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¿Quién sigue?

La posible anulación de la elección a gobernador de Puebla se puede y se debe de leer como un mensaje al resto de los gobernadores del país, para que pongan sus barbas a remojar dentro de la 4T, sobre todo aquellos que no son emanados de Morena. Me explico.

El 14 de febrero del 2006, Puebla fue sacudida por una bomba política, el periódico La Jornada publicó, a ocho columnas, una grabación entre el entonces gobernador de la entidad, Mario Marín y el empresario, Kamel Nacif Borge, en donde ambos hablaban sobre la detención de la periodista Lydia Cacho en el puerto de Cancún, Quintana Roo.

Luego de este escándalo, conocido como el Lydiagate, muchos sectores desde la capital del país demandaban la destitución del gobernador de Puebla y un juicio político en su contra.

Roberto Madrazo, a la sazón presidente nacional del PRI, se perfilaba ya para ser el candidato de este partido a la presidencia de la República y no quería cargar con la “mancha” de Marín a cuestas en la campaña, es decir, estaba dispuesto a entregar su cabeza a los panistas.

Madrazo convocó a los gobernadores del PRI, incluido Marín, a un conclave en el Estado de México, específicamente en Valle de Bravo, en donde expuso que el PRI no podía ir al proceso electoral cargando sobre sus hombros el tema Marín-Cacho. Madrazo le pidió a Marín que solicitara licencia para separarse de su cargo.

Enrique Peña Nieto, en ese entonces gobernador del Estado de México, pidió la palabra y refuto a Madrazo, al tiempo de señalar que si el PRI entregaba la cabeza de Marín, iba a pasar muy poco tiempo, para que pronto el panismo depusiera a otros gobernadores priistas. Todos estuvieron de acuerdo con el mexiquense y cerraron filas con el poblano.

La anécdota viene a colación porque ahora los gobernadores panistas y también los priistas deben de ver en Puebla el ejemplo de que lo que se puede venir, en caso de que lleguen a ser incómodos a quien hoy detenta el poder en el país.

La justicia juarista en su máxima expresión, para los amigos, la ley y la gracia, para los enemigos, la ley a secas, simple y sencillamente.

Con el Senado, integrado en una abrumadora mayoría por Morena, no será difícil sustituir bajo el menor pretexto a aquellos mandatarios que no se sujeten a la 4T.

Es el autoritarismo priista elevado a su máxima expresión, como en los tiempos de Ruiz Cortines, cuyo subsecretario de Gobernación era el poblano, Gustavo Díaz Ordaz y que se declaraba la desaparición de poderes, como le ocurrió dos veces al estado de Guerrero con los gobernadores, Alejandro Gómez Maganda y Raúl Caballero Aburto.

La suerte ya está echada, la gran pregunta que se debe hacer el resto de los gobernadores de oposición es ¿Quién sigue?

Surgen nuevos nombre para el posible interinato. Este fin de semana será definitivo para Puebla, ya que se espera la resolución por parte del TRIFE sobre la elección a gobernador del Estado.

Aunque existe una amplia mayoría de Morena en el Congreso local, se sabe de buena fuente que hay esfuerzos para que si se llega a anular la elección se busque un perfil de consenso y no solo sea el grupo parlamentario del partido lopezobradorista el que decida.

De este modo, se dice que dentro de la baraja del grupo en el poder, hay como propuestas, Héctor Sánchez Sánchez, presidente del Tribunal Superior de Justicia; Guillermo Pacheco Pulido, y el magistrado, Jorge Benito Cruz Bermúdez, merced la buena relación de este personaje con el titular de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán.

No obstante, quien se perfila con mayores posibilidades para hacerse del interinato, no es otro que el diputado federal, Fernando Manzanilla Prieto, por aquello de que para que la “cuña apriete, debe de ser del mismo palo”.

laserpientesyescaleras@hotmail.com
Ilustración: Alejandro Medina

diciembre 6, 2018 - 10:20 pm
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Por: Ricardo Morales

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