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Puebla violenta

Todos los acontecimientos violentos de los que día a día nos enteramos no sólo por medios de comunicación, sino por la experiencia personal de amigos, familiares y vecinos, nos hace pensar en cómo prepararnos psicológicamente para reaccionar ante situaciones extremas que podemos enfrentar en cualquier momento.

Muchas son las recomendaciones que empiezan a circular de boca en boca y que de alguna manera han provocado paranoia en una parte importante de quienes habitamos la capital, pero también en aquellas zonas “calientes” donde difícilmente podemos imaginar lo que se padece en esas comunidades.

Lo ocurrido en el municipio de Huehuetlán El Grande es simplemente inaceptable. Cómo entender la radiografía violenta que hoy evidencia a Puebla como uno de los centros de operación de crimen organizado y muchos otros delincuentes que empiezan a hacer su agosto ante el letargo e ineptitud de nuestras autoridades.

Es difícil empezar a hilar tantos acontecimientos desafortunados para intentar hacer un balance de lo que ocurre en nuestra querida Puebla.

Muchos son los responsables, algunos siguen ostentando ese poder y omnipotencia con la que han vivido en los últimos tiempos, pensando que su soberbia los mantendrá contra viento y marea en los espacios de elección popular.

No podemos evadir la realidad que hoy vive Puebla, tenemos que ser lo suficientemente fríos para mirar la ola de asesinatos, feminicidios, ejecuciones, secuestros, asaltos y lo que se acumule.

El asesinato de la hija de “Simitrio” líder de la 28 de octubre, un juez perdiendo una oreja por insultos y acoso a una mujer, una infame matanza en Huehuetlán, uno de los municipios que conserva su pobreza milenaria, intento de secuestro donde resulta involucrado el hijo de un alto mando policiaco, los intentos de linchamientos hacia algunos delincuentes y la detención de un alcalde huachicolero son algunos de los más recientes acontecimientos que nos dejan ver un mapa cruento del lugar donde habitamos.

Qué difícil pensar en preparar a las sociedades para reaccionar ante tanta violencia, sobre todo cuando hay un sentimiento de orfandad, impotencia y abandono hacia la ciudadanía.

Este fin de semana, la organización Alto al Secuestro organizó en la capital del país simulacros de secuestros donde es evidente que la reacción de la gran mayoría que presenciaron este tipo de violencia se mantuvo al margen y sólo como observadores mientras se priva de la libertad a una persona.

El reto es no convertirnos en sociedades indolentes, sino en ciudadanos que ante cualquier tipo de acto que atente contra nuestras garantías individuales, levantemos la voz de la denuncia. Callar y autocensurarnos es también una forma de violencia contra nosotros mismos.

@rubysoriano
rubysoriano@gmail.com
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Foto: Es Imagen / Ángel Flores

julio 9, 2017 - 9:45 pm
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Por: Ruby Soriano

Columnistas