejores registros de medallas para México fueron en Los Ángeles ‘84 y Sydney 2000, con seis preseas en cada edición.

México se fue sin medalla solo en sus dos primeros Juegos Olímpicos (París 1924 y Ámsterdam 1928), desde entonces siempre ha ganado al menos una presea olímpica.

La Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte en México (CONADE) administra el dinero para las competencias y atletas del país, y de esa manera controla los recursos que se destinarán al apoyo de los atletas y a promover la cultura deportiva entre la población general.

Al parecer el organismo no realiza sus labores de administración de la mejor manera, ya que debe 15 millones de dólares a la Federación Internacional de Natación (FINA); tiene una deuda de 27 millones más con los medallistas de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, realizados en Veracruz en 2014.

En Rio 2016, Alfredo Castillo, titular de la Conade, comentó que esa deuda de 15 millones fue la que terminó por influir en la decisión de los jueces para no repetir el clavado de Pacheco y Ocampo en clavados.

Si comparamos la cantidad de deportistas que viajaron a Londres contra los que lo viajaron a Río, se observa que hay 26 atletas más en Brasil que en Reino Unido.

La delegación con la que México acudió a tierras cariocas fue de 125 atletas y ha sido la más grande en un evento similar desde Múnich 1972, cuando participaron 174 atletas nacionales.
Lo ideal, los atletas sería que nuestros atletas vivieran únicamente del deporte y deberían enfocarse solamente en entrenar y competir, recibiendo apoyos económicos del gobierno. Sin embargo no es así.

Lo malo es que sin los estímulos adecuados, apenas unos cuantos pueden dedicarse a practicar su disciplina sin distracciones (como tener un empleo o estudiar, por ejemplo). Y es aún peor que, entre aquellos que sí hacen deporte en serio, solamente aquellos que ganan constantemente los torneos en los que participan, reciben ingresos que les facilitan un estilo de vida decente.

Históricamente, en el país encontramos diversos casos en los cuales un sujeto se coloca en cualquier puesto por amiguismo y el deporte no está exento de dicha situación.

El Comité Olímpico Mexicano (COM) como la Conade presupuesto siete medallas, para Rio 2016., pero consideraron a los deportistas que subieron al podio en Londres 2012 y que la mayoría ya está fuera de la competencia.

José Ramón Fernández comento recientemente que “No echo la culpa a los jugadores, la culpa es que el deporte mexicano no camina, porque no hay interés, la organización deportiva es muy mala, el Gobierno no tiene interés en el deporte olímpico, donde se muestran las potencias”.

Otro comentarista deportivo que forma una dupla con Fernández para seguir a la delegación mexicana para la cadena ESPN, David Faitelson, fue más lejos al afirmar: “Hay un grave tema de corrupción en nuestro país que también afecta el deporte y al fútbol, eso va mermando las condiciones de los deportista mexicanos”.

“La Conade es una agencia de viajes que, propiamente, lo único que hace es dar el dinero a las Federaciones (olímpicas), y cuando nosotros nos dimos cuenta que había competencias que no tenían razón de ser o razón de estar (en Rio), alzamos la voz, pero ahora resulta que la culpable es la Conade”, lamentó Castillo en su defensa propia durante una entrevista con el noticiario mexicano MVS.

El desencanto.

Los clavadistas, boxeadores y lanzadores de tiro al blanco atraían las mayores expectativas en el camino a Río de Janeiro, pero al cumplir sus actuaciones lo más cercano fue un cuarto lugar en las flechas al blanco de Aída Román, Mariana Avitia y Alejandra Valencia, que habían logrado medallas en la competencia de Gran Bretaña en 2012.

Los boxeadores mexicanos, conocidos por su colección de preseas de campeones, han vuelto a fracasar, no suben al podio desde los juegos de Sydney 2000, y en Río solo sobreviven dos de sus seis pugilistas.

A estos fracasos se suman los clavadistas en la especialidad de sincronizados desde la plataforma de 10 metros con Paola Espinosa y Alejandra Orozco, y la pareja de Iván García y Germán Sánchez, nunca se acercó al podio.

Las críticas duras ya empezaron a surgir y Ricardo Anaya dirigente del PAN ya se pronunció al decir que, “La ausencia de medallas para México en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro es el reflejo de la corrupción, incapacidad, insensibilidad y mala conducción de los asuntos públicos en el País”.

El líder del blanquiazul sostuvo que “la frustración y desesperanza que sienten los atletas mexicanos es comparable con el sentimiento de millones de mexicanos que son víctimas de la inseguridad, las injusticias, empleos mal pagados, servicio de pésima calidad y autoridades cínicas que no solucionan los problemas”.

En lo estrictamente deportivo, los malos resultados no son casuales ni son nuevos. No toda la culpa es de los jueces, del viento o del clima. Los atletas mexicanos, sobre todo en disciplinas individuales, no han progresado a la altura de rivales de otros países que hoy son mejores.

México premia y aplaude el esfuerzo de los deportistas o el gracias por participar y no los logros, los chinos, los coreanos, los estadounidenses, los británicos y los atletas de los países de Europa del Este elevan considerablemente el nivel de exigencia de unos Juegos Olímpicos a otros.

En conclusión estimados lectores, los Juegos Olímpicos que se celebran en Brasil tendrán efectos negativos en los tres niveles de gobierno.

La inestabilidad social es compartida en toda América Latina y en caso de que se presenten protestas en Brasil, por los problemas estructurales que son inherentes a las sociedades latinoamericanas, serían más que un ejemplo y modelo de organización contra un status quo que comparten la sociedades brasileña, mexicana y el resto del Latinoamérica.

Amigas y amigos lectores la justa olímpica se está convirtiendo en un dolor de cabeza más para nuestros gobernantes y se sumara rápidamente a los grandes problemas del país para mala fortuna de nuestras autoridades por lo cual es urgente que la clase política se aplique en breve proponga una reforma estructural del deporte para aminorar el hartazgo y el desencanto que prevalece en el pueblo mexicano.

Agosto 17, 2016 - 7:05 pm
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Por: Rubén Ortínez

Columnistas